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jueves, 20 de febrero de 2014

Estadounidenses consideran negativa la guerra en Afganistán

Foto: Diario The Guardian

La mayoría de los estadounidenses considera, por primera vez en más de una década, que la guerra en Afganistán resultó negativa para el país, revela una encuesta de la empresa Gallup.

Un 49 por ciento de los ciudadanos de Estados Unidos deplora que las tropas hubieran invadido aquella nación asiática, frente a un 48 por ciento que mantiene un criterio positivo al respecto, detalla el sondeo difundido ayer.

En noviembre de 2001, Washington lanzó una invasión contra Afganistán luego del ataque terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Departamento de Defensa.

La administración del entonces presidente George W. Bush (2001-2009) acusó a la organización fundamentalista Al Qaeda y a grupos talibanes la responsabilidad de los atentados.

En aquel momento, nueve de cada 10 estadounidenses consideraban que la participación de las Fuerzas Armadas en el conflicto resultaba correcta.

Por la denominada Operación Libertad Duradera casi 2.200 soldados norteamericanos murieron en Afganistán y permanecen allí más de 54.000 efectivos, de acuerdo a los datos oficiales, según despacho de la agencia Prensa Latina.

Diversos cálculos señalan que la considerada como guerra más larga de la historia estadounidense ya costó 6.000 millones de dólares.

Washington y Kabul ultiman un Acuerdo de Cooperación de Seguridad y Defensa para ser implementado una vez que, como se anunció, abandonen el país a fines de este año las tropas acantonadas allí.

El documento señala que el Departamento de Defensa pretende desplegar un contingente de asesores militares después de 2014 para entrenar a las fuerzas de seguridad y proporcionar apoyo logístico.

El Pentágono también quiere mantener tropas de operaciones especiales para misiones antiterroristas contra la red terrorista Al Qaeda y los talibanes.

Destaca el texto que las fuerzas militares y contratistas civiles estadounidenses estarían sujetos a la ley norteamericana, en lugar de la ley afgana, lo cual los inviste de inmunidad, uno de los puntos de mayor fricción entre ambos gobiernos que mantiene estancada la aprobación del acuerdo.

El presidente afgano, Hamid Karzai, se quejó sobre los ataques nocturnos de aviones teledirigidos estadounidenses, los drones, muchos de ellos causantes de muertes de civiles inocentes, que desata la indignación de los ciudadanos de ese país. (Télam).

Tomado de  http://www.lmneuquen.com.ar

martes, 22 de octubre de 2013

Doce años de la OTAN en Afganistán: un fracaso histórico


AFGHANISTAN-NATO
 
Ninguna celebración por el aniversario de una guerra que, convenientemente, ya es “olvidada”, a pesar de que el país sigue siendo ocupado por 66.000 soldados invasores, y sus gentes siguen muriéndose por el conflicto.
 
El 7 de octubre de 2001, la coalición militar más amplia de la historia, compuesta por unos 50 países, bombardearon al penúltimo país menos desarrollado del planeta, en cuyo arsenal no había ni una avioneta para defenderse. Sólo en los primeros tres meses, los cazas de la OTAN descargaron unas 10.000 toneladas de bombas sobre los afganos, abrasándoles sobre una manta de nieve y frío. Miles quedaron sepultados bajo los escombros de sus chozas de adobe, millones huyeron descalzos, aterrorizados y hambrientos hacia ninguna parte. Once años después, el desplazamiento de civiles en el norte del país aumentaba un 40% respecto al año anterior. ¡Cuánto silencio sobre los crímenes de guerra! Los artefactos inteligentes de la Alianza destruyeron depósitos de agua, centrales eléctricas, cultivos y ganado (¡hasta el Zoo de Kabul!), provocaron una silenciada catástrofe humana. Mientras, los eufóricos eurodiputados agitaban la pancarta de “salvar a las mujeres del burka”, los mismos que hoy exhiben a la niña pakistaní Malala, para demostrar lo bárbaros que son los Talibán, corriendo una espesa cortina de humo sobre los atentados de EEUU con drones, que arrancan la vida a decenas de niños y adultos compatriotas suyos, cada dos por tres.
 
Cuando la OTAN pensaba que los afganos estarían mejor muertos (bajo las bombas de fragmentación o por la munición radiactiva que recibían en más cantidades que la suma de las utilizadas en la Guerra del Golfo Pérsico y la de Yugoslavia juntas) que vivos, las acciones de la primera empresa fabricante de armas del mundo, Lockheed Martin, se multiplicaban por 15 en la Bolsa.
 
El presidente de EEUU, Barak Obama ha fijado la fecha del 2014 para la retirada de las tropas. Pero, ¿por qué se van?
 
Los motivos oficiales de la invasión a Afganistán -que una vez más hacía gala a su nombre: “Tierra del llanto”-, y su posterior ocupación por unos 300 mil soldados y mercenarios extranjeros, eran:
 
* Vengar el atentado del 11S, a pesar de que ninguno de los terroristas era afgano;
* Destruir el cobijo de los terroristas y capturar a Bin Laden. ¿Por qué, entonces, tras la muerte oficial del saudí siguieron en el país y aun hoy EEUU (¡y también España!) negocian con Kabul para quedarse más después del 2014?
 
* Derrocar al gobierno de Talibán-Al Qaeda e instalar una democracia para un pueblo “primitivo”. Entonces, ¿Por qué negocian con esos caníbales en Qatar ofreciéndoles el poder en varias regiones del país? ¿Por qué les pagaban ingentes sobornos durante esos años, como ya han reconocido?
 
* Acabar con el comercio de opio. ¡Vaya! Según la ONU, la producción de heroína afgana ha pasado de 185 toneladas en 2001 a 5800 en 2012. ¿Cómo el gobierno que han instalado precisamente es el principal narco estrado del mundo?
 
Poco a poco, la verdad se asomaba: “No podemos dejar Afganistán ahora. Tiene billones de dólares en minerales”, lo dijo el general David Petraeus, Director de la Agencia Central de Inteligencia de EEUU, antes de ser “dimitido” por infidelidad a su señora esposa, junto con el general Allen, responsable de la OTAN en Afganistán (ver: Obama II: Petraeus, Siria e Israel). Se oponían a los planes de retirada de Obama, entre otras discrepancias. También le costó el puesto al mismísimo presidente de Alemania Horst Köhler al confesar sin rubor que sus tropas estaban en aquel país para salvaguardar los intereses comerciales y económicos de los países atacantes.
 
Tentación por el expolio del patrimonio natural afgano. Que su subsuelo, además de minas antipersonas y fosas comunes, albergue un millar de minas de hierro, cobre, cobalto, oro, plomo, bauxita, tantalio, esmeralda, rubí, plata, carbón o litio (utilizado en baterías eléctricas) estimadas en un billón de dólares, ya había sido publicado por los soviéticos en los años 1960. En 2001 ya sabían que éste era el Congo de Asia. Moscú tenía proyectos de construir una refinería de petróleo capaz de producir medio millón de toneladas al año y un complejo de fundición para el depósito de cobre de Aynak, uno de los más grandes del mundo, hoy explotado por China (Ver. La OTAN confiesa: en Afganistán había petróleo).
 
Afganistán era la única salida viable del transporte del gas de Turkmenistán al Mar Arábigo. El control estratégico sobre las rutas de energía forma parte de la agenda de Washington. Pero, el proyecto TAPI (Turkmenistán, Afganistán, Pakistán, India), que iba a unir el Caspio con el Índico y los millones de dólares invertidos por los estados y compañías petrolíferas occidentales en la construcción del ducto, han sido abandonados, debido al sabotaje de los Talibán y de los países que se verían perjudicados.
 
• Convertir Afganistán en una gran base militar en el corazón de Asia Central, en la vecindad de China, Rusia e Irán.
 
• Promover la nueva “Guerra de Opio”, y no solo para destruir el tejido social de los países rivales en la región sino también quedarse con el comercio lucrativo de la droga afgana, que mueve unos 150 mil millones de dólares anuales, parte del cual termina en las instituciones bancarias occidentales (ver: ‘Camellos’ en Afganistán). El cultivo de la adormidera se ha multiplicado por 35, desde la ocupación. Con el dinero de la droga EEUU ha financiado a los grupos terroristas como los Muyahedines afganos, los Contras nicaragüenses, o el Kuomintang que luchaba contra la China de Mao.
 
Ninguno de los objetivos ha sido conseguido, en parte por:
 
1. El descontento popular a causa de los contínuos bombardeos de la OTAN a las bodas, funerales y escuelas; el asalto con total impunidad de viviendas, la detención, humillación, tortura, violación y matanza de los ciudadanos. En ocasiones, orinar sobre sus cuerpos y colgar  vídeos de los atropellos  en internet. Son los familiares de estas personas quienes atentan contra sus salvadores atlánticos. Justamente es esta impunidad lo que pide Obama al gobierno afgano para mantener a sus soldados después del 2014, a cambio de respaldar a la mafia del turno que coloque en el poder. Hay unas diez prisiones privadas y secretas al estilo de Guantánamo por el territorio afgano.
 
2. Un gobierno débil y corrupto, cuyo poder no va más allá del palacio presidencial, y al que se opone gran parte de la población, compuesta por minorías religiosas y étnicas, que exigen un federalismo. En realidad, EEUU ha impedido la formación de estados fuertes en los países que ha invadido, e incluso ha provocado su desintegración ( Yugoslavia, Irak –donde el Kurdistán, de facto, es independiente-, o Sudán que fue partido en dos).
 
3. Es imposible negociar y controlar a los insurgentes fragmentados en varios grupos autónomos, o convencer los afganos, a estas alturas, de las buenas intenciones de la Alianza, además con esta mirada superficial y simplista a un complejísimo país, su tejido, sus necesidades y su psicología.
 
4. Las dificultades de EEUU en Irak a partir de 2005, que posibilitaron la reorganización de los Talibán, y que éstos emprendieran una guerra asimétrica con la táctica de los Artificios Explosivos Improvisados. Hoy controlan gran parte del país.
 
5. Que EEUU se alejara de Pakistán para atraer la cooperación de la India en la contención de China e instalase en Kabul a un presidente pro indio como Hamid Karzai, casi le cuesta la vida a éste hombre en un atentado. La ISI, los servicios de inteligencia pakistaní, madrina de la mayoría de los grupos insurgentes, no perdona este giro estratégico de EEUU, y no piensa permitir en Kabul un régimen que no sea afín. ¿Lanzar una guerra contra Pakistán por Afganistán? No, una locura que Obama no cometería.
 
6. El choque de intereses entre EEUU y sus aliados que empezaron a dejarle solo en aquel terreno empantanado, militar y políticamente.
 
7. La crisis económica que imposibilita mantener un despliegue de tal tamaño.
 
Obama y su “Huella ligera”
 
“Huella ligera” o “diplomacia coercitiva” son enfoques diseñados por John Kerry y Chuck Hagel, dos veteranos de Vietnam, que abogan por acciones encubiertas, el uso de aviones teledirigidos o ciberguerras en vez de intervenciones militares. Tras los cambios en la cúpula de la defensa de EEUU, y el intento de desmilitarizar la CIA, Obama pretende que las guerras se decidan en el Ala Oeste de la Casa Blanca, que no en el Pentágono. La política de Petraeus en afganizar la seguridad –o sea, entrenar y potenciar los militares nativos-, fracasó con el aumento de los “ataques verde sobre azul” (denominación procedente de un juego de guerra en el que las fuerzas azules son los aliados, las rojas las enemigas y las verdes, las de la nación agredida) que ha provocado muchos muertos, ha destrozado la moral de las tropas contratistas, y ha dejado a Obama sin un plan viable que defender. Para más inri, cientos de soldados instruidos han desertado con el fin de integrarse en las filas de los sublevados. Es el fin del plan de crear un ejército proxy en Afganistán.
 
Ahora, Obama que antes pensaba ganar la guerra, y sólo desea acabarla esta pesadilla de forma decorosa; negocia con Kabul la adquisición de nueve mega bases militares y la impunidad para sus soldados, a la vez que Moscú protesta contra el uso militar del suelo afgano cuando expire el mandato de la ONU.
 
Que Pakistán haya sido el gran ganador de esta guerra, preocupa y mucho a la India, que intentará paliar sus devastadores efectos a través de los BRICS, y sobre todo de China, (ver: Pakistán: tirado por EEUU, recogido por China). En su IV Cumbre (2012) los BRICS incluyeron en su agenda la “atención a Afganistán” y empezaron a firmar convenios de cooperación de todo tipo con este país.
 
Al final lo que funcionó no fueron ni ataques “quirúrgicos” ni “huellas ligeras“ sino la milenaria acupuntura china, país que domina la economía afgana, incluso ante la contundente presencia de la OTAN.
 
El caos continuará.
 
Nazanín Armanian es iraní, residente en Barcelona desde 1983, fecha en la que se exilió de su país. Licenciada en Ciencias Políticas. Imparte clases en los cursos on-line de la Universidad de Barcelona. Columnista del diario on-line publico.es
 
Contrainjerencia

domingo, 25 de agosto de 2013

Mali: la Afganistán francesa (Español e Inglés)



 mali
Desde que Francia lanzó sus ataques militares contra los denominados rebeldes de Mali el pasado 11 de enero, el hasta entonces poco conocido país africano (que ha estado sumido en una crisis por al menos un año), irrumpió en todos los medios de comunicación ocupando los titulares en todo el mundo.  Al observar el desarrollo de la situación sobre el terreno, el alto perfil asumido por las fuerzas militares de Francia incrementó la influencia francesa en el continente africano al mismo tiempo que elevó su estatus internacional.

Mali fue uno de los primeros países sub-saharianos en establecer lazos diplomáticos con la República Popular de China, y desde entonces sus relaciones mutuas han sido buenas. A su vez, China posee intereses en Mali debido a sus proyectos de inversión.

La invasión francesa en Mali se presenta como un nuevo caso de intervencionismo legalizado en África.

Aunque Francia se involucró en Mali bajo las banderas del anti-terrorismo, no es exacto decir que los denominados rebeldes de Mali son terroristas. La naturaleza del conflicto en Mali se vincula más a una guerra civil protagonizada por distintos grupos políticos.

Si comparamos esta situación con la de otras regiones en el mundo, África es un continente especial, donde la mayor parte de sus naciones ganaron su independencia luego de la Segunda Guerra Mundial, y donde las fronteras entre países fueron demarcadas principalmente por las potencias colonialistas.
Por lo tanto el sentido de la identidad y el concepto de soberanía en algunos países africanos es bastante débil, mientras su sentido de identidad étnica y religiosa es mucho más fuerte. Esto genera la posibilidad para que potencias occidentales y otras fuerzas extranjeras intervengan en los asuntos de algunos países de ese continente.

Francia ha generado un gran impacto en África y ha operado allí por un largo período de tiempo. El ex presidente Charles de Gaulle y los sucesivos gobiernos , todos han considerado a África como “base de avanzada” de respaldo para el liderazgo de Francia, respecto al mantenimiento de sus intereses en los países de habla francesa en el continente africano, remarcando el hecho de que Francia se convertiría en un país de segunda clase sin perdiera sus intereses en África.

Los intereses económicos de Francia no pueden ser subestimados. Por eso el actual presidente  François Hollande, quien expresó tener “mínimos intereses en África”, revirtió su imagen de bajo perfil y resolvió intervenir activamente en el continente.

La invasión de Mali por parte de Francia es un negocio riesgoso. Uno de los inconvenientes es que trae a la memoria la “gendarmería africana” –el estatus colonial de Francia.

Aunque Francia fundamentó su movimiento como un respuesta al pedido del actual gobierno de Mali, el mismo pedido fué realizado por el presidente de la República Central de África, que también enfrentó una ofensiva de grupos rebeldes pero contó con la colaboración de Francia debido a la falta de interés de parte del país galo. Francia, entonces, es responsable de actuar bajo un doble estándar respecto de los asuntos africanos en tanto gendarme africano. Sumado a esto, el envío de tropas a Mali agrega nuevas cargas a la economía francesa hoy estancada.

Como resultado, la opinión internacional ha comenzado a suponer que Francia puede estar repitiendo los tropiezos de los Estados Unidos en Afganistán. Que Francia pueda generar algo similar a una estabilidad de largo término en Mali es algo que está lejos de ser cierto.

Por He Wenping, Global Research/Global Times. 

23-1-2013

El autor es director de Estudios Africanos del Instituto de Estudios Africanos y del Oeste de Asia, de la Academia China de Ciencias Sociales. Editado por Rick Rosoff, de Stop NATO.

Versión en inglés:


Mali: France’s New Afghanistan

 

mali
Since France launched military strikes against Mali rebels on January 11, the little-known West African country, which has been mired in a crisis for over a year, suddenly came under the media spotlight and made headlines around the world.In view of the developing situation on the ground, the high-profile move by French forces has directly turned the tables and objectively enhanced France’s influence in Africa while at the same time boosting its international status.
  Mali was one of the first sub-Saharan countries to establish diplomatic ties with the People’s Republic of China, and Sino-Malian relations have been good. In addition to this, China has certain interests in Mali through its investment projects. 

[T]here is one possible cause for alarm – French forces’ involvement in Mali will provide the case for legalization of a new interventionism in Africa.

Although France became involved in Mali under the banner of anti-terrorism, it is not entirely accurate to say that Malian rebels are terrorists. The nature of the Mali issue is more akin to that of a civil war among different political groups.

Compared with other regions across the world, Africa is a special continent where a majority of nations gained independence after World War II, and the borders of each nation were mostly demarcated by its former colonial masters.
Therefore, Africans’ sense of national identity and concept of sovereignty is quite weak, while their sense of ethnic and religious identity is much stronger. This creates opportunities for Western and other outside forces to intervene in the internal affairs of African countries.

Africa is a region where France has had the deepest impact and operated for the longest period of time. Former president Charles de Gaulle and successive governments have all seen Africa as a “forward base” to support France’s leadership, regard maintaining France’s special interests in French-speaking African countries as a core of African policy, and stress that France would become a second-rate country without Africa.

Moreover, France’s direct economic interests in Mali cannot be underestimated. That’s why President François Hollande, who is said to have “the least interest in Africa,” reversed his low-key image and decided to actively intervene in the continent.

Of course, France’s involvement in Mali is still a risky business. One of the drawbacks of this action is that it brings back memories of the “African gendarmerie” – France’s colonial status.

Although France explained its move as a request from the current government, the same request from the president of the Central African Republic, which also faced an offensive from rebels, failed to get help due to France’s own interests. France then bears the blame for acting with double standards in African affairs as an African gendarmerie. In addition, committing troops to Mali brings added burdens to the stagnant French economy.

As a result, international opinion is beginning to suspect that France may be repeating the missteps of the US in Afghanistan. Whether France can create long-term stability in Mali is far from certain.

The author is a director of African Studies under the Institute of West Asian and African Studies, the Chinese Academy of Social Sciences. Edited by Rick Rozoff, Stop NATO

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