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viernes, 25 de diciembre de 2015

Diario de Cuba, Nochebuena y muchas mentiras.



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El sitio contrarrevolucionario Diario de Cuba –elaborado desde la convulsa España– publicó hoy dos artículos tendenciosos, titulados “Unas fiestas recobradas todavía a medias” y “Lo que cuesta la Nochebuena a los cubanos”, los cuales siguen el mismo fin mediático:  mostrar una crisis en la sociedad cubana actual y el descontento de sus ciudadanos.

En el primer caso, se plantea con absurda ingenuidad histórica: “¡Navidad! Gran fiesta, a medias recobrada. Porque desde la fundación de nuestra nación, los cubanos todos, ricos y pobres, blancos y negros, la celebraban con la familia reunida, y hoy estamos regados por el mundo.” Parece ser que estos señores de pluma fácil han olvidado las Pascuas Sangrientas en Cuba, en la que decenas de cubanos fueron asesinados por una dictadura como la de Batista, enlutando hogares y que hoy pretenden imponerles a los cubanos.

Para ellos la añoranza se convierte en tapujo, en vil contubernio con tanto crimen cometido contra el pueblo que dicen, hipócritamente, defender.

En el segundo caso, especulan sobre lo que puede costar una nochebuena a cada cubano –no niego que es difícil tener una cena adecuada en la mesa pues a mí me costó realmente lograrlo, aunque sea a medias–, en un intento manido ya de cuestionar los acuciantes problemas –que reconozco– padecen los hogares cubanos. No voy a detenerme a cuestionar que esto es fruto del “criminal bloqueo” o de “las fallas en la gestión de muchos de nuestros actuales dirigentes”. Mis puntos de vista, honestos, los he planteado en el marco adecuado y no me vanaglorio de haber encontrado incomprensiones y rechazos, más no me ha importado. Siempre me he sentido libre de expresar mis opiniones en el lugar y en el momento adecuado.

Se olvidó decir a Diario de Cuba que, a pesar de las dificultades de una sociedad que aún no es justa totalmente, ninguna de las familias cubanas tiene que sufrir el amargo esperar por la suerte de un ser querido. A nadie se mata o desaparece desde hace más de cinco décadas.

Con limitaciones o no, cada cubano –-y yo lo vi hoy– celebró su Nochebuena en el marco de una estrechez digna y sin deberle nada a nadie, salvo a su propio bolsillo- y eso hace digno a cada cual. No se hizo con dinero deshonesto, ni a costa de sacrificar principios.


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