
El próximo 27 de febrero podría dejar de funcionar
el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos (DHS, por sus
siglas en inglés), debido a la falta de financiamiento para sus
operaciones. El Congreso de ese país aun no ha aprobado su presupuesto,
debido a que el proyecto republicano pretende detener la orden ejecutiva
que evitaría la deportación de cerca de cinco millones de inmigrantes.