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martes, 9 de agosto de 2016

Algunas Ideas inolvidables del Pensamiento de Fidel



Introducción
Querido Comandante en Jefe, Fidel Alejandro Castro Ruz, teniendo en cuenta la magnitud e importancia de sus ideas, las cuales nos han servido de paradigma para todos los tiempos, tanto a niños, jóvenes, adultos, obreros, estudiantes, intelectuales, amas de casas, en fin el pueblo en general, decidimos hacer alusión solo a estas, bajo el criterio que son medulares, necesarias y de gran impacto para el crecimiento de la Revolución. Por motivo de su 90 cumpleaños entendimos necesario y oportuno, realizar nuestro homenaje, haciéndoselas llegar, las cuales forman parte de un libro que estamos escribiendo sobre sus ideas puestas en función de su pueblo, pero  por motivos ajenos a nuestra voluntad, aún no hemos concluido. Esperamos finalizarlo lo antes posible. Razón por la que le solicitamos -de ser posible- nos ofrezca sus testimonios sobre su extensa labor como jurista en función de los más humildes, aspectos de vital importancia que deben aparecer reflejados por su valía histórica, pues tenemos conocimiento de sus esfuerzos por atender y defender estas causas y darles solución, siempre enmarcado en el carácter humanista de la Revolución que usted concibió en función de los más pobres.  

viernes, 7 de junio de 2013

CHÁVEZ: EL HOMBRE QUE HIZO REALIZABLE LO IMPOSIBLE



   

Tres meses se conmemoran hoy de la partida mortal del Comandante Chávez, un acontecimiento que trastocó la marcha del país, de la América mestiza y del mundo entero. El Presidente Chávez no estará más con su voz de mando y su corazón de patria respirando por nosotros, se ha ido y nos deja una obra difícil de emular por algún político del país o del orbe. Un legado de herencia patria que está por desarrollarse, por construirse y continuarse; esa fue su contribución con el país que le vio nacer: la refundación de la patria como un mandato constitucional y una tarea ineludible de todos los venezolanos sin distingo de clase ni de género.

Si nuestro Libertador y Padre de la Patria, Simón Bolívar, fue el hombre de las dificultades, Hugo Chávez fue el hombre de los imposibles, el político contemporáneo que revolucionó todo lo que se propuso en el marco de la democracia, de la paz, de la justicia y de los derechos humanos. Armonizó en perfección geométrica el pensamiento y la palabra con la obra. Achicó los tiempos para hacer lo que otros hubiesen hecho en muchas décadas. Dijo al mundo entero, sin censura ni miedo alguno, lo que ningún Presidente democrático del mundo civilizado se atrevió a decir y a denunciar.

En escenarios regionales e internacionales como la OEA o la ONU denunció las injusticias y las asimetrías del desarrollo y acusó sin vacilaciones con nombres y apellidos a los responsables del caos, de la pobreza y de la destrucción del planeta.

Chávez es, junto a Fidel Castro Ruz, el Presidentes parresiástico más grandes que haya conocido la historia de la humanidad del siglo pasado y del presente. No olvidemos que Fidel y Bolívar fueron la inspiración política que convirtió a Chávez en el estadista más odiado y respetado por sus enemigos, así como el más amado por los venezolanos y excluidos del mundo. Vilipendiado, asediado y censurado por la canalla mediática criolla e internacional que jamás lo hicieron doblegar ni le impidieron estar en la agenda de sus noticias.

Hugo Chávez Frías fue el venezolano más polémico y trascendental de la historia contemporánea y es, igualmente, uno de los Presidentes más subversivos contra el orden mundial del Imperialismo, no sólo por su verbo encendido y explosivo de verdades, sino por las realizaciones que dejó, especialmente cuando todo parecía perdido y condenado frente al paredón del Neoliberalismo porque la historia llegaba a su fin y la verdad única se instalaría como dogma de fe de los mercados financieros de la meca de Wall Street y otros templos del mundo globalizado.

Su verdad comprendida revivió lo que se daba por fenecido. Las páginas de los periódicos, la radio y la televisión a través de sus noticieros se obligaron a hablar de Socialismo, pero del siglo XXI. El ALCA muere antes de nacer cuando todo indicaba que las fauces de la economía de mercado controlarían la vida económica del subcontinente. El SUCRE se prueba como iniciativa regional cambiaria factible frente al dólar. La OEA, federación de colonias al servicio de los intereses norteamericanos, se vio obligada a dar paso a otras propuestas de integración con los pueblos de la Patria Grande, tales como el ALBA, el CELAC, la UNASUR, PETROCARIBE, el Banco del Sur y otras. En todas estas iniciativas, el arañero de Barinas tenía metidas sus manos hacedoras.

Tres meses de nostalgia es el trecho que nos separa del último halo de vida del Presidente Chávez; tres meses que nos invitan a reflexionar sin su palabra llena de pedagogía política y sencillez humana; tres meses que nos evocan su inmensidad de hombre comprometido con las causas más nobles de los excluidos que él visibilizó e hizo ciudadanos con derechos y con deberes.

Hoy es un día cualquiera que porta en su cotidianidad las rutinas de siempre, no obstante, es necesario hacer un detén para recordarnos que el Quijote caribeño, andino y amazónico, jamás derrotado por los molinos de la turbulencia, la inquina y las miserias de sus enemigos, ya no estará nunca más, tampoco su palabra volverá a henchir nuestras emociones y racionalidades llenas de utopías realizables y cantos de hombre sencillo de rostro de indio, zambo y negro; que declamaba y echaba chistes como los del vecino o los del compadre de a pie que come chimó y baila joropo.

El Presidente Chávez, finalmente, nos legó su compromiso de destruir la acción nefasta de los cuatro jinetes del apocalipsis de la administración pública cuando declaraba que había que ponerle coto a la endemia de la corrupción, combatir la impunidad, detener la ineficacia del aparato gubernamental y ponerle fin a la acción fagocitadora de la burocracia.

Esta proclama del hombre visionario de Estado es una encomienda que nos dejó a todos para que contribuyamos a adecentar la administración pública. Es un compromiso que nos corresponde continuar siempre, no sólo para salvar a la revolución pacífica sino para evitar que la patria muera calcinada por el cohecho de nuestra indiferencia e irresponsabilidad con la cosa pública.

El Chávez verdadero estará por siempre en el sepulcro sagrado de la historia y en sus proclamas de realizaciones; pero el Chávez real está alojado exclusivamente en la interioridad de nuestras conciencias. Si allí no lo podemos encontrar, entonces diré algo que académicamente no está permitido: “Estamos jodidos” -La razón es muy sencilla: se nos seguirá saliendo la “caribera” de la viveza criolla y la herencia histórica de la corrupción reencarnada en el pedacito de adeco que está inoculado como un virus en el imaginario político del venezolano y que funciona diariamente como una caja de Pandora de la riqueza inmediata y la cual aniquilará al país porque su contenido de antivalores se reproduce como un cáncer en el facilismo de la riqueza mal habida, en los negocios turbios, en el amiguismo y el nepotismo, en el entreguismo vil al extranjero, en el dolo y en la improbidad, en el contrabando o en el cobro de comisiones.

La Patria no fallecerá en nuestras manos si asumimos la misión que nos corresponde como ciudadanos de la Venezuela que nos dejó el Padre de la Patria, Simón Bolívar. El Imperialismo no podrá invadirnos si nosotros somos capaces de expulsar estos cuatro pecados capitales ya señalados por el Comandante Eterno.

Una mirada retrospectiva y crítica del proceso revolucionario nos hará poderosos y la Quinta República será posible con un Chávez inmerso en nuestras conciencias. Un viva a Chávez es un canto a la vida. Viva la vida, vivamos con Chávez en su pensamiento y en su obra para poder decir que Todos Somos Chávez.

Mérida, 5 de junio de 2013

Pedro Rivas
Universidad de Los Andes
Escuela de Educación

jueves, 31 de mayo de 2012

José Martí entre nosotros

Quienes en el mundo se preguntan, especialmente después del colapso de la Unión Soviética, cómo es posible que la pequeña Cuba, sometida a un cruel e inhumano bloqueo económico, comercial y financiero de la principal potencia imperialista de nuestros tiempos, se mantenga firme en sus ideales y objetivos a 180 kilómetros de Estados Unidos, tal vez no sepan que la principal fortaleza del pueblo cubano lo constituye el inmenso legado de José Martí.

Y esto es así porque como bien señaló el Maestro: trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.

José Martí cayó en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895. Él, con su grandeza ética y moral, y su extraordinaria visión de futuro, había pedido en sus versos: “Yo quiero cuando me muera, sin patria pero sin amo, tener en mi tumba un ramo de flores y una bandera”; y reclamó a sus continuadores: “No me pongan en lo oscuro a morir como un traidor, yo soy bueno y como bueno moriré de cara al sol”.

La fuerza de las ideas y el ejemplo de José Martí, así como su obra política y revolucionaria, marcaron siempre el rumbo y la conducta de los revolucionarios cubanos, desde Julio Antonio Mella hasta Fidel Castro, e influyeron en hombres de la talla de Ernesto Che Guevara.

La fundación por José Martí del Partido Revolucionario Cubano en 1892, el primero en el mundo de clara proyección antiimperialista, marcó un hito, porque además de crearse para lograr la independencia cubana, lo hizo para fomentar y auxiliar la de Puerto Rico, nación hermana que todavía hoy sufre la dominación colonial yanqui. Y ahí están también las raíces del internacionalismo cubano, porque en el largo combate por la primera independencia Cuba recibió también el sólido apoyo de combatientes de Nuestra América, entre ellos el dominicano Máximo Gómez y el puertorriqueño Juan Rius Rivera, y figuras de la talla del Viejo Luchador ecuatoriano Eloy Alfaro, el único presidente de América que el 19 de diciembre de 1895 escribió desde la ciudad de Guayaquil a la Reina María Cristina de España para demandar la independencia de Cuba.

José Martí y Eloy Alfaro se habían conocido en la ciudad de Nueva York el 24 de octubre de 1890, y el más universal de los cubanos dejó escrito para la historia que Alfaro era uno de los pocos hombres de creación en América. Y desde los campos de batalla por la primera independencia de Cuba el general Antonio Maceo, conocido en Cuba como el Titán de Bronce, escribió a Eloy Alfaro para agradacerle su incondicional apoyo a la revolución independentista cubana.

Extraordinaria fue la labor de José Martí desde el exilio para unir a los independentistas de varias generaciones, a los veteranos con los pinos nuevos, y hacer realidad en 1895 el inicio de la guerra justa, necesaria y breve que pusiera fin a la dominación colonial española en la Mayor de las Antillas, en una contienda difícil por el empecinamiento de las autoridades coloniales españolas y la amenaza de anexión proveniente de Washington.

Horas antes de su caída en el oriente cubano, José Martí escribió a su queridísimo amigo mexicano Manuel Mercado una carta considerada por muchos como el testamento político del Héroe Nacional de Cuba.

“Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber” –escribió Martí en su carta inconclusa del 18 de mayo de 1895--, y señaló que lo animaba el sagrado deber de “impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América”.

“Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”, agregó Martí, al precisar que “en silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin”.

José Martí, quien vivió durante más de quince años en Estados Unidos y advirtió a los pueblos de Nuestra América sobre la voracidad del imperio naciente, le dijo a su amigo mexicano que era su obligación “impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia”.

En esa carta a Manuel Mercado está la famosa frase del Apóstol de la independencia cubana: “Viví en el monstruo y le conozco las entrañas; -y mi honda es la de David”, texto que acompañará a la imagen del Apóstol tomada de una obra del gran pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín en el calendario de bolsillo de Radio Habana Cuba de 2013, cuando se cumplirán 160 años del nacimiento en La Habana de José Martí.

Martí luchó denodadamente contra las corrientes anexionistas y autonomistas; levantó el fervor de los cubanos por la independencia, fundó un partido político y también el periódico “Patria” en su permanente batalla de ideas, y en su carta póstuma advirtió que él podría físicamente desaparecer pero no desapareceria su pensamiento.

Hermosa es la obra literaria, periodística y poética de José Martí. Grandes sus aportes en la docencia y la diplomacia. Relevantes sus siempre atinados comentarios sobre la salud, el deporte, las ciencias. Pocos como él cultivaron el amor por la historia y la cultura de Nuestra América. En la obra inmensa de Martí, quien murió a los 42 años de edad, se pueden leer las mejores crónicas sobre la cruda realidad de Estados Unidos, la bajeza y ambición de sus políticos, y al mismo tiempo el heroísmo y grandeza del Libertador Simón Bolívar y otros  próceres de Nuestra América.

No fue casual que en su autodefensa como abogado el joven Fidel Castro, en el año del centenario del nacimiento del Apóstol, proclamara que el histórico Asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, tuvo como autor intelectual a José Martí.

El Héroe Nacional de Cuba es un verdadero paradigma en la lucha de los pueblos de Nuestra América por su segunda y definitiva independencia. Él está en el corazón y en la mente de los cubanos que aman a su patria y defienden las conquistas de la Revolución. En José Martí se cumple su propio apotegma de que la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida.

Su legado político e ideológico vive en la práctica de todo un pueblo y en la filosofía de un gobierno y un partido que hacen suya esta rica herencia, la cual preservan con celo, para que nunca muera el ideario del Maestro.

Y ya en la víspera de la Décimo Sexta Asamblea Nacional de la Coordinadora Ecuatoriana de Amistad y Solidaridad con Cuba, que tendrá lugar en la ciudad de Machala, capital de la provincia de El Oro, podemos con todo amor y respeto parafrasear al más universal de los cubanos y concluir señalando que Bolívar, Alfaro y Martí tienen que hacer todavía en América. Los tres siguen vivos y sus ideas iluminan a los actuales dirigentes de Venezuela, Ecuador y Cuba.

Por Pedro Martínez Pírez 

Especial para EL PUEBLO de Ecuador

(El autor es Subdirector de Radio Habana Cuba, Miembro de Honor de la Fundación Guayasamín, Premio Nacional de Periodismo “José Martí” por la obra de la vida y Premio Nacional de la Radio Cubana)

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