Human Rights Watch, asociación estadounidense de
defensa de los derechos financiada por el especulador George Soros con
100 millones de dólares, inundó el mundo con comunicados e informes
acusando al Ejército Árabe Sirio de bombardear su propia población civil
con barriles llenos de explosivo.
Al ser interrogado al respecto, el presidente sirio Bachar al-Assad
respondió a la BBC y a la televisión France2 que su ejército no necesita
utilizar barriles llenos de explosivos ya que dispone de bombas
clásicas mucho más eficaces [1].
El 9 de mayo de 2015, el director de Human Rights Watch, Kenneth Roth, reconoció haber utilizado «por error» una foto de la destrucción provocada por los bombardeos israelíes sobre la franja de Gaza presentándola como «prueba» del uso de barriles explosivos por parte del Ejército Árabe Sirio. El director de HRW confirmaba así el «error» denunciado anteriormente por el sitio web Moon of Alabama.
Después de reconocer su «error», el director de Human Rights
Watch divulgó otra imagen que, según él, mostraba los daños causados por
los barriles explosivos en la ciudad de Alepo.