Las quebrantadas relaciones
bilaterales entre Washington y algunos de los países europeos llevaron a
los responsables de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA,
por sus siglas en inglés) a frenar las actividades de espionaje
cometidas contra esos países.
Así declararon los actuales y exfuncionarios de la CIA, al aseverar que recientes medidas adoptadas por Washington no permiten a las agencias de Inteligencia realizar operaciones unilaterales contra los aliados de EE.UU.
Empero, los oficiales de la CIA todavía cuentan con el permiso de reunirse con sus homólogos de los servicios de Inteligencia del país anfitrión y llevar a cabo operaciones conjuntas con los servicios de los países de acogida.