Un
sitio de internet
deja entrever la posibilidad de que el abominable ataque terrorista contra un
centro nocturno de orgullo gay en Orlando, así como el asesinato de la cantante
Christina Grimmie, hayan sido parte de una operación combinada llevada a cabo
por un comando de una compañía de seguridad privada identificada como G4S, uno
de los mayores contratistas del gobierno federal de Estados Unidos –a partir
de los ataques terroristas del 11 de
septiembre de 2001– sobre todo con el Departamentos de Seguridad Nacional (DHS)
y el Departamento de Estado norteamericanos.