Al menos siete personas murieron y 11 resultaron heridas este domingo
al estallar una bomba en un campamento de refugiados en el noroeste de
Pakistán, en tanto un ataque con un drone de Estados Unidos en una
región tribal dejó cuatro muertos.
La bomba, que estaba colocada en una motocicleta, explotó en un campamento de desplazados internos en las afueras de la ciudad de Hangu, en el noroeste del país, donde se encuentran numerosas personas que han huido del conflicto en la vecina región tribal de Orakzai.
La policía paquistaní precisó que entre las siete víctimas mortales
figuran tres niños y que hasta ahora nadie ha reivindicado el atentado.
El hecho tuvo lugar poco después de que un avión no tripulado de Estados Unidos bombardeó posiciones rebeldes en Waziristán del Sur, zona tribal junto a la frontera con Afganistán, matando a cuatro milicianos.