A partir de fotografías, realizaron una copia exacta de la impresión de una ministra alemana.
Con una cámara común pueden tomar una copia de la huella dactilar.
Allá por septiembre de 2013, algunos meses después de que Edward Snowden revelara el sistema de espionaje global encabezado por Estados Unidos, el hacker alemán Jan Krissler decía
al periódico Die Zeit que confiaba más en las contraseñas como método
de seguridad que en la huellas digitales: "La contraseña está en mi
cabeza, y si soy cuidadoso cuando escribo, siempre seré el único que la
conoce."
La semana pasada terminó de dar el golpe de gracia al mecanismo de
autenticación por huellas cuando contó a cientos de personas en el
Congreso anual del Chaos Computer Club (CCC), una red de hackers que se
define como la más grande de Europa, que logró clonar en pocos minutos
la impresión de los dedos de la ministro de Defensa de su país, Ursula von der Leyen, a partir de una serie de imágenes de una conferencia de prensa que dio en octubre.
