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sábado, 17 de septiembre de 2016

Amy Goodman y la fragilidad de los derechos humanos en USA



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Para quienes cuestionan y detractan a Cuba por el manipulado tema de la libertad de prensa, basta conocer la atrocidad que se está cometiendo contra la periodista Amy Goodman, a la que se pretende enjuiciar por haber denunciado la represión contra los pueblos originarios en Dakota del Norte. Ella misma denuncia cómo hace dos días se emitió una orden de arresto identificada como “Dakota del Norte contra Amy Goodman”, bajo el dudoso argumento de violación de propiedad privada cuando cubría las protestas de nativos de la  Reserva Sioux de Standing Rock contra el oleoducto Dakota Access.
Haber denunciado la represión contra los nativos por parte de los guardias de seguridad de la compañía responsable de destruir sitios arqueológicos y la memoria histórica de las pueblos indígenas con total impunidad, ha sido su delito. ¿Escribirán sobre estos quienes gastan fondos millonarios en manipular los derechos humanos en Cuba?

sábado, 2 de enero de 2016

Kurdistán: entre la resistencia y la represión de Erdogan

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Recep Tayyip Erdogan blindó su poder en Turquía haciéndose de todo lo que tuvo a mano. Los cuestionamientos al presidente y líder del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) se multiplicaron durante 2015, pero esas críticas y denuncias parecen no haber hecho mella en el dirigente. Los estrechos vínculos del presidente turco con el Estado Islámico (EI), las revelaciones de Rusia sobre la complicidad de Turquía para permitir el tráfico ilegal de petróleo desde Siria, el ingreso de tropas turcas a Irak, el resquebrajamiento de las relaciones con Moscú, y una intensa y sostenida represión en el sureste del país (Kurdistán turco), son los grandes hechos que marcaron el año de Erdogan, quien además logró ser reelecto presidente en unos comicios manchados por las irregularidades y el despliegue del Ejército en ciudades y poblados para detener las crecientes protestas en su contra.



domingo, 7 de diciembre de 2014

Puerto Rico: Esos muertos que no mueren

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Se despide el 2014 con pirotecnia de tragedias. Impactan, entre tantas, la masacre de 43 estudiantes en el estado mexicano de Guerrero y la ejecución de un adolescente negro por un policía blanco en una calle de Ferguson, Missouri. Ambas vuelven a apuntar el reflector de la conciencia sobre los escenarios siniestros del crimen de estado.

Distantes y ajenas podrían muy bien parecernos esas atrocidades a los puertorriqueños de no ser por el asedio recurrente de los malos recuerdos. Recuerdos diluidos a fuerza denegaciones y omisiones, retazos de un pasado silenciado que resurge rebelde cuando menos se espera.

“Flashback” a los tumultuosos setenta del siglo veinte. El planeta acumula cataclismos políticos. Estados Unidos sale vencido de Vietnam. El presidente Salvador Allende es derrocado en Chile. Mueren Francisco Franco y Mao Tse-tung. Triunfan los sandinistas en Nicaragua. Cae el sha de Irán y sube el ayatola Jomeini.

Puerto Rico padece sus propias convulsiones. Se ha cerrado la era del partido único. Dos gobiernos novoprogresistas y uno popular se relevan al mando. La juventud imparte arrojo y brío a un renovado movimiento independentista. Y un sector extremista del exilio cubano, empeñado en librar sus batallas contra el comunismo sobre suelo boricua, conspira con las autoridades coloniales y federales para descargar operativos de escarmiento.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

México aprueba normas para frenar marchas populares

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En momentos en que México es escenario de protestas casi diarias por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, el Parlamento mexicano aprobó el martes las modificaciones a la Constitución que, según los opositores, buscan impedir las marchas populares.

Los críticos de esta reforma legal, al destacar que en virtud de esta reforma las autoridades emitirán fácilmente leyes so pretexto de garantizar la seguridad, han denunciado que la iniciativa servirá para criminalizar la protesta social y frenar la libre marcha en las calles.

México vive un periodo de tensión, después de que 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa de la ciudad de Iguala, situada en el estado sureño de Guerrero, fueran atacados por agentes corruptos, a las órdenes del exalcalde local, José Luis Abarca, y posteriormente, entregados a miembros del cártel Guerreros Unidos. HispanTV

domingo, 2 de noviembre de 2014

Absurdas sanciones sionistas: 20 años por lanzar piedras

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El Gobierno israelí ha aprobado este domingo en Consejo de Ministros una reforma penal que prevé hasta 20 años de cárcel para quien lance piedras u otro objeto contra coches, una medida que pretende poner freno a los disturbios desatados en los últimos días en Jerusalén entre la Policía y jóvenes palestinos.

La reforma del Código Penal es un gesto "firme" contra los "terroristas, quienes lanzan piedras, quienes lanzan bombas incendiarias y quienes utilizan petardos", ha argumentado el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, según recoge el diario ´The Jerusalem Post´ en su edición digital.

"He ordenado importantes refuerzos y otros medios para garantizar el estado de derecho en la capital", ha añadido en referencia a los disturbios.

"Un terrorista es un terrorista. No importa qué arma utilice", ha apostillado la ministra de Justicia, Tzipi Livni. "Los ciudadanos israelíes no deben vivir con miedo a quienes lanzan piedras. Israel debe responder con resolución a todos los actos de terrorismo", ha indicado.

lunes, 27 de octubre de 2014

7 heridos en ataque israelí a funeral de joven palestino

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Siete palestinos resultaron heridos después de que las fuerzas israelíes dispersaran un cortejo fúnebre de un palestino asesinado, realizado desde la localidad de Silwan, en el norte de Al-Quds (Jerusalén), hasta la Mezquita Al-Aqsa.

Las fuerzas israelíes que dispararon balas de goma, granadas de aturdimiento y gases lacrimógenos para dispersar a los participantes en el funeral, hirieron a siete personas.

El palestino Abd al-Rahman al-Shaludi, de 21 años, murió el pasado miércoles a causa de los disparos de las fuerzas israelíes.

miércoles, 1 de octubre de 2014

ISM: Violencia y detención de menores palestinos en Hebrón


La tarde del domingo 28 de septiembre, los policías fronteriza israelí de ocupación entraron por el puesto de control (Checkpoint) de Salaymeh y dispararon 14 granadas de gas lacrimógeno y una granada de aturdimiento a los niños que abandonaban la escuela.
Children running from the soldiers and the tear gas.Varios adolescentes lanzaron piedras hacia el puesto de control y los soldados comenzaron a disparar gases lacrimógenos.
Un activista del ISM presente en el lugar dijo que: "Cuatro niñas estaban caminando entre los muchachos que lanzaban piedras. Los chicos deliberadamente dejaron de lanzar piedras para que las chicas pudieran pasar con seguridad, pero la policía de ocupación de todos modos disparó gases lacrimógenos. "

En un momento dos policías fronterizos agarraron a un niño de 12 años de edad por el brazo, lo arrastraron hasta el puesto de control, y lo detuvieron durante 20 minutos.

En un incidente separado, Razain de nueve años de edad, caminaba cerca de otra escuela local, cuando las fuerzas israelíes lanzaron una granada de aturdimiento cerca de sus piernas. La metralla de la granada de aturdimiento provocó heridas en su pierna al momento de la explosión, dijo el abuelo de Razain a voluntarios del ISM.

lunes, 11 de agosto de 2014

Violenta marcha en EEUU contra la brutalidad policial

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El asesinato de un joven afroamericano desarmado a manos de un agente de la Policía de EE.UU. llevó el domingo por la noche a miles de personas a tomar las calles de la ciudad de Ferguson, en el estado de Misuri (este).

Los sentimiento de indignación expresados durante la vigilia celebrada en honor al joven de 18 años de edad, Michael Brown, desataron actos de vandalismo contra las tiendas cercanas a la escena del incidente, de manera que una tienda de licores y una estación de gas, fueron saqueadas.

Las imágenes y la transmisión de vídeo en los medios sociales ofrecen una imagen de caos en las calles de Ferguson, mientras que la policía antidisturbios intentaba controlar a la multitud.

Conforme a la Policía, no hubo reportes de heridos, pero sí se han confirmado grandes daños materiales.

Algunos medios apuntan que las fuerzas de seguridad ha utilizado gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

Brown fue baleado varias veces el sábado en el transcurso de una pelea con un oficial de policía. No obstante, la policía ha afirmado que los disparos se produjeron cuando ambos forcejeaban por el arma del policía dentro del coche patrulla. 
 
HispanTV 
 

Video: Marcha contra la brutalidad policial en EE.UU. desencadena actos de violencia

Videos: Marcha contra la brutalidad policial en EE.UU. desencadena actos de violencia

Más de un millar de personas han salido a las calles de la ciudad estadounidense de Ferguson, en el estado de Misuri, para protestar contra el asesinato de un joven afroamericano desarmado a manos de un agente de la Policía.

La prensa local señala que la protesta ha desencadenado actos de violencia y vandalismo. Según el portal CBS, varias tiendas han sido saqueadas y las ventanas de algunos vehículos rotas. En las calles de la ciudad se han desplegado agentes antidisturbios y en las redes sociales ya circulan imágenes y vídeos que muestran los altercados. Algunos medios apuntan que la Policía ha utilizado gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.  
 

 
El jefe de la Policía del condado de San Luis, Jon Belmar, explicó en una rueda de prensa que el joven afroamericano de 18 años Michael Brown murió en un altercado con un agente. Ambos se encontraban dentro de un coche patrulla cuando forcejearon por el arma del policía y se produjo al menos un disparo dentro del vehículo. 
 

En el momento de los hechos, la víctima se dirigía a casa de su abuela, ubicada en un barrio de las afueras de la ciudad de San Luis.  

Cientos de habitantes locales protestaron el sábado, horas después de que el agente matara al joven desarmado. Sin embargo, también se ha llevado a cabo una manifestación este domingo en la que, según testigos, han participado más de mil personas. 
 
Hasta el momento no se han reportado heridos. 
 
Resumen Rusia Today

miércoles, 16 de julio de 2014

La CIA paraguaya

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Mientras Alemania echó del país al jefe de la CIA, el Paraguay quiere formar su propia CIA, o algo parecido, con apoyo de la CIA norteamericana.

La canciller Angela Merkel se molestó porque, además de haberle interceptado su teléfono celular, Estados Unidos no le ha pedido disculpas ni prometido terminar con el espionaje en Alemania, donde intercepta millones de teléfonos y correos electrónicos, como en el resto del mundo.

El espionaje norteamericano no se limita a luchar contra el terrorismo, sino que también recaba información política y económica.

A nivel nacional, controla las comunicaciones de millones de ciudadanos norteamericanos sin ninguna relación con el terrorismo. (Sobre el tema, es ilustrativo el libro de Glenn Greenwald, Snowden: sin un lugar dónde esconderse).

El apoyo prestado por la CIA a la dictadura de Stroessner no la convierte en una compañía deseable para un Paraguay democrático.

Sin embargo, el Congreso quiere imitarla creando el Sistema Nacional de Inteligencia (SNI).

La nueva oficina pública, con rango de ministerio, "recolectará datos de todos los ámbitos", según Última Hora del domingo pasado. El periódico agrega: "La Secretaría tendrá la facultad de requerir información de cualquier institución, entidad o empresa pública, y estas deberán suministrar lo solicitado". De acuerdo con esto, el SNI podría solicitar a las empresas telefónicas y servidoras de internet el detalle de las comunicaciones de cualquier persona o empresa; también podría obtener información sobre las actividades bancarias y comerciales de las personas y empresas.

Lo anterior atentaría contra disposiciones expresas de la Constitución Nacional. El artículo 33 garantiza el derecho a la intimidad de las personas. El artículo 36 consagra el derecho a la inviolabilidad del patrimonio documental y la comunicación privada; solo en casos especiales y con autorización del juez se puede interceptar o examinar documentos y comunicaciones.

Si la información recabada por el SNI cayera en manos de delincuentes, se facilitarán los asaltos, secuestros y extorsiones.

Al servicio del espionaje norteamericano se le ha dicho que, con tanta intromisión, no pilla nada: los delitos descubiertos lo han sido mediante prácticas investigativas tradicionales.

A nuestro SNI se le podría anticipar algo similar: mientras el Ejército y la Policía paraguaya no tengan más y mejores recursos, de poco servirá la nueva institución.

¿Inteligencia? Los archivos públicos están en pésimas condiciones; si no se los ordena, poco se avanzará.

Por Guido Rodríguez Alcalá

Tomado de  http://www.ultimahora.com

lunes, 7 de julio de 2014

Desclasifican documentos sobre crímenes en Brasil


 

Tortura de manual
 
El gobierno Estados Unidos conocía al detalle cómo, dónde y de qué manera los militares de la dictadura brasilera torturaban sistemáticamente a sus opositores políticos. 
 
Según una serie de 43 documentos recientemente desclasificados que el vicepresidente estadounidense Joe Biden le entregó a la presidenta Brasilera Dilma Rouseff hace dos semanas durante su visita a la inauguración del Mundial, Washington también sabía que numerosos detenidos de la dictadura brasilera eran asesinados en ejecuciones extrajudiciales y que en los 60 y 70 la cúpula militar al menos toleraba el accionar de escuadrones de la muerte.

Según los documentos entregados por Biden, la actitud del gobierno de Richard Nixon ante la información que recibía era tibia tirando a permisiva, por no decir cómplice. En privado, Washington le hizo saber a los militares brasileros que no aprobaba estos métodos que "dañan la imagen de Brasil". Al mismo tiempo la Casa Blanca se cuidó de no denunciar ni criticar públicamente a la dictadura, a la que le reconocía su "exito" en la "lucha contra el terrorismo"

Los documentos fueron desclasificados por los Archivos de Seguridad Nacional (ASN), una organización no gubernamental basada en Washington, y publicados ayer en la página web de la Comisión Nacional de la Verdad brasilera.

La entrega de documentos por parte de Biden forma parte de una estrategia de acercamiento de el gobierno de Barack Obama hacia Brasil, luego del daño que sufrieran las relaciones bilaterales el año pasado a partir de las revelaciones del ex espía Edward Snowden sobre cómo la agencia de inteligencia estadounidense NSA espiaba a Rousseff y a la empresa energética brasilera Pertobras. "Espero que al tomar pasos para enfrentar nuestro pasado podamos encontrar la manera de enfocarnos en nuestro inmenso futuro", Biden le dijo a Rousseff durante la ceremonia de entrega de los documentos en el Palacio Planaltode Brasilia.

 "Soy optimista que el gobierno de Obama entregará a la Comisión de la Verdad informes aún más detallados de la represión que permanecen ocultos en los archivos secretos de la CIA y la Agencia de Inteligencia del departamento de Defensa," agregó Peter Kornbluh, director de Proyecto Brasil de los ASN.
En uno de los documentos desclasificados para la visita de Biden el consul general estadounidense en Rio de Janeiro le informó al Departamento de Estado que los militares brasileros empleaban dos métodos de tortura diferentes. Por un lado la tortura "moderna," la que produce "un dolor insoportable" pero no deja marcas en el cuerpo, que se usaba con estudiantes que no tendrían participación directa en la lucha armada y eventualmente serían liberados. Por otro lado, la tortura "tradicional," para los sospechosos de pertenecer a la guerrilla, quienes luego serían asesinados en ejecuciones extrajudiciales disimuladas como huidas o como "enfrentamientos armados."

A lo largo de siete páginas escritas a máquina, el cable fechado 16 de abril de 1973 detalla con dolorosa precisión distintos métodos de tortura física y psicológica empleados por los militares brasileros."Por su precisión y casi ausencia de tachaduras se trata de uno de los informes sobre tortura más detallados sobre técnicas de tortura que jamás se haya desclasificado en Estados Unidos," me dijo Kornbluh. El cable arranca así:


SUMARIO: Las detenciones de presuntos subversivos por parte de agentes del Primer Curp del Ejércit han crecido dramáticamente en las últimas semanas En su mayoría estudiantes universitarios, los detenidos han sido sometidos a un intenso programa psicológico de exigencias designado para extraer información sin dejar marcas visibles o duraderas en los cuerpos. Se dice que aquellos sospechados de ser duros terroristas son sometidos a métodos más viejos de violencia física que aveces puede causar la muerte. La explicación más creíble de este pico de detenciones es que el eficiente seguimiento policial de la información extraída tras las detenciones de principios de año, llevó aun número más grande de subversivos para ser detenidos. Otra explicación menos lógica pero más difundida vincula a las detenciones con la sucesión presidencial. La reacción pública a estas detenciones ha sido moderada y calma, por ahora, en parte porque muchos creen que una campaña abierta para denunciar y criticar las detenciones sólo haría peor la situación de los presos y provocaría más detenciones. 

Según el documento, para los estudiantes, las torturas empezaban en el mismo momento en que los detenidos eran secuestrados a punta de pistola por policías civiles en vehículos sin chapa. Apenas los subían al auto, los encapuchan y los obligaban a acostarse en el piso del asiento trasero. Al llegar a la comisaría lo desnudan y lo dejan varias horas en una celda fría y oscura, con parlantes enchufados que emiten gritos sirenas y silbidos a altos decibeles. Después viene la rutina policía bueno‑policía malo y después, si el prisionero no confiesa, la tortura continúa:

En este punto, si el individuo no confiesa y se cree que posee información valiosa, se lo sometea tormentos físicos y psicológicos cada vez más dolorosos hasta que confiesa. Se lo coloca desnudo en un cuarto pequeño y oscuro con un piso de metal por el cual pasa una corriente eléctrica. El individuo siente el shock, si bien es liviano en intensidad, al ser constante eventualmente se vuelve imposible de soportar. El individuo permanece varias horas en este cuarto. Entonces puede ser trasladado a otro de los varios cuartos de "efectos especiales" en el cual distintos instrumentos son usados para generar miedo y molestias físicas. A veces se genera un cansancio mental y físico extremo, especialmente cuando llevan dos o tres días de tratamiento, ya que durante ese período no le dan ni agua ni comida.

En cambio los "terroristas duros" son torturados a muerte con "los métodos viejos de violencia física" y luego sus muertes son disimuladas como enfrentamientos armados, señala el despacho diplomático.


Muchas fuentes señalan que la "técnica del enfrentamiento armado" esta siendo usada de manera creciente no sólo en Rio sino en todo Brasil para manejar las relaciones públicas con respecto a la muertes de subversivos. Esta técnica se habría adoptado para los terroristas"duros" o los subversivos radicales conocidos, para obviar referencias a su muerte‑por‑tortura en la prensa internacional.
El 1 de febrero de 1971 el canciller estadounidense William Rogers le hizo saber a su colega brasilero Mario Gibson Barboza que le preocupaba la "represión y los duros métodos policiales" de la dictadura brasilera, dice otro cable diplomático, fechado el 10 de ese año y mes.

Aunque reconoció que era un asunto interno de Brasil, el Secretario dijo que continua causando preocupación en algunos círculos de Estados Unidos e impactaba de manera adversa en la imagen de Brasil. El Secretario se preguntó si el gobierno de Brasil podía hacer algo para mejorar esta situación. Gibson contestó extendiendo una invitación para quue el Secretario visite Brasil. Dijo que de la manera en que será recibido, de los discursos que se hagan y de los actos en que participe podrá verificar la amistad que existe entre los dos países y la dirección que Brasil está tomando para solucionar este problema.

Más allá de la "mala imagen" internacional, otro cable, esta vez del 15 del julio de 1972, dice que la sociedad brasilera tolera el uso de la tortura porque le atribuye a ese método parte del "éxito" en la "lucha antisubversiva":

Aunque hay amplias evidencias de que los métodos de interrogatorios duros siguen siendo empleados a nivel regional y local, en algunas áreas y por algunas unidades de manera más flagrante que en otras, a pesar de la fuerte publicidad internacional adversa sobre el tema, y a pesar del disgusto que dichas medidas le producen a los funcionarios de primer nivel, es improbable que estos excesos se eliminen completamente mientras este gobierno obsesionado con la seguridad crea que todavía exista una amenazas terrorista significativa, cuya eliminación es su prioridad número uno. Para bien opara mal, muchos brasileros le atribuyen el éxito de la campaña antiterrorista a la fuerza de las medidas aplicada en contra de los terroristas.
 

por Santiago O'Donnell

 

http://santiagoodonnell.blogspot.com/

 

lunes, 2 de junio de 2014

Archivo: Mi… “¿Querido?”… FBI. (X parte) El FBI y la Operación Cóndor



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EL FBI Y LA OPERACION CONDOR 

Tras el fracaso de la Alianza para el Progreso, casi todas nuestras naciones latinoamericanas padecieron una época de horror, instaurada a lo largo del continente en forma de dictaduras militares. La caída de las endebles y cuestionadas democracias, dio paso a regímenes en forma de generalatos, apoyados en las más burdas formas de violación de los derechos humanos, en las torturas y las desapariciones, en las masacres y el asesinato selectivo. Fue la nueva forma en que las oligarquías asumieron la total sumisión a Washington y se valieron de individuos sin escrúpulos al viejo estilo de Leónidas Trujillo, Anastasio Somoza, Fulgencio Batista y Alfredo Stroessner, pero esta vez el hard power pareció carecer de límites para la impunidad y la perfidia. Nombres macabros como el Rafael Videla, Augusto Pinochet, José María Bordaberry, Hugo Banzer y muchos otros, quedaron en la memoria histórica de nuestros pueblos como un mal recuerdo y como una herida abierta y lacerante. 

La CIA, el FBI y el Pentágono norteamericanos ayudaron a perfeccionar los órganos represivos de los países latinoamericanos y a preparar a sus miembros con las últimas técnicas de tortura y represión. A la acelerada modernización del ejército, la difusión de las Doctrina de Seguridad Nacional, el perfeccionamiento de los servicios de inteligencia militar y el incremento de la ayuda militar norteamericana, dio paso un modelo contrainsurgente basado en el terror. La ideología de los generales, influida notablemente por el fascismo y las doctrinas de la ultraderecha conservadora norteamericana, tenía el doble propósito de detener, por un lado, a la legítima lucha de los pueblos y, por otro, incrementar los niveles de dependencia al capital extranjero. Toda esta amalgama ideológica, sustentada por la doctrina de la Seguridad Nacional, descansó en la defensa a ultranza del desarrollo de un capitalismo dependiente al capital foráneo y de las estrategias de desarrollo diseñadas por teóricos norteamericanos, así como en la represión y estigmatización de quienes propusieran otras alternativas de progreso. El ejemplo cubano fue excomulgado, censurado y perseguido, así como aquellos que le defendían como alternativa más viable para sus países. 

Los presidentes de Estados Unidos involucrados en la Operación Cóndor, en mayor o menor medida, fueron   Lyndon Blaines Johnson (1963 a 1969); Richard Nixon (1969 a 1973); Gerald Ford (1974 a 1977); James Carter (1977 a 1981); Ronald Reagan (1981 a 1989) y George Bush, padre (1989 a 1993). Todos ellos bendijeron de alguna manera la participación norteamericana en los sangrientos sucesos. 

Un antecedente del apoyo que darían los EE UU a sus represores de turno, fundamentalmente en cuanto a suministro del armamento más sofisticado en esos momentos, envío de asesores, ayuda financiera, adiestramiento en guerra sicológica y técnicas antisubversivas, para llevar a cabo la futura Operación Cóndor, tuvo lugar en la Conferencia Panamericana de Chapultepec, celebrada en febrero de 1946, en México, que se materializaría mediante acuerdos bilaterales de cooperación militar, en 1951, sobre la base de la Ley 165 de Seguridad Mutua, aprobada por el Congreso de EE UU, y en los que se preveía el empleo de la Escuela de las Américas para adiestrar a los torturadores más promisorios. Años más tarde, en 1967, el entonces Secretario del Departamento de Defensa norteamericano afirmó que: “el objetivo principal para Latinoamérica era el desarrollo de fuerzas militares y paramilitares locales para asegurar la seguridad interna”. No en balde, los Estados Unidos, destinó tan solo en tres años, entre 1970 y 1973 la asombrosa cifra de 4 300 millones de dólares para esa finalidad. 

El Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad, conocido también, entre 1963 a 2001, como Escuela de las Américas, ahora ubicada en Fort Benning, pero provisionalmente trasladada a Panamá entre 1946 y 1984, en Fort Amador, y ahora nuevamente reubicada en el hotel Meliá Panamá Canal, fue el principal centro de adiestramiento propiciado por EE UU para adiestrar en técnicas de baja intensidad a más de 61 034 represores y torturadores latinoamericanos, muchos de los cuales brillaron por su bestialidad durante la Operación Cóndor, como fueron los casos del golpista dominicano, Elías Wessin y Wessin; el general boliviano Hugo Banzer; el creador de los escuadrones de la muerte salvadoreños Roberto D'Aubuisson; el general masacrador guatemalteco Héctor Gramajo; los generales golpistas argentinos Roberto Eduardo Viola y Leopoldo Fortunato Galtieri; el corrupto y torturador peruano, Vladimiro Montesinos; el criminal jefe de la Dina chilena, general Manuel Contreras; el jefe del reciente golpe de estado en Honduras, general Romeo Orlando Vásquez Velásquez; así como una larga lista de criminales uniformados. 

La macabra época de los generalatos, se extendió por todos lados: primero en Paraguay (1954); luego en Brasil (1964); y, posteriormente, en otras naciones del Cono Sur como Perú (1968), Uruguay (1972), Chile (1973), Argentina (1976) y Bolivia. La modalidad de las juntas militares golpistas no fue la única forma que asumió la represión institucionalizada. Hubo casos de gobiernos aparentemente democráticos, pero contagiados de un descarado patrocinio militar, tal como ocurrió en Uruguay, Guatemala, El Salvador y Honduras, que se destacaron por su extrema crueldad represiva. 

Mientras en Brasil se estrenó la Doctrina de Seguridad Nacional de Estados Unidos, aprobada por J. F. Kennedy en 1962, mediante el golpe de estado a Joao Goulart, la dictadura de Stroessner en Paraguay supervivía desde 1954 hasta 1991. Por su parte, luego del golpe abominable contra Salvador Allende, el régimen de Pinochet en Chile se alargó desde 1973 hasta 1990. Argentina, lamentablemente, padeció a Videla, Viola y Galtieri desde 1976 hasta 1982; mientras en Uruguay los gobiernos represores de Jorge Pacheco Areco y José María Bordaberry se extendieron desde 1966 hasta 1985. Tal panorama aterrador lo sufrieron otras naciones del continente como Bolivia, Guatemala y muchas otras. 

No es equivocado reconocer que 300,000 fueron las víctimas de tan repudiable episodio, muchas de ellas desaparecidas y asesinadas por la represión castrense en esta guerra sucia impuesta a nuestros pueblos. Fueron, sin lugar a dudas, generaciones enteras desaparecidas en países como Chile, Guatemala, Argentina, El Salvador. La juventud fue quien más padeció la represión discriminada, ya que el 80 % de los asesinados y desaparecidos tenía una edad que oscilaba entre los 21 y los 35 años. Otros tuvieron que acogerse a un duro exilio para escapar de las matanzas. 

Esa trama bestial y reprobable tuvo un nombre: La Operación Cóndor y fue consumada por las dictaduras militares y un centenar de terroristas cubanos, bajo la benevolencia de Washington y el apoyo de la CIA y el FBI norteamericanos. Para ello, recurrieron a la vieja herencia fascista de Adolph Hitler, al extremo que Cóndor no tuvo mucha diferencia de operaciones nazis como su famoso Decreto Noche y Niebla . 

La Operación Cóndor fue la consumación de los planes norteamericanos para garantizarse un traspatio seguro en la región y representó la internacionalización del terror por parte de los militares latinoamericanos, aplicando el esquema de contrainsurgencia de la Guerra de Baja Intensidad (GBI). Sin lugar a dudas, luego de haberse establecido en un encuentro realizado a fines de noviembre de 1975, durante una reunión en Santiago de Chile y bajo la anuencia directa de Pinochet, en la que participaron represores de Chile, Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay, se crearon las condiciones organizativas, técnicas y financieras para llevar a cabo operaciones a gran escala, internacionalmente coordinadas, y encaminadas a reprimir de conjunto a las fuerzas progresistas de la región. Los argentinos, al igual que sus socios chilenos, paraguayos y uruguayos, desempeñaron un rol relevante en estos planes. Baste destacar que solo los militares argentinos llegaron a contar con 340 centros clandestinos de tortura y detención, cuyos operadores eran represores castrenses. 

Los cuantiosos recursos aportados por Estados Unidos para llevar a cabo el montaje de la Operación Cóndor incluyeron no sólo altas sumas de dinero, sino también un voluminoso intercambio de información, asesoramiento en técnicas de tortura y equipamiento provistos por la División de Servicios Técnicos de la CIA. 

Fueron operativos de la DINA, una organización de inteligencia subordinada directamente a Pinochet, los que persiguieron, secuestraron y ultimaron a destacadas personalidades democráticas chilenas en el exterior, entre las que sobresalieron el general Carlos Prats y Orlando Letelier, llegando a asesinar a casi 45 mil los chilenos, según fuentes de la OEA, la ONU y el Consejo Mundial de Iglesias y el Parlamento Europeo. Argentina, por su parte, perdió a miles de sus mejores hijos, mientras en Bolivia tras los 18 años de dictaduras militares de René Barrientos, Alfredo Ovando, Hugo Banzer, Alberto Natusch Busch, García Meza y otros, entre 1965 y 1982, centenares de bolivianos fueron asesinados. Miles detenidos ilegalmente y más de 6 000 recurrieron al exilio. 

Operación Cóndor tuvo en los militares paraguayos eficientes artífices de desapariciones de ciudadanos argentinos, uruguayos, chilenos, bolivianos y de otras nacionalidades, los que eran secuestrados y enviados hacia sus respectivos países para ser inmediatamente torturados y asesinados. En pago por estos favores, los militares argentinos, por ejemplo, asesinaron a 54 paraguayos exilados en ese país. Investigaciones posteriores han indicado que los militares paraguayos se incorporaron a las actividades de Cóndor a partir de julio de 1976, a través del Coronel Benito Guanes Serrano, jefe de los Servicios de Inteligencia del Ejército. Tal fue el nivel de represión desatada por Stroessner, que 360 mil personas, de un total de tres millones de habitantes, pasaron por las prisiones, y casi el 50 % de los paraguayos tuvieron que exilarse para escapar de la represión. 

La estación de la CIA en Montevideo elaboró listados y ejerció permanente control sobre los más destacados activistas y opositores al gobierno de turno. Fue la CIA la que facilitó las coordinaciones entre los militares uruguayos y sus similares de Chile y Argentina, dando lugar a las ya analizadas operaciones conjugadas entre ellos que estaban previstas en la Operación Cóndor. Como ejemplo, puede destacarse que un numeroso grupo de 32 uruguayos y argentinos, detenidos en la cárcel secreta de "Automotoras Orletti", fue enviado al Uruguay en octubre de 1976 y allí posteriormente ultimados. Tal fue la confabulación de los militares y grupos civiles de poder, asociados con militares del Cono Sur y contando con la venia y apoyo de los Estados Unidos. Prueba de ello fue que, en 1969, la agencia envió a Uruguay al conocido torturador Dan Mitrione. Por su parte, el FBI colaboró en el entrenamiento de muchos sicarios y torturadores en técnicas de tortura y “persuasión”, intercambio de información, comunicaciones y capacitación policial en general. 

Centroamérica no escapó tampoco de la siniestra mano de Cóndor. La imposibilidad de Miguel Idígoras Fuentes de controlar el descontento popular, provocó que el ejército se hiciera cargo de la situación, preparándose de facto las condiciones para el golpe militar de 1963. Con el golpe de Estado producido el 30 de marzo 1963, los militares guatemaltecos hacía suya la Doctrina de la Seguridad Nacional, la que lograría aún más plenitud durante el período gubernamental de Julio César Méndez Montenegro, ejercido entre 1966 y 1970. Al estilo de sus homólogos uruguayos, un pacto entre militares y civiles beatificaría este nuevo modelo de contrainsurgencia. El golpe, que colocó a la cabeza del régimen a Enrique Peralta Azurdia, hasta ese momento ministro de la Defensa, ejerció mil días de terror y represión contra las fuerzas progresistas del país. En marzo de 1966, con el traspaso del gobierno al abogado Julio César Méndez Montenegro, se quiso perpetuar la represión pero con una cara en apariencia diferente. Fue allí cuando fueron capturados y desaparecidos 28 dirigentes políticos y populares, por órdenes expresas del entonces ministro de la defensa, el coronel Rafael Arriaga Bosque. Sus cuerpos fueron desaparecidos al ya institucionalizado estilo de la Operación Cóndor. 

Centroamérica también conoció a los "escuadrones de la muerte", similares a la Triple A de Argentina, llegando a existir, solo en Guatemala cerca de 20 organizaciones de este tipo. El modelo represivo ensayado en Guatemala, apoyado en la asociación entre políticos, empresarios y militares, se extendió a la década de los setenta, con pleno dominio del ejército sobre la vida pública. Los gobiernos militares que sucedieron al de Méndez Montenegro, como los del coronel Carlos Manuel Arana Osorio (1970-1974) y del general Kjell Eugenio Laugerud García (1974-1978), hicieron suya la institucionalización del terror, tal como lo harían luego los gobiernos militares de Romeo Lucas García, Efraín Ríos Montt y Humberto Mejía Víctores (1983-85). Fue la época oscura de tierra arrasada, masacres de aldeas completas, de asesinato de líderes y estudiantes, de sindicalistas desaparecidos y del asesinato de 45 000 guatemaltecos y la desaparición de cerca de 150 000. 

Por su parte, en El Salvador, para ocultar vanamente la participación del gobierno y de sus fuerzas armadas en los frecuentes asesinatos de tipo político, fue creado en 1967 un grupo paramilitar conocido como Organización Democrática Nacional (ORDEN), coincidiendo con la aparición de estos escuadrones de la muerte en la vecina Guatemala. Otros grupos paramilitares, dependientes del ejército como la autodenominada Brigada Anti-Comunista “Maximiliano Hernández Martínez” y el Ejército Secreto Anticomunista (ESA), cometieron también abominables crímenes. Todos ellos estaban integrados por militares entrenados en la Escuela de las Américas, la CIA y el FBI. 

Particularmente, el FBI fue un elemento esencial en los planes represivos en América Latina, tanto por su adiestramiento a torturadores como por la entrega esencial para la captura y ulterior asesinato o desaparición de perseguidos políticos. El FBI transportó a América Latina sus modelos contrainsurgentes como el programa de contrainteligencia conocido como COINTELPRO, probado ya con eficiencia dentro de EE UU, así como la asignación de funcionarios del FBI conocidos como Legats y el adiestramiento de represores en su propia Academia Nacional del FBI. En esta macabra conspiración de terror estuvieron involucrados varios directores del FBI, tales como John Edgar Hoover, su fundador desde el 10 de mayo de 1924, hasta su muerte en 1972; Louis Patrick Gray III, jefe del Buró desde el 2 de mayo 1972 hasta el 27 abril 1973; Clarence M. Kelley, a cargo del Buró desde el 7 de junio de 1973 hasta el 15 febrero de 1978; James B. Adams, quien dirigió el FBI pocas semanas; William Hedgcock Webster, quien se encargó del Buró desde 1978 hasta 1987, pasando posteriormente a dirigir la CIA desde 1987 hasta 1991 y, finalmente, William Steele Sesiones, Director del FBI desde 1987 hasta 1993.

LEGATS EN AMERICA LATINA 

Durante más de seis décadas, el FBI ha colocado a oficiales del Buró en las sedes diplomáticas en 75 ciudades del mundo, alcanzando una cobertura en casi todos los países del planeta. Con la condición de Agregados Legales (Legats), tienen la misión aparente de proteger a los intereses de EE UU y a sus ciudadanos, realizar labores de inteligencia dentro de las naciones en las que están acreditados, intercambiar información con las autoridades y entrenarles. Los Legats son atendidos directamente por la Oficina de Operaciones Internacionales en la sede del FBI en Washington, DC. Han existido, desde hace décadas, Oficinas de Legats en Buenos Aires, Brasilia, Santiago de Chile, Caracas, Bogotá, Ciudad de Panamá y Ciudad de México.

Los antecedentes de los Legats en América Latina tienen su origen en 1941, cuando el embajador de EE.UU. en Colombia solicitó la asignación de un agente especial de la Embajada de EE.UU. en Bogotá. Un año después, en 1942, agentes especiales del FBI fueron asignados a la embajada norteamericana en la Ciudad de México. Este proceder se oficializaría en 1943 con la designación de Agregados Jurídicos o Legats del FBI, atendidos por la Oficina de Operaciones Internacionales en la sede del FBI en Washington, DC. y quien se encarga de la coordinación inter agencias con el departamento de Estado, la CIA y el Pentágono. 

En 1968, el general norteamericano Robert W. Porter, declaró que: "Con el fin de facilitar el empleo coordinado de las fuerzas de seguridad interior y entre los países de América Latina, estamos... tratando de fomentar entre los distintos servicios y la cooperación regional, ayudando en la organización de de mando integrado y centros de control, el establecimiento de procedimientos operativos comunes, y la realización de ejercicios de entrenamiento conjunto y combinado”. Cóndor fue uno de los frutos de este esfuerzo. 

 Los Legats coordinaron esfuerzos dentro de la Operación Cóndor con el SIDE de Argentina; la DINA chilena; la DISIP y la Dirección de inteligencia Militar venezolanas; el Departamento de Orden Político y Social (DOPS), y el Servicio de Información Nacional brasileños, éste último convertido luego en la Agência Brasileira de Inteligencia, así como las Divisiones Regionales de Operaciones de Inteligencia y Coordinaciones de la Defensa Interna ; el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas de Uruguay (OCOA), así como los servicios de inteligencia militares en Guatemala, El Salvador y de otras naciones. 

El 6 de marzo de 2001 se conoció a través del New York Times la existencia en 1978 de un centro de inteligencia ubicado en el Canal de Panamá, creado por EE UU, para intercambiar información entre la CIA y los servicios de inteligencia de los países latinoamericanos, uno de cuyos proveedores era el FBI y sus Legats. 

En un informe del coronel Robert Scherrer, Legat del FBI en Buenos Aires desde 1972, fechado el 22 de septiembre de 1976, se reconoció el empleo de Automotrices Orletti en Buenos Aires como centro de detención y tortura, según un informe que recibió del SIDE argentino, donde fueron torturados y asesinados los diplomáticos cubanos Crescencio Galañega Hernández y Jesús Cejas Arias, secuestrados previamente el 9 de agosto de 1976 en una zona aledaña a la embajada cubana. 

Scherrer impuso también a sus jefes del FBI sobre detalles del asesinato en Washington DC, de Orlando Letelier del Solar, ex ministro de Salvador Allende, apenas una semana después de cometido el crimen: “Operación Cóndor es el nombre en código de la recopilación, intercambio y almacenamiento de datos de inteligencia [militar] sobre personas [calificadas de adversarios políticos], recientemente establecida entre los servicios que a ella cooperan con el fin de eliminar a [sus adversarios políticos] en estos países. Además, la Operación Cóndor lleva a cabo operaciones conjuntas contra sus blancos en los países miembros (...) Chile es el centro de la Operación Cóndor, e incluye también a Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay. Brasil también ha aceptado en principio aportar información a la Operación Cóndor.”
 
“Una tercera y más secreta fase de Operación Cóndor consiste en formar equipos especiales de los países miembros para que viajen por todo el Mundo, por países no miembros de aquella, para llevar a la práctica las sanciones, [que incluyen] asesinatos, contra [adversarios políticos] de los países miembros de la Operación Cóndor. Un ejemplo, si un [adversario político] o un apoyo de la [organización política adversa] es localizada en Europa, un equipo especial de la Operación Cóndor será enviada a localizar y vigilar el blanco. Cuando ha culminado la localización y vigilancia, un segundo equipo de Operación Cóndor será enviado a llevar a cabo la sanción efectiva contra el blanco. En teoría, un país proveería de documentación falsa al equipo de asesinos, formado por agentes de un país distinto. El asesinato de Letelier puede haber sido obra de una tercera fase de Operación Cóndor”. 

Lo sorprendente de todo es que el agente especial Robert Scherrer, además de conocer la actividad represiva de la SIDE argentina, coordinó regularmente con Antonio Campos Alum, entonces director de la Jefatura de Asuntos Técnicos del Paraguay, diversas informaciones de inteligencia sobre personalidades y movimientos progresistas en la región, impartiendo orientaciones al respecto como lo demuestra una nota enviada por Scherrer a Campos Alum: “Sugiero que continúe las conversaciones con el Director de la Misión de Operaciones de Estados Unidos en Paraguay, con el fin de establecer algún programa similar sobre Seguridad Pública.”
 
Tal era el contubernio entre el FBI y los represores de la Operación Cóndor que el propio director del Buró, Clarence Kelley, no tuvo reparo en felicitar a Campos Alum, quien actualmente se encuentra prófugo de la justicia, en ocasión de fin de año en 1976: "En estas Navidades, deseo hablar en nombre de todos mis colaboradores y agradecerle de todo corazón la cooperación que ustedes, con tanta buena voluntad, han proporcionado al FBI. Deseándole lo mejor de las cosas, que merece con creces”.
 
Esta felicitación, por supuesto, fue el justo reconocimiento del FBI a los policías paraguayos que, en varias oportunidades, se dedicaron a informarle, incluso, sobre la actividad de personalidades norteamericanas, tal como ocurrió en el caso del senador por Massachusetts, Edward Kennedy, en una de sus visitas en Buenos Aires en la se reunió con varias personalidades paraguayas. 

El control y asesoramiento del FBI sobre la actividad de los grupos represivos en la región, fortalecido por casi 100 terroristas de origen cubano, no descarta que el propio Scherrer haya tenido conocimiento d el asesinato en Argentina del ex presidente boliviano Juan José Torres González, ocurrido en junio de 1976, el del ex ministro del Interior y de Defensa de Chile, general Carlos Prats, así como de los asesinatos de los parlamentarios uruguayos Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini, durante ese mismo año. Por otra parte, según archivos del FBI sobre la Operación Cóndor, la DINA chilena realizó o intento cometer atentados terroristas en España, Francia, Portugal, Italia, EEUU, Argentina, Chile y otros países. 

Una prueba del compromiso de los Legats norteamericanos con el terrorismo anticubano tuvo lugar cuando el funcionario acreditado en Puerto España, Trinidad y Tobago, concedió sin dificultad una visa a Ricardo Lozano, el venezolano vinculado a Posada Carriles en varias acciones terroristas, entre ellas la colocación de una bomba en Guyana el 1 de septiembre de 1976. Posteriormente, el Buró se “sorprendió” que el 8 de octubre de 1976, fuera arrestado este terrorista bajo la acusación de volar un avión de Cubana de Aviación en pleno vuelo en Barbados. 

Otro de los destacados oficiales del FBI que actuaron dentro de la Operación Cóndor, en este caso en Paraguay, fue el coronel Robert Thierry, quien usó la fachada de "asesor sobre administración pública" de la Administración de Cooperación Internacional (AID), cuya misión fue la de ejercer asesoría en el Ministerio del Interior de Paraguay, así como la creación y control de la Policía Técnica de ese país. 

Otro Legat del FBI en Buenos Aires, Calvin Clegg, también se destacó por recabar información permanente sobre personalidades progresistas en la región, para lo que se valió constantemente del SIDE. En una solicitud al represor e informante paraguayo, Pastor Coronel, usado también muchas veces por Scherrer, le solicitó información sobre el Consejo Mundial por la Paz: “Adjunto un informe reservado, enviado por la oficina del FBI en Nueva York. El informe describe la historia y antecedentes del Consejo Mundial para la Paz, una organización que sirve como instrumento político del Partido Comunista de la Unión Soviética. Le ruego que examine sus archivos buscando toda información relacionada con el Consejo Mundial para la Paz en su país que esté dirigido contra Estados Unidos o sus ciudadanos.”
 
Siguiendo órdenes expresas de Kissinger, quien revocó el 16 de septiembre de 1976 la orden que había dado un mes antes, el 18 de agosto, a los embajadores de este país en Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia y Uruguay de que advirtieran a los regímenes militares de la región de no cometer una "serie de asesinatos internacionales", según el cable desclasificado por el Archivo de Seguridad Nacional en días pasados, los Legats del FBI solo se limitaron a informar a su Director sobre evidentes planes de asesinatos, pero no hicieron nada para evitarlos. 

Hoy se conoce que mucha gente de las administraciones norteamericanas durante esa etapa se opuso tímidamente a los crímenes planeados dentro de la Operación Cóndor, pero ninguno tuvo en esos momentos el valor de denunciarlos. Tal fue el caso de Ernest Siracusa, el embajador de Estados Unidos en Montevideo; los embajadores norteamericanos en Chile en esa época, David Popper y Robert Hill, así como otros funcionarios de menor rango dentro del departamento de Estado. Sin embargo prevaleció el criterio del pentágono, de la CIA y del FBI. 

La marcha atrás de Kissinger, mediante su Secretario Adjunto para el hemisferio Occidental, Harry Shlaudeman, dio luz verde al asesinato de Letelier y otros macabros crímenes cometidos en esa época. Al respecto, señaló Peter Kornbluh, Director del Archivo de Seguridad Nacional, con sede en Washington: "El cable del 16 de septiembre es la pieza que faltaba en el histórico rompecabezas sobre el papel desempeñado por Kissinger, y el no desempeñado por el gobierno de Estados Unidos, tras enterarse de las conspiraciones del Plan Cóndor". (…) "Sabemos lo que pasó: el Departamento de Estado trató en forma oportuna de frustrar los ‘Asesinatos Inc.’ en el cono sur, y Kissinger, sin explicaciones, lo suspendió". 

Actualmente existen varias Oficinas Legats en América Latina, como es el caso de una en la embajada de EE UU en Bogotá, Colombia, que cubre a ese país y al Ecuador. Otras de ellas están ubicadas en las embajadas norteamericanas con sede en Brasilia, Brasil; en Bridgetown, Barbados, así como una sub oficina en el consulado de EE UU en Nassau, las que cubren un vasto territorio que comprende a Anguila, Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Barbados, Bermuda, Bonaire, Islas Caimán, Curazao, Dominica, Granada, Guadalupe, Martinica, Montserrat, Saba, San Bathelemy, San Cristóbal (San Cristóbal) y Nevis, St. Eustatius, St. Lucía, St. Maarten, St. Martin, San Vicente y las Granadinas y las Islas Turcos y Caicos. 

Otras oficinas Legats en América Latina se ubican en Buenos Aires, Argentina, con la misión de atender a ese país junto a Paraguay y Uruguay; en Caracas, Venezuela; una sub oficina en Puerto España, Trinidad y Tobago, que actúa sobre Guyana Francesa, Guyana, Suriname, Trinidad y Tobago, y también sobre Venezuela. En México existe una oficina Legat en la embajada de EE UU en Ciudad México, así como sub oficinas en Guadalajara, Hermosillo, Monterrey y Tijuana. 

Diseñado por Hoover el COINTELPRO se aplicó exitosamente no solo dentro de Estados Unidos, sino también en Puerto Rico, implementándose su ejecución en varios países latinoamericanos con vistas a minar internamente a las fuerzas progresistas, a fomentar la desunión y la desconfianza y a lograr una penetración efectiva de informantes del Buró dentro de sus filas. Aún falta mucho por investigar cómo se orquestó este programa en Latinoamérica, pero se puede afirmar categóricamente que los Legats la usaron sistemáticamente para crear un ambiente de recelo entre personalidades de izquierda, a fomentar divisiones, a exacerbar el ego de algunos de sus líderes, así como a desvirtuar su imagen ante sus compañeros. 

Otro exitoso elemento usado por el FBI en la Operación Cóndor fue la FBI National Academy, creada desde 1935 y que empezó a adiestrar a policías y represores latinoamericanos desde 1962 de manera priorizada, llegando a adiestrar hasta septiembre de 2008 a casi 3 000 personas, entre ellas una parte considerable de latinoamericanos, con la aparente misión de: “apoyar, promover y mejorar el desarrollo personal y profesional de los líderes de aplicación de la ley, preparándolos para los desafíos complejos, dinámicos y contemporánea a través de técnicas innovadoras, facilitando la excelencia en educación e investigación, y creación de asociaciones en todo el mundo”. En realidad, los egresados salen debidamente preparados en técnicas de interrogatorios bajo presión, entiéndase eficiencia en torturar, y otros métodos modernos de contrainsurgencia. 

Sucia es, pues, la herencia que dejó el FBI en América Latina dentro de la Operación Cóndor. Algo que nuestros pueblos nunca olvidarán y de lo que los nuevos pupilos del FBI tendrán qué avergonzarse. 


Percy Francisco Alvarado Godoy

9 de mayo de 2010 

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