La muerte de Nisman está siendo utilizada de una manera perversa por
los medios de comunicación opositores y por toda la red de
desinformación mundial al servicio del poder hegemónico, intentando
responsabilizar al gobierno en una de las campañas más duras que se
recuerde.
El golpismo encubierto está siendo desarrollado por un sector del
Poder Judicial, una estructura decadente que nunca se democratizó, los
medios de comunicación masiva, la oposición y la acción de los servicios
de inteligencia locales que fueron desplazados por el Ejecutivo y
venían desde la pasada dictadura y antes de ésta. Pero, indudablemente,
por Estados Unidos y también Israel.