En la entrevista anterior definí la política de Estados Unidos
hacia la Isla, de hipócrita y cínica. Así la veo y así la percibe el
politólogo Daniel Estulin. Hay una diferencia entre el sentido que otras
personas y yo adjudicamos a las relaciones entre ambos países y el que
algunos políticos del gobierno y el Congreso le dan, empezando por el
presidente. De ahí que, parafraseando a Julius Fucick en su “Reportaje
al pie de la horca”, les diga: “Cubanos, los he amado, estad alertas”.
Para el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica, Ana Belén
Montes está condenada al ostracismo y estaría en el más absoluto
silencio. No se dieron cuenta que “fuerzas superiores” y no exactamente
extraterrenales o esotéricas, sino solidarias, asumirían su voz para no
dejarla abandonada. De tal forma que su pensamiento se está conociendo
desde su celda utilizándonos como “médium” para ello. Ana nunca más
estará callada. Siempre alguien en algún lugar del mundo tomará sus
ideas para divulgarlas.
Es por eso que, previo acuerdo con la entrevistada y agradecido por
su gentileza de ella, ponemos a disposición del lector la primera parte
de esta segunda entrevista.
CN: ¿Qué piensas de esta posibilidad de dar a conocer tus ideas y pensamientos al mundo, cuando te quieren silenciar?
ABM: Lo primero es que sepan las personas que existo. Estoy aquí y no
en silencio. Es una oportunidad formidable para alguien como yo que
está totalmente aislada.
Lo segundo, silenciarme no será posible. Mi acto de compromiso con la
Isla es un hecho imposible desconocer. La idea de entrevistarme y de
hacer que mi voz se mantenga viva es una muestra de solidaridad que
agradezco, ya que es importante se conozca el porqué de mi admiración
por Cuba.