Aunque el Día
Internacional de los Trabajadores no se celebra el 1 de mayo en EEUU, sí se
hace en la mayor parte del mundo. Huyendo de la memoria histórica han sabido
escamotear a los trabajadores el origen de tal celebración, ocurrida en
Chicago, en el año 1886, luego del asesinato de 8 trabajadores y las heridas
causadas a cerca de 200 de ellos. Por decreto presidencial del presidente
Grover Cleveland en 1894 el Congreso USA decidió hacerla en el primer lunes de
cada septiembre.
No obstante, en EEUU
se ha ido usando esta fecha para protestar y manifestarse contra las políticas
gubernamentales de cada administración. Hoy miles de personas están marchando en
varias ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Portland, Seattle, Cleveland,
Miami, San Francisco y Oakland, no solamente en reclamo de derechos de los
trabajadores, sino también de los migrantes, el cese de las deportaciones, la
discriminación, el abuso policial, entre otras demandas, en medio de una
retórica electoral atizada por la enconada lucha por las primarias y en la que
ven indicios de intolerancia, como señala un despacho de AP.
Cada año la policía
detiene a decenas de ciudadanos en flagrante violación de sus derechos humanos.
Es una repetición en menor escala de la respuesta violenta de las autoridades
norteamericanas que en 1886 también arrestaron a cientos de trabajadores y juzgaron sumariamente a cuatro de los siete
líderes de la huelga, ejecutándolos en la horca. Su delito fue reclamar la
jornada laboral de ocho horas.
En Cuba, sin embargo,
este primero de mayo millares de cubanos asistieron a los tradicionales
desfiles en todo el país en defensa de su socialismo y su soberanía, libremente
y sin ser reprimidos. Es una clara expresión de que la gobernabilidad en Cuba
la ejerce el pueblo mayoritario.