Hillary Clinton reconoció que cuando era secretaria del Departamento de
Estado de los Estado Unidos, se encargó de impedir el regreso del
Manuel Zelaya como presidente electo de Honduras luego del golpe de
estado del 28 de junio de 2009.
Con absoluta impunidad, la ex primera dama Hillary Clinton confesó en
su libro "Decisiones difíciles" que en los días posteriores al golpe de
Estado que derrocó el presidente hondureño elegido por mayoría popular,
Manuel Zelaya, se encargó de hablar "con sus colegas de todo el
hemisferio, incluida la secretaria (Patricia Espinosa) en México" con el
objetivo de organizar “rápidamente” unas elecciones que tuvieran como
resultado hacer “irrelevante” “la cuestión de Zelaya”.