
En un editorial aparecido hoy en el sitio contrarrevolucionario Diario de
Cuba, bajo el título “Cuba, falsa tierra de redención” se cuestiona el papel
asumido por Cuba como centro de destacados eventos que han sobresalido en el
mundo diplomático actual: el futuro encuentro entre el papa Francisco I y el
máximo representante de la Iglesia Ortodoxa, los encuentros entre los máximos
representantes de la guerrilla colombiana y representantes del gobierno
colombiano, entre otros.
Con un desgarre histérico de ropas y rabiando impotencia, cargados de
viejos odios, los editorialistas arremeten contra una verdad de Perogrullo:
Cuba se ha ganado el reconocimiento internacional y el prestigio dentro de las
relaciones políticas internacionales –reconocido también hace unos días por el
gobierno francés–, no como resultado del proceso de establecimiento de
relaciones con EEUU, sino por haber mantenido siempre una política internacional
basada en la justicia, el respeto a la autodeterminación y un activismo político basado en la solidaridad,
la cooperación desinteresada, apegada a sus principios. Es esa fortaleza de sus
convicciones y su intransigencia la que le ha ganado el respeto de todos en el
mundo.