El
sitio contrarrevolucionario Diario de Cuba –elaborado desde la convulsa España–
publicó hoy dos artículos tendenciosos, titulados “Unas fiestas recobradas
todavía a medias” y “Lo que cuesta la Nochebuena a los cubanos”, los cuales siguen
el mismo fin mediático: mostrar una
crisis en la sociedad cubana actual y el descontento de sus ciudadanos.
En
el primer caso, se plantea con absurda ingenuidad histórica: “¡Navidad! Gran fiesta, a medias recobrada.
Porque desde la fundación de nuestra nación, los cubanos todos, ricos y pobres,
blancos y negros, la celebraban con la familia reunida, y hoy estamos regados
por el mundo.” Parece ser que estos señores de pluma fácil han olvidado las
Pascuas Sangrientas en Cuba, en la que decenas de cubanos fueron asesinados por
una dictadura como la de Batista, enlutando hogares y que hoy pretenden imponerles
a los cubanos.
Para
ellos la añoranza se convierte en tapujo, en vil contubernio con tanto crimen
cometido contra el pueblo que dicen, hipócritamente, defender.
En
el segundo caso, especulan sobre lo que puede costar una nochebuena a cada
cubano –no niego que es difícil tener una cena adecuada en la mesa pues a mí me
costó realmente lograrlo, aunque sea a medias–, en un intento manido ya de
cuestionar los acuciantes problemas –que reconozco– padecen los hogares
cubanos. No voy a detenerme a cuestionar que esto es fruto del “criminal bloqueo”
o de “las fallas en la gestión de muchos de nuestros actuales dirigentes”. Mis
puntos de vista, honestos, los he planteado en el marco adecuado y no me
vanaglorio de haber encontrado incomprensiones y rechazos, más no me ha importado.
Siempre me he sentido libre de expresar mis opiniones en el lugar y en el momento
adecuado.
Se
olvidó decir a Diario de Cuba que, a pesar de las dificultades de una sociedad
que aún no es justa totalmente, ninguna de las familias cubanas tiene que sufrir
el amargo esperar por la suerte de un ser querido. A nadie se mata o desaparece
desde hace más de cinco décadas.
Con
limitaciones o no, cada cubano –-y yo lo vi hoy– celebró su Nochebuena en el
marco de una estrechez digna y sin deberle nada a nadie, salvo a su propio
bolsillo- y eso hace digno a cada cual. No se hizo con dinero deshonesto, ni a
costa de sacrificar principios.