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miércoles, 6 de abril de 2016

A la luz faceta de EEUU como importante paraíso fiscal



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Estados Unidos castiga y acosa a países que ayudan a magnates de la droga e inversionistas multimillonarios a ocultar su dinero de los recaudadores de impuestos; pero críticos dicen que debería mirar más en casa.

El país mismo está emergiendo como un importante paraíso fiscal al lado de naciones como Suiza, Islas Caimán y Panamá, dicen quienes buscan que se reforme el sistema tributario internacional. Y estados como Delaware, Nevada, South Dakota y Wyoming, en particular, están compitiendo entre sí para proporcionar a extranjeros la confidencialidad que tanto desean.

“Hay un enorme letrero luminoso diciendo que Estados Unidos está abierto a evasiones fiscales”, dijo John Christensen, director ejecutivo de Tax Justice Network (Red de Justicia Fiscal).

lunes, 17 de junio de 2013

TIEMBLAN LOS CORRUPTOS



Así se investigó la mayor filtración sobre paraísos fiscales junto a The Washington Post, BBC…

Así se investigó la mayor filtración sobre paraísos fiscales junto a The Washington Post, BBC…
Web The Center for Public Integrity


Un paquete inesperado, un disco duro con 2,5 millones de archivos y datos sobre más de 122.000 sociedades en paraísos fiscales. Estas tres magnitudes resumen la dimensión de la investigación realizada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés), una red mundial de profesionales especializada en la elaboración de reportajes de investigación. Fundada en 1997, esta organización fue impulsada por el Centro para la Integridad Pública (Center for Public Integrity), un organismo estadounidense sin ánimo de lucro dedicado a investigar asuntos transfronterizos.

Para afrontar este trabajo, el grupo de periodistas aglutinados en torno a ICIJ ha colaborado con responsables de importantes medios internacionales como el periódico británico The Guardian y el consorcio público de medios BBC, el diario francés Le Monde, la cabecera y emisora alemanas Süddeutsche Zeitung y Norddeutscher Rundfunk, el estadounidense The Washington Post, la televisión pública canadiense CBC y otros 31 asociados más de todo el mundo, entre los que figura El Confidencial. Fruto de esta colaboración de 90 periodistas en casi 50 países se han descubierto secretos y negocios ocultos de políticos, estafadores y grandes fortunas de todo el mundo.


Los archivos filtrados han proporcionado datos y pruebas (transferencias de efectivo, fechas de incorporación, vínculos entre sociedades opacas y sus dueños) que ilustran perfectamente cómo el secreto financiero internacional se ha ido extendido progresivamente a lo largo de todo el mundo, permitiendo que ricos e influyentes puedan evadir impuestos, al tiempo que en ocasiones llegan incluso a generar o amparar situaciones de corrupción castigadas por la ley. En total, la investigación revela los intereses ocultados en paraísos fiscales de personas y compañías a lo largo de más de 170 países y territorios. 



Este botín de documentos representa la mayor cantidad de información privilegiada sobre el entramado offshore jamás obtenida. El tamaño total de los archivos, medido en gigabytes, es más de 160 veces mayor que la filtración de documentos del Departamento de Estado de Estados Unidos realizada por Wikileaks en 2010. "Nunca he visto nada como esto. Este mundo secreto finalmente ha sido revelado", afirmó Arthur Cockfield, profesor de derecho y experto en impuestos de la Universidad de Queen en Canadá, quien revisó algunos de los documentos durante una entrevista con la corporación pública canadiense CBC.


El inicio del trabajo de investigación sobre el secreto mundo de los paraísos fiscales comenzó después de tener acceso a un disco duro repleto de información corporativa y personal, además de correos electrónicos, referidas a dos sociedades especializadas en esta actividad. Los más de 260 gigabytes de datos sobre firmas en paraísos fiscales llegaron a manos del director de ICIJ, Gerard Ryle, a raíz de su investigación durante tres años del que se descubrió como mayor caso de corrupción en la historia de Australia (Firepower sacandal), un fraude corporativo con ramificaciones en paraísos fiscales.


El análisis del disco duro reveló la existencia de 2,5 millones de archivos, incluyendo más de dos millones de e-mails que ayudan a trazar un perfil de la industria offshore durante un largo período de expansión. El disco contenía cuatro grandes bases de datos, así como más de medio millón de textos, documentos pdf, hojas de cálculo, imágenes y archivos de Internet. Tras ese mar de información en bruto, se escondían datos de diez jurisdicciones offshore, incluyendo las Islas Vírgenes Británicas, las Islas Cook y Singapur, con información de más de 122.000 compañías instrumentales, cerca de 12.000 intermediarios y alrededor de 130.000 registros sobre personas.



En la mayoría de las ocasiones, estas personas identificadas son accionistas, directores, secretarios y apoderados de las sociedades opacas y trusts, además de testaferros o mariachis, individuos que, por una tarifa, prestan sus nombres como titulares de oficinas de empresas que no conocen. Este dispositivo permite crear complejas estructuras societarias que están ideadas y diseñadas para ocultar la verdadera propiedad y control de los activos aparcados en el paraíso fiscal de turno.


 
NOTA DE REDACCIÓN

Esta información se elaboró a partir de un artículo publicado originalmente porDuncan Campbell, miembro fundador del ICIJ

Tomado de  El Confidencial

lunes, 27 de agosto de 2012

Seis cosas que debe usted saber acerca de los 21 billones de dólares que las personas más ricas del mundo esconden en paraísos fiscales

Veintiún billones, con b, de dólares. He aquí lo que las personas más ricas del mundo esconden en paraísos fiscales internacionales. Aunque, la cantidad real podría sea mayor –podría llegar a los 32 billones– dado que, por supuesto, es casi imposible conocerla con exactitud.

Al mismo tiempo que los gobiernos recortan el gasto público y despiden a los trabajadores, en aras de una mayor “austeridad” obligada por la desaceleración de la economía, los superricos –menos de 10 millones de personas– han escondido lejos del alcance del recaudador de impuestos una cantidad igual a las economías japonesa y estadounidense juntas . Se afirma en un nuevo informe de Tax Justice Network[1] (Red para la justicia tributaria) cuyas conclusiones son impactantes. Los ingresos fiscales perdidos gracias a los refugios fiscales extraterritoriales –offshore–, señala el informe, “son lo suficientemente grandes como para marcar una diferencia significativa en todas nuestras medidas convencionales de la desigualdad. Dado que la mayor parte de la riqueza financiera desaparecida pertenece a una pequeña élite, el efecto es asombroso.”

James S. Henry, ex economista jefe en McKinsey & Co., autor del libro The Blood Bankers (Los banqueros ensangrentados) así como de artículos en publicaciones como The Nation y The New York Times, buscó su información en el Banco de Pagos Internacionales, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, las Naciones Unidas, bancos centrales y analistas del sector privado, y descubrió los contornos de la gigantesca reserva de dinero que flota en ese lugar nebuloso conocido como offshore. (Y eso que sólo se ha ocupado del dinero en efectivo: el informe deja de lado cosas como bienes raíces, yates, obras de arte y otras formas de riqueza que los superricos esconden, libres de impuestos, en los paraísos fiscales extraterritoriales.) Henry se refiere a éstos como un “agujero negro” en la economía mundial y señala que, “a pesar de tener mucho cuidado de quedarse corto, por prudencia, los resultados son asombrosos.”

Hay una gran cantidad de información que analizar en este informe, por lo que nos hemos limitado aquí a seis cosas que debe usted saber sobre el dinero que los más ricos del mundo esconden al resto de nosotros.
1. Les presentamos al Top 0,001%
Según nuestras estimaciones, al menos un tercio de toda la riqueza financiera privada, y casi la mitad de toda la riqueza offshore, es ahora propiedad de las 91.000 personas más ricas del mundo: sólo un 0,001% de la población mundial”, dice el informe. Estos 91.000 que forman el vértice de la pirámide tienen alrededor de 9,8 billones de dólares del total estimado en este informe, y menos de diez millones de personas detentan todo el montón de dinero en efectivo.
¿Quiénes son esas personas? Sabemos que son los más ricos, pero ¿qué más sabemos de ellos? El informe menciona a “especuladores inmobiliarios chinos y magnates del software de Silicon Valley, con edades en torno a la treintena de años”, y luego están aquellos cuya riqueza proviene del petróleo y el tráfico de drogas. No menciona, pero podría, a los candidatos presidenciales de Estados Unidos. Por ejemplo, a Mitt Romney que recibió fuertes críticas por tener dinero guardado en una cuenta bancaria en Suiza y en inversiones ubicadas en las Islas Caimán, según el sitio web Politifact[2].

Los narcotraficantes tienen necesidad, por supuesto, de ocultar sus ganancias ilícitas, pero muchos de los otros superricos pretenden simplemente evitar el pago de impuestos, para lo cual construyen complicadas redes de empresas e inversiones sólo para deducir un poco más de la factura fiscal que pagan en su país de origen. Todo sirve.

Mapa mundial de los paraísos fiscales "uficiales" (según la lista establecida por la OCDE)

2. ¿Dónde está el dinero? Difícil saberlo
Offshore, según Henry, no es ya un lugar físico, aunque haya bastantes lugares, como Singapur y Suiza, señala, que todavía se especializan en proporcionar “residencias físicas seguras y fiscalmente interesantes” a los ricos del mundo.

Pero en estos tiempos que corren, la riqueza offshore es virtual. Henry lo describe como algo nominal, hiperportátil, multijurisdiccional, a menudo lugar temporal de redes de entidades y arreglos legales o cuasi legales. Una empresa puede estar situada en una jurisdicción, ser propiedad de un fideicomiso ubicado en otro lugar y estar administrada por fideicomisarios de un tercer lugar. “En última instancia, por lo tanto, el término offshore se refiere a un conjunto de capacidades” y no tanto a uno o varios lugares.

También es importante, señala el informe, distinguir entre los “paraísos intermedios” –lugares en los que piensa la mayoría de la gente cuando habla de paraísos fiscales, como las islas Caimán de Mitt Romney, las Bermudas o Suiza– y los “paraísos de destino”, que incluyen los EE.UU., el Reino Unido e incluso Alemania. Estos destinos son deseables ya que proporcionan “mercados de valores relativamente eficientes y regulados, bancos respaldados por grandes poblaciones de contribuyentes, y compañías de seguros. Además de códigos jurídicos desarrollados, abogados competentes, poder judicial independiente y Estado de derecho.”

Así pues, los mismos que escapan al pago de impuestos barajando su dinero por diferentes lugares, se aprovechan de los servicios financiados por los contribuyentes para hacerlo. Y aquí, en EE.UU., algunos estados han comenzado, desde la década de 1990, a ofrecer entidades jurídicas a bajo costo “cuyos niveles de confidencialidad, protección frente a los acreedores y ventajas fiscales rivalizan con los de los tradicionales paraísos fiscales secretos del mundo.” Añada a esto el porcentaje cada vez menor de los impuestos que pagan los ricos y las empresas estadounidenses y verán que estamos empezando a tener un aspecto muy atractivo para aquellos que buscan escamotear su dinero.
 3. Grandes bancos rescatados dirigen este negocio
¿Pero, quién facilita este proceso? Algunos nombres familiares salen rápidamente a la superficie cuando se escarba en los datos: Goldman Sachs, UBS y Credit Suisse son los tres primeros, y el Bank of America, Wells Fargo y JP Morgan Chase están en el Top 10. Según señala el informe, “Ahora podemos añadir algo más a su lista de distinciones: son los actores principales de los refugios fiscales de todo el mundo y herramientas clave del injusto sistema tributario global.”

A finales de 2010, los mayores 50 bancos privados gestionaban alrededor de 12,1 billones de dólares en “activos transfronterizos” invertidos por sus clientes. Es más del doble de la cifra de 2005, y representa una tasa media de crecimiento anual superior al 16 por ciento.

Desde bancos a empresas contables y abogados corporativos, algunas de las mayores empresas del mundo son parte de la trama de evasión fiscal global”, escribe en The Guardian la investigadora financiera (y ex trader de Goldman Sachs) Lydia Prieg. “Estas empresas no son personas jurídicas a las que podamos llamar la atención para que paguen su parte justa; su razón de ser consiste en maximizar sus ganancias y las de sus clientes.”

Hasta finales de la década de 2000”, señala Henry, “la sabiduría convencional entre los capitalistas evasores era ‘¿Qué hay más seguro que los bancos suizos, estadounidenses o británicos etiquetados como “demasiado grande para quebrar?”’ Sin los rescates que acompañan a la crisis financiera de 2008 –añade– muchos de los bancos que están escondiendo dinero en efectivo para los ultra ricos ya no existirían. “Dar por sentado el apoyo de los gobiernos es precisamente la razón principal por la que los superricos hacen sus negocios con los bancos de mayor tamaño.”

4.La desigualdad es peor de lo que creíamos
Con toda esta riqueza oculta en todo el mundo, imposible de contar y de hacer tributar –señala Tax Justice Network–, no cabe duda de que estamos subestimando la desigualdad de ingresos y riqueza realmente existente. Stewart Lansley, autor de The Cost of Inequality (El costo de la desigualdad), aseguró a Heather Stewart, de The Guardian: “No hay absolutamente ninguna duda de que las estadísticas sobre la renta y la riqueza de los de arriba disminuyen la magnitud del problema”.

Al calcular el coeficiente Gini, que mide la desigualdad en una sociedad, dijo, “No se recogen los multimillonarios y billonarios, e incluso cuando se hace, no es adecuadamente”.

Este es un asunto tan importante que Tax Justice Network incluyó un segundo informe, al mismo tiempo que el de Henry, titulado “Inequality: You don’t know the half of it” [3] (Desigualdad: no conoce usted ni la mitad). El informe detalla todos los problemas de la forma en que ahora calculamos la desigualdad; a menudo parecen ser, en esencia, que no tenemos una medida exacta de la verdadera riqueza de los super ricos. Los datos sobre ingresos fiscales están disponibles, pero si en realidad hay billones escondidos por todo el mundo en los paraísos fiscales, ¿cómo calcular los ingresos reales de los más ricos del mundo?

La desigualdad se ha disparado en todo el mundo, según los cálculos comúnmente utilizados. Si el 1 por ciento superior de la población de EE.UU. no sólo es dueño de un 35,6 por ciento de la riqueza, por ejemplo, sino que también tiene un paquete de dinero mucho mayor escondido en algún lugar, ¿qué significado tiene esto nosotros? No olvidemos, señala el informe, que “la desigualdad es una opción política.” Es decir, nosotros decidimos qué hacer como sociedad basándonos en el monto de desigualdad que consideramos tolerable o justo. Si ese monto es mucho mayor de lo que pensamos, ¿de qué modo sesga nuestras prioridades?” Muchos estadounidenses ya de por sí están mal informados acerca de nuestro nivel de desigualdad, pero este informe confirma que incluso los supuestos expertos están subestimando en mucho el problema.

5. Los países “endeudados” no deben, en realidad, nada
El informe de Henry destaca un subgrupo de 139 países, de ingresos bajos o medios ingresos, y destaca que según la mayoría de los cálculos, dichos 139 países tenían en conjunto una deuda superior a 4 billones de dólares a finales de 2010. Pero si se toma en cuenta todo el dinero que se atesora offshore, los países en realidad tendrían una deuda negativa de 10 billones de dólares, o como Henry escribe: “Una vez tomados en consideración estos activos ocultos y los ingresos que generan, muchos antiguos países “deudores” resultan ser, de hecho, países ricos. Pero el problema es que su riqueza está depositada offshore, en manos de sus propias élites y sus banqueros privados.”

Henry señala además que los países en desarrollo en su conjunto resultan ser acreedores del mundo desarrollado, en lugar de deudores, y lo han sido durante más de una década. “Esto significa que se trata realmente un problema de justicia tributaria, no simplemente de “deuda.”
Pero esas deudas, como hemos señalado, recaen en los hombros de los trabajadores de esos, que no pueden disfrutar de las ventajas de los sofisticados paraísos fiscales.

Y esto, por supuesto, no es sólo un problema del mundo en desarrollo. Hoy día, señala Henry, el mundo desarrollado tiene su propia crisis de la deuda (véanse los problemas actuales de la zona euro). El economista francés Thomas Piketty señala, “la riqueza depositada en paraísos fiscales es probablemente de un monto suficiente como para convertir a Europa en un acreedor neto muy grande con respecto al resto del mundo.

Las empresas envían sus sedes centrales al extranjero para no pagar impuestos >PARAÍSOS FISCALES
Las empresas envían sus puestos de trabajo al extranjero para no pagar salarios dignos > TALLERES DE
ExplotaciónQuizá los trabajadores deban enviar a sus jefes a la cárcel para que no les jodan >CÁRCEL

6. ¿Cuánto estamos perdiendo?
He ahí el meollo del asunto, ¿no es así? Es imposible saber a ciencia cierta, por supuesto, debido a que las cifras son sólo estimaciones, pero Henry calcula que si estos 21 billones de dólares no declarados obtuvieran una tasa de rendimiento del 3 por ciento y los ingresos se gravaran a un 30 por ciento, por sí solos generarían ingresos fiscales de alrededor de 190.000 millones de dólares. Si la cantidad total de dinero colocada en paraísos fiscales fuera cercana a la estimación más alta, es decir a 32 billones de dólares, se obtendrían cerca de 280.000 millones, que es aproximadamente el doble del monto que los países de la OCDE gastan en ayuda al desarrollo. En otras palabras, un montón de dinero. Y eso teniendo en cuenta que un rendimiento del 3 por ciento es un cálculo muy prudente.

Estamos hablando únicamente de impuestos sobre la renta: los impuestos sobre las plusvalías, impuestos a la herencia y otros aportarían aún más.

Por eso Henry afirma que, a fin de cuentas, podríamos tomar este asunto como una buena noticia. “El mundo acaba de localizar un montón enorme de riqueza financiera que podría utilizarse para contribuir a la solución de los problemas mundiales más acuciantes”, escribe. “Tenemos la oportunidad de pensar no sólo acerca de cómo prevenir algunos de los abusos que han conducido a esta situación, sino también de pensar en la mejor manera de hacer uso de los ingresos actualmente no tributables que genera.”

[1] James S. Henry, The Price of Offshore Revisited, 2012
 
Por Sarah Jaffe
 

Traducido por S. Seguí

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