Yoani Sánchez al no contar con una ideología definida, o una
plataforma política coherente para justificar su negocio, arremete
contra las personas basándose en su apariencia física. Esta vez se mete
con la barba de un cubano del cual sabemos muy poco, pero que al parecer
la bloguera culpa por su apellido.
Hay mucha imaginación popular con el poder y el apellido Castro, pero
a veces eso no nos permite entender que la barba es algo natural en los
hombres. Algunos se la afeitan, algunos se la recortan, mientras que
otros se la dejan crecer a todo esplendor como mismo hace ella con su
cabello largo. Todo el mundo tiene derecho a decidir sobre su estética
personal. Claro, no todos los empleadores privados permiten cabellos o
barbas infinitas pues desde mediados del siglo XX los patrones mas
“profesionales” del físico en el mercado laboral son bastante estrictos.
Es esta la razón por la cual muchos empleos no permiten lucir tatuajes,
piercings o chancletas.
Ella seguramente asocia los barbudos a la Revolución, y eso es
comprensible, porque tiene que ver mucho con la imagen inicial del
Ejercito Rebelde. Pero de ahí a decir públicamente que es un barbudo más
en el gobierno, demuestra una obsesión con el poder que quizás no le
permite ver con seriedad el complejo funcionamiento de un estado.