Pase lo que pase, Washington ganará en Siria. Así será porque
Estados Unidos no tiene una sino dos políticas hacia ese país.
Si se llega a la paz, habrá felicitaciones para el presidente Obama por
haber sabido negociar con Irán. Si se logra la destrucción de la
República Árabe Siria y su ocupación por las fuerzas de la OTAN, habrá
felicitaciones para unos cuantos generales estadounidenses y para la ONU
por haber puesto fin al baño de sangre. Thierry Meyssan revela aquí los
aspectos ocultos de esta doble política, fundamentalmente
la conspiración urdida en el seno de la ONU por el secretario general
adjunto para los Asuntos Políticos.
| General John Allen |
La
aplicación del acuerdo concluido entre Washington y Teherán, el pasado
14 de julio, depende principalmente de la habilidad del presidente Obama
para lograr que lo acepten sus conciudadanos en general así como el
Congreso y, en particular, su propia administración. Pero está
enfrentando dos importantes obstáculos.