Con su habitual hipocresía, el Departamento de Estado de Estados Unidos expresó su
"profunda preocupación" por la condena a muerte en Egipto del depuesto presidente
islamista Mohamed Mursi y otras
cien personas, entre los cuales se encuentran varios líderes de los Hermanos
Musulmanes.
La declaración
norteamericana, reza: "Siempre nos
hemos pronunciado contra la práctica de juicios masivos y condenas que se hacen
de forma inconsistente con los compromisos internacionales de Egipto y el respeto de la ley"
EEUU, uno de los
principales implicados en la actualidad de las ejecuciones judiciales, sabedor
de que “los tratados internacionales,
como la Declaración Universal de los Derechos Humanos o el Pacto Internacional
por los Derechos Civiles y Políticos, entre otros muchos, prohíben el uso de la tortura, pero sin embargo,
no prohíben la aplicación de la pena de muerte”, utiliza la misma en cada uno
de sus estados, variando en cuanto a la forma de ejecutarla, con casos como
la decapitación, el ahorcamiento, la inyección letal y el fusilamiento.