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miércoles, 6 de marzo de 2013

Jefe militar recomienda a Washington mantener 13.600 soldados en Afganistán después de 2014

Al término de la misión de la OTAN en Afganistán, en el país deberían quedarse 13.600 soldados estadounidenses, declaró en el Senado el general James Mattis, jefe del comando de las fuerzas de EEUU en Medio Oriente y sur de Asia (Centcom), comunicaron hoy medios internacionales.
“La decisión de cuántos efectivos hace falta mantener (en Afganistán) después de 2014 no se ha tomado todavía. Recomendé dejar 13.600 soldados estadounidenses”, dijo el general a la prensa.
Mattis es el primer militar de alto rango que indicó el número de los militares que  el Pentágono debería mantener en Afganistán. Antes la Casa Blanca señalaba las cifras de 6.000 a 9.000 efectivos.
Actualmente, en Afganistán sirven unos 66.000 soldados estadounidenses. El presidente Barack Obama declaró hace poco que durante el año en curso 34.000 regresarán a la patria y que hacia el año 2014 la operación de combate concluirá.
La misión de la OTAN conocida como la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF) dispone actualmente de unos 100.000 efectivos en total. El grueso se retirará del país hacia finales de 2014, traspasando el control sobre la situación en el país a las fuerzas de seguridad afganas, de unos 350.000 efectivos.

Ria Novosti

domingo, 10 de febrero de 2013

General de la Marina de EEUU asume comando de la ISAF en Afganistán

El general de la Marina estadounidense Joseph Dunford asumió hoy el comando de las tropas de Estados Unidos y la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Afganistán de manos del general John Allen, en una ceremonia rodeada de fuertes medidas de seguridad en Kabul.
"Hoy no se trata del cambio, sino de la continuidad", dijo Dunford en la ceremonia de asunción como nuevo líder de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), que planea terminar con más de una década de intervención en el país a finales de 2014, reseñó DPA.

"Me esforzaré por continuar el impulso de la campaña y apoyar al pueblo de Afganistán mientras ellos aprovechan la oportunidad de un futuro más brillante".

Al acto acudieron funcionarios afganos y de la OTAN de alto rango, incluyendo el ministro de Defensa afgano Bismullah Khan Mohammadi, el general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense o el general del Ejército alemán Hans Lothar Domrose.

Allen asumió el comando de la ISAF en julio de 2011 de manos del general David Petraeus y ahora espera su nominación como comandante supremo aliado de la OTAN en Europa, informaron fuentes de la Casa Blanca. Allen fue absuelto recientemente de acusaciones de mala conducta en un escándalo que provocó la dimisión de Petraeus como jefe de la CIA.

El ministro afgano de Defensa Mohammadi señaló que el apoyo de Allen a las fuerzas militares del país les permitieron llevar a cabo "tres exitosas transiciones de seguridad" y que sus esfuerzos contra los talibanes posibilitaron la muerte y captura de "muchos terroristas y líderes talibanes". Además, la campaña de la contrainsurgencia ha visto "una considerable caída al mínimo del número de bajas entre la población civil".

Allen señaló que las fuerzas de seguridad afganas están mejorando y tomando el control en más áreas mientras sus aliados se preparan para retirar las tropas y aseguró que Afganistán nunca volverá a ser un refugio seguro para terroristas.

La policía y el Ejército afgano están asumiendo lentamente las tareas de seguridad mientras las fuerzas de la OTAN y de Estados Unidos se retiran paulatinamente de las operaciones de combate.

Actualmente está en marcha la cuarta fase de transición de las competencias de seguridad, al final de la cual las fuerzas locales estarán al cargo de la seguridad de en torno al 90 por ciento de la población.

Tomado de  http://www.eluniversal.com

domingo, 11 de noviembre de 2012

Así lograron la confesión del chofer de Bin Laden

Hanns Scharff, oficial nazi y experto interrogador, fue un precursor de la amabilidad como método para obtener información de prisioneros de guerra. Más de 60 años después, un exagente del FBI cuenta cómo la persuasión –y no el castigo– le sirvió para conseguir que el chofer de Osama bin Laden admitiera haber trabajado para el difunto líder de al Qaeda.

"La amabilidad quiebra la resistencia de un hombre mucho más fácilmente que la brutalidad. La brutalidad se puede resistir", dijo el oficial alemán Hanns Scharff, conocido por la gentileza con la que interrogó a pilotos aliados prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial.

 
Y algo parecido cree Ali Soufan, un libanés-estadounidense que fue agente especial del FBI y participó como interrogador en varios de los más relevantes casos de la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo.

Trabajó en la cárcel de Guantánamo, donde la CIA y sus contratistas aplicaron "técnicas mejoradas de interrogatorio" autorizadas por EE.UU. en 2002, entre ellas el llamado submarino –que consiste en sumergir la cabeza del detenido–, privación de sueño o el uso de capuchas.

"En cada caso al que me enfrenté utilicé dos cosas, empatía y conocimiento", cuenta Soufan, autor del libro The Black Banners: The Inside Story of 9/11 and the War Against al Qaeda (Banderas negras: la historia desde dentro del 11-S y la guerra contra al Qaeda). 

"Puede ser un proceso largo y tedioso, y con individuos a los que odias por las cosas que han hecho. Pero dejas esas emociones en la puerta, y bebes té, comes pizza con ellos."

La promesa de una llamada

Salim Hamdan
Salim Hamdan era chofer personal de Osama bin Laden y estuvo detenido en Guantánamo.

Según Soufan, los interrogatorios pueden durar horas y horas, pero con paciencia y la habilidad de un jugador de "póker mental" se puede llegar a un punto de quiebre, como cuando una llave abre un candado.
Y esa llave, en el caso de Salim Hamdan, chofer personal de Osama bin Laden, fue una llamada, tal como relata el interrogador:

"No hablaba con nadie, y había estado bajo custodia duranter seis meses. Pero esto no se debía a su amor por Bin Laden, sino a que al ser detenido en Afganistán le habían prometido una llamada telefónica para saber cómo estaba su esposa.

Odiaba que le hubieran mentido, que no le hubieran dejado llamar incluso cuando él creía que había colaborado al responder las cuestiones tácticas que le habían preguntado en Afganistán.

Por su historia me di cuenta además de que era un hombre muy devoto y amante de su familia, y de que estaba muy preocupado, y quería saber si su esposa e hijos habían logrado regresar a Yemen, de donde eran originarios.

Así que tomé un teléfono satelital, lo llevé afuera para tener señal –él no tenía idea de lo que estaba pasando– y le pedí que me diera el número.

Al principio no me creía, me decía que estaba jugando con sus sentimientos, pero finalmente me dio el número, marqué, atendieron y lo puse al teléfono.

Le pedí que sólo hablara con su mujer, le dije que si decía algo más iba a quitarle el teléfono, y entonces habló, supo que su familia estaba bien, y comenzó a llorar como un niño. Se arrodilló y le agradeció a Dios. Luego volvimos adentro y estuvo en silencio durante 20 minutos.

Le ofrecí té y dátiles, no los tocó. Después me miró, y en esa mirada vi que ya no había barreras entre nosotros".

Salim Hamdan estuvo detenido en Guantánamo y fue acusado y condenado por "proveer material de apoyo" a al Qaeda. En 2008 fue trasladado a Yemen para completar allí su condena, y en 2009 fue liberado.

183 submarinos

"Yo no me opongo a al abuso físico por razones morales, sino porque es ineficaz, la tortura no llega a la verdad" Alí Soufan, exagente del FBI
Pero no todos están de acuerdo con Ali Soufan. 

El historiador Julian Putkowski, quien entrevistó a Soufan para el documental radiofónico "Interrogadores sin tenazas" emitido en BBC Radio 4, dice que muchos exagentes de la CIA salieron en su momento a defender la eficacia de las "técnicas de interrogatorio mejoradas".

En 2004, la CIA condujo una investigación interna que más tarde fue difundida y en la que puede leerse –informa Putkowski– que el propio inspector general de la agencia de inteligencia estadounidense no pudo encontrar ninguna instancia en la que estas técnicas hayan conducido a algún tipo de resultado exitoso apreciable.

"Las técnicas de interrogación que comienzan desnudando al prisionero y acaban haciendo el submarino, así como son métodos terribles para mucha gente en Occidente, no son nada comparado con lo que estos individuos están preparados para soportar en una cárcel egipcia, por ejemplo", opina Soufan.
Y menciona el caso de dos sospechosos de pertenecer a al Qaeda que permanecen prisioneros en Guantánamo.

"En el caso de Abu Zubaydah lo sometieron al submarino 83 veces. A Jaled Sheij Mohamed se lo hicieron 183 veces."

Y sobre este último, después de 183 submarinos, la CIA tuvo que admitir que la información que él dio era inexacta, o ya conocida, o incompleta.

"Yo no me opongo al abuso físico por razones morales, sino porque es ineficaz, la tortura no llega a la verdad", concluye Soufan.

Redacción
BBC Mundo

martes, 21 de agosto de 2012

¿Dónde fueron todas las flores en la “primavera árabe”?

Los medios de la burguesía se han referido a las revueltas árabes como “primavera”. Ciertos intelectuales progresistas han asumido el vocablo y, subidos en la ola del entusiasmo, han ido más allá hablando de “revoluciones”. Si ha habido una primavera la pregunta que hay que hacerse es ¿dónde están las flores? Si se han producido revoluciones la pregunta sería ¿dónde está el cambio económico? Porque, señores y señoras intelectuales “progres”, no puede haber una revolución sin un cambio económico. El argumento que se han conseguido algunos triunfos “democráticos” como la retirada de los presidentes, la elaboración de nuevas constituciones o la celebración de elecciones es muy pobre dado que en ningún caso se puede hablar de derrota de la clase dominante puesto que en todos los países donde se han producido esas revueltas esta clase mantiene su control sobre el poder y los recursos.

Es de suponer que, a estas alturas, la intelectualidad “progre” sepa que la vida social se determina, en última instancia, por la economía. Es decir, la contradicción inherente entre capital y trabajo en una sociedad capitalista. En Túnez, el primer país en desencadenar el entusiasmo entre la intelectualidad “progre”, se está haciendo una reforma fiscal que va en la línea de lo que el Banco Central Europeo reclama a la UE y que ha sido alabada por el FMI al tiempo que reclama un programa de reformas estructurales que incluyan la venta de empresas públicas y la devaluación del dinar. Y no debería haber ninguna duda que el gobierno “democrático” de Túnez lo hará.

Si bien la revolución no es “pura”, como puso de manifiesto el propio Lenin, hay que estar prevenidos sobre quienes hablan de “revolución” sin que comprendan lo que significa. Sobre todo en el ámbito económico. O, por el contrario, lo comprenden muy bien y limitan sus aspiraciones a la revolución nacional o burguesa en contraposición con la revolución socialista.

Salvo en Bahréin, Egipto y Yemen no ha habido ninguna revuelta realmente popular. En Bahréin y Yemen la clase media estaba escasamente representada en las protestas, mientras que en otros países árabes era claramente mayoritaria. En Egipto se puede decir que mitad y mitad. Y una vez satisfechas algunas de sus aspiraciones, bien de poder político o económico –como el ser partícipes en cierta medida de una tarta que se repartía la oligarquía sin que les llegase algo a ellos-, se han retirado rápidamente de las calles. Una revuelta de la clase media es fácil de controlar aceptando algunas reformas políticas y sociales que no ponen en cuestión el sistema. Y eso es lo que ha ocurrido en todos los países árabes. Siguiendo el hilo argumental de la intelectualidad “progre”, tal vez haya crecido la hierba, pero no han surgido las flores. Y si han surgido han sido tan efímeras que la pregunta es ¿dónde fueron todas las flores?

Pero seamos indulgentes con esta intelectualidad “progre”. Lenin hablaba de las perspectivas de la revolución socialista en el marco del desarrollo de una revolución nacional o burguesa. Supongamos, y con esta intelectualidad “postmoderna” es mucho suponer, que se sitúa en esta línea argumental. El único país donde se puede hablar de una perspectiva en este sentido es en Egipto, nuevamente.

El candidato de la izquierda en las elecciones presidenciales logró un espléndido tercer lugar, a sólo cinco puntos del porcentaje logrado por el candidato de los Hermanos Musulmanes quien, en la segunda vuelta, se hizo con la presidencia. Es más que probable que se produjese un fraude electoral que evitase el segundo lugar de este candidato izquierdista, lo que polarizó el voto final entre el candidato de los militares y el de los islamistas. En cualquier caso, dos candidatos del sistema oligárquico bien adaptado al momento post-Mubarak, como muy bien ha puesto de manifiesto Samir Amin (1) por mucho que entre ambos haya algún punto de colisión por los espacios de poder, como ocurre ahora tras las medidas tomadas por Morsi de reducir el poder legislativo de los militares. El discurso de este candidato de la izquierda egipcia fue poco postmoderno: rechazo a los dictados del FMI, retorno al panarabismo nasserista, cancelación del acuerdo de paz con Israel…

La fuerza de este sector revolucionario en Egipto, especialmente en las zonas fabriles y portuarias, así como los constantes sabotajes contra el oleoducto que surte de gas a Israel (ya van once atentados que han obligado a interrumpir el suministro otras tantas veces) y la permanente convocatoria de huelgas tanto laborales como políticas es una importante palanca de presión hacia un presidente islamista que se ve obligado a dar pasos que pueden ser calificados por los más osados como audaces y que le llevan a un cierto enfrentamiento con los militares. Por todo ello, sorprende que la intelectualidad “progre” no mencione a Egipto en sus análisis y se obsesione con Siria.

Siria

La revuelta en este país sí contó con un cierto componente popular al principio, sobre todo porque el principal sostén del gobierno de Al-Asad es la clase media alta. Los participantes iniciales en la protesta fueron una abigarrada mezcla de clase media baja, estudiantes seducidos por la propaganda occidental según la cual habían sido los blogueros quienes habrían iniciado la revuelta en Egipto, parados y, lo más importante para quien escribe, jornaleros e inmigrantes de las zonas rurales. Un dato importante a tener en cuenta es que las primeras protestas se produjeron en pueblos, no en ciudades, y que cuando llegó a éstas fue a aquellas que se habían convertido en zonas de pobreza en contraste con Damasco, Alepo y otras urbes sobre todo de la costa.

Pero ese cariz popular se perdió de inmediato, justo cuando tras la represión inicial (y no hay que perder de vista que casi en los albores de la protesta y en paralelo con la represión se inició el proceso de revuelta armada y enfrentamiento sectario) el gobierno inició un camino de ciertos cambios –no peores que los puestos en marcha en otros países de la famosa “primavera árabe” y sí algunos de mayor calado- en el verano de 2011. A partir de aquí la deriva de la revuelta fue claramente militar porque no se podía permitir que, al igual que ocurre en otros países, la clase en el poder se mantuviese (2). Porque a Siria se le puede criticar de todo, pero hay un cariz que le hace diferente del resto de gobiernos: el apoyo a la resistencia árabe. Se puede criticar lo que sea, pero hay un hecho innegable: la victoria de Hizbulá contra Israel en la guerra de 2006 fue, además de por el arrojo y valentía de los combatientes libaneses, gracias a las armas proporcionadas al movimiento político-militar por Siria como ya lo había hecho durante la guerra de resistencia contra la ocupación israelí del sur de Líbano entre 1982 y 2000.

Este hecho, que algunos intelectuales “progres” califican de “geopolítica jesuita” es crucial para entender lo que está pasando en este país, así como el apoyo que recibe el gobierno sirio de Rusia y China en cada vez más clara confrontación con EEUU. Si bien rusos y chinos no tuvieron nada que ver en la guerra en la que Israel salió derrotado, si tomaron muy buena nota de cómo comenzaba a decaer el poder estadounidense. La guerra de agresión a Libia fue el pistoletazo de salida al proceso ruso-chino de enfrentamiento a la estrategia geopolítica de EEUU que aún no ha concluido y cada día se encona más.

Hablar de oposición de izquierdas en Siria es bastante arriesgado si no se profundiza. Haberla la hay, pero tan atomizada que es difícil en estos momentos decir quién es quién y qué y a quién representa. ¿Es de izquierdas el Partido Comunista, que aceptó participar en las elecciones parlamentarias de marzo de este año y logró 11 diputados? ¿Es justificable por la izquierda que un comunista sea ministro de Asuntos Económicos en el nuevo gobierno de Al-Assad y que haya declarado públicamente que su labor será la expansión del sector público? ¿Es de izquierdas el Comité de Coordinación Nacional Para Un Cambio Democrático, que se ha dividido al menos en tres facciones y donde se apuesta –quien esto escribe no sabe si estos sectores son grandes o pequeños- de forma clara por el Consejo Nacional Sirio y su brazo armado, ambos creados, financiados y sostenidos por Occidente y las monarquías árabes y Turquía? ¿Qué ha quedado de la consigna de los “tres noes” con la que el CCNCD salió a las calles: no al régimen, no a la violencia y no a la injerencia externa? ¿Son de izquierdas los Comités de Coordinación Local, también divididos y trabajando estas fracciones con el CNS y su brazo armado?

Porque fuera de los calificativos de “geopolítica jesuita” lanzados por la intelectualidad “progre”, que sólo ocultan una supina ignorancia en política internacional, lo que es innegable para cualquiera que tenga la mente abierta es que sin el apoyo exterior por parte de Arabia Saudita y sus satélites del Golfo, así como los países occidentales y Turquía, la revuelta siria habría seguido el mismo camino que las de otros países: el mantenimiento de las estructuras de poder. Lo que es aceptable para estos actores externos en otros países no lo es en Siria. Y la diferencia, crucial, es el apoyo a la resistencia árabe. Sin perder de vista que Siria es la puerta de entrada a una agresión militar contra Irán. No puede haber un ataque contra el país persa si se mantiene el gobierno de Al-Assad.

La lucha contra el capitalismo se da en todos los países árabes, con el epicentro en Egipto. Sorprende, o tal vez no, que este simple dato pase desapercibido para la intelectualidad “progre”, obsesionada con Siria. Como es lógico, no en todos los países se tiene la misma fuerza. Hay debilidades –en Siria, por demás- y contradicciones innegables entre estos sectores que se interrelacionan con las contradicciones regionales y mundiales. Y ahora en Siria, tal y como era previsible hace meses (3), aparece con fuerza el factor kurdo en lo que puede ser una jugada maestra del gobierno de Al-Asad para debilitar la injerencia externa, sobre todo la turca.

Son estas contradicciones las que se manifiestan en la izquierda árabe y las que agudizan el enfrentamiento sectario. Son estas contradicciones las que llevan a una nueva división en las fuerzas palestinas, con Hamás posicionándose con las monarquías del Golfo contra Siria (4) mientras que la izquierda mantiene, con críticas, su apoyo a Al-Assad al menos hasta el ataque contra un campo de refugiados. Por no hablar de la honesta postura de la Yihad Islámica, que acaba de rechazar una millonaria oferta de Qatar para abandonar Siria y trasladar sede e infraestructura a Doha (5).

¿Cómo leer estas contradicciones, cuál es la contradicción dominante? Este es el dilema. La intelectualidad “progre” postmoderna ha puesto de forma clara el punto de mira en Al-Assad y utiliza la diatriba, tan recurrente, del estalinismo para satanizar a quienes consideran que esta debe ser la contradicción secundaria. Para ser postmodernos su discurso es muy antiguo, ni más ni menos que “estalinismo”. Ahora resulta que un movimiento contra la guerra imperialista en Siria es “antirrevolucionario”. Y se sorprenden porque en América Latina haya gobiernos que vean lo que sucede en Siria de forma muy próxima, no en vano la injerencia externa allí es endémica. Estos gobiernos, que se vienen enfrentando con mayor o menor virulencia a EEUU y sus aliados internos y externos desde que vienen impulsando un cierto proceso emancipatorio-no están muy lejanos los casos de Honduras y Paraguay-, aplican, y hacen bien, un viejo refrán: “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”. Otra vez la geopolítica que tanto molesta a la intelectualidad “progre”.

Pero si fuesen coherentes con su planteamiento, quienes integran la intelectualidad “progre” deberían apoyar sin fisuras a la guerrilla colombiana, algo que no hacen ni remotamente. Aquí sí hay un movimiento claramente revolucionario que lleva décadas luchando por la democracia, la paz, la dignidad, la justicia social y un cambio en las estructuras económicas. Si hablan de dictadura, tortura, represión en Siria deberían estar el primera fila en la denuncia, en esos mismos términos, de los asesinatos de sindicalistas colombianos, las desapariciones masivas, las ejecuciones extrajudiciales –los llamados “falsos positivos”-, la criminalización de los movimientos sociales, los asesinatos de sus integrantes y dirigentes tal y como está sucediendo ahora con la Marcha Patriótica…

Turquía

Obviar, como hace esta intelectualidad “progre”, que hay una dinámica internacional y geopolítica en todo el mundo es no sólo una falla intelectual grave sino una irresponsabilidad. Aunque EEUU no es el actor principal en la situación en Oriente Próximo y el Magreb, sino Arabia Saudita, no se puede dudar de su capacidad para controlar unos acontecimientos frente a los que se vio sorprendido. Ahí está el caso de su acercamiento a Turquía, un país que había sido duramente criticado por la Administración Obama tras su práctica ruptura con Israel después del asalto a la flotilla que pretendía romper el bloqueo a Gaza en 2010. Es a través de Turquía que EEUU y sus satélites occidentales facilitan apoyo logístico y militar a los llamados “rebeldes” sirios –EEUU ha dado carta blanca a la CIA y Gran Bretaña lo ha reconocido abiertamente (6)-, al igual que es por este territorio, así como por Líbano, por donde les llega todo el armamento desde los países del Golfo y la OTAN. Turquía está jugando hoy el papel que Pakistán jugó en la década de 1980-1990 para derrocar al gobierno pro-soviético de Afganistán: allí se apoyó, financió y armó a los talibanes, aquí a los sectarios sunníes.

Pero, pese a todo, Turquía el eslabón más débil de toda esta estrategia una vez que Al-Assad ha decidido abrir el frente kurdo. La consecuencia de la crisis siria es el debilitamiento de Turquía como potencia regional. Sus pretensiones de convertirse en una potencia sub-imperialista en la zona se están diluyendo de forma muy rápida y ahora tiene que colocarse a la defensiva. Aquí también hay discrepancias. Para unos, Al-Assad ha alentado a los kurdos. Para otros, no ha tenido más remedio que dejarles hacer. En cualquier caso, la realidad es que los kurdos no están participando en la llamada “oposición” siria y mucho menos en la creada, financiada y armada por los países occidentales y las monarquías del Golfo.

La fuerza kurda más activa en Siria, el Partido de la Unión Democrática (PYD), es una rama del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), el más feroz enemigo de Turquía. Sorprende que la intelectualidad “progre”, tan solidaria antaño con el PKK, haya pasado por este hecho como la luz por el cristal, sin tocarlo ni mancharlo. Por utilizar un término mexicano, ha “ninguneado” un aspecto crucial de la situación en Siria con amplias resonancias regionales puesto que los nervios ya están a flor de piel en el gobierno turco. Lo que mal que bien había logrado controlar en Irak, donde los kurdos aceptaron desde el primer momento el padrinazgo de EEUU en su lucha contra Saddam Hussein, no lo va a poder hacer en Siria. Los kurdos iraquíes son dóciles a las pretensiones imperialistas, los del PKK no. Y menos si el gobierno de Al-Assad resiste. Otra diferencia crucial de las contradicciones regionales y mundiales que no gustan a la intelectualidad “progre”.

Tal vez, dada su obsesión con Al-Assad, esta intelectualidad “progre” solucione el tema posicionándose con la formación más reaccionaria de los kurdos sirios, el Consejo del Pueblo del Oeste del Kurdistán (PCWK), que está apoyado y financiado por los kurdos iraquíes. Aunque lo van a tener difícil, de todas maneras, porque tanto el PYD como el CPWK se han negado a formar parte y a colaborar con el Consejo Nacional Sirio, como sí han hecho otros sectores que la intelectualidad “progre” considera de izquierdas en Siria.
Y tal vez, sólo tal vez, deberían leer a los kurdos de Turquía y cómo el rechazo a lo que está ocurriendo y a la guerra contra Siria es total. Es más, el único alcalde marxista en Turquía, en la localidad de Samandag, provincia Hatay, no tiene reparos en calificar como “bandidos” a los miembros del llamado Ejército Libre Sirio que campan a sus anchas en la zona bajo el amparo del gobierno turco.

Ilusión

La intelectualidad “progre” habla de revoluciones árabes y se hace la ilusión que la participación de las clases más pobres es prometedora. Pero habría que recordarles a Marx y su visión del lumpen proletariado. La pregunta es si este sector tiene clara una conciencia de clase, dada la facilidad con la que en Túnez, por ejemplo, ha caído en las redes de la oligarquía aunque aún haya algún conato de lucha en Sidi Bouzaid, la localidad en la que se inmoló el joven que dio origen a la “primavera”. Una vez más, la intelectualidad “progre” confunde los deseos con la realidad. Este sector se está dejando influenciar por el canto sectario lanzado desde las monarquías del Golfo –Siria es el caso más claro, pero también en Túnez y Egipto- y son la carne de cañón de una estrategia para desintegrar los Estados y hacer inviable no ya un estado árabe unido, al estilo del panarabismo de Nasser, sino uno socialista.

Plantear esto no es ni ser dogmático ni estar constreñido por una camisa de fuerza marxista. Simplemente, es poner las cosas en su sitio porque hay quien rumia sus derrotas internas con la realización de sus sueños “revolucionarios” y eso en última instancia no supone otra cosa que ampliar más la distancia que separa a esta intelectualidad “progre” de las clases populares. Si hay algo que es un oxímoron es hablar de “revoluciones árabes” cuando lo que se ve por todas partes es el sectarismo, el dinero de las monarquías del Golfo -Qatar acaba de otorgar 2.000 millones de dólares a Egipto en “ayuda para reactivar la economía” (7)- y las armas de los países de la OTAN.

No hay flores en la “primavera árabe” y si las ha habido, así hayan sido efímeras ¿dónde fueron todas las flores? Puede que alguien se haga la ilusión que existen pero, por ahora y siempre con la mirada puesta en Egipto, en el resto de países no son más que simples adornos florales de plástico, es decir, artificiales y apropiadas para una foto.

Por  Alberto Cruz, CEPRID

Notas:
(1) Samir Amin, “La victoria electoral del Islam político en Egipto”,http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1458
(2) Alberto Cruz, “Siria: oposición frustrada, injerencia externa y repercusiones en la región”, http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1333
(3) Ibid
(4) Alberto Cruz, “Adiós, Palestina, adiós: la lucha por el poder en Hamás”,http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1377
(5) As-Safir (Líbano), 28 de julio de 2012.
(6) Europa Press, 10 de agosto de 2012.
(7) Prensa Latina, 12 de agosto de 2012.

Adenda:

Pete Seeger, el “padre” de todos los cantautores de corte político y social –junto a Woody Guthrie- escribió en 1955 una hermosísima canción titulada “Where have all the flowers gone?” (cuyas raíces están en una canción popular cosaca recogida por el escritor soviético Mijail Alexandrovich Shólojov en una novela que escribió en 1934) y que popularizó el trío Peter, Paul and Mary en 1962. Es una canción antibelicista y convertida en un icono durante la guerra de agresión estadounidense a Vietnam. Mary Travers, la cantante del trío, murió de cáncer el 9 de septiembre de 2009 y en recuerdo a ella, y a quienes han incluido esta canción en alguno de sus álbumes, se ha recogido en el título de este artículo.

Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor. Su último libro es “La violencia política en la India. Más allá del mito de Gandhi””, editado por La Caída con la colaboración del CEPRID. Los pedidos se pueden hacer a libros@lacaida.info o bien a ceprid@nodo50.org

albercruz@eresmas.com

miércoles, 15 de agosto de 2012

EEUU disminuirá hasta 68 mil soldados su contingente en Afganistán hacia finales de septiembre próximo

EEUU reducirá su contingente militar en Afganistán hasta 68 mil efectivos hacia finales de septiembre próximo, informó ayer en rueda de prensa el jefe del Pentágono, León Panetta.

“La retirada de las tropas continúa. Hacia finales de septiembre en el país quedarán 68 mil militares estadounidenses, que seguirán luchando contra el adversario”, dijo.

El secretario de Defensa confirmó el cumplimiento por EEUU del horario de la retirada de las tropas, a pesar de que la situación en Afganistán sigue complicada. Además, señaló que las Fuerzas Armadas de Afganistán han adquirido la experiencia necesaria para garantizar la seguridad en el país.

En primavera pasada, el Pentágono declaró que 23 mil militares abandonarán Afganistán hacia otoño próximo. La retirada completa del contingente estadounidenses está prevista para finales de 2014.


En Afganistán continúa la fase militar de la operación internacional que están llevando a cabo las fuerzas de la OTAN. La Casa Blanca y el Pentágono siguen debatiendo el tema de la retirada. Unos países opinan que EEUU no debe correr prisa. Afirman que la retirada repercutirá negativamente en la seguridad regional después de 2014.

EEUU tenía en Afganistán el más numeroso contingente entre todos los aliados, de 100 mil efectivos.

Ria Novosti

domingo, 12 de agosto de 2012

Seguridad aborta doble atentado contra Parlamento y vicepresidente de Afganistán

Karim Halili
La Dirección general afgana de seguridad nacional anunció hoy que sus agentes abortaron un doble atentado contra la sede del Parlamento y el vicepresidente segundo de Afganistán, Karim Halili.

Un comando de terroristas suicidas planeaba supuestamente lanzar este domingo un ataque simultáneo contra la residencia del Parlamento en Kabul y la casa de Halili, situada cerca de la sede parlamentaria, según los datos de inteligencia.

Para abortar su plan, agentes de seguridad iniciaron en la noche del sábado un operativo antiterrorista que terminó en la madrugada de hoy con la detención de cinco guerrilleros, entre ellos, un nacional de Pakistán. Se requisaron en su domicilio cinco cinturones de explosivos, fusiles Kalashnikov, ametralladoras, lanzagranadas y gran cantidad de municiones. 

La prensa afgana reporta también que una pelea y el subsiguiente tiroteo costaron la vida ayer a 11 policías en la provincia de Nimruz. Una decena de agentes más resultaron heridos en el incidente que se produjo cuando un grupo de inspectores, enviado por el Ministerio del Interior para investigar los presuntos robos en depósitos policiales, se presentó en la sede de la Administración distrital de Delaram. 

Una bomba de control remoto explotó hoy en la provincia oriental afgana de Lagman al paso de un vehículo en que viajaba el jefe del distrito de Alishang  y sus guardaespaldas. El funcionario y cuatro escoltas murieron en el lugar.

Ria Novosti

jueves, 5 de julio de 2012

Los talibanes pueden iniciar una expansión hacia el sur

Pakistán y Rusia están buscando nuevas posibilidades para la cooperación. El presidente pakistaní Asif Ali Zardari planeaba visitar Rusia a finales de junio, pero se vio obligado a aplazar la visita a causa de la crisis gubernamental en Islamabad provocada por la destitución del primer ministro Yousuf Raza Gilani.

Islamabad promueve el ‘reinicio’ de las relaciones bilaterales con Rusia no solo porque sus contactos con Washington se hayan enfriado últimamente, sino para encontrar soluciones al problema que tendrá que afrontar en 2014. Los planes de retirada del país de las fuerzas de la OTAN dejan al gobierno pakistaní solos ante numerosos grupos armados de islamistas que en las últimas semanas han intensificado sus ataques en el norte de Pakistán.

La amenaza por parte de los talibanes pakistaníes y sus aliados alarma a Islamabad hasta tal punto que en los próximos meses las fuerzas de seguridad nacionales planean realizar una importante operación especial en Waziristán del Sur, una región montañosa del noroeste de Pakistán que linda con Afganistán.

No es de extrañar que el problema de los grupos subversivos islamistas, que actúan en varias provincias de Pakistán, represente para Islamabad la amenaza número uno. Es que una de las posibles consecuencias de la retirada de las tropas de la OTAN y EEUU de la región en 2014 será el los talibanes inicien una ofensiva hacia el sur con el objetivo de tomar el poder en Pakistán.

El camino complicado


¿Hacia dónde dirigirán los líderes de talibán su primer golpe en el caso de que consigan consolidar una infraestructura suficiente para la expansión? La mayoría de los expertos en Rusia y en las exrepúblicas soviéticas de Asia Central temen que tras la retirada de las tropas estadounidenses y del contingente militar de la OTAN les toque sufrir a los estados situados al norte del Afganistán: Uzbequistán, Tayikistán, Turkmenistán y Kirguizistán. Algunos políticos occidentales también se inclinan a pensar que, tras crear un enclave militar en el territorio afgano, los talibanes se dirigirán hacia el norte amenazando a los estados de Asia Central.

Sin embargo, resulta poco probable que la expansión del Talibán se produzca hacia el norte si se toman en consideración las siguientes razones.

La primera es que el norte del Afganistán está poblado por los tayikos y uzbekos, pueblos de origen étnico distinto al de los talibanes, que son mayoritariamente pastunes. Ni siquiera durante el auge talibán entre los años 1994 y 1998 consiguieron romper la resistencia de la población local y tomar bajo su control las provincias norteñas.

En los últimos diez años poco ha cambiado allí, el odio hacia los islamistas radicales no ha disminuido a la vez que han aumentado los recursos económicos, políticos y militares. Esto significa que si los talibanes conquistan los territorios del sur y del este de Afganistán, estallará un conflicto militar sangriento e insoluble entre ellos y la nueva “Alianza del Norte”.

La segunda razón consiste en que durante este nuevo conflicto los afganos del Norte que quieran resistir al régimen talibán, a diferencia de lo que ocurría a finales de los años noventa del siglo pasado, gozarán de un amplio apoyo internacional. Los países de Asia Central y EEUU y otros miembros de la OTAN, Rusia, China, Irán, India contribuirán a mantener el frente norteño contra los radicales.

Los talibanes difícilmente podrán enfrentarse con éxito las fuerzas de esta coalición. Una cosa es ocultarse de las fuerzas especiales estadounidenses en las montañas de Pastunistán, su región natal, y otras completamente distinta es realizar una ofensiva contra las fuerzas de coalición en las regiones hostiles al norte de Kandahar y Kabul. Los talibanes no están preparados para hacerlo y no lo estarán en el futuro próximo.

En tercer lugar, salir de las cuevas en la frontera afgano-pakistaní donde se refugian los talibanes a los valles del centro y este del país podrá significar el fin de la infraestructura militar de los mismos, que a su vez conducirá al fracaso político del movimiento.

A pesar de que esta facción islamista radical en los últimos años realizó una amplia actividad terrorista, el dominio territorial que representa es muy reducido. Salir de esta área pegada a la línea Durand representaría un desafío muy serio para los talibanes.

En otras palabras, la expansión político-militar de los mismos hacia el norte a partir del año 2014 se presenta muy difícil de realizar, costoso y, además, muy dudoso e imprevisible en plan político.

Los talibanes y el problema nuclear

Parece que los líderes talibanes mostrarán más interés a la dirección sur e intentarán invadir Pakistán para ocupar las ciudades más importantes: Rawalpindi e Islamabad. Existen varios motivos para ello:

Primero, en este caso los talibanes se encontrarían entre pastunes, una población del mismo origen étnico que la mayoría de ellos, y podrían contar con el apoyo de los líderes tribales locales. Esto permitiría a los talibanes solucionar con rapidez el problema de los recursos humanos.

Segundo, a diferencia de las provincias del centro y este de Afganistán, donde el islamismo radical en el último decenio perdió fuerza notablemente, en Pakistán, en cambio, cada vez tiene más seguidores. La propaganda religiosa de los talibanes será mucho mejor aceptada en el territorio paquistaní que en el norte afgano o en los países de Asia Central.

Tercero, la toma del poder en Pakistán políticamente es más ventajosa para los talibanes que la conquista de Kabul y una nueva guerra con la Alianza del Norte. La población paquistaní supera considerablemente a la afgana. Entre la élite militar de Pakistán las ideas de los talibanes que gozan de más popularidad que entre los oficiales del Ejército de Afganistán, que son mayoritariamente tayikos.

Esto significa que en el caso de un ataque talibán contra Pakistán, la resistencia por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado será menor que en el norte de Afganistán, mientras que el número de partidarios en caso de éxito será mayor.

Cuarto, Pakistán no cuenta con una infraestructura internacional que pudiera apoyar al gobierno de este país en el caso de la invasión talibán. Islamabad siempre se ha opuesto a la presencia de las fuerzas extranjeras en su territorio, así que en el caso de la invasión de los talibanes el gobierno pakistaní se verá solo ante los combatientes radicales.

Y por fin, quinto: Pakistán es una potencia nuclear. Si los talibanes consiguen tomar el poder en Islamabad, tendrán acceso a las armas nucleares, un “trofeo” imposible si emprenden su ofensiva en el norte de Afganistán o en Asia Central.

De esta manera, a pesar de los pronósticos de algunos expertos y políticos, se presenta como mucho más probable tras la retirada de las tropas occidentales la perspectiva de una expansión talibana hacia el sur que hacia el norte.

Andrei Serenko*, para RIA Novosti

lunes, 18 de junio de 2012

EEUU prefiere helicópteros rusos para el Ejército afgano

El Pentágono sigue aumentando el volumen de compras de helicópteros rusos para incorporarlos a los arsenales la Fuerza Aérea de Afganistán. 
Y mientras tanto, políticos y funcionarios estadounidenses acusan a Rusia de suministrar armas al régimen del presidente sirio Bashar Asad y piden al Pentágono que deje de cooperar con Rosoboronexport, exportadora estatal de armas rusa.
La ambigüedad de esta conducta se explica por las posibilidades restringidas del mando estadounidense para elegir al suministrador de material bélico a Afganistán y por un fuerte lobby por parte del sector militar industrial. 
Regreso del Mi-8
La Secretaría de Defensa de EEUU planea comprar a Rusia una partida adicional de diez helicópteros Mi-17 para suministrarlos a la Fuerza Aérea de Afganistán. Esta será la segunda partida de aparatos aéreos de fabricación rusa que compra Washington a quien fue su rival en la guerra fría.
Rosoboronexport y el Departamento militar de EEUU acordaron en mayo de 2011 un contrato sin precedentes para el suministro por parte rusa de 21 helicópteros
Mi-17B5 a Afganistán, por valor de 375 millones de dólares.
El Mi-17B5 es la versión del helicóptero Mi-8MTV-6 (de la familia del famoso Mi-8) destinada a la exportación. Después de muchos años de explotación en la URSS y otros países, los helicópteros Mi-8 se convirtieron en un cierto estándar de helicóptero polivalente fiable y eficaz. Estos aparatos resultaron apropiados para las complicadas condiciones climáticas de Afganistán durante la estancia del contingente militar soviético en este país.
El contrato entre Rosoboronexport y la Secretaría de Defensa de EEUU fue suscrito con opción a compra de doce helicópteros adicionales por un total de 217 millones de dólares. Según la información disponible, un suplemento sobre el suministro de dos aparatos como estos ya se ha firmado. A juzgar por todo, al comprar diez helicópteros más, EEUU ha decidido cumplir el contrato entero. Evidentemente, había una razón para esto. 
Los helicópteros siguen cumpliendo sus misiones a pesar de los cambios en el Gobierno
“Si uno viene a Afganistán y vuela en el Mi-17 entenderá por qué este aparato es tan importante para este país”, declaró al diario estadounidense The Washington Post el general de la Fuerza Aérea de EEUU Michael Boera, responsable de la modernización del Ejército del Aire afgano. “Olvidad que [los Mi-17] son rusos. Vuelan perfectamente en Afganistán”, agregó.
Michael Boera tiene razón. Los Mi-17, de hecho, vuelan muy bien. El contingente canadiense de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF), alquiló estos aparatos a las empresas rusas para usarlos en el sur de Afganistán y quedó satisfecho.
Es evidente que EEUU eligió los helicópteros rusos después de sopesar todos los pros y los contras. En realidad, esto refleja la situación en la que se encontraron los protectores del nuevo Gobierno afgano “democráticamente elegido”, cuando tuvieron que realizar la tarea de dotación y adiestramiento de las Fuerzas Armadas de Afganistán.
Fracasaron en su intento de encontrar un número máximo de los Mi-8 en los países en vías de desarrollo. Hacia 2011, se logró incorporar a los arsenales de la Fuerza Aérea afgana unos 15 aparatos de este tipo provenientes en su mayoría de la República Checa y Eslovaquia. Esto fue insuficiente.
Además, los contratos de entrega de los Mi-17 usados se firmaron de manera no transparente, a través de terceras empresas, y su importe equivaldría al precio de un contrato directo con el fabricante ruso para el suministro de nuevos aparatos.
Casi todos los pilotos afganos fueron adiestrados en la época de cooperación militar iniciada por la URSS con el fin de apoyar al régimen afgano. Conocen muy bien la familia de helicópteros Mi-8 a la que pertenece el Mi-17. El general Abdul Wahab Wardak, jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de Afganistán, que pasó su adiestramiento en el territorio de la URSS para pilotar helicópteros Mi-8, calificó de “óptimo” el modelo ruso Mi-17.
Los pilotos heredados del Gobierno prosoviético de Najibullah por el Gobierno proestadounidense del presidente de Afganistán, Hamid Karzai, ya han envejecido tras unos diez años de anarquía y un período en el que las riendas del poder en Afganistán estuvieron en manos de los talibán. Para que pudieran continuar trabajando es necesario entregarles los helicópteros a los que están acostumbrados.
Según los expertos estadounidenses, la Fuerza Aérea afgana puede recuperar su capacidad combativa hacia 2015 ó 2016, mientras que hasta este período la carga principal en hipotéticos ataques aéreos la asumirán los pilotos de EEUU. Y esto conllevará gastos inútiles y pérdidas entre los efectivos.
En esta situación parecía oportuno entregar a los pilotos afganos helicópteros conocidos para que pudieran hacer algo y asimismo adiestrar a los jóvenes. Así las cosas, EEUU decidió firmar contrato con Rusia basándose en consideraciones prácticas. Pero posteriormente otros pragmáticos intervinieron en el asunto.
Senadores de EEUU proponen revisar el contrato con Rusia
El Senado estadounidense sirve para defender los intereses de varios individuos, desde los ciudadanos comunes y corrientes hasta las empresas financieras e industriales.
Fue lógico que los fabricantes estadounidenses de armamento y material bélico se indignaran cuando se anunció la compra de los helicópteros rusos Mi-17.
El senador del estado de Alabama, Richard Shelby, defensor de la industria aeronáutica nacional, fue el primero que intentó torpedear el contrato. Se esgrimió los argumentos que los aparatos rusos estaban dotados de equipo inapropiado, que son incapaces de cumplir misiones vitales, etc.
Cuando se dio cuenta de que los militares estadounidenses, que entienden bien lo que necesitan, no querían cambiar de estrategia, se recurrió a otros métodos. En la primavera de 2012, diecisiete senadores estadounidenses decidieron que no se debería comprar los helicópteros a Rosoboronexport porque el monopolio ruso suministra armamento al régimen sirio del presidente Bashar Asad “quien lanza ataques sistemáticos contra la población de su país”.
Tras señalar en el mensaje enviado al Pentágono que el dinero de los contribuyentes estadounidenses se gasta en adquirir helicópteros rusos, en vez de comprar máquinas estadounidenses, los senadores de los dos partidos estimaron que de este modo se subvenciona indirectamente las muertes masivas de civiles sirios.
Mientras crezcan las discrepancias entre Washington y Moscú con respecto a Siria se harán más frecuentes las declaraciones sobre la inadmisibilidad de la cooperación con los “mercaderes de la muerte” rusos.
En esta coyuntura, es difícil evaluar la presión del lobby del Congreso sobre la Casa Blanca, que intenta resolver varios problemas: desde el apoyo al fabricante nacional hasta el reforzamiento de sus propias posiciones.
Pero los protectores del nuevo Afganistán no tienen otro surtido de aparatos. Si lo tuvieran sería poco probable que los Mi-17 rusos volvieran a volar en el aire polvoriento de Afganistán al que están acostumbrados.

 Konstantín Bogdánov, RIA Novosti

viernes, 15 de junio de 2012

Rusia construirá su propio drone de combate

Rusia pondrá en servicio sus propios aviones no tripulados de combate, que serán comparables a los utilizados por Estados Unidos, según declaró este viernes el viceprimer ministro ruso Dmitri Rogozin.

Según el alto funcionario responsable de la industria bélica, el proyecto ya está siendo elaborado en empresas militares.

“Los diseños de la flota no tripulada son secretos pero les aseguro que nuestro drone de combate no solo competirá con sus símiles occidentales sino que también los superará en muchas características”,  dijo Rogozin en una entrevista concedida al diario Izvestia.

Los aviones no tripulados son utilizados por varios países principalmente para vigilancia y reconocimiento. Israel usa estos modelos de combate para localizar y abatir a terroristas, mientras que EE. UU. realiza operaciones semejantes en Afganistán y Pakistán. 

“Rusia creará drones semejantes a los estadounidenses Predator y Predator-B”, expresó el experto en estas aeronaves Denis Fedutinov.

Hace unos años Rusia compró varios aviones no tripulados de pequeño y mediano formato a la empresa Israel Aerospace Industries, uno de los líderes globales en la materia. Para su adquisición gastó 50 millones de dólares, pero para la compra de drones más pesados surgieron algunos obstáculos.

“Hubo un rechazo a la venta de aparatos pesados, probablemente bajo presión de EE. UU., el principal socio de Israel”, detalló Fedutinov.

Esta semana, el presidente ruso Vladímir Putin prometió más de 400.000 millones de rublos (12.000 millones de dólares) en asignaciones para fabricar drones rusos en los próximos ocho años.  
 
Russia Today

miércoles, 13 de junio de 2012

EE. UU. equipa a sus tropas con un drone 'de bolsillo'

El Pentágono ha suministrado a los soldados norteamericanos en Afganistán nuevos aviones no tripulados ligeros Switchblade (Navaja) que caben en una mochila y pueden ser usados en el campo de batalla para sustituir a un ataque aéreo a gran escala.

Los drones, fabricados por la compañía estadounidense AeroVironment Corporation, pesan tan solo 2,7 kilogramos y pueden ser desplegados rápidamente y lanzados al campo de batalla cercano para sobrevolarlo, reconociendo el terreno, antes de abatir a un blanco concreto.

El Switchblade ha sido diseñado para ser usado por las unidades militares reducidas que necesitan abatir a un blanco cercano, como, por ejemplo, a un francotirador, a un grupo de enemigos en una azotea o a soldados que esperan para llevar a cabo una emboscada en la colina cercana.

Suele volar a una altura mucho más baja que otros aviones no tripulados. A menudo vuela a menos de 150 metros del suelo y tiene muy buena maniobrabilidad por lo que puede atacar tanto a blancos fijos, como móviles.

Al igual que los drones más grandes, como Predator o Reaper, el Switchblade es controlado a distancia por un ´piloto´ que monitorea el vuelo a través de una pantalla.

Se desconoce la cantidad de aviones no tripulados ligeros de este tipo que han sido suministrados a las tropas estadounidenses, ya que las autoridades militares norteamericanas no han querido hacer este dato público. 
 
Russia Today

viernes, 8 de junio de 2012

'Guerra Total, estilo USA'

Adrian Salbuchi
Hay ciertos aspectos en los que el presidente Barack Obama lleva adelante políticas de guerra aún más duras que las que impusiera el otro presidente George W. Bush.  Por ejemplo, los bombardeos con aviones no-tripulados sobre Pakistán, Afganistán, Libia y otros lugares en los que los blancos no son sólo los supuestos “terroristas”, sino “todo hombre de edad militar en la zona será considerado como combatiente… salvo que la evidencia póstuma demuestre lo contrario”.

Según un extenso artículo aparecido en el matutino 'The New York Times' el pasado 29 de mayo, a los efectos prácticos, Obama ha impulsado lo que sólo puede describirse como una Doctrina de Guerra Total integrando las acciones de gobierno, militares y de guerra psicológica a través de los multimedios, bajo una única Doctrina.

El concepto de la “Guerra Total”, o sea, la guerra no sólo contra fuerzas militares, sino contra todos los civiles independientemente de su edad, sexo, y contra toda la infraestructura del país, se transformó en una terrible realidad en el siglo XX, potenciada por los descubrimientos científicos y el progreso tecnológico puestos al servicio ilimitado de la guerra.  La Guerra Total hoy sigue muy viva y su principal impulsor son los Estados Unidos y sus Aliados.

Esto lo pretenden justificar en todos los frentes gracias a los multimedios adictos en los Estados Unidos, Europa y los demás países. En el caso de la Doctrina de Guerra Total de Obama, los multimedios acompañan la politica oficial de EE. UU., describiendo el asesinato de personas inocentes -que por mala suerte o casualidad se encuentran en el lugar equivocado, en el momento equivocado en que caen las democráticas bombas norteamericanas- como “combatientes militantes”.

En verdad, la Guerra Total requiere de una intensa y constante guerra psicológica para convencer a la opinión pública –propia y extranjera– de que “nuestros muchachos” pelean para “traer la paz y la democracia”; que siempre hacen “lo correcto” al matar “a quienes deben morir” porque amenazan a Estados Unidos, Europa, Israel y el resto de Occidente; en otras palabras, ellos solamente asesinan a “combatientes militantes terroristas”.    

Así, se describen con eufemismos orwellianos todas las guerras conducidas por EE. UU., ya sea por sí sólo o junto con aliados como Gran Bretaña, la Unión Europea e Israel, o a través de otros países con gobiernos títere. La lista es muy extensa: Corea, Vietnam, Panamá, República Dominicana, Palestina, Egipto, Irak, Afganistán, Libia, Irán, África, Sudamérica, Camboya, Laos, Cuba, El Salvador, Islas Malvinas, Nicaragua, Granada, Serbia…  La cantidad de muertos se mide en decenas de millones de personas y sigue aumentando.

¿A quién le tocará ahora? ¿A Siria? ¿A Irán? ¿Sudán? ¿Corea del Norte? ¿Venezuela?  Luego del 11 de septiembre 2001, las cosas pasaron de mal a peor…
 
Hoy el mundo se enfrenta a una superpotencia hegemónica crecientemente fuera de control, que alberga a un pequeño, compacto pero extremadamente poderoso grupo de Señores del Poder enquistados profundamente dentro de su estructura de poder pública y privada, que así controlan armadas y fuerzas aéreas invencibles, ejércitos de altísima tecnología, bomberos no tripulados, satélites militares, bombas de tipo napalm, de racimo y de profundidad, vigilancia  electrónica, y hasta armas secretas como las aún no esclarecidas instalaciones del proyecto HAARP.

Agreguemos a todo esto las decenas de miles de misiles de largo alcance y bombas nucleares apuntadas a determinados países en manos del exclusivo club nuclear occidental –Estados Unidos, Reino Unido, Francia e Israel– y vemos entonces cómo las cosas toman un cariz realmente muy oscuro.

Todo ello avalado por financiamiento ilimitado –tanto oficial como clandestino– por EE. UU. y sus Aliados. Y cuando el dinero empieza a ralear, bueno… siempre existen “otro medios y fuentes…”. Es cuando los servicios de inteligencia como la CIA lavan y reciclan billones de dólares provenientes del tráfico de drogas, armas y del crimen organizado en general, para financiar operaciones encubiertas, ilegales e inconfesables; o cuando cada tanto se atrapa a algún alto funcionario de gobierno conspirando en operativos del tipo Iran-Contras…

Todo ello conforma la política de “Guerra Total, estilo USA”.  Ya no se trata de la guerra total contra algún país en particular, sino contra todos los países que EE. UU., Reino Unido, Francia e Israel consideran que “apoyan a los terroristas”, o que insisten en mantener gobiernos nacionales soberanos que a ellos no les agradan, o –más pragmáticamente– países bendecidos con enormes riquezas petrolíferas, gasíferas, minerales, y de agua y alimentos sobre las que poderosas multinacionales como Exxon, BP, Monsanto, Chevron y Barrick Gold desean echar mano para luego reciclar los billones de dólares en ganancias a través de los consabidos bancos JPMorganChase, Goldman Sachs, CitiCorp, HSBC, Deutsche Bank… Todo queda en casa…

La maquinaria de Guerra Total, estilo USA le cuesta billones de dólares y euros a los contribuyentes norteamericanos, británicos y europeos, a lo que debemos agregar los billones más creados de la nada por los bancos centrales Europeo y de la Reserva Federal de EE. UU., lo que erosiona aun más al dólar y al euro, de forma tal que a fin de cuentas, todo el mundo termina pagando la factura de la Guerra Total de EE. UU., a través de la erosión de estas monedas globales.

Y para aquellas decenas de millones de norteamericanos y europeos que creyeron que Obama “cambiaría las cosas” inaugurando un “mundo más pacífico y gentil”, que no se confundan: en materia de politica exterior estadounidense jamás hubo ni habrá sustanciales diferencias entre republicanos y demócratas.

De manera que si usted se encuentra caminando por las calles de algún pueblo o ciudad de Pakistán o Afganistán y, por casualidad, pasa cerca de algún “blanco terrorista” y es matado por una bomba teledirigida norteamericana, usted ya no será clasificado como una “baja civil”; ni siquiera como “daño colateral”.  No señor: ¡la Doctrina de Guerra Total Obama lo acaba de convertir en un “militante combatiente terrorista”!

Naturalmente, cuando estas bombas teledirigidas asesinan a 30, 40 o 100 civiles que EE. UU. oficialmente clasifica como “terroristas militantes”, ellos saben muy bien que no tienen la más remota idea de a quiénes acaban de asesinar: podría ser un muchacho entregando pizzas, o el lechero, o un alumno de colegio secundario, o un vendedor de diarios o…  ¿¡pero eso qué importa!? Sólo basta con clasificarlos como “militantes combatientes terroristas”, cerrar el parte militar yanqui y… ¡a otra cosa!

Total, lo importante es saber que los multimedios occidentales disciplinadamente informarán al mundo que “más terroristas militantes” acaban de ser matados en la “Guerra Total de EEUU contra el Terrorismo” (o la del Reino Unido, o la de la Unión Europea, o la de Israel…).

Y no vaya usted a atreverse a pensar que la Doctrina Obama no conlleva “justicia yanqui”, pues si luego que lo asesinan se “demostrara póstumamente” que usted en realidad no era ningún “terrorista militante” sino solo un pobre tipo que salió a pasear el perro, entonces la generosidad yanqui puede que lo reclasifique como “baja civil”; o incluso hasta que lo honren llamándolo “daño colateral”. ¡Uy, ya me estoy sintiendo mejor!
 
Cuando Estados Unidos de Norteamérica inició su Guerra Total Global contra el Terrorismo, estas tácticas mortales, hipócritas, criminales, inhumanas y mentirosas se transformaron en parte integral de la “democracia” de estilo occidental que han lanzado sobre nuestro pobre planeta.

Hoy, miles de millones de personas se preguntan a dónde nos está arrastrando todo esto; ¿cuándo se detendrá?
En rigor de verdad, la pregunta clave es más bien: ¿Cómo puede la humanidad detener a un grupo de países inmensamente poderosos que parecieran haber quedado totalmente fuera de control?

Si alguna vez hemos de lograr aunque más no sea una Paz Parcial, primero debemos ponerle fin a la actual locura de la Guerra Total. 
 
Tomado del blog de Adrian Salbuchi
 
Adrian Salbuchi es analista político, autor, conferencista y comentarista en radio y TV de Argentina.  www.asalbuchi.com.ar

jueves, 31 de mayo de 2012

Simpatía hacia Al Qaeda en alza: ¿Efecto colateral de los drones de EE. UU.?

Los ataques de aviones no tripulados de EE. UU. en Oriente Medio están generando rabia entre la población civil, que ha llevado a que muchos ciudadanos estén empezando a simpatizar con el grupo terrorista Al Qaeda.
Esta información ha sido divulgada por medios norteamericanos, que citan la opinión de líderes tribales y de familiares de víctimas de bombardeos realizados por aviones no tripulados en Yemen.

En relación con este tipo de agresiones, el presidente afgano, Hamid Karzai ya advirtió a principios de mayo que las bajas humanas de civiles “podrían socavar el acuerdo de sociedad estratégica”, firmado recientemente con  EE. UU. Tan solo durante el último ataque de la coalición de la OTAN, encabezado por Washington, que se realizó en Afganistán el pasado domingo murieron otros ocho civiles.

Obama, contento con el resultado

Por su parte, la administración de Barack Obama se defiende ante los críticos por el uso de aviones no tripulados y ha catalogado como "un éxito" el programa establecido para combatir al terrorismo.

De acuerdo con el periódico ‘The New York Times’, EE. UU. “considera a todas las personas en edad militar que se encuentran en una zona de conflicto como combatientes. La lógica es simple: la gente que está en el área donde operan grupos terroristas o miembros de Al Qaeda probablemente no traen nada bueno”.


La guerra es dinero


La activista política y cofundadora del grupo antimilitarista Code Pink and Global Exchange, Medea Benjamin cree que en EE. UU. existe una industria de guerra que busca comercializar sus armas y drones, por lo que para este país es necesario continuar con los ataques.

“Esta práctica lleva a una guerra perpetua. Cada vez que matamos a una persona que sea inocente, hay más personas que toman armas y quieren luchar contra EE. UU. Creo que el único resultado es más guerra y más violencia”, apunta la activista.

“Lo que tenemos en EE. UU. es la industria de guerra y las compañías que producen los drones quieren utilizarlos”, concluye Benjamin.     

miércoles, 30 de mayo de 2012

OTAN abate a un líder de Al Qaeda en Afganistán

Los altos mandos de la Alianza Atlántica en Afganistán  informaron que fue eliminado el “número dos” de la cúpula de Al Qaeda en ese país, comunicaron  este miércoles medios noticiosos.

Un comunicado emitido la víspera dice que Sahr al-Taifi, alias Mushtaq o Nazim, fue abatido el 27 de mayo a raíz de un ataque aéreo lanzado contra el distrito de Watapur, provincia oriental afgana de Kunar. Junto con Al-Taifi fue liquidado un integrante más de Al Qaeda. Ninguno de los civiles de esa zona sufrió daños.

Al-Taifi, oriundo de Arabia Saudita, tenía bajo su mando a los mercenarios extranjeros. Coordinaba las operaciones contra las unidades regulares afganas y las fuerzas de la OTAN. Servía de contacto entre los altos jefes de Al Qaeda y el núcleo afgano de esa red terrorista. Dirigía operaciones de traslado de armas y mercenarios desde Pakistán a Afganistán, señala el documento.

El portavoz del movimiento Talibán, Zabihulá Mujahid, a su vez informó a la agencia Afghan Islamic Press que el 27 de mayo en el distrito de Watapur perecieron dos talibanes a causa de un ataque aéreo. “En Watapur no hay combatientes de Al Qaeda”, afirmó.

Ria Novosti

lunes, 28 de mayo de 2012

Cuidado con quien "apoyamos"

Obama con terroristas de la FNCA
Es un hecho innegable que la historia siempre se repite. Pero, otro hecho igualmente incontrovertible es que el tonto nunca aprende de sus proprios errores y, enfrentamiento tras enfrentamiento, los repite a lo largo de décadas, o quizás de siglos.

El más poderoso bloque del mundo, el Primer Mundo durante el conflicto bipolar y el actual Occidente, en sus recientes “guerras”, casi siempre ha seguido la estrategia del desangramiento, es decir, el intento de destrucción física del enemigo, obligándolo a un prolongado esfuerzo bélico interno, financiando grupos armados que, en la mayoría de los casos, utilizan el ataque terrorista como principal forma de lucha.

El típico ejemplo académico de esta estrategia es lo que ocurrío en Afganistán entre 1979 y 1989. El entonces enemigo principal era la Unión Soviética y, cuando se formó la República Democrática de Afganistán, los Estados Unidos (junto a Arabia Saudita, Pakistán, Israel, Egipto, entre otros) dieron apoyo, logístico y financiero, a los muyahidines afganos para la “liberación” del país. Tras el derrumbe del campo socialista y años de agotante guerra civil, la Repubíca Democrática de Afganistán cayó y empezó otra guerra entre los muyahidines moderados (luego conocidos con el nombre de Alianza del Norte) y los muyahidines radicales, los talibanes, quienes -por fin- llegaron al poder en 1996 contando con el apoyo de la entonces administración Clinton que quería llevar adelante el proyecto Unocal (un oleoducto desde Turkmenistán hasta el Mar Arábico y que pasara por Pakistán y Afganistán). La trágica conclusión de esa historia es conocida a todos: la alianza entre el saudí Bin Laden y el Mulá Omar, guía de los talibanes, que condujó al famoso 11 de septiembre de 2001.  

Eso, evidentemente, no representa una ‘lección suficiente’ para los occidentales y acontecimientos recientes lo demuestran. La caída del gobierno sirio, por ejemplo, ahora representa la prioridad y la estrategia del desangramiento ya se ha puesto en marcha. Estados Unidos, con el evidente apoyo de la Unión Europea, de Israel, de Turquía y de las monarquías de Oriente Medio, está financiando la que no es nada más que una organización terrorista que intenta hacer un golpe de estado en Siria y que está matando a miles de personas. Pero, el problema de hoy en día es que la información viaja y le da la vuelta al mundo en pocos segundos. En el siglo XXI, la sola realpolitik no funciona para la opinión pública mundial. Hoy, la ingerencia en un país soberano, necesitando una excusa, se ha convertido en intervención humanitaria.
La manipulación mediática, por supuesto, juega un papel fundamental en la costrucción del enemigo y en la justificación de la intervención. En ese sentito, se crea el monstruo de la nada, se usan determinadas palabras como ‘régimen’, ‘oposición pácifica’, ‘represión’, ‘matanzas de civiles’; se crea un gigantesco show mediático donde realidad y ficción se funden y la muerte y el sufrimiento se convierten en un espectáculo. Y nada más; la opinión pública está lista para recibir el anuncio de la intervención armada contra ese “régimen criminal” que debe ser detenido. Eso sucedió ayer en Iraq y en Libia, hoy puede suceder en otros países calificados como “canallas”, como Siria e Irán, y mañana, quizás, podría suceder en un país como Cuba, ya que durante el último medio siglo, las potencias mundiales, y en primera línea los Estados Unidos, han financiado y apoyado verdaderos grupos terroristas que quieren derrocar el régimen político, económico y social vigente en la Isla; y para justificar eso han usado, y siguen usando, tópicos como ‘régimen castrista’, ‘oposición pácifica’ y ‘represión’.

Dado el apoyo a tales terroristas cubanos, al actual terrorismo sirio y a muchas otras organizaciones terroristas en todo el mundo, es evidente lo que ha sido afirmado al principio de ese texto: el tonto nunca aprende de sus proprios errores. Y quien sabe cual podría ser la consecuencia de todo eso, para Siria, para Irán, para Cuba....para un futuro nuevo 11 de septiembre.

Escrito por Vincenzo Basile (Capítulo Cubano)



domingo, 27 de mayo de 2012

Con Bush secuestraban, con Obama matan.


Si al gobierno de Bush no le gustaba alguien, lo secuestraban y lo enviaban a un centro de tortura; si al gobierno de Obama no le gusta alguien, lo matan para no tenga que haber centros de tortura en todas partes..."
 
AMY GOODMAN: Volvemos a nuestra entrevista con Noam Chomsky. Hablamos con él la semana pasada en el jardín del Centro Rey Juan Carlos I de la Universidad de Nueva York. Allí le pregunté sobre WikiLeaks.

NOAM CHOMSKY: Creo que nada de lo que WikiLeaks publicó constituía un verdadero secreto. Es decir, WikiLeaks es un servicio a la población. Assange debería recibir un premio, una medalla presidencial de honor. Toda la operación de WikiLeaks ayudó a informar a la gente sobre qué hacen los representantes electos. Eso debería considerarse algo muy positivo, además de interesante. No se reveló nada verdaderamente extraordinario, aunque es interesante saber, por ejemplo, que, cuando el gobierno de Obama en los hechos apoyó el golpe de estado en Honduras que depuso al gobierno democrático y designó lo que viene a ser un gobierno respaldado por los militares, sabía exactamente lo que estaba haciendo. Porque, según sabemos por WikiLeaks, la embajada en Honduras había presentado un análisis detallado justo al comienzo del golpe que expulsó al presidente, donde se decía "Sí, es inconstitucional, es ilegal". Así que sabían exactamente lo que estaba haciendo, cuando Obama y Clinton dijeron: "Bueno, no es tan malo. Todo va a ir bien".

O por ejemplo, el tema de Anne Patterson, la embajadora en Pakistán, una de las revelaciones más interesantes. Patterson apoya la política estadounidense en AfPak, Afganistán y Pakistán, pero también avisó que la estrategia de los asesinatos y las presiones sobre Pakistán suponían un peligro real. Suponen el peligro de la radicalización de Pakistán –donde la oposición a esta política es enorme- y además crean la posibilidad de que los elementos yihadistas tengan acceso a instalaciones nucleares. Es decir, están creando un peligro enorme. De hecho, Pakistán es mucho más peligroso para la seguridad de EE.UU. que Afganistán, que en realidad no supone ningún peligro. Es bueno saber que tenían esa información. Se la daban los analistas, gente que escribía sobre ese tema y lo conocía, pero el hecho de que la consiguieran por intermedio de la embajada es importante cuando uno piensa en cómo esa estrategia se intensificaba. De hecho, es sorprendente ver cómo se aplican todas esas políticas, como si conscientemente estuvieran tratando de aumentar el peligro.

Pensemos, por ejemplo, en el asesinato de Osama Bin Laden. Estoy entre las pocas personas que piensan que eso fue un crimen. Considero que no se puede tener derecho a invadir otro país, secuestrar a un sospechoso (recordemos que sigue siendo un sospechoso aunque uno crea que es culpable) y, una vez que está apresado e indefenso, asesinarlo y tirar su cuerpo al océano. Los países civilizados no hacen ese tipo de cosas. Hay que tener en cuenta que se estaba corriendo un gran riesgo. El grupo de operaciones especiales Navy Seals tenía órdenes de salir de allí peleando si había algún problema. Si hubieran tenido que pelear para salir de allí, habrían tenido cobertura aérea y probablemente se habría producido una intervención militar. Podríamos haber entrado en guerra con Pakistán, un país que cuenta con un ejército profesional dedicado a proteger la soberanía del Estado y que no se habría tomado algo así a la ligera. Una guerra con Pakistán sería un desastre total. Es una de las grandes instalaciones nucleares que tiene vínculos con elementos islamistas radicales. No son un porcentaje elevado de la población, pero están en todas partes. Y, a pesar de todo, lo hicieron. Después de ese incidente, cuando Pakistán estaba totalmente indignado, hubo más ataques con aviones no tripulados. Es asombroso cuando uno analiza esta estrategia, además de la criminalidad que implica.

AMY GOODMAN: ¿Qué opina de que el presidente Obama recurra cada vez más a aviones no tripulados para atacar a personas en Pakistán, Afganistán, Yemen, Somalia y otros países?

NOAM CHOMSKY: Recuerdo un muy buen análisis de Yochi Dreazen sobre ese tema. Era el corresponsal militar del periódico Wall Street Journal; ahora es analista militar para otra organización. Después del asesinato de Osama Bin Laden, que por cierto él aprobaba, señaló que existía una diferencia interesante entre Bush y Obama. Lo digo con mis propias palabras, no con las suyas; yo hubiera dicho algo así: si al gobierno de Bush no le gustaba alguien, lo secuestraban y lo enviaban a un centro de tortura; si al gobierno de Obama no le gusta alguien, lo matan para no tenga que haber centros de tortura en todas partes.

En realidad, eso nos revela otra cosa. Basta con pensar en el primer detenido de Guantánamo que fue a juicio durante el gobierno Obama. “Juicio” entendido como una comisión militar, que quién sabe qué son. El primer caso fue muy interesante y revela muchas cosas. El detenido se llamaba Omar Khadr. ¿Y qué delito había cometido? Su delito fue que, cuando tenía 15 años, había intentado defender su aldea frente al ataque del ejército estadounidense en Afganistán. Ése es su delito y por lo tanto es terrorista. Lo enviaron a Bagram y más tarde a Guantánamo; en total estuvo ocho años en esos centros de tortura. Finalmente, lo llevaron a juicio durante el mandato de Obama y le dieron a elegir entre declararse inocente y quedarse en Guantánamo el resto de tu vida o declararse culpable y pasar allí ocho años más. De modo que sus abogados le recomendaron que se declarara culpable. Ésa es la justicia que se administra bajo el gobierno de nuestro presidente constitucional, para un chico de 15 años que defendió su aldea contra el ataque de un ejército. Y lo peor es que no se dijo nada sobre este caso.

Lo mismo se puede decir del asesinato del clérigo estadounidense Awlaki en Yemen, abatido por aviones no tripulados. Lo mataron a él y a la persona que estaba a su lado en ese momento. Poco después, su hijo también fue asesinado. Se habló un poco del hecho de que era ciudadano estadounidense: no se debería matar a ciudadanos estadounidenses así nomás. Pero, por ejemplo, cuando lo asesinaron, el titular del periódico New York Times fue algo así como "Occidente celebra la muerte de un clérigo radical". En primer lugar, no fue una "muerte" sino un asesinato. Y en segundo lugar, occidente celebra el asesinato de un sospechoso. Al fin y al cabo, era eso, un sospechoso. Hace unos 800 años se redactó algo llamado Carta Magna, la base del derecho angloamericano, donde se estipula que no se violarán los derechos de nadie sin un debido proceso legal y un juicio justo y rápido. No dice que hay que matar a un sospechoso.

AMY GOODMAN: A su juicio, ¿los medios de comunicación mejoraron en las últimas décadas?

NOAM CHOMSKY: Creo que son mejores de lo que eran. No soy un gran admirador de los medios de comunicación, pero considero que, si los comparamos con los de los años 1950 y 1960, mejoraron considerablemente.

AMY GOODMAN: El hecho de que exista competencia y de que la gente tenga acceso a otro tipo de información ¿supone una presión para los medios de comunicación dominantes?

NOAM CHOMSKY: No lo creo. En realidad, ahora la situación está más monopolizada que antes. Creo que es porque el país cambió. Ahora es un país más civilizado de lo que era antes, es decir, si lo comparamos con la situación de los años 1960. En primer lugar, hay que tener en cuenta los derechos de las mujeres. A lo largo de la historia de Estados Unidos, hasta hace poco, según la ley, las mujeres eran básicamente una propiedad. Eran propiedad de sus padres y de sus maridos. En los primeros años de vida del país, el argumento en contra del voto femenino era que no sería justo porque los hombres casados tendrían dos votos, ya que, evidentemente, la mujer tenía que hacer lo que le decían. Y, de hecho, hasta los años 1970, el derecho de las mujeres de integrar un jurado no estaba garantizado porque se consideraba que no podían hacer ese tipo de cosas. En las universidades de comienzos de la década de 1960, en la mía por ejemplo, solo había hombres blancos obedientes y respetuosos. Todo eso cambió.

También cambió en otros aspectos. Usted mencionó los derechos de los homosexuales. No hace muchos años, ni siquiera se podían pronunciar esas palabras. Y había leyes contra la sodomía, hasta hace muy poco, quizás todavía haya alguna. En Inglaterra es igual. Allí hubo un caso muy dramático, no sé si lo siguió. Uno de los grandes matemáticos del siglo XX, Alan Turing, que además fue un héroe de guerra y fue quien descifró los códigos alemanes y salvó a Inglaterra de los ataques, era homosexual. A principios de 1950 eso iba en contra de la ley de ese país y lo sometieron a un tratamiento para curarlo de esa “enfermedad”. El tratamiento era tan grotesco que acabó suicidándose. Pero eso fue hace mucho tiempo, en 1954. Ahora, cuando le preguntaron al primer ministro Cameron si había llegado el momento de concederle un perdón tardío, ya que este año se cumple el centenario de su nacimiento. La respuesta de Cameron fue: "No, infringió la ley británica. Eso no se perdona". Así que, en esencia, matamos a un héroe de guerra y a un gran matemático porque estaba infringiendo la ley británica. Todo eso ha cambiado mucho, quizá no en el gobierno de Cameron, pero ha cambiado en muchos aspectos. Y eso tuvo un efecto en los medios de comunicación. Las personas que trabajan en
los medios, como por ejemplo muchas mujeres, tuvieron que soportar situaciones como ésa.

AMY GOODMAN: Noam Chomsky, ¿qué cosas le dan esperanza?

NOAM CHOMSKY: Hay muchas cosas que me dan esperanza. Aquí mismo tenemos el movimiento ”Occupy", por ejemplo. Es algo muy sorprendente y dramático. O el lugar en el que nos encontramos hoy, el encuentro del Congreso Estadounidense sobre América Latina (NACLA). Lo que ha ocurrido en América Latina en los últimos 10 años es algo espectacular. En los últimos diez años, por primera vez desde la conquista española y portuguesa, hace quinientos años, América Latina se ha liberado sustancialmente de la dominación y del control de Occidente, sobre todo de Estados Unidos.

De hecho, hubo un ejemplo de eso muy dramático hace apenas un par de semanas en la cumbre [de la OEA] realizada en Cartagena, una cumbre muy importante. Aquí no se mencionó nada de eso. Hubo un escándalo relacionado con el servicio secreto [de EE.UU], pero en esa cumbre ocurrieron cosas muy interesantes. En esa reunión participan todos los países del continente americano. Se debatieron principalmente dos cuestiones, aunque no hubo ninguna declaración porque no pudieron llegar a un acuerdo. Las dos cuestiones fueron Cuba y las drogas. Todo el continente quiere que Cuba sea admitida en la cumbre. Estados Unidos y Canadá se niegan. En relación con las drogas, prácticamente todo el continente está presionando para que haya una legalización porque son ellos los que están llevándose la peor parte, es un golpe en la boca del estómago. La demanda de drogas está aquí [en EE.UU.]. El suministro de armas está aquí. Y ellos son los que lo sufren. Por lo tanto quieren emprender el camino de la legalización. Pero Estados Unidos y Canadá se niegan.

Estados Unidos y Canadá están aislados en el continente. Y, de hecho, hay una nuevo organismo que se creó hace aproximadamente un año, Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), que excluye formalmente a Estados Unidos y Canadá, e incluye a todos los demás países. Es muy posible que este nuevo organismo reemplace a la Organización de los Estados Americanos, que está regida por Estados Unidos. Un síntoma de ello es que Estados Unidos fue virtualmente expulsado de sus bases militares en América del Sur. Esos países están tratando de solucionar sus problemas internos, que son graves.

El otro tema interesante [en América Latina] es el papel de los movimientos populares. Por ejemplo, hay movimientos populares masivos de indígenas y trabajadores que son muy efectivos en producir cambios políticos de modo sustancial. Es algo de una importancia histórica.

AMY GOODMAN: Entonces el movimiento “Occupy” y América Latina son para usted motivos de esperanza.

NOAM CHOMSKY: Y la Primavera Árabe. En realidad están pasando muchas cosas interesantes en el mundo. Pero creo que la conciencia de la gente en relación a muchos temas está cambiando. Antes mencionaba la actitud de los chicos de 18 a 24 años, que es bastante mala, pero creo que eso también se puede cambiar.

AMY GOODMAN: Noam Chomsky es profesor de la universidad Massachusetts Institute of Technology (MIT), además de intelectual, disidente político y lingüista de renombre mundial. Lleva más de medio siglo dando clases en el MIT, donde tiene el cargo de Profesor del Instituto y es profesor de Lingüística. Lo entrevistamos la semana pasada en Nueva York en la celebración del 45 aniversario de NACLA, Congreso Estadounidense sobre América Latina, donde le rindieron homenaje. Noam Chomsky es autor de más de un centenar de libros, el más reciente lleva por título "Occupy".
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Traducido por Javier Pérez; editado por Gabriela Díaz Cortez

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