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domingo, 30 de junio de 2013

Juan March, un agente del MI6 en la élite franquista

Del banquero Juan March se aprovechan hasta los restos, exhumados recientemente para completar su descendencia. La trayectoria política de uno de los mayores contrabandistas mundiales se escruta con la misma avidez que sus genes. Los servicios de espionaje del MI6 británico han liberado una información reveladora, sobre el papel del financiero mallorquín como espía a las órdenes de Churchill ante la corte de Franco. Los documentos verifican la información sustanciada en los años noventa por instancias académicas. En síntesis, March intermedió la entrega de generosos sobornos a los generales franquistas, a cambio de que estos militares de prestigio abdicaran de sus principios para disuadir al dictador de que entrara en la Segunda Guerra Mundial del lado de Hitler.

En un solo párrafo, March se emparenta con Churchill, Hitler y Franco. Pero hay más. La operación puesta en marcha en 1940 suponía una movilización inicial de diez millones de euros en sobornos, equivalentes a 160 millones de pesetas de la época. Se trata de una cantidad astronómica, habida cuenta de que la percepción mensual de los militares de altísima graduación no superaba las cinco mil pesetas. Los sobornos que debía administrar el banquero fueron depositados en la sede neoyorquina de la Swiss Bank Corporation. Aquí aparece otra figura de relumbrón, porque la Casa Blanca paralizó la suma citada ante la fundada sospecha de que acabaría en manos de los nazis. Churchill tuvo que utilizar a su embajador en Washington, para convencer al presidente Roosevelt de que los fondos mencionados evitarían que Gibraltar cayera en manos de Hitler.

En efecto, los planes de los nazis contemplaban el bloqueo del Estrecho mediante la conquista de Gibraltar, el reforzamiento de la potencia artillera del Peñón y la instalación de baterías en la costa marroquí. El premier británico no sólo tuvo que vencer las objeciones de Roosevelt a colaborar con un notorio agente doble como Juan March. La investigación histórica ha demostrado que los colaboradores de Churchill compartían las suspicacias de la Casa Blanca. Londres desconfiaba del currículum ventajista del banquero mallorquín, que ya por aquellas fechas se enriquecía suministrando materias primas a Alemania. El primer ministro en persona tuvo que tranquilizar a sus subordinados. En un escrito de su puño y letra, admitía las numerosas facetas oscuras de la personalidad del financiero, pero lo consideraba la pieza clave para doblegar las voluntades a sueldo del generalato franquista.

La intervención manuscrita de Churchill, que había disfrutado de unas vacaciones en Mallorca, catapulta la leyenda de Juan March. En tiempos más globales, cuesta imaginar la figura de un empresario español que suscite una inquietud semejante y simultánea en Downing Street y en la Casa Blanca. Forjado en el contrabando de base, el financiero mallorquín poseía la flexibilidad de escrúpulos y la experiencia imprescindibles para corromper las voluntades de las autoridades que debían vigilar su actividad. La efectividad de Sherezade se multiplica si cobra por su trabajo de dilación. En cuanto a los perceptores de los sobornos, alcanzaron al mismísimo Nicolás Franco, hermano del dictador. El perfil de ilustres miembros del Ejército se desluce ante la confirmación de que se pronunciaron bajo precio. Con las importantes cantidades en juego, adquiere peculiares resonancias el discurso de José Varela, ministro del Ejército, al oponerse con vehemencia a la entrada española en el conflicto.

Franco se mantuvo neutral, por lo que puede hablarse de otro éxito en la carrera triunfal de Juan March. Dado que Churchill daría por bien empleados los millones cuya entrega se prorrogó anualmente hasta 1943, tampoco le molestaría saber que la libre disposición a cargo del intermediario favoreció que se autoadjudicara una comisión proporcionada a sus gestiones. El porcentaje retirado no figura en ningún archivo, de acuerdo con el sigilo que gobernó siempre la actividad del financiero. En todo caso, la percepción está justificada por el tiempo que detraía de su frenesí en los conflictos bélicos, dada su pasión por avituallar a ambos bandos. El funambulismo financiero le hizo morir en 1962 como uno de los hombres más ricos del planeta según Forbes. La imparable biografía de Juan March demuestra los efectos benéficos para el tráfico mercantil de los tiempos ya periclitados en que los banqueros podían acabar en la cárcel, como le ocurrió en un pasaje al protagonista de esta historia.

 Matías Vallés

Tomado de  http://www.levante-emv.com

lunes, 18 de marzo de 2013

El MI6 pagó al menos 90.000 libras a Alexander Litvinenko


 http://mafiatoday.com/general-breaking-news/death-money-and-the-mafia-in-modern-russia/

El servicio de inteligencia británico, el MI6, pagó al menos 90.000 libras (104.012 euros) al antiguo espía ruso Alexander Litvinenko, que murió envenenado en Londres en 2006, según ha informado este domingo el periódico británico 'The Sunday Times'.
Según la publicación británica, citada por la agencia de noticias rusa RIA Novosti , esta última revelación ofrece una "nueva visión de la magnitud de la relación entre el Litvinenko y el MI6 y la sugerencia de que fue asesinado por un espía ruso".
Litvinenko, antiguo trabajador del Servicio de Seguridad Federal ruso, agencia sucesora de la KGB, se volvió crítico contra el Kremlin y se trasladó a Reino Unido, donde solicitó asilo en el año 2000. Fue envenenado con el isótopo radiactivo Polonio-210 en Londres, en el año 2006, poco después de que se le concediera la nacionalidad británica.
'The Sunday Times' ha tenido acceso a la transcripción de las declaraciones que la viuda del antiguo agente de la KGB, Marina Litvinenko, hizo a los detectives británicos en noviembre de 2006, que se han hecho públicas ahora.
En esas declaraciones, la viuda de Litvinenko reveló que los pagos de la inteligencia británica comenzaron entre finales de 2003 y principios de 2004, cuando fueron ingresadas 18.000 libras (20.802 euros) en la cuenta corriente de la pareja. La viuda también señaló que el MI6 le dio un pasaporte falso a su marido.
El artículo del semanario británico afirma que a partir de 2004 Litvinenko recibía unas 2.000 libras mensuales (2.311 euros) de parte de los servicios de inteligencia británicos. Según 'The Sunday Times', "los pagos continuaron hasta marzo de 2007, cuatro meses después de se muerte por envenenamiento con polonio-210".

(EuropaPress)

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