Los ataques perpetrados esta semana en Francia por islamistas armados
ponen de relieve los límites de las agencias antiterroristas y de
espionaje, que a menudo tienen información sobre sospechosos con
antelación, pero sólo son capaces de encajar todas las piezas después de
que se produce el derramamiento de sangre.
Desde el 11-S en EEUU y a través de una serie de atentados en Europa y otras partes del mundo, los responsables de inteligencia y seguridad de EEUU y Europa dicen que el problema clave consiste en extraer conexiones de una inmensa cantidad de datos.
Desde el 11-S en EEUU y a través de una serie de atentados en Europa y otras partes del mundo, los responsables de inteligencia y seguridad de EEUU y Europa dicen que el problema clave consiste en extraer conexiones de una inmensa cantidad de datos.
