Cuando los votos
consagran al exponente de la derecha neoliberal Mauricio Macri como nuevo
presidente del país del sur, ya se avizoran realineamientos en la política
exterior colombiana y continental. Consolidación de la Alianza del Pacífico que
beneficiará a Santos y a los EEUU, obstáculos en el apoyo a los procesos de paz
y debilitamiento del bloque progresista que encabezan Venezuela y Bolivia en la
región.
“Macri es Uribe”, había
simplificado el politólogo Atilio Borón días antes de las elecciones. La frase
constituyó un golpe de efecto tendiente a asociar al candidato argentino con
las voluntades guerreristas que se le conocen al expresidente colombiano Álvaro
Uribe en el exterior.