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martes, 10 de mayo de 2016

'Les Mamàs belgues': la historia olvidada de unas mujeres valientes



Un periodista belga rescata en un documental las peripecias de 21 mujeres, judías y comunistas, que trabajaron como enfermeras en el hospital militar de Ontinyent durante la Guerra Civil y cuyo recuerdo aún perdura en la localidad valenciana.

Parte de Les Mamàs Belgues el día 1 de mayo de 1937 en Barcelona. Esta foto es la que animó a Sven Tuytens a investigar su historia.
Parte de Les Mamàs Belgues el día 1 de mayo de 1937 en Barcelona. En el centro, de blanco, está Vera Akkerman. Esta foto es la que animó a Sven Tuytens a investigar su historia.
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jueves, 7 de enero de 2016

Reto: 40.000 euros para quien descifre un código secreto de la II Guerra Mundial



La empresa catalana de software de encriptación ForYourEyesOnly (4YEO) se ha propuesto encontrar al Alan Turing del siglo XXI y por ello ha aumentado el premio y el plazo para quien consiga descifrar un código secreto utilizado en la II Guerra Mundial.

El joven empresario barcelonés Dídac Sánchez y director de 4YEO logró descifrar el pasado agosto el mensaje en cuestión y retó a cualquier persona a descubrir la estructura de este código a cambio de una recompensa de 25.000 euros.

El 31 de diciembre expiró el plazo propuesto por el empresario sin que ninguna de las 2.223 personas que han tratado de descifrar el enigmático código lo hayan conseguido. Pero Dídac Sánchez ha ampliado el plazo hasta el 30 de abril y ha aumentado la recompensa a 40.000 euros para quien emule el logro histórico de Alan Turing con la máquina Enigma alemana.

El impulsor del reto necesitó tres años de investigación y una inversión de 1,5 millones de euros para crear un software basado en la estructura del código encriptado y solo descifrado por él hasta hoy, que se comercializará a finales de este año y que permitirá encriptar cualquier texto o documento, correos electrónicos, conversaciones de WhatsApp, Messenger, SMS, Skype y Telegram, así como llamadas telefónicas.

domingo, 21 de junio de 2015

Liberación de Dachau y orgía sangrienta de tropas USA


Los soldados estadounidenses, tras la liberación del campo, supervisan a varios prisioneros mientras éstos cargan cadáveres.
Los soldados estadounidenses, tras la liberación del campo, supervisan a varios prisioneros mientras éstos cargan cadáveres. / AFP

Unas cartas perdidas de un capitán del ejército norteamericano –las cuales han sido descubiertas 70 años después-, muestran una faceta poco conocida sobre las atrocidades cometidas por las tropas norteamericanas contra los prisioneros hitlerianos capturados cuando los mismos fungían como guardias en los campos de concentración ubicados en varios países de Europa.

Es una página que revela cómo el odio y la ira ante la crueldad cometida por los nazis, llevó a los soldados norteamericanos a cometer crímenes atroces que en nada se diferenciaban de los cometidos por ellos. Fue una forma irracional de hacer valer el “ojo por ojo”, situando a los liberadores como bestias incontroladas, alejadas del respeto a la vida humana que fue parte de la mentalidad de los asesinos fascistas.

Las cartas recién descubiertas del capitán David Wilsey, un anestesista de la tropa norteamericana, enviadas a su mujer, Emily, el 8 de mayo de 1945, publicadas por el diario New Republic, muestran los actos de barbarie cometidos por sus compañeros contra miembros de las tropas alemanas, a quienes justifica dado el hecho de que esos soldados capturados “se merecían ser sacrificados".

lunes, 1 de junio de 2015

La francotiradora más eficaz soviética

Una sniper soviética abatió a 309 soldados alemanes, entre ellos 36 francotiradores como ella, cuando resultó herida por fuego de mortero. Sucedió en junio de 1942 y tuvo que dejar el frente de guerra.  Como el francotirador soviético  Vasili Záitsev,  Lyudmila Pavlichenko se  convertiría en uno de los mitos del Ejército Rojo. Su historia empequeñece y es más increíble que la del francotirador norteamericano Chris Kyle.
 
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Lyudmila, a la izquierda
 
Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército soviético contó con la participación de unas dos mil mujeres francotiradoras, de las cuales solamente llegaron a sobrevivir quinientas. La gran mayoría fueron nombres anónimos que perecieron en el campo de batalla junto a sus colegas masculinos. De las pocas cuyo nombre trascendió al frente de guerra fue Lyudmila Pavlichenko, una joven que estaba estudiando historia cuando la guerra estalló. Sus prácticas en un campo de tiro le sirvieron para entrar en el Ejército Rojo y convertirse en una de sus francotiradoras más letales. Herida en el campo de batalla, Lyudmila Pavlichenko pasó un tiempo viajando por Canadá y los Estados Unidos relatando sus experiencias. De vuelta a su país, continuó en el ejército donde formó a otros francotiradores. Y cuando llegó la paz se convirtió en historiadora.
 

sábado, 28 de marzo de 2015

El intento de los neoconservadores estadounidenses de revisar la historia de la 2ª Guerra Mundial

Desde el derrumbe de la Unión Soviética, Estados Unidos viene poniendo en el poder a sus viejos colaboradores nazis en el este de Europa. Al cuestionar el papel de la URSS en la 2ª Guerra Mundial, Washington está tratando de despojar a la actual Federación Rusa de su mito nacional. Estados Unidos pretende así alcanzar 2 objetivos: destruir la zona de influencia de Rusia y acabar a la vez con la identidad rusa. Para lograrlo tendrá que reescribir la Historia y rehabilitar el nazismo.

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Los eslóganes de la novela «1984», de George Orwell: “La guerra es paz”, “La ignorancia es fuerza”, “La libertad es esclavitud”.

jueves, 26 de febrero de 2015

Evacuan el estadio del Borussia Dortmund tras hallar una bomba de la II Guerra Mundial

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El estadio de fútbol Signal Iduna Park, situado en la ciudad alemana de Dortmund, y que es la sede habitual del BV Borussia Dortmund, ha tenido que ser evacuado tras hallarse allí una bomba de la II Guerra Mundial, informa EFE.

El artefacto, que pesa unos 250 kilos, fue encontrado durante unas obras de remodelación en la zona VIP de la tribuna oeste del estadio, a una profundidad de cinco metros. RT

lunes, 9 de febrero de 2015

El ejército fantasma que engañó a los nazis

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cultandexploitation.blogspot.ru
 
Varios artistas fueron reclutados para formar un 'ejército' de alrededor de mil soldados con tanques y equipos militares inflables que se hicieron pasar por 30.000 personas. Lograron con osadía su cometido: engañar a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y realizar operaciones secretas con éxito. 

sábado, 7 de febrero de 2015

Operación TAN: El sueño del segundo Pearl Harbor que fracasó.

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Daños en el potaviones Randolph
La imagen de los portaaviones en llamas pasó por la mente de un buen número de oficiales y pilotos japoneses, que vieron en el ataque la posibilidad de repetir el éxito del lejano ataque a Plear Harbour del 7 de diciembre de 1941. Realmente, las consecuencias estratégicas de llevar a buen termino el ataque hubiesen sido importantes pues, aparte de frenar el imparable avance hacia el Japón, dando un tiempo de respiro a las congestionadas fuerzas japonesas, el efecto moral negativo, al considerar los norteamericanos del todo inviable un ataque aéreo a su fondeadero, posiblemente hubiese sido más importante.

martes, 3 de febrero de 2015

Charlie “Lucky” Luciano, espía USA

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Las guerras son tiempos desesperados en los que se pueden forjar extrañas alianzas, después de todo, el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Imperio Británico y los Estados Unidos pronto se vieron aliados a la Unión Soviética de Stalin, probablemente el adversario más peligroso antes de que a Hitler le diese por invadir a sus vecinos. Pero una asociación menos conocida surgió de las necesidades y vicisitudes, a veces ocultas al público, de enfocar todos los esfuerzos de una nación para lograr la victoria final. Es el caso que ocurrió cuando las autoridades militares de los Estados Unidos reclutaron la cooperación de uno de los pandilleros mejor conocidos de la historia, Charlie “Lucky” Luciano, que viendo una oportunidad para mejorar su situación, accedió a prestar sus invaluables servicios, y los de sus compinches.

Unidad 731: El misterio de las armas biológicas japonesas

Pero aunque la bioética se desarrollase y adquiriese importancia especialmente gracias a Nuremberg, con los años se destaparían algunos hechos históricos descorazonadores. Es el caso de la Unidad 731, un complejo de investigación japonés que se dedicó, desde 1932 hasta 1945, a desarrollar armas biológicas cerca de la ciudad de Pingfan, en Manchuria. Después de probar los efectos de estas creaciones sobre miles de prisioneros, consiguieron propagar varias epidemias de peste en China, incumpliendo los acuerdos internacionales de Génova.

Unidad 731: el misterio de las armas biológicas japonesas

sábado, 29 de noviembre de 2014

Elvira de la Fuente, la espía peruana que salvó a Londres



Elvira de la Fuente

Aristócrata, seductora, bisexual y doble agente del espionaje, la peruana Elvira de la Fuente evitó en 1943 que los alemanes lanzaran un ataque con armas químicas sobre Londres y tuvo una participación crucial para favorecer el desembarco aliado en las playas de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial.

“Era una mujer muy avanzada para su época”, afirmó a Efe el periodista e investigador peruano Hugo Coya, autor del libro “Los secretos de Elvira”, que ha sido publicado en Perú por el sello Aguilar, del grupo editorial Penguin Random House.

Coya desvela en su investigación el secreto de la historia de la espía nacida en Lima e hija de un diplomático muy adinerado, por la que se interesó cuando los archivos británicos desclasificaron parte de su información en el 2005.

Ya en 2011 se liberaron todos los archivos sobre la agente, quien fue reclutada por sus relaciones al muy alto nivel, que incluían la amistad con el rey de Inglaterra, Jorge VI, así como por poseer el pasaporte de Perú, un país neutral en esa etapa de la guerra.

lunes, 27 de octubre de 2014

El cajero superespía de la Segunda Guerra Mundial

Eric Roberts

Un agente del Servicio de Seguridad Nacional británico MI5, que operó durante la Segunda Guerra Mundial y delató a una red de simpatizantes nazi en Reino Unido, acaba de ser identificado como el cajero de un banco.

El agente, que se hizo pasar como un oficial de la policía secreta nazi, la Gestapo, fue en realidad Eric Roberts, según los expedientes publicados este viernes por los Archivos Nacionales.

Roberts operaba bajo el alias de Jack King y ayudó a identificar a individuos que estaban dispuestos a filtrar secretos al enemigo.

Este año se conocieron los archivos sobre King, algo que fomentó la especulación sobre su verdadera identidad.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Fifi, la femme fatale del espionaje británico

Marie Cristine Chilver, Fifi, según el nombre que empleaba como...
Marie Cristine Chilver, Fifi, según el nombre que empleaba como agente secreto de los servicios de espionaje británico. PAUL TONGUE

Se hacía llamar Fifi, aunque su verdadero nombre era Marie Cristine Chilver, así lo han revelado los documentos secretos sobre su figura, hechos públicos a través de los Archivos Nacionales Británicos.

De padre inglés y madre letona, se educó en una escuela alemana de Riga, donde acabaría sus primeros estudios para después trasladarse a la Universidad de la Sorbona en París, donde permanecería hasta que en 1940, la invasión de las tropas nazis en París provoca su internamiento en el campo Frontstalag 142, Besançon, París, del que logró escapar un año más tarde. Una huída que le hace llegar hasta Inglaterra, y allí se convertiría en la espía Fifi.

En 1942 se unió a la SOE (Special Operations Executive), la organización que crearon Winston Churchill y Hugh Dalton durante la II Guerra Mundial para espiar, sabotear y conocer las estrategias y mecanismos de las Potencias del Eje (Alemania, Japón e Italia) y luchar así contra la ocupación nazi en Europa.

Fifi era una de las 3.200 mujeres que formaban parte de aquel cuerpo de espías (13.000 en total) instruidos y formados para dar soporte e información al resto de agentes secretos del mundo, así como a aquellos grupos que se resistían a las tropas de Hitler.

domingo, 29 de junio de 2014

EE.UU., mayor refugio de nazis del Tercer Reich

EE.UU., refugio de nazis implicados en crímenes durante la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial concluyó hace 69 años. Sin embargo, hasta nuestros días no dejan de surgir llamativos casos de identificación de criminales nazis que gozan de libertad en diferentes países del mundo, especialmente en EE.UU.

Algunos de esos nazis entraron en EE.UU. ilegalmente, con documentación falsa o mintiendo sobre su participación  en las atrocidades nazis. Pero hubo una parte a los que se les permitió la entrada y la residencia, a pesar de tener una información detallada sobre su pasado, ya que la CIA decidió usarlos en labores de inteligencia, denunció el diario 'The New York Times' ya en 2010, haciendo referencia a un informe del Departamento de Justicia al que tuvo acceso. De acuerdo con el documento, los criminales nazis participaban principalmente en las operaciones anticomunistas durante la Guerra Fría.
Según 'The New York Times', los nazis residentes en EE.UU. eran "mucho menos de 10.000", pero nunca dio una cifra exacta. El Departamento de Justicia de EE.UU. se dio cuenta de la escala del problema 34 años después de que las Fuerzas Aliadas pusieran fin al Tercer Reich y creó en 1979 la Oficina de Investigaciones Especiales, una entidad que se dedicó a localizar e identificar a los nazis en el territorio estadounidense. Desde entonces, más de 300 criminales nazis fueron deportados, privados de su ciudadanía y se les prohibió la entrada al país, según la cifra oficial. Sin embargo, la justicia no siempre funcionó.

Uno de los casos más destacados fue el de Otto Von Bolschwing, uno de los autores de los planes iniciales para 'limpiar' Alemania de judíos convertido en agente de alto rango de la CIA desde 1945. La opinión pública conoció su pasado nazi en 1981, pero von Bolschwing murió antes de que pudiera iniciarse un proceso en su contra. Tenía 72 años de edad.

Otro ejemplo fue Arthur L. Rudolph, un científico que administraba la fábrica nazi de Mittelwerk que producía bombas y cohetes usando a trabajadores en condiciones de esclavitud. En EE.UU. trabajó para la NASA y fue padre del cohete Saturno V del programa Apolo. Según un memorando de 1949, las autoridades migratorias de EE.UU. recibieron una solicitud que les instaba a permitir a Rudolph que volviera a entrar en el país tras una estancia en México, porque no hacerlo "dañaría los intereses nacionales". En 1983, Rudolph firmó un acuerdo con EE.UU. y abandonó el país voluntariamente. El acuerdo que Arthur Rudolph firmó con EE:UU. estipulaba que él rechazaba voluntariamente su ciudadanía y a cambio  no le procesarían, mantendrían intactos los beneficios de su pensión y su seguro social y no revocarían la ciudadanía a su esposa y su hija. En marzo de 1984 él y su familia llegaron a Alemania Occidental donde rechazó la ciudadanía estadounidense, como establecía el acuerdo, quedándose así sin ciudadanía alguna. En julio, Alemania solicitó de Washington todos los documentos relacionados con el científico para decidir si concederle la ciudadanía o someterle a juicio. Tras una larga investigación, en 1987, les concedieron la ciudadanía alemana debido a que no había bases legales para juzgarle: el asesinato era el único crimen que no había prescrito y él no estaba relacionado directamente con ninguno. Murió en 1996 por un fallo cardiaco, a la edad de 89 años.

A pesar de las destacadas filtraciones mediáticas y de investigaciones de organizaciones de defensa de los derechos humanos, la situación no parece haber cambiado mucho. En 2014 los intentos de llevar ante la justicia a los asesinos fascistas refugiados en EE.UU. siguen ocupando las portadas de los principales medios del mundo. La semana pasada Johann Breyer, un residente de Filadelfia de 89 años de edad, fue arrestado por haber formado parte de las SS como guardián en los campos de concentración de Auschwitz y Buchenwald y haber colaborado en el asesinato de unos 216.000 judíos. Breyer vive en EE.UU., país que le había concedido su ciudadanía ya en 1952. En varias ocasiones Alemania intentó reclamar su detención y extradición, pero hasta ahora siempre fracasó en el intento de que se le concediese. 

Rusia Today

miércoles, 25 de junio de 2014

El Código Navajo

El Código Navajo.
El Código Navajo. (Apache Pirata)

Durante la Segunda Guerra Mundial los ejércitos desarrollaron códigos secretos para que el enemigo no se enterara de sus proyectos ni de sus maniobras inmediatas. El ejército de Estados Unidos, por ejemplo, comenzó utilizando metáforas facilonas y pronto se dio cuenta, en cuanto trataron de descifrar el código que utilizaban los alemanes, que cierta sofisticación era necesaria y, sobre todo, que sus metáforas eran de una lastimosa obviedad. Como muestra pondré tres ejemplos: el avión era sustituido por la palabra “pájaro”; el bombardero volaba enmascarado por la imagen “pájaro preñado”; y cuando se pretendía atacar con los tanques de guerra se hablaba de las “tortugas”. Eso del “pájaro preñado” era una nomenclatura infantil frente a los mensajes que producía una máquina, inventada por los nazis, que se llamaba Enigma y consistía en una suerte de vieja máquina Olivetti (un clásico entre las máquinas de escribir del siglo XX) que traducía los mensajes, que el soldado escribía con las teclas, a un código inexpugnable de signos, dibujos y, digámoslo así, eructos gráficos. El código de la máquina Enigma fue inexpugnable durante casi toda la guerra pero, al final, un grupo de técnicos ingleses logró descifrarlo y esto supuso un grave contratiempo para el ejército alemán. Hace unos meses la casa de subastas Bonhams, en Londres, vendió una máquina Enigma auténtica, cuya foto exhibieron en su catálogo y, ahí pudimos comprobar que esa máquina mitológica era, efectivamente, muy parecida a la Olivetti, con la salvedad del estuche, que en la alemana era una elegante y bien pulida caja de madera. De manera que la inteligencia militar de Estados Unidos tuvo que sentarse, durante algún remanso de la Segunda Guerra, a pensar con qué iban a sustituir ese código simplón que llamaba al bombardero “pájaro preñado”, y entre whisky y whisky (esa bendita iluminación que proveen las bebidas de generosa graduación alcohólica) se les ocurrió que podían aprovechar a los indios navajos que combatían en las islas del Pacífico, en el pelotón 328, para que diseñaran, con la lengua de su pueblo, un código tan inexpugnable como el de la máquina Enigma. ¿Qué hacían 29 indios navajos, en el pelotón 328, combatiendo en Iwo Jima y Guadalcanal, en el ejército de ese país que los tenía encerrados en una reserva miserable y polvorienta? La respuesta a esta pregunta nos llevaría otro artículo completo y nos desviaría del apasionante tema de los códigos secretos.

La de los navajos es una lengua exclusivamente hablada, no tiene representación escrita, como la de los Cherokees, por eso, porque no había fuente a la que pudiera acudir el enemigo, era el vehículo perfecto para transmitir un código secreto. Por ejemplo, Estados Unidos en lengua Navaja se dice “Ne-he-mah”, que quiere decir “nuestra madre”. Llamar “nuestra madre” al país que te tiene encerrado en una reserva ruinosa y pestilente, mientras un montón de niños descendientes de holandeses o escoceses corretean por una verde e interminable y aromática pradera indica, a todas luces, que los navajos tienen a sus madres en un concepto muy bajo. Freud aparte, el ejército quitó las armas a los 29 navajos que luchaban en el Pacífico del sur y los recolocó en una palapa frente al mar, para que echaran a andar el famoso Código Navajo, un código tan competente que nunca pudo ser descifrado por el Ejército Imperial Japonés. El éxito fue de tal magnitud que el ejército de Estados Unidos fue a buscar a la reserva navaja otros cuatrocientos individuos para que apoyaran, con su lengua inexpugnable, a los 29 que ya trabajaban de sol a sol en el Pacífico del Sur.

Cuando acabó la guerra, el ejército victorioso, y severamente diezmado, regresó a su país, y los navajos regresaron a su reserva, sin ninguno de los privilegios que se daban a los soldados que no eran indios. El gobierno de Estados Unidos (de Ne-he-mah o nuestra madre) les escatimó el mérito y el reconocimiento hasta el año de 1968, cuando la historia de los navajos del Pacífico del sur comenzó a salir a la luz y se supo que a los integrantes de aquel curioso contingente militar se les llamaba windtalkers, los que hablan con el viento o, mejor, como el viento. En el año 2001 se colgó a los cinco windtalkers sobrevivientes que pudieron encontrar la medalla de oro del Congreso de Estados Unidos y, un año más tarde, el cineasta cantonés John Woo hizo una película sobre estos navajos heróicos (Windtalkers, 2002) estelarizada por el siempre sobreactuado Nicholas Cage. De todo esto me he venido a enterar porque hace unos días leí el obituario de Chester Nez, el último de aquellos navajos, que llegó a la vejez aquejado de diabetes, como todos los hombres de su tribu que sufren esta desgracia endémica, y sin los dos pies que tuvieron que amputarle por una complicación de la enfermedad. El último de los windtalkers murió hace unos días, a los 93 años, en Alburquerque, Nuevo México. Digamos, como homenaje, una frase sentida al viento.

Jordi Soler

Tomado de  http://www.milenio.com/blogs

domingo, 22 de junio de 2014

Descubren a un nazi en el Reino Unido

Descubren a un nazi del temido 31.º Batallón de castigo 'escondido' en el Reino Unido

Un ciudadano británico de 88 años, Mijáilo Ostápenko, ha sido reconocido como un fusilero de una unidad de la SS nazi, una compañía de élite responsable de la masacre de cientos de civiles judíos y polacos en la Segunda Guerra Mundial.

El minero jubilado, de procedencia ucraniana, lleva ya 65 años viviendo en el Reino Unido, pero los documentos descubiertos por el investigador del Holocausto Stephen Ankier indican que sirvió en el temido 31.º Batallón de castigo.

Esta unidad es responsable de muchas atrocidades, incluyendo el asesinato de más de 100 presos en 1944 y la destrucción de la aldea polaca de Chlaniow, en la que 44 civiles, entre ellos cinco niños, fueron asesinados, según 'Daily Mail'.

Cuando el diario contactó a Ostápenko, casado con una mujer británica y padre de dos hijas que reside en Lancashire, dijo que no recuerda haber servido en ningún batallón nazi.

Él confirmó que estuvo en Polonia durante la guerra, pero dijo que nunca hizo daño a los civiles. "Yo no sé nada de lo que estaba pasando. Yo estuve internado en un hospital en Polonia durante unos nueve meses con apendicitis", relató, asegurando que no ha hecho nada malo y no ha matado a nadie.

Se cree que Ostápenko es uno de los últimos veteranos del batallón que siguen vivos en el Reino Unido, tras la muerte hace 15 meses de Serhij Woronyj, de 89 años, en un hospital de Londres.
 
Rusia Today

viernes, 13 de junio de 2014

EE.UU. protegió a general nazi de las SS

EE.UU. simuló el suicidio de un general nazi para usar sus secretos sobre armamento

El general de las SS Hans Kammler oficialmente se suicidó cerca de Praga el 9 de mayo de 1945, pero nuevas evidencias afirman que EE.UU. falsificó su muerte y lo reclutó para que revelara los secretos del programa de armas de Hitler.

EE.UU. reclutó a científicos de la Alemania nazi después de la Segunda Guerra Mundial para que ayudasen al país norteamericano con sus propios programas espaciales y militares, con la Guerra Fría como telón de fondo. El general alemán estaba profundamente involucrado en el programa de armas secretas de los nazis. Según un documental de la televisión alemana, el historial de Kammler era tan "monstruoso" que su muerte tuvo que ser falsificada y el propio general tuvo que recibir una nueva identidad, publica el periódico británico 'The Daily Mail'.


"Toda la historia de su suicidio fue falsificada por dos de sus más cercanos colaboradores. Hay varios documentos que demuestran claramente que Kammler fue capturado por los estadounidenses", dijo el historiador berlinés Rainer Karlsch, a la cadena alemana ZDF TV. 
Hay varios documentos que demuestran claramente que Kammler fue capturado por los estadounidenses
Las informaciones sobre el trabajo de Kammler para EE.UU. "son más creíbles que las que hablan acerca de su presunto suicidio", según otro experto, Matthias Uhl, del Instituto de la Historia Alemán en Moscú.

Kammler, nacido en 1901, era casi tan poderoso al final de la Segunda Guerra Mundial como el comandante en jefe de las SS, Heinrich Himmler, y el ministro alemán de armamento, Albert Speer. El general tenía acceso a las tecnologías más avanzadas de los nazis, incluyendo las "armas de represalia": los cohetes V1 y V2 cuyos lanzamientos causaron enormes daños en el Reino Unido y que fueron precursores de los misiles modernos.

El general nazi también participó en la construcción de los 'campos de la muerte', así como en el diseño de los hornos crematorios de Auschwitz-Birkenau donde fueron incineradas cerca de 1,2 millones de personas.

Según el documental de ZDF TV, "varias fuentes indican que Kammler fue capturado por los estadounidenses y fue interrogado por su Cuerpo de Contrainteligencia (CIC). El agente del servicio secreto responsable del asunto era Donald Richardson, confidente personal del comandante supremo, general Dwight D. Eisenhower".

Los hijos del agente del servicio secreto comentaron al canal que su padre estuvo a cargo del experto en armas alemanas a partir del año 1945. Uno de ellos, John Richardson, dijo: "Este ingeniero trajo un tesoro especial del Tercer Reich a EE.UU., y nos ofreció armas modernas". 
 
Rusia Today

viernes, 6 de junio de 2014

Aliados contra Hitler: 70 años del Desembarco

Aunque casi siempre se habla de británicos y estadounidenses, catorce naciones tomaron parte en la operación de liberación de la dictadura nazi. Un hito de la historia y el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial. 


La liberación de la dictadura hitleriana empezó un año antes del triunfo de los aliados sobre el régimen nazi. En la madrugada del 6 de junio de 1944 aterrizaron las primeras divisiones de tropas en la francesa Normandía: 24.000 paracaidistas. Su misión: abrirle el paso, antes del amanecer, a las tropas que les seguirían por mar y aire. Una misión que fue imposible de cumplir porque el viento los arrastró demasiado lejos de la costa y no pudieron asumir el control de las vías ni instalar las marcaciones para la orientación de los cazabombas que atacarían a las tropas de Hitler, que subestimaron la operación.

Los nazis fueron tomados por sorpresa por la mayor operación naval y aérea internacional que jamás se haya unido para acabar con un régimen dictatorial: 4.200 botes, 1.200 barcos de guerra, 155.892 soldados de 14 países respaldados por una fuerza aérea internacional.

El mundo conmemora el "Día D" en Normandía

“El llamado D-Day fue empresa de británicos, estadounidenses, noruegos, belgas, checos, eslovacos y muchas otras nacionalidades”, dice a DW el experto en historia militar, Peter Lieb. “Luego se unieron polacos, barcos griegos y franceses”, agrega Lieb. Además de los aliados, se unieron tropas del Commonwealth británico de Australia y Nueva Zelandia y canadienses asumieron la 3ª división. Los aliados querían mostrarle al mundo que el D-Day era una “empresa universal contra la Alemania nazi”.

El día de la decisión

A las 6 y media de la mañana, los primeros barcos estadounidenses anclaron frente a las costas de Normandía rebautizadas con nombres secretos como “Utah” y “Omaha Beach”. Una hora más tarde desembarcaron tropas británicas, canadienses y francesas, respaldadas por el barco polaco Dragón. Y, hombro a hombro en los botes, también llegaron reporteros de guerra ávidos de registrar las imágenes de la liberación de una Europa bajo el dominio nazi. Entre ellos Ernest Hemingway. Pocas horas después, unos 80 kilómetros de la costa francesa se convertirían en un mar de sangre.

El segundo frente en el occidente

El caos inicial costó miles de víctimas entre los aliados. Muchos soldados murieron porque las compuertas de los botes se abrieron demasiado rápido y los hombres cayeron al mar, hundidos por el peso de su propio armamento. Tanques de guerra se hundieron también antes de alcanzar la costa. El mar revuelto le causó mareo a otros que no pudieron defenderse de las balas de las tropas nazis apostadas tras la arena. Más de la mitad de los soldados que desembarcaron primero murieron en las primeras horas. “La estrategia inicial de los generales Dwight D. Eisenhower, de Estados Unidos, y del británico Montgomery fue un fracaso”, apunta Peter Lieb.

El avance de los aliados


Veteranos este viernes 6 de junio de 2014 en Colleville-sur-mer, Francia.

A pesar de que los aliados lograron romper la barrera levantada por los nazis frente a la costa Atlántica, las divisiones solo podían avanzar muy lentamente. Solo a finales de junio de 1944 los aliados lograron tomarse el puerto de Cherburgo, una base decisiva para su reabastecimiento y, por ende, para el éxito de la operación aliada. Así, la cruzada aérea pudo comenzar el 25 de julio abriéndole paso a los hombres en tierra.

A comienzos de agosto la resistencia alemana había sido desmembrada en su mayor parte. Así, el paso para la liberación de Francia y del resto de Europa quedaba libre.

De Gualle, el inesperado libertador 

Pero la unidad entre la coalición no duró mucho. “Los estadounidenses que querían imponer un Gobierno militar en toda Francia, hicieron las cuentas sin el general francés Charles De Gaulle, que fue recibido como el verdadero ‘libertador de Francia'”, recuerda Peter Lieb. Un hecho que obligó a estadounidenses y británicos a dejar en manos de los franceses la administración de Francia y el manejo de la acción militar antinazi en territorio francés.

Así fue como los aliados se limitaron a observar cómo los franceses, liderados por De Gualle, liberaron París el 25 de agosto de 1944. Los aliados lograron, de esta forma, mantener la unidad de las naciones que aún tenían que luchar en el resto de Europa. El fracaso inicial de la batalla del Día del Desembarco se convertiría luego en una victoria para todos los aliados y la población alemana, también víctima de la dictadura nazi. El D-Day se convirtió entonces en un hito en la historia de la Segunda Guerra Mundial que, por lo demás, también se decidió en el frente Este.

DW.DE

martes, 7 de enero de 2014

Portugal, nido del espionaje durante la II Guerra Mundial

aleman
Garbo
Portugal fue un enclave estratégico de las redes de espionaje durante la II Guerra Mundial que dejaron a su paso historias de grandes agentes secretos como Garbo o Popov, aunque también de otros que abusaban de su picardía.
La neutralidad de la dictadura de António Salazar y el uso del país como punto de partida hacia América atrajeron a Portugal a los mejores espías de la época, que convivieron con otros que se hacían pasar por agentes secretos o vendían información falsa a cualquier bando.
El catalán Joan Pujol, "Garbo" para los británicos y uno de los grandes nombres del espionaje mundial, pasó dos veces por Portugal y se movía entre Lisboa y la costa de Estoril, un nido de espías, de grandes figuras políticas exiliadas y de refugiados de Europa que huían del desastre bélico.
Durante su estadía en el hotel Suiza Atlántico en el centro de la capital, el agente urdió parte de su estratagema para engañar al bando alemán y actuar como doble espía para los aliados.
"Los británicos escuchaban cómo (Pujol) engañaba a los alemanes y poco después lo reclutaron", explica a Efe la historiadora Irene Pimentel, autora del libro "Espías en Portugal durante al II Guerra Mundial", en el que relata este episodio.
"Garbo" fingía estar en Londres, que nunca había pisado y que describía con la ayuda de una guía de viajes comprada en Lisboa para hablar de las localizaciones y detalles de la ciudad.
Con su pericia y abnegación, iba enviando informaciones falsas a la dirección del espionaje de los alemanes en Madrid y su audacia fue pronto detectada por las escuchas de los británicos, a quienes les había ofrecido sus servicios pero aún no habían confiado en él.
Poco después, pasó a formar parte del Comité de la Doble Cruz británico que funcionó como sistema de contraespionaje durante la contienda y en el que el espía español fue clave al convencer a Adolf Hitler de que el desembarco iba a ser en el Paso de Calais (Francia) y no en Normandía, como finalmente ocurrió.
Con un perfil muy diferente, se movía por las calles de Lisboa el agente doble Dusko Popov de los aliados. Los informes del FBI enviados a los servicios ingleses afirmaban que el yugoslavo andaba con un "aire de play-boy", una vida de lujo, coches caros, hoteles de primera y amantes que sucumbían a su carisma.
"Popov fue como Garbo, el otro gran espía que alejó a los alemanes del desembarco de Normandía. Consiguió mantener la confianza de los alemanes hasta el final de la guerra", señala Pimentel.
Otro espía famoso en Portugal fue Ian Fleming, funcionario de la Inteligencia Naval Británica y director de la oficina ibérica del servicio de espionaje inglés.
El escritor de las novelas de James Bond se alojó en el Hotel Palacio de Estoril y, como la mayoría de espías, controlaba los movimientos marítimos del bando alemán en el Atlántico sur.
Compartía copas con agentes alemanes en los bares de la zona, que solían hospedarse en el vecino Hotel Parque, en el que años después se encontraron micrófonos ocultos bajo el suelo.
La genialidad de la inteligencia mundial convivió con la picardía de los ciudadanos de a pie que supieron aprovechar el ambiente de intriga, desconfianza y espionaje que gobernó aquella Lisboa cosmopolita.
Los portugueses se acercaban a los cafés y hoteles donde se hospedaban los espías y diplomáticos a la caza de informaciones, y funcionarios de aduanas, policías y estibadores participaban en aquel gran mercado de intercambio de secretos.
Hasta los alemanes tuvieron que desconfiar de las prostitutas del barrio de Cais de Sodré, cercano al puerto, que ayudaban a los aliados con las horas de salida y entrada de los barcos germanos gracias a sus clientes.
En general, los portugueses trabajaban como informadores de cualquiera de los bandos a cambio de dinero, alimentos o ropa, otros se hacían pasar por espías y los que de verdad lo eran tampoco tenían buena fama.
"No eran bien vistos. Según los ingleses, los portugueses rápidamente decían que eran espías y no guardaban bien los secretos. Y los alemanes decían que se inventaban la información cuando no tenían", explica Pimentel.
Otros exigían pagos cada vez mayores de los que los alemanes se quejaban. Un funcionario que vigiló a los duques de Windsor exigía zapatos para toda la familia porque decía que todos habían ayudado en el seguimiento.
Aunque unos mejores que otros, con espías dobles y hasta algunos triples, Portugal siguió hasta el final de la guerra como punto de paso para el espionaje que Salazar gestionaba "con pinzas", según Pimentel, y que solo prohibió a partir de 1943. 
 
EFE
 
Tomado de  http://www.diariosur.es

lunes, 9 de diciembre de 2013

Concentró México a espías de las principales potencias mundiales

Archivo/El Diario   Las antiguas instalaciones de Petróleos Mexicanos
 El empresario estadounidense William Rhodes Davis vino a vivir a México cuatro meses después de la nacionalización de la industria petrolera. Al llegar al Distrito Federal comenzó a gestionar ante el presidente Lázaro Cárdenas un permiso para invertir 10 millones de dólares en la explotación de crudo en la región de Poza Rica.

Cárdenas autorizó el proyecto en vista de que a la recién creada paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex) le hacían falta recursos. Gracias a esa inversión Davis obtuvo el primer contrato privado de la paraestatal para explotar pozos petroleros en Veracruz.

El estadounidense –calificado por los funcionarios de Pemex de la época como “uno de esos sujetos inescrupulosos, habilísimos negociantes, que ocupan los departamentos presidenciales en los más suntuosos hoteles, saben gastar dinero y son inteligentes y audaces”– había entrado en contacto con el gobierno mexicano meses antes de la expropiación que afectó a empresas de Inglaterra, Holanda y Estados Unidos.

Luego se presentó ante Cárdenas como intermediario de los gobiernos italiano y alemán para comprar grandes cantidades de crudo, cuando los países agraviados anunciaban un boicot contra el petróleo mexicano.

Tras reunirse con los representantes de Pemex, Davis obtuvo varios contratos para comprar crudo destinado a Italia y a cambio se comprometió a construir tres barcos con capacidad de 10 mil barriles cada uno. También logró convenios para la venta de petróleo a Berlín.

Los recursos que administraba para esas compras provenían del banco central alemán, el Reichsbank, y habían sido autorizados por el ministro de Finanzas, Hjalmar Schacht, por órdenes directas de Adolfo Hitler.

Meses después el petrolero estadounidense ya adquiría alrededor de 70 por ciento de las exportaciones de Pemex destinadas a Alemania e Italia.

Pero en México todos sus movimientos eran vigilados por los hombres de William Stephenson, jefe de la Coordinación Británica de Seguridad (BSC), quien despachaba en Nueva York.

El gobierno británico había designado al canadiense Stephenson jefe de la BSC en Estados Unidos. La organización de espionaje dependía del Servicio Secreto de Inteligencia (MI-6) y su misión era neutralizar las actividades de los nazis en Norteamérica además de ganarse el apoyo de los estadunidenses con miras a la guerra que se avecinaba.

Los espías de Stephenson descubrieron que, además de comprar petróleo para Alemania, Davis se implicó en proyectos secretos para la Armada del Tercer Reich que operaba en el Golfo de México.

Para el verano de 1941 estaba edificando bases para suministrar combustible a los submarinos germanos en pequeñas islas del Caribe y el Atlántico, con la finalidad de que no tuvieran que regresar a Europa a reabastecerse. El carburante era trasladado a esas islas en embarcaciones mexicanas.

En el proyecto participaba el diplomático alemán Joachim A. Hertslet, funcionario de la embajada alemana en México.

Para esa época también contrabandeaba el petróleo mexicano, pues antes de terminar su mandato Cárdenas había cancelado su trato comercial con Hitler. En respuesta Davis y Hertslet organizaron una intrincada red a fin de conseguir el crudo y enviarlo a Alemania a través de Panamá, Italia, Japón y la provincia marítima siberiana de Primorski.

Los agentes británicos que lo vigilaban concluyeron que la manera más rápida de poner fin a esos proyectos era “eliminar a Davis de la escena”. Poco después el estadounidense murió por un súbito infarto.

Avanzada del Tercer Reich

Esta operación no fue la única de la BSC en México.

Stephenson y su equipo sabían que desde los primeros meses de 1940 el almirante Wilhelm Franz Canaris, jefe del Abwehr (servicio alemán de espionaje militar), había ordenado crear en México el más importante puesto de avanzada de la inteligencia del Tercer Reich en América Latina.

La organización estaba dirigida por un grupo de militares encabezados por el mayor George Nicolaus y el teniente coronel Friedrich Karl von Schleebruegge.

Desde la Ciudad de México realizaban operaciones para toda Latinoamérica. Entre sus actividades destacaban la vigilancia de los movimientos navales y militares de Estados Unidos en el Atlántico, el espionaje industrial y el contrabando de materias primas esenciales para la fabricación de armamento. También establecieron en varias naciones la Red Bolívar, un sistema de transmisores clandestinos de onda corta para comunicarse con Alemania.

El centro de operaciones de México le costaba una fortuna a la Abwehr. Lo financiaba con enormes sumas en efectivo, sorteando las restricciones impuestas por la guerra y evitando pasar por los bancos británicos y estadounidenses.

Para finales de 1940 los primeros fondos enviados al puesto de avanzada se habían agotado por lo que se suspendieron importantes acciones en toda América Latina.

Canaris supo que Italia tenía un fondo de 3 millones 850 mil dólares en varios bancos de Estados Unidos. Acordó con los italianos transferirlos a México vía valija diplomática. El dinero fue retirado y 1 millón 400 mil dólares fueron enviados con un cónsul italiano que cruzaría la frontera Estados Unidos-México por ferrocarril. El resto de los recursos se mandó a través de Brasil.

El FBI alertó a Stephenson y éste preparó una operación para robarse el efectivo. Cuando el ingenuo cónsul llegó a la Ciudad de México ya lo estaba esperando un grupo de “agentes especiales de la policía secreta”, quienes lo acusaron de contrabandear dinero y se lo confiscaron.

La embajada italiana presentó una denuncia ante la Secretaría de Relaciones Exteriores, pero los dólares y los “agentes” ya habían desaparecido.

Las acciones de la BSC no frenaron las operaciones nazis. Las materias primas mexicanas tenían una gran relevancia para el Tercer Reich, lo cual quedó evidenciado con los destacados hombres y mujeres que siguieron llegando al país en misiones secretas.

Entre otros vino el empresario sueco Axel Wenner Gren, el hombre más rico del mundo en la época. Era el principal accionista de la empresa de electrodomésticos Electrolux y de la firma Bofors AB, la cual le vendía armas a los nazis; era también dueño de bancos y medios de comunicación, entre otros negocios.

Venía a México enviado directamente por el mariscal Hermann Goering con el objetivo de invertir en materias primas con recursos alemanes depositados en bancos suizos.

También se mandó al famoso actor estadounidense Errol Flynn, colaborador secreto de los nazis, quien llegó para cabildear ante los funcionarios mexicanos para que apoyaran los intereses de Alemania. Además traficó oro entre Estados Unidos y México en su yate Sirocco.

Para febrero de 1941 una bella alemana cruzó la frontera de Nuevo Laredo para radicar en la capital mexicana: Hilda Kruger, actriz que intentaba hacer carrera en Hollywood.

En Berlín se había hecho amante del ministro de Propaganda Joseph Goebbels. En México se metió a la cama de importantes funcionarios, entre ellos Miguel Alemán Valdés. Gracias a este amorío el entonces secretario de Gobernación protegió las operaciones del puesto de avanzada nazi.

Washington

Los encuentros de Kruger con Alemán llamaron la atención de los agentes de la recién creada Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) de Estados Unidos, antecesora de la CIA.

Los agentes –venidos del Servicio de Inteligencia Militar estadounidense– pronto desenmarañaron la red tejida por Nicolaus, Kruger y Flynn. Trabajaron en conjunto con el Servicio Especial de Inteligencia para América Latina del FBI. Ambos equipos operaban desde la embajada de Estados Unidos, desde donde reportaban a Washington las actividades nazis.

Los informes del FBI destacaron la sofisticada tecnología utilizada por Nicolaus y su grupo para trasferir reportes a Berlín. Consistía en reducir documentos y fotografías al tamaño de una punta de alfiler con un sistema llamado microdot. Los informes se colocaban como tildes de las letras “i” en cartas remitidas a Portugal para evadir la censura británica.

Los agentes de la OSS también reportaron a Washington que Miguel Alemán se había trasformado en el “representante de los intereses alemanes en México” pues protegía el contrabando de metales estratégicos y otras materias primas que se llevaban a Veracruz para luego ser recogidas en altamar por submarinos alemanes.

Para las primeras semanas de 1942 Washington se quejó ante el presidente Manuel Ávila Camacho por las actividades de su secretario de Gobernación a favor de los nazis. A finales de febrero fue detenido Nicolaus, y para marzo, Kruger; ella pronto fue liberada por gestiones de Alemán. Los estadounidenses seguían capturando a la red de espías del Tercer Reich pero decidieron dejar a un pequeño grupo para utilizarlo en operaciones de contrainformación, haciendo llegar a Berlín reportes falsos.

Moscú

Hasta este momento los soviéticos se habían mantenido al margen en el tablero mexicano del espionaje. Pero en los primeros días de 1943 los agentes de la OSS se sorprendieron pues la Unión Soviética solicitó a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) abrir una embajada en México, país con el cual no tenía relaciones comerciales.

Las negociaciones entre Moscú y la SRE concluyeron en mayo y para el 12 de junio abrió sus puertas en la Ciudad de México la embajada soviética.

La OSS también descubrió que el agente soviético Leonidas Aleksandrovich Eitingon viajaba continuamente a la capital mexicana desde Nueva York. Tenía la orden de Stalin de rescatar a Ramón Mercader de la cárcel de Lecumberri, donde éste estaba preso después de matar a León Trotsky.

Durante meses preparó un plan para liberarlo, pero todo quedó en el olvido pues se le asignó una nueva misión: recolectar documentos del Proyecto Manhattan, de los cuales dependía “la sobrevivencia del Estado Soviético”.

En uno de sus viajes a la Ciudad de México, a finales de marzo de 1944, organizó un mecanismo independiente de la nueva embajada soviética para cruzar gente a Estados Unidos. Los nuevos espías llegaban a Veracruz y eran trasladados a Nuevo Laredo para cruzar con pasaportes falsificados. Venían con el objetivo de conseguir los secretos de la nueva arma.

Los avances para desarrollar la bomba atómica estaban siendo proporcionados a los espías soviéticos por los tres personajes principales del Proyecto Manhattan: Robert Oppenheimer, Enrico Fermi y Leo Szilard, quienes habían acordado compartir sus investigaciones subrepticiamente con Moscú ante el temor de que Hitler desarrollara primero la bomba atómica y porque previeron que si una sola nación poseía superioridad nuclear, impondría su voluntad al resto del mundo.

Para contactar al resto de los científicos que laboraban en las distintas instalaciones del Proyecto Manhattan, la agencia soviética de inteligencia fue advertida que no podía utilizar sus tradicionales redes asociadas al Partido Comunista en Estados Unidos o relacionadas con sus embajadas y diplomáticos, pues todos estaban identificados por el FBI.

La inteligencia soviética necesitaba decenas de nuevos espías para conseguir documentos, fotografías, detalles técnicos sobre las recientes instalaciones, las firmas que trabajaban para el Departamento de Defensa y las aleaciones que se desarrollaban para la fabricación de la nueva bomba.

Eitingon le propuso al jefe del Departamento S del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD, antecedente del KGB), Pavel Sudoplatov, echar mano de los desconocidos “agentes de influencia” reclutados en Estados Unidos, España y en la capital mexicana para que se convirtieran en los “correos” que llevarían los secretos a Moscú.

Entre los “agentes de influencia” –“moles”, como se les dice en el argot del espionaje– reclutados por Eitingon estaban entre los españoles Antonio Meiji y Margarita Nelken, el suizo Hans Meyer y los mexicanos Luis Arenal y Anita Bremer, escritora que en esa época vivía en Nueva York. Destacaban también los funcionarios Adolfo Uribe Alba y el general Roberto Calvo Ramírez, jefe de la región militar de Baja California Norte.

Algunos de ellos colaboraron en el mecanismo para cruzar ilegalmente a agentes a través de la frontera; otros para recibir y entregar dinero que se enviaba desde Nueva York, y los menos se desempeñaron como “correos” para recoger y entregar documentos.

El grupo de agentes que se dedicaron al espionaje atómico pronto identificó siete grandes centros de investigación y a 27 científicos de muy alto nivel que trabajaban en el Proyecto Manhattan.

Para finales del 1943 Moscú ya había recibido 286 publicaciones clasificadas sobre las investigaciones científicas en torno a la energía nuclear. Los reportes se transmitían encriptados, para lo cual se designaron cuatro centros: el consulado soviético en San Francisco, las embajadas en Washington y México y una oficina consular en Nueva York.

Informes muy precisos de Fermi sobre los avances de un reactor de la Universidad de Chicago fueron traídos a México por los correos seleccionados por Eitingon y desde aquí se enviaron a Moscú. Así la Unión Soviética fue capaz de desarrollar su propio armamento nuclear.

Tomado de http://diario.mx

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