El
objetivo estratégico y supremo de las acciones terroristas de la mafia
anticubana radicada en Miami, ha sido deponer por cualquier vía al gobierno
cubano. Desde el cabildeo político para supeditar la política norteamericana a
un enfrentamiento constante a la Revolución y ejercer contra ella las más
disímiles presiones -entiéndase leyes como la Ley Asesina de Ajuste Cubano, la
Ley Torricelli y la Ley Helms Burton-, hasta tratar de aislarla
internacionalmente, han sido sus actividades públicas permanentes. En ese
accionar, ha tenido un rol protagónico la Fundación Nacional Cubano Americana
(FNCA).
Sin embargo, no todo ha sido labor política, falsas acusaciones o "siembra" de una traidora quinta columna dentro de la Isla. Para lograr esos fines, la mafia contrarrevolucionaria acudió también a la violencia, al sabotaje y a planes continuados de asesinato. La oleada terrorista contra Cuba, ejecutada con la anuencia del gobierno norteamericano, provocó nada menos que la pérdida de 3 478 vidas humanas, heridas e incapacidad a cerca de 2 099 personas y cuantiosos daños materiales.
Estas cifras, que expongo a continuación, caracterizan el recrudecimiento del terrorismo contra Cuba en la última década: