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lunes, 30 de junio de 2014

Gaspar Jiménez Escobedo: Retrato de un terrorista.



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Gasparito con sus socios de correrías detenidos en Panamá


Esta vez el crimen contra el pueblo cubano fue cometido en Mérida, Yucatán, un 24 de julio de 1976. Tres pistoleros, Gaspar Jiménez Escobedo, Orestes Ruíz y Gustavo Castillo, intentaron secuestrar al Cónsul de Cuba en esa ciudad, Daniel Ferrer Fernández, y como resultado de cuya acción fue asesinado el técnico de la Flota Camaronera del Caribe, perteneciente al Instituto Nacional de la Pesca de Cuba, Artañan Díaz Díaz.  Sin lugar a dudas, la valerosa actitud de Artañan al intentar oponerse a la acción de estos elementos terroristas, fue la que provocó su muerte y el dolor infinito que aún padece una familia cubana. Nunca más en ese hogar lastimado existió la completa felicidad y aún esperan que los criminales paguen por sus crímenes.
El asesinato del técnico pesquero cubano fue reivindicado por una organización denominada “Comandos Contrarrevolucionarios”, dirigida por el architerrorista Orlando Bosch Ávila, y cuyos perpetradores de tan cruel acción fueron detenidos en Nuevo Laredo, México, unas horas después.

A nadie extrañó la participación de  Gaspar Jiménez Escobedo en este repudiable crimen. Desde hacía unos meses, en correspondencia con la nueva estrategia desarrollada por la contrarrevolución miamense  de fomentar la guerra sucia contra Cuba, conocida como “guerra por los caminos del mundo”, apoyada y financiada por la CIA norteamericana, la DINA chilena y otras siniestras organizaciones, la Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), a la que pertenecían los más descollantes elementos contrarrevolucionarios como Orlando Bosch, Luis Posada Carriles, Jiménez Escobedo y otros, protagonizó acciones terroristas en más de 34 países, atentando contra intereses de esas naciones y, particularmente, contra misiones diplomáticas cubanas, oficinas comerciales y otras. Desde luego, “Gasparito” jugó un papel significativo en esta internacionalización del terror. De la misma manera, fue empleada para reprimir a revolucionarios latinoamericanos y personalidades progresistas.

Luego de abandonar a Cuba en 1961, Jiménez Escobedo marchó hacia los Estados Unidos, cargando sobre sus hombros la frustración por no haber podido derrocar al naciente Gobierno Revolucionario con la conspiración en la que participó junto a su jefe, el traidor Huber Matos. Apenas llegó a Miami se puso incondicionalmente al servicio de la CIA, la que lo preparó como experto en explosivos.

Incorporado de lleno a la guerra sucia contra Cuba, Gasparito se involucró en diversos hechos terroristas previo a su participación en el asesinato del técnico pesquero cubano Artañan Díaz Díaz. Esto son algunos de sus “méritos” a favor de la contrarrevolución y el terrorismo:

● Intento de secuestro del embajador cubano en Argentina, Emilio Aragonés, en 1975.

● Intento de asesinar a Fidel Castro en Jamaica durante su primera visita a ese país en 1975.

● Participación en el atentado efectuado en Miami contra Emilio Milián, director de la emisora WQBA-AM, y en el que dicho periodista sufrió la pérdida de ambas piernas como resultado de la detonación de un artefacto explosivo dentro de su vehículo. Este hecho tuvo lugar el 30 de abril de 1976.

● Probada participación en los planes terroristas que condujeron a la voladura, en pleno vuelo, del avión comercial de Cubana de Aviación en Barbados en agosto de 1976, hecho que produjo la muerte a 73 personas inocentes. En dicho proceso preparatorio se confabuló con Orlando Bosch Ávila y Luis Posada Carriles.

A raíz de su captura en Nuevo Laredo, México, y luego de ultimar a Artañan Díaz Díaz, logró escapar de la mexicana con la ayuda de otros miembros de la mafia terrorista miamense en marzo de 1977. Ya en Estados Unidos, fue liberado luego de permanecer poco tiempo en prisión, acusado por violar la Ley de Neutralidad. De inmediato, volvió a enrolarse en los más tenebrosos planes de terrorismo contra Cuba.

● El 8 de septiembre de 1977 ordenó el secuestro, tortura y posterior asesinato de los custodios de la embajada cubana en Buenos Aires, Jesús Cejas Arias y Cresencio Galañega Hernández.

● Participación en atentados dinamiteros contra misiones diplomáticas cubanas en otros países, entre los que se destacan acciones terroristas cometidas en México, Colombia, Panamá y otros.

● Participación en un frustrado atentado contra la vida del Comandante Fidel Castro en 1991, en ocasión de su participación en la Primera Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, celebrada en México. En esta oportunidad, Gasparito ideó derribar el avión en que se trasladaría Fidel empleando un cohete tierra aire.

● El 15 de julio de 1992 visitó Honduras con el propósito de adquirir un cohete tierra del tipo RPG-7, de fabricación soviética, con la finalidad de atentar posteriormente contra el avión en el que viajaría Fidel castro durante su visita a Madrid, España, en ocasión de la II Cumbre Iberoamericana de Jefes de estado y Gobierno. Allí se entrevistó con el terrorista Luis Posada Carriles.

● Intento de asesinar a Fidel en Honduras, en 1993, en ocasión de su visita a este país para asistir a la toma de posesión del presidente Carlos Roberto Reina.

● Intento de asesinar a Fidel durante la participación del mismo en la Cuarta Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, que se celebró en Cartagena de Indias, Colombia, en 1994. En esta oportunidad, se confabuló con Luis Posada Carriles para introducir en el lugar un fusil Barret calibre 50, hecho que fue neutralizado por existir férreas medidas de seguridad en el evento.

● El 23 de noviembre de 1994 participó junto a Luis Posada Carriles en el frustrado intento por volar el famoso cabaret habanero “Tropicana”. A solicitud del ala terrorista de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), se entrevistaron conmigo ambos terroristas en una habitación del Hotel Camino Real, situado en la zona 10 de la capital guatemalteca. Nuestros contactos estaban dirigidos a que Posada Y Gasparito me entrenaran en el manejo de explosivo y me abastecieran con dos poderosas cargas que luego yo colocaría en dicho cabaret.

El hecho de que yo fuera un agente de la seguridad cubana, sirvió para frustrar tan criminal atentado que hubiera provocado la muerte de centenares de turistas extranjeros y trabajadores cubanos de la instalación. Los Órganos de la Seguridad Cubana (OSE) pudieron comprobar también los vínculos ocultos entre Posada Carriles y la FNCA, encaminados a realizar atentados contra instalaciones turísticas cubanas.

● Participación en los preparativos a atentado contra el presidente cubano en ocasión de sus visitas a Venezuela y República Dominicana, en 1997 y 1998, respectivamente.

● Participación en el frustrado atentado contra Fidel Castro y centenares de jóvenes panameños a efectuarse en el Paraninfo de la Universidad Nacional de Panamá, en noviembre de 2000, en ocasión de efectuarse en ese país la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno. Junto a él, participaron en este intento de magnicidio los terroristas Luis Posada Carriles, Guillermo Novo Sampoll y Pedro Crispín Remón.

En esta oportunidad fueron capturados gracias a la oportuna denuncia de Cuba y, a pesar de gestiones de extradición y de ser sometidos a un juicio cargado de presiones y maniobras, fueron condenados a penas de cárcel sumamente leves en comparación por los delitos cometidos y su largo historial terrorista. Hoy Gasparito se encuentra en Miami, bochornosamente indultado junto a sus cómplices por la ex presidenta Mireya Moscoso. 

Toda aquella maniobra que dio impune libertad a estos terroristas presos en Panamá, mediante un indulto presidencial, es una ofensa también contra la memoria de Artañan Díaz Díaz, Cresencio Galañega Hernández,  Jesús Cejas Arias, Orlando Letelier,  la norteamericana Ronni Moffit,  el diplomático cubano Félix García Rodríguez asesinado en Nueva York, así como las decenas de muertos provocados por sus manos asesinas. Es una ofensa además infligida contra el dolor acumulado durante años por sus familiares y es, sobre todo, una ofensa a la verdad y a la dignidad de los hombres honestos de este mundo.

Percy Francisco Alvarado Godoy

jueves, 27 de febrero de 2014

Murió Hubert Matos, el terrorista que yo conocí

Huber Matos, en una de sus últimas apariciones, junto al mercenario Guillermo Fariñas y el terrorista Luis Posada Carriles
Reproduzco este artículo fechado el 23 de octubre de 2009 donde caracterizo al terrorista Huber Matos, fallecido en Miami, cargando un odio irracional y una fuerte frustración por no haber podido derrotar a la Revolución Cubana.

No me alegra en nada su muerte, ni me regodeo de felicidad por ello. Sin embargo, reconozco que se lleva a la tumba el nada meritorio prestigio de haber sido un terrorista. 

Hubert Matos, el terrorista que yo conocí

Un artículo aparecido en el Miami Herald el día de hoy bajo la firma de Wilfredo Cancio, relacionado con la figura del añejo terrorista Hubert Matos, en la que éste alude a las razones que lo llevaron a distanciarse de la Revolución Cubana, en una abierta traición, me hizo retrotraerme a la noche de los primeros meses de 1998, en que lo conocí en las oficinas de la organización Cuba Independiente y Democrática (CID), aledañas a su casa, y sitas en el 10020 SW 37 Terrace, Miami Florida 33165.

Luego de que un contrarrevolucionario de complexión fuerte, apodado Tarzán, concertó la cita con Hubert, mediante una llamada a su teléfono (305 551-8484), ambos arribamos al domicilio del jefe del CID, quien nos recibió en una pequeña oficina situada en el lugar. Un lugarteniente de Matos, apellidado Astorga, se encontraba en el lugar.

Mi contacto con Hubert Matos era fruto de un trabajo de penetración de nuestros Órganos de la Seguridad del Estado, quienes me encomendaron infiltrar la actividad terrorista del CID y conocer sus actividades y planes contra la Revolución. Atrás habían quedado los años en que me había relacionado con otras dos organizaciones contrarrevolucionarias radicadas en Miami: Comandos L y el ala terrorista de la Fundación Nacional Cubano Americana.

El casi octogenario terrorista en ese entonces clavó en mí su mirada, escrutándome con detenimiento y sin reparo, con vistas a evaluar a mi persona, tratando de despejar alguna sospecha sobre mi posible vinculación con la seguridad cubana. Cuando luego de un tiempo, para mí interminable, pareció que había logrado inicialmente pasar la prueba de su escrutinio, Hubert asumió una postura más abierta y me ofreció una discreta sonrisa.

Luego de hacer una grandilocuente apología de su persona y de su organización, pasó a indicarme, a grandes rasgos, cuál sería mi papel para el CID en Cuba:
  • Servir de correo entre él y los otros miembros de la organización que laboraban en Cuba en la más completa clandestinidad.
  • Buscar información sobre posibles miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio de Interior con posibilidades de colaborar con el CID, orientándolos en la realización de actividades violentas en el interior de sus unidades y en el exterior de las mismas, con vistas a sabotear y crear el caos y la confusión dentro de la Isla.
  • Evaluar las posibilidades de crear células del CID dentro de las FAR y el MININT que permitieran la adquisición de armamentos y explosivos para la promoción de sabotajes.
  • Realizar estudios de vulnerabilidad en organismos y empresas, firmas extranjeras y entidades dedicadas al turismo, con vistas a realizar sabotajes contra las mismas.
  • Creación de células del CID con personal civil para provocar la indisciplina social y el caos en el país.
Aún recuerdo el momento en que repartió los seudónimos entre nosotros para llevar a cabo “nuestra” actividad conspirativa en Cuba, arrogándose para sí el seudónimo de Liborio y obsequiándome con la identificación de Máximo Gómez pues, según él, yo sería como el héroe dominicano de la Independencia de Cuba un luchador por la libertad de los cubanos. No vaciló en ultrajar a los apóstoles de la independencia cubana, ofreciéndoles seudónimos a otros complotados como los de Carlos Manuel de Céspedes y Antonio Maceo.

Su orientación principal para mi trabajo conspirativo en Cuba quedó sentenciada en una frase suya: “No importa matar, incendiar, robar o hacer cualquier cosa. Lo importante es acabar con el tirano”. Me lo dijo, es cierto, con una mueca de odio en su rostro, sin mostrar apenas una pequeña señal de remordimiento.

La verdad es solo una: si el odio visceral que ha mantenido Hubert Matos contra Fidel y la Revolución Cubana ha sido neutralizado, se debe a la labor minuciosa de decenas de hombres que aquí y allá, en las propias entrañas del monstruo, como lo hicieron nuestros Cinco Héroes, han entregado lo mejor de sí para defender a la Patria.

No hace mucho, a raíz de la celebración del Concierto por la Paz, en la Plaza de la Revolución, Hubert Matos, se apresuró a aliarse con los más intolerantes especímenes de la mafia miamense, cuando declaró el 18 de septiembre de 2009 que este Concierto por la Paz, no hace otra cosa que legitimar a “la tiranía más oprobiosa que ha conocido el continente americano”.

El pecaminoso camino de la traición

Tal como relaté en un artículo anterior sobre este personaje, titulado “La última traición de Hubert Matos”, difundido ampliamente en la red por diferentes sitios alternativos, este personaje cometió una de las más detestables traiciones contra la Revolución Cubana, en abierta confabulación con Pedro Luis Díaz Lanz y por orientaciones de la CIA.
He aquí algunos extractos de aquel artículo:

“Nacido el 26 de noviembre de 1918, en Yara, antigua provincia de Oriente, Hubert Matos se vinculó al Ejército Rebelde durante la gesta insurreccional y alcanzó el grado de comandante jefe de la Columna Nueve. Poco antes, había arribado al país con una significativa cantidad de armas proveniente de Costa Rica, país en el que había estado exiliado durante algún tiempo al escapar de las persecuciones del ejército batistiano."

"Al triunfo de la Revolución fue ubicado al frente del Regimiento 2 Agramonte en la provincia de Camagüey. En este lugar comenzó una actividad sediciosa y traidora. Fue detenido el 21 de octubre de 1959, juzgado en la causa 340/59. A partir de 1959, en que pronuncia un discurso abiertamente provocador, comienza a conspirar contra el proceso revolucionario argumentando que el mismo se está desviando hacia el comunismo. De acuerdo con el telegrama número 5034 del embajador yanqui en la Isla, dirigido al Secretario de Estado de Estados Unidos, se exponen los puntos de vista de Allen Dulles, jefe de la CIA en esos momentos, sobre la participación de Hubert Matos en los planes contrarrevolucionarios:

(…) Había en el exterior un número de batistianos que trataban de ponerse en contacto con la administración de Estados Unidos, pero ellos no eran de utilidad. Las mejores perspectivas se centraban entre los que originalmente habían sido partidarios de Castro, pero en tiempos recientes habían pasado a la oposición. Dio como ejemplos a Hubert Matos y al jefe de la fuerza aérea (Díaz Lanz). Si Castro continuase en su actual curso, podría crearse alguna oposición de aquellos elementos dentro y fuera de Cuba. Pero no ha llegado la hora para eso, para nuestra más confidencial información, ya está haciendo los contactos con esas personas para su posible uso futuro.

No cabe duda de que la CIA había apostado por Hubert Matos para encabezar la lucha contra el naciente proceso revolucionario. Este individuo, haciendo caso omiso a su anterior participación en la lucha insurreccional y guiado por un oportunismo y ansias de protagonismo desmedidos, se dedicó de inmediato a crear las condiciones para sabotear el proceso de cambios, aglutinando cerca de él a personas opuestas al tránsito revolucionario que vivía el país. Luego de establecer contacto con elementos contrarrevolucionarios, se dedicó a publicar acusaciones infundadas contra los dirigentes revolucionarios, obteniendo financiamiento de los propios Estados Unidos. La Revolución, por supuesto, no podía permitirle tamaña traición y fue apresado el 21 de octubre de 1959. Como resultado del juicio a que fue sometido, fue condenado a una larga pena de prisión."


Hoy ya no se puede negar que si la acción traidora de Hubert Matos, patrocinada por el gobierno de Estados Unidos, no prosperó, fue gracias a la celeridad con la que Fidel y la vanguardia revolucionaria enfrentaron esta provocación. De la misma manera, el factor crucial de la derrota de la intentona conspirativa fue el apoyo del pueblo camagüeyano a la naciente Revolución.

Nunca brilló tan alta la efervescencia revolucionaria en Camagüey como aquel 21 de octubre de 1959, cuando el pueblo acompañó a Fidel desde la calle República hasta la calle San Pablo, hacia la sede del INRA. Allí habló Camilo ante el pueblo enardecido ante la traición de Matos enfrente al regimiento Nro. 2 Ignacio Agramonte: “Esta Revolución irá hasta sus límites finales (…) Esta Revolución, como en los días de la guerra, tiene solo dos caminos: Vencer o Morir (…) esta Revolución es justa y se hace no para privilegio de unos cuantos, no para amparar intereses, no para defender a los latifundistas, a los hacendados que por siempre abusaron (…)”.

La denuncia de Camilo puso la verdad sobre la mesa. La conspiración de Hubert Matos, en franca alianza con la burguesía, estaba dirigida contra las medidas revolucionarias recién iniciadas por la Revolución. Fue un ataque disparatado y sin base popular contra la Reforma Agraria y contra la verdadera libertad alcanzada por los cubanos.

Sobradas razones para considerarlo un terroristas

Apenas obtuvo la libertad el 21 de octubre de 1979, después de cumplir su larga y merecida sanción, Hubert Matos a Costa Rica y, posteriormente, a los Estados Unidos. En 1981 fundó la organización terrorista Cuba Independiente y Democrática (CID), para llevar a cabo una agresividad manifiesta contra la Revolución Cubana, aliándose a terroristas como Nelsy Ignacio Castro Matos, Gaspar Jiménez Escobedo y otros. Para él, la guerra sucia y el terrorismo han sido primordiales, en oscura conjunción con el narcotráfico.

Para realizar sus campañas anticubanas creó La Voz de CID, una emisora encaminada a desarrollar la más sucia campaña de desinformación y guerra ideológica, así como para incitar a la indisciplina social y el terrorismo contra la Revolución. Esta emisora transmitió desde 1981, en franca violación de las leyes norteamericanas, por lo que fue penalizada por la Comisión Federal de Comunicaciones de los EE.UU. por operar sin licencia.

En 1983 la Voz del CID empleó a varias emisoras de onda corta de otros países como Radio Clarín de República Dominicana, Radio Rumbos y Radio Ecos del Torbes, de Venezuela, así como en la emisora de Miami nombrada Radio Miami Internacional.

Aunque la Voz del Cid no ha salido al aire en forma permanente, sí ha usado trasmisores de alta potencia desde El Salvador en la década de los 90.

Hubert Matos ha apostado por el magnicidio de la figura de Fidel Castro en varias oportunidades, apoyando los operativos montados por Nelsy Ignacio Castro Matos, Gaspar Jiménez Escobedo y Luis Posada Carriles.

El CID, con la anuencia de Hubert Matos, preparó un atentado contra Fidel en 1981 durante su posible asistencia a los funerales del asesinado presidente Omar Torrijos, para lo cual reclutó al terrorista Eduardo Guillén Guerra.

Muchos años después, Hubert Matos se ha visto ligado a las campañas de apoyo a favor del terrorista internacional Luis Posada Carriles. Estuvo en Panamá en ocasión del juicio que se celebró contra éste y sus tres cómplices, ofreciéndoles su apoyo incondicional. No fue casual la presencia en El Paso, Texas, el 3 de abril de 2007 para apoyar a Posada Carriles, de miembros del CID en unión de otros connotados criminales pertenecientes a la Brigada 2506 y del Consejo del Presidio Político Cubano.

Durante la Convención Anual del CID, celebrada en Miami entre el 9 y el 11 de agosto del 2002, Hubert Matos lanzó sus tesis conocidas como “Acuerdo por la Democracia en Cuba”, en las que aboga por la disolución de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, si alguna vez, ilusoriamente, derrotan a la Revolución. Según él, solo serán perdonados aquellos que colaboren con los traidores y mercenarios del CID.

Hombres como Hubert Matos, enfebrecidos por el odio, y que han hecho del terror su modus vivendi, pasarán a la historia sin dejar una huella tras de sí. Sin lugar a dudas se equivocó en una entrevista que le realizó el periodista Alfredo Jacomino, perteneciente a la mal nombrada TV Martí, cuando éste le preguntó:

¿Cómo le gustaría que lo recordasen?

Matos respondió sin pudor alguno: “Por encima de todo como una persona que ha tratado de cumplir con su deber.”

Nota adicional: ¿Cómo le recordaremos? Tal vez con el extrañó mérito de haber sido un enfermizo que poco dejó para la historia de su patria, a no ser sed de venganza, sueños irrealizados y crímenes sin ser juzgados.

Percy Francisco Alvarado Godoy

Tomado de Cubadebate 

23 de octubre de 2009

lunes, 25 de junio de 2012

PASAJES DEL TERRORISMO CONTRA CUBA EN JULIO (2/3).


Diplomáticos cubanos asesinados en Argentina


Gaspar Jiménez Escobedo: Retrato de un terrorista. 

Esta vez el crimen contra el pueblo cubano fue cometido en Mérida, Yucatán, un 24 de julio de 1976. Tres pistoleros, Gaspar Jiménez Escobedo, Orestes Ruíz y Gustavo Castillo, intentaron secuestrar al Cónsul de Cuba en esa ciudad, Daniel Ferrer Fernández, y como resultado de cuya acción fue asesinado el técnico de la Flota Camaronera del Caribe, perteneciente al Instituto Nacional de la Pesca de Cuba, Artañan Díaz Díaz.  Sin lugar a dudas, la valerosa actitud de Artañan al intentar oponerse a la acción de estos elementos terroristas, fue la que provocó su muerte y el dolor infinito que aún padece una familia cubana. Nunca más en ese hogar lastimado existió la completa felicidad y aún esperan que los criminales paguen por sus crímenes.

El asesinato del técnico pesquero cubano fue reivindicado por una organización denominada “Comandos Contrarrevolucionarios”, dirigida por el architerrorista Orlando Bosch Ávila, y cuyos perpetradores de tan cruel acción fueron detenidos en Nuevo Laredo, México, unas horas después.

A nadie extrañó la participación de  Gaspar Jiménez Escobedo en este repudiable crimen. Desde hacía unos meses, en correspondencia con la nueva estrategia desarrollada por la contrarrevolución miamense  de fomentar la guerra sucia contra Cuba, conocida como “guerra por los caminos del mundo”, apoyada y financiada por la CIA norteamericana, la DINA chilena y otras siniestras organizaciones, la Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), a la que pertenecían los más descollantes elementos contrarrevolucionarios como Orlando Bosch, Luis Posada Carriles, Jiménez Escobedo y otros, protagonizó acciones terroristas en más de 34 países, atentando contra intereses de esas naciones y, particularmente, contra misiones diplomáticas cubanas, oficinas comerciales y otras. Desde luego, “Gasparito” jugó un papel significativo en esta internacionalización del terror. De la misma manera, fue empleada para reprimir a revolucionarios latinoamericanos y personalidades progresistas.

Luego de abandonar a Cuba en 1961, Jiménez Escobedo marchó hacia los Estados Unidos, cargando sobre sus hombros la frustración por no haber podido derrocar al naciente Gobierno Revolucionario con la conspiración en la que participó junto a su jefe, el traidor Huber Matos. Apenas llegó a Miami se puso incondicionalmente al servicio de la CIA, la que lo preparó como experto en explosivos.

Incorporado de lleno a la guerra sucia contra Cuba, Gasparito se involucró en diversos hechos terroristas previo a su participación en el asesinato del técnico pesquero cubano Artañan Díaz Díaz. Esto son algunos de sus “méritos” a favor de la contrarrevolución y el terrorismo:

¨         Intento de secuestro del embajador cubano en Argentina, Emilio Aragonés, en 1975.

¨         Intento de asesinar a Fidel Castro en Jamaica durante su primera visita a ese país en 1975.

¨     Participación en el atentado efectuado en Miami contra Emilio Milián, director de la emisora WQBA-AM, y en el que dicho periodista sufrió la pérdida de ambas piernas como resultado de la detonación de un artefacto explosivo dentro de su vehículo. Este hecho tuvo lugar el 30 de abril de 1976.

¨         Probada participación en los planes terroristas que condujeron a la voladura, en pleno vuelo,  del avión comercial de Cubana de Aviación en Barbados en agosto de 1976, hecho que produjo la muerte a 73 personas inocentes. En dicho proceso preparatorio se confabuló con Orlando Bosch Ávila y Luis Posada Carriles.

A raíz de su captura en Nuevo Laredo, México, y  luego de ultimar a Artañan Díaz Díaz, logró escapar de la mexicana con la ayuda de otros miembros de la mafia terrorista miamense en marzo de 1977. Ya en Estados Unidos, fue liberado luego de permanecer poco tiempo en prisión, acusado por violar la Ley de Neutralidad. De inmediato, volvió a enrolarse en los más tenebrosos planes de terrorismo contra Cuba.

¨        El 8 de septiembre de 1977 ordenó el secuestro, tortura y posterior asesinato de los custodios de la embajada cubana en Buenos Aires, Jesús Cejas Arias y Cresencio Galañega Hernández.
¨         Participación en atentados dinamiteros contra misiones diplomáticas cubanas en otros países, entre los que se destacan acciones terroristas cometidas en México, Colombia, Panamá y otros.
¨         Participación en un frustrado atentado contra la vida del Comandante Fidel Castro en 1991, en ocasión de su participación en la Primera Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, celebrada en México. En esta oportunidad, Gasparito ideó derribar el avión en que se trasladaría Fidel empleando un cohete tierra aire.
¨         El 15 de julio de 1992 visitó Honduras con el propósito de adquirir un cohete tierra del tipo RPG-7, de fabricación soviética, con la finalidad de atentar posteriormente contra el avión en el que viajaría Fidel castro durante su visita a Madrid, España, en ocasión de la II Cumbre Iberoamericana de Jefes de estado y Gobierno. Allí se entrevistó con el terrorista Luis Posada carriles.

¨         Intento de asesinar a Fidel en Honduras, en 1993,  en ocasión de su visita a este país para asistir a la toma de posesión del presidente Carlos Roberto Reina.

¨         Intento de asesinar a Fidel durante la participación del mismo en la Cuarta Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, que se celebró en Cartagena de Indias, Colombia, en 1994. En esta oportunidad, se confabuló con Luis Posada Carriles para introducir en el lugar un fusil Barret calibre 50, hecho que fue neutralizado por existir férreas medidas de seguridad en el evento.

¨         El 23 de noviembre de 1994 participó junto a Luis Posada Carriles en el frustrado intento por volar el famoso cabaret habanero  “Tropicana”. A solicitud del ala terrorista de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), se entrevistaron conmigo ambos terroristas en una habitación del Hotel Camino Real, situado en la zona 10 de la capital guatemalteca. Nuestros contactos estaban dirigidos a que Posada Y Gasparito me entrenaran en el manejo de explosivo y me abastecieran con dos poderosas cargas que luego yo colocaría en dicho cabaret.

 El hecho de que yo fuera un agente de la seguridad cubana, sirvió para frustrar tan criminal atentado que hubiera provocado la muerte de centenares de turistas extranjeros y trabajadores cubanos de la instalación. Los Órganos de la Seguridad Cubana (OSE) pudieron comprobar también los vínculos ocultos entre Posada Carriles y la FNCA, encaminados a realizar atentados contra instalaciones turísticas cubanas.

¨        Participación en los preparativos a atentado contra el presidente cubano en ocasión de sus visitas a Venezuela y República Dominicana, en 1997 y 1998, respectivamente.

¨     Participación en el frustrado atentado contra Fidel Castro y centenares de jóvenes panameños a efectuarse en el Paraninfo de la Universidad Nacional de Panamá, en noviembre de 2000, en ocasión de efectuarse en ese país la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno. Junto a él, participaron en este intento de magnicidio los terroristas Luis Posada Carriles, Guillermo Novo Sampoll y Pedro Crispín Remón.

En esta oportunidad fueron capturados  gracias a la oportuna denuncia de Cuba y, a pesar de gestiones de extradición y de ser sometidos a un juicio cargado de presiones y maniobras, fueron condenados a penas de cárcel sumamente leves en comparación por los delitos cometidos y su largo historial terrorista. Hoy Gasparito purga una condena de ocho años de prisión y son múltiples las maniobras que se tejen tras bambalinas para lograr su excarcelación junto a Luis Posada Carriles y sus compinches de fechorías.

Hoy goza de total impunidad en Miami, lo cual es una ofensa también contra la memoria de Artañan Díaz Díaz, Cresencio Galañega Hernández,  Jesús Cejas Arias, Orlando Letelier,  la norteamericana Ronni Moffit,  el diplomático cubano Félix García Rodríguez asesinado en Nueva York, así como las decenas de muertos provocados por sus manos asesinas. Es una ofensa además infligida contra el dolor acumulado durante años por sus familiares y es, sobre todo, una ofensa a la verdad y a la dignidad de los hombres honestos de este mundo.

Percy Francisco Alvarado Godoy

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