El Tribunal de Poderes Investigadores de
Reino Unido declaró que los espías de la agencia de inteligencia
Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno (GCHQ, por sus siglas en
inglés) recogieron datos sobre comunicaciones electrónicas de ciudadanos
británicos para la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas
en inglés) de manera ilegal.