Mostrando entradas con la etiqueta planes terorristas contra Cuba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta planes terorristas contra Cuba. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de agosto de 2012

En Cuba también se ha sufrido en septiembre.



Fabric Aguilar, asesinado

Dentro de unos días, inevitablemente,  los diferentes periódicos y cadenas televisivas del mundo recordarán los tristes y oscuros sucesos del 11 de septiembre neoyorquino, trayendo a la opinión pública imágenes aterradoras de aviones estrellándose contra el World Trade Center y el Pentágono, recuentos de las víctimas calcinadas y desaparecidas entre amasijos de concreto y acero, y las todavía vivas especulaciones sobre quiénes fueron los verdaderos responsables de tan brutal hecho. A las preguntas sin respuestas y al dolor de los familiares de los inmolados salvajemente, se sumarán las críticas dirigidas a la  Casa Blanca y a su orquestado andamiaje antiterrorista por su incapacidad mil veces cuestionada de encontrar a los organizadores del crimen. Hoy por hoy, deambulando el odio y la irracionalidad yanqui por Afganistán e Irak, amenazado el mundo por la prepotencia, descubiertas patrañas y falsos argumentos para hacer guerras injustas,  las heridas no han sanado.

Mucho sufrió aquel día el pueblo norteamericano, es cierto, y con él el mundo entero. Sólo entonces se tomó plena conciencia del dañino y tenebroso flagelo del  terrorismo. Tenía que ocurrir ese ingrato holocausto para que la humanidad toda comprendiera la necesidad de acabar con él, aunque no haya tomado todavía plena conciencia de sus verdaderas causas. Sin embargo, el terrorismo no sólo ha dañado al norteamericano, ni los hogares de Washington y Nueva York son los únicamente lastimados. Cuba lo ha sufrido y son pocos los que han levantado un dedo para condenarlo. Es por ello que da mucha pena que sólo se lamente el mundo  por unas víctimas y discrimine a las otras, que reclame venganza y justicia para unos muertos y soslaye la pena de tantas familias  cubanas que lo han sufrido de forma cotidiana y permanente. Tal parece que la exclusividad del dolor le pertenece a unos pocos y el de los otros, los marginados por estrechos raseros ideológicos del poder mediático, sea ignorado.

Para los cubanos no sólo ha habido un 11 de septiembre. Los miles de muertos y heridos ocasionados por el terrorismo en la Isla, paradójicamente financiado o permitido por los Estados Unidos,  han sido víctimas en cada año, en cada mes, en cada día. Por eso es difícil para mí encasillarme en un período de tiempo para hablar de víctimas cubanas del terrorismo, aunque me lo imponga el propósito de establecer analogías necesarias para entender que no sólo en Estados Unidos se ha padecido ese flagelo, que no sólo allí se ha llorado a un muerto inocente asesinado por el terror desenfrenado de gentes sin escrúpulos.

Me limitaré, entonces, a citar algunos casos dolorosos, tomados al azar, pero capaces de hacernos entender la crueldad de la guerra sucia declarada contra Cuba durante más de cinco décadas por Estados Unidos, haciendo uso de la mafia terrorista de Miami. Esos criminales se pasean hoy por las calles de ciudades norteamericanas y nadie los molesta. Estos casos explican por sí solos porqué en Cuba también ha habido septiembres tristes.

Una víctima de ese terrorismo criminal lo fue el joven maestro Fabric Aguilar Noriega, con 27 años de edad y en plena flor de la vida. No tuvo tiempo de vivir la casa nueva que le entregó la Revolución en la ciudad de Santa Clara. La madrugada del 5 de septiembre de 1963, dos aviones procedentes de los Estados Unidos lanzaron su carga de muerte sobre los inocentes moradores de esta urbe. Un artefacto que cayó sobre el apartamento 7-A, del bloque 1, ubicado en Avenida 7 de Noviembre y calle Nueva Gerona, Santa Clara,  le cegó la vida y dañó salvajemente a tres de sus pequeños hijos. Los terroristas procedentes de la Florida asesinaron a un hombre joven  e hirieron a los hijos de éste: Sofía (3 años de edad), Abraham (dos) y Francisco (cinco).

El salvaje asesinato de Fabric fue lamentado sólo por los cubanos. Ni el gobierno norteamericano ni los que hoy condenan el terrorismo, levantaron un solo dedo hacia los victimarios, entre los que se encontraba Orlando Bosch Ávila, residente en EE UU. En silenciosa complicidad, callaron.

Un año después, el 12 de septiembre de 1964, fue atacado por varias lanchas artilladas el buque español “Sierra de Aranzazu”, a sólo 75 millas de Maisí, Guantánamo. Dentro de su carga había un importante cargamento de juguetes. Como resultado del criminal ataque contra un barco extranjero, murió el capitán Pedro Ibargurengonitía y fueron heridos varios tripulantes. Las víctimas también fueron miles de niños cubanos, entre ellos los convalecientes hijos de Fabric Aguilar Noriega, que se quedaron sin muñecas y otros juguetes. Tampoco esta vez se persiguió a los terroristas, aunque se supo que procedían de los Estados Unidos.

El 11 de septiembre de 1980 fue asesinado en Nueva York el diplomático cubano Félix García Rodríguez, funcionario acreditado ante la ONU, mientras conducía su auto por una calle de Queens. Con independencia de que la organización contrarrevolucionaria Omega-7 se adjudicó el detestable asesinato y el propio FBI conoció los planes de la misma, el asesino Pedro Crispín Remón evadió la responsabilidad penal. Hoy este criminal se encuentra en Panamá esperando el inicio de un juicio por intentar asesinar, junto a Luis Posada Carriles, Gaspar Jiménez Escobedo y Guillermo Novo Sampoll, al presidente cubano Fidel Castro. Existen plenas evidencias de que pretende evadir nuevamente a la justicia en complicidad con la mafia terrorista de Miami y funcionarios panameños.

Los propios asesinos de  de Omega 7 se adjudicaron otros hechos terroristas ocurridos un año después en las ciudades de Chicago y Miami. Ni aún así la justicia norteamericana tomó cartas en el asunto. Eran, sin lugar a dudas, expresiones del doble rasero con el que los Estados Unidos interpretan el terrorismo.

Varios años después, el 4 de septiembre de 1997, fue detenido el terrorista salvadoreño Raúl Ernesto Cruz León, quien colocó varios artefactos explosivos en hoteles de la capital cubana. Las explosiones provocaron cuantiosos daños materiales en los hoteles Copacabana, Tritón, Chateu Miramar y la Bodeguita del Medio. En esta oportunidad murió l joven turista italiano Fabio di Celmo. Durante el juicio que se siguió a este criminal se pudo comprobar que estos abominables hechos fueron organizados por la Fundación Nacional Cubano Americana y Luis Posada Carriles. En esta oportunidad sufrieron los daños provocados por el terrorismo los cubanos y una noble familia italiana.

Muchos otros hechos terroristas pudieran haberse llevado a cabo, pero sus ejecutores fueron capturados en el momento de penetrar ilegalmente en territorio nacional. En septiembre, precisamente, se llevaron a cabo las siguientes detenciones:

·   El 4 de septiembre de 1994 fueron detenidos dos contrarrevolucionarios cubanos procedentes de  Miami, José Benito Menéndez del Valle e Irelio Marcelino Barroso Medina, quienes intentaban penetrar a territorio nacional por Cayo Palo Quemado, en el municipio de Caibarién, provincia de Villa Clara. Sus propósitos eran formar bandas contrarrevolucionarias y desarrollar acciones de corte terrorista.

·   El 16 de septiembre de 1996 es capturado otro terrorista proveniente de Estados Unidos, el que penetró por Punta Alegre, provincia de Ciego de Ávila, con gran cantidad de armas y explosivos.

Septiembre pues, amigo lector, también ha aportado tristezas a Cuba y ninguno de los actuales adalides de la lucha internacional contra el terrorismo hizo algo por condenarlo o evitarlo. Cuba tuvo que defenderse por sí sola. Para ello contó con la valentía de un grupo de cubanos dignos que marchó a las propias entrañas del monstruo e infiltró a  los grupos contrarrevolucionarios implicados en esta política criminal. Dentro de este destacamento de combatientes anónimos y heroicos descollaron  René, Ramón, Fernando, Tony y Gerardo, quienes últimos cuatro guardan injusta prisión en cárceles norteamericanas, mientras René está sometido a libertad condicionada,  por los únicos delitos de luchar contra el terrorismo y defender de éste a su glorioso pueblo. Estos Cinco Héroes fueron capturados en Miami  el 12 de septiembre de 1998. También septiembre se cebó con ellos y contra nuestro propio pueblo.

Percy Francisco Alvarado Godoy

miércoles, 1 de agosto de 2012

¡Culpables!: Los protagonistas del terrorismo contra Cuba en agosto.


Rafel Díaz Balarta y Mansferrer
PASAJES DEL TERRORISMO CONTRA CUBA EN AGOSTO (Segunda parte).

Los tristes agostos que han padecido familias cubanas tienen siempre un culpable a quien señalar. Casi siempre han sido agentes financiados por los Estados Unidos, entrenados por la CIA y adiestrados en matar sin piedad. Se les puede ver aún hoy deambular por Miami y New Jersey, proclamando con total impunidad los repugnantes hechos cometidos. Para ellos, es cierto, no hay temor ni preocupación porque la justicia los pueda  atrapar. Son protegidos del gobierno y de su criminal política anticubana, quienes no los conciben como los terroristas que son y reciben a cambio, por parte de su tutelar amo y cómplice, la denominación de “luchadores por la libertad”.

Muchos han sido los nombres tristemente recordados en Cuba, culpables de abrir espacios de dolor y luto en la felicidad de las familias cubanas. Ellos fueron los instrumentos encargados de hacer pagar con tristeza el legítimo derecho de los cubanos de soñar con un mundo más pleno y más equitativo. Orlando Bosch Ávila, Luis Posada Carriles, Gaspar Jiménez Escobedo, Luis Zúñiga Rey, por citar a algunos, cargan sobre sus conciencias la responsabilidad de tanto crimen, la culpa de cientos de heridos y lisiados y, para qué negarlo, de cuantiosos daños materiales provocados por sus agresiones frecuentes.

Agosto los ha visto llegar, escondidos en las sombras y protegidos por la sorpresa, para cometer sus crímenes. No importa que sea una infiltración en nuestras costas de criminales cuyo objetivo es colocar bombas en objetivos económicos  y escuelas para asesinar inocentes. No importa que el odio que los mueve los haya hecho volar naves cargadas de pasajeros civiles o tirotear embarcaciones pacíficas. No importa que en sórdidas reuniones hayan planeado asesinar al hombre que abrió para los cubanos un destino más promisorio. Ellos han usado a agosto para matar, para herir y destruir arteramente. Ellos han sido, sin lugar a dudas, culpables del dolor que aún permanece en las sensibles heridas de madres, hermanos e hijos de los cubanos.

Bastaría un breve recuento de lo  acecido en los tristes agosto de estas últimas cuatro décadas para descubrirlo. Los hechos son estos y los culpables son fáciles de identificar:

El 24 de agosto de 1962 fueron cañoneadas distintas zonas del litoral habanero,  afectando el hotel Sierra Maestra, Antiguo “Rosita de Hornedo,  9 cuyas habitaciones recibieron impactos directos;  el teatro "Chaplin" y algunas residencias estudiantiles ubicadas en la zona en que confluyen los barrios de Miramar y El Vedado. Con total impunidad, la criminal acción fue reivindicada por los terroristas de origen cubano Isidro Borjas, Juan Manuel Salvat y Leslie Nóbregas  En dos naves artilladas, salidas de puertos  norteamericanos,  llegaron con su carga de muerte.

Según el Archivo número 109-584-3387 del HQ de FBI; NARA RIF Número 124-10279-10032, perteneciente al FBI, el contrarrevolucionario Leslie Nóbregas Heria integraba en esos momentos la Agrupación Montecristi, en cuya dirección se encontraba Justo Carrillo, su fundador y coordinador general hasta septiembre de ese mismo año y que dimitió para trabajar con la  Alianza para el Progreso. No sería absurdo preguntarse si éste no fue un justo premio del gobierno yanqui para Carrillo por las andanzas criminales de su socio Nóbregas.

Fue una de las primeras organizaciones contrarrevolucionarias en fundarse, siguiendo en orden temporal a la “Rosa Blanca”, organización creada en New York, el 28 de enero de 1959, por Rafael Díaz-Balart, conocido abogado vinculado al gobierno de Batista y padre de los furibundos enemigos de Cuba Lincoln y Mario Díaz Balart. La “Rosa Blanca”, sin embargo, tuvo una vida efímera. Le precedería también la “Legión Anticomunista del Caribe”, organizada en República Dominicana por elementos batistianos, bajo el auspicio del dictador Leónidas Trujillo. Entre las más conocidas de las organizaciones que coexistieron con la Agrupación Montecristi se destacaron el “Movimiento de Recuperación Revolucionaria” (MRR), presidido por Manuel Artime; “Rescate Revolucionario” (RR), dirigido por Antonio (Tony) Varona; el “Movimiento Demócrata Cristiano”, bajo la jefatura de José Ignacio Rasco; el “Movimiento 30 de noviembre”  (M-30-11), de Jesús Fernández; y el “Movimiento 20 de mayo”  (M-20-5), de Andrés Vargas Gómez. Este grupo de organizaciones originaron el Frente Democrático Revolucionario (FDR) e integraron la Brigada 2506. Nóbregas Heria fue uno de los tantos mercenarios derrotados por el pueblo cubano en las arenas de Playa Larga y Playa Girón.

Por su parte, 19 de agosto de  1963, dos lanchas procedentes de un buque madre, situado frente a la boca del estero de Santa Lucía, en Pinar del Río, penetraron hasta aproximarse a la planta de sulfometales, atacando a la misma y a viviendas de trabajadores con ametralladoras calibre 30 y bazucas. El grupo, salido de un buque madre de la CIA e integrado por miembros de los “Comandos Mambises”, no vaciló en repetir durante esos años sus criminales agresiones:

1ro de octubre de 1963: Fue atacado Cayo Güín, en Oriente, por un barco de la organización terrorista "Comandos Mambises". Varias personas resultaron heridas y el aserrío quedó destruido.

27 de diciembre de 1963: Tres marineros fueron asesinados y 18 heridos al ser dinamitada por terroristas de la organización "Comandos Mambises", la lancha LT-85 de la Marina de Guerra Revolucionaria, atracada en un muelle de la Bahía de Siguanea, en la Isla de Pinos.

13 de mayo de 1964: Resultaron heridas una niña de 8 años y una ciudadana cuando un buque de la organización terrorista "Comandos Mambises", atacó el central azucarero "Luis E. Carracedo", en el municipio de Pilón, provincia de Oriente. Como consecuencia del incendio provocado y del ataque  se perdieron 70 mil sacos de azúcar.

2 de febrero de 1965: Fueron atacados los tanques de combustible próximos a la playa Ancón, en Trinidad, Sancti Spíritus, por una lancha dotada de una ametralladora calibre 50 y un cañón 57 mm, perteneciente también a la organización terrorista "Comandos Mambises". perforando además un tanque de agua e impactando el almacén de azúcar y varias viviendas de la zona. El costo es de 132,847.00 pesos.

Hoy se conoce con claridad de pruebas que este grupo fue creado y entrenado por la CIA, la que les dotó de sofisticados medios militares y marítimos. Uno de los  oficiales CIA, a cargo del buque madre REX fue Alfredo Domingo Otero, quien en los años noventa fungiría como  Jefe de Operaciones Especiales del Frente Nacional Cubano, el brazo armado de la FNCA y que estaría a cargo de mi preparación como agente de este grupo terrorista cuando yo me encontraba infiltrado dentro del mismo. Otero dirigió estas criminales acciones.

Dos hechos dados a conocer posteriormente,  sacarían a la palestra pública  otra vez el fatídico nombre de los “Comandos Mambises”. El primero de ellos, una información confidencial del Ministerio del Interior de la República de Cuba con fecha de agosto de 1997, desclasificado después en agosto de 1998,  indicaba que Luis Posada Carriles fungía en ese entonces como jefe de los “Comandos Mambises”. La otra información fue una noticia publicada el 14 de agosto de 1997 por el Nuevo Herald en la que, luego de especular sobre quiénes serían los responsables de los atentados terroristas contra hoteles en Cuba, da a conocer que “Comandos Mambises” reclamaba la autoría de los mismos. Al respecto se señaló en el libelo de la mafia miamense:

Según informes, tres grupos han reclamado responsabilidad por los atentados, aunque ninguna de las reclamaciones se considera creíble, y Cuba no ha dado pruebas que apoyen su afirmación de que las personas y los materiales usados en las explosiones ``vinieron de Estados Unidos''.
Uno, que reclama responsabilidad por los ataques del 12 de julio en los hoteles Nacional y Capri, es el hasta ahora desconocido Ejército de Resistencia Interna, que se auto describe como grupo de jóvenes anticastristas renegados del ejército y las fuerzas de seguridad.
La segunda reclamación vino en una nota entregada el miércoles a El Nuevo Herald, en que un grupo que se hace llamar Comandos Mambises reclama la responsabilidad por las bombas en el Cohíba y el atentado a Havanatur en las Bahamas.
``Los Comandos Mambises, no sólo combaten la tiranía [de Castro] en su propio territorio sino también han ido al exterior'', dice la nota.
El tercer grupo que se ha dicho responsable es Alpha 66, con sede en Miami, que aboga por la lucha armada contra Castro. Alpha informó primero que una de sus ``células'' en Cuba había reclamado la responsabilidad por los atentados del Nacional y el Capri, pero luego se retractó, diciendo que sólo había aportado ``la inspiración intelectual general'' de los atentados.


La verdad se supo después por la opinión pública internacional, aunque tanto yo, en mi condición de agente infiltrado dentro de la FNCA, así como mis oficiales, disponíamos de pruebas sobre la autoría intelectual de Posada Carriles y la FNCA en tales acciones.

El primero de agosto de 1974 fueron  capturados por fuerzas de la Marina de Guerra Revolucionaria, en aguas próximas a Boca Ciega, norte de Ciudad de la Habana, los terroristas Luis Manuel de la Caridad Zúñiga Rey (FNCA), Miguel Sales Figueroa y Rodolfo Juan Verdecia, quienes a bordo de la lancha rápida “Malú”, del tipo Thunderboat y con matrícula de la Florida Nro.  8722,  pretendían infiltrarse en Cuba. Cargados de varios fusiles AR 15 y medios explosivos e incendiarios, pretendían atentar contra importantes objetivos económicos y civiles dentro de Cuba.

Lo sorprendente de este acontecimiento es que en esta fallida infiltración terrorista se hallaba Luis de la Caridad Zúñiga Rey, quien se ha ufanado en las sesiones de la CDH, en Ginebra, de ser un luchador por los derechos humanos y no un hombre de armas. Este connotado terrorista fue quien en noviembre de 1993 me reclutó para realizar acciones violentas dentro de la Isla a nombre de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA). Quien quiera ampliar sobre su historial terrorista puede acceder a la web www.Cubadebate.cu y buscar allí el artículo de mi autoría titulado “Luis Zúñiga Rey: el terrorista que yo conocí”. Igualmente puede hallar información en mi libro “Confesiones de Fraile”, publicado en Cuba por la Editorial Capitán San Luis en el 2002 y en venta por Internet.

Hoy Zúñiga Rey es Director Ejecutivo del Consejo por la Libertad de Cuba (CLC), desde donde se dedica a reclutar a potenciales terroristas, tal como lo hizo conmigo y con los cubanos Manuel Inda Ramos y Orfiris Cabrera en 1993, así como un año antes con un canadiense de apellido Trepanier.

Ya en el 21 de agosto de 1996, fue detenido en Cuba el ciudadano de nacionalidad norteamericana Walter Kelsey Van Der Veer, quien intentó introducir ilegalmente varios medios militares y propaganda contrarrevolucionaria. Este turista, devenido en potencial terrorista, planeaba la realización de acciones violentas dentro del territorio cubano. Al ser descubierto en el propio aeropuerto internacional José Martí de la Habana, declaró pertenecer a la organización terrorista "Comandos L" y al “Frente de Liberación Nacional de Cuba” (FLNC), dirigida esta última por Guillermo “Willy” Chávez.

La historia criminal de los Comandos L explica no sólo la calaña de sus integrantes sino su propia esencia criminal. Formada a inicios de los 60 por algunos  fundadores de "ALPHA 66". El principal cabecilla desde su creación fue Antonio Cuesta del Valle, conocido como Tony. Luego de su fallecimiento, el 3 de Diciembre de 1992,  ocupó la jefatura del grupo otro connotado terrorista, Anthony Grarnet Bryan, quien se mantuvo al frente de la misma hasta su muerte ocurrida algunos  años.

En la actualidad, Comandos L prácticamente  no funciona, aunque algunos de los terroristas que la formaron mantienen su hostilidad contra nuestro país y se dedican a planificar acciones violentas contra la Isla.

Entre las principales acciones terroristas efectuadas por esta organización se encuentran:

  • El 26 de marzo de 1963 atacaron en  Caibarién, antigua provincia de Las Villas, al buque de bandera soviética "Bakú", cargado de azúcar cubana. El barco recibió numerosos impactos de cañón de 20 mm. y de ametralladoras calibres 30 y 50 mm. Como consecuencia de la explosión de una mina magnética colocada en su estructura,  se le produjo una grieta de cuatro metros de largo por medio metro de ancho.

  • El 13 de noviembre de 1965 resultó herida en un pie la ciudadana Rosa Reyes Almaguer, como resultado del ataque  perpetrado por una lancha pirata que ametralló la zona del litoral habanero de Miramar con proyectiles de 30 y 50 mm. Dicha acción fue realizada por un comando terrorista conjunto de las organizaciones "Comandos L", "Movimiento 30 de Noviembre" (M-30-11) y Recuperación Cubana en el Exilio (Rece).

  • El 29 de mayo de 1966 se produjo un  intento de infiltración por Monte Barreto, costa norte de la Habana, de un grupo terrorista perteneciente a los "Comandos L” Al ser descubiertos y enfrentados por las fuerzas revolucionarias, fue capturado herido Antonio Cuesta del Valle, alias "Tony Cuesta".

  • El 7 de octubre de 1992 fue atacado el Hotel "Meliá Varadero", ubicado  en Varadero, Matanzas, por una embarcación  pirata perteneciente a  "Comandos L". Obviando el peligro que corrían turistas y cubanos inocentes, la acción causó importantes daños en  la instalación.

Estos no serían, sin embargo, los únicos agostos tristes para los cubanos. Los enemigos de la Revolución, en su obcecado odio contra la misma, e imbuidos en el propósito de derrocarla, se dedicaron a atentar contra  diversas instalaciones hoteleras sin preocuparles  la suerte de sus víctimas ni su país de procedencia.

En agosto de 1997 dos hechos conmocionarían a los cubanos: la explosión de una bomba en las oficinas de Havanatur, en Nassau, el 3 de agosto; la explosión de otro artefacto en el hotel habanero  “Meliá Cohiba”, el 4 de agosto; y  otra explosión terrorista en el hotel “Sol Palmeras” de Varadero, ocurrida el 22 de ese propio mes.

Hoy se conoce la completa verdad sobre quiénes fueron los autores materiales e intelectuales de tales hechos.

La explosión en las oficinas de Havanatur fue provocada por mercenarios de origen cubano pagados por la FNCA, mientras que la explosión ocurrida en el hotel “Meliá Cohiba” fue provocada por el mercenario salvadoreño Otto René Rodríguez Llerena, quien recibió de inmediato una felicitación de Ignacio Medina (Luis Posada Carriles) junto a varios miles de dólares. Por su parte, el artefacto explosivo colocado en  el hotel “Sol Palmeras” fue colocado por los guatemaltecos Marlon Antonio González Estrada y Jorge Venancio Ruiz.  Ambos lograron escapar de la justicia.

Sin embargo, una cosa está clara: todas estas acciones fueron organizadas por la FNCA desde territorio norteamericano y sus principales directivos aportaron grandes sumas de dinero para financiarlas. Posada  Carriles, por su parte, se encargó de buscar y adiestrar a los autores materiales.

Por aquel entonces, la FNCA realizó una de sus más detestables hipocresías. Mientras se encargaba de organizar dichos atentados, públicamente se dedicaba a “felicitar a los cubanos de la Isla que los realizaban como muestra de descontento hacia el gobierno”, en un MENSAJE DE LA JUNTA DE DIRECTORES DE LA FUNDACION NACIONAL CUBANOAMERICANA.

Baste recordar aquel comunicado dado a conocer por la FNCA el 11 de agosto de 1997 para comprobar su desfachatez. En dicho comunicado se expresaba: “no consideramos esas acciones terroristas y cualquier acción contra Castro es legítima”.

En un alarde de consumada desvergüenza, también declaraba en uno de sus párrafos:

 "la Fundación Nacional Cubano Americana, consciente de su responsabilidad para con el pueblo cubano, respalda sin ambages ni reparos cuanta denuncia, enfrentamiento o acto de rebeldía interna vaya encaminado a la expulsión de Fidel y Raúl Castro del poder y, por ende, a la obtención de la paz y el bienestar de nuestro pueblo."

y añade más adelante: "...los cubanos del exilio, que por voluntad propia hemos escogido permanecer como parte integral de la nacionalidad cubana, tenemos la obligación ineludible de acudir en su ayuda sin reparos ni limitaciones. Los hombres y mujeres de la FNCA, siempre atentos al clamor de libertad de nuestro pueblo, también en esta ocasión sabremos cumplir con nuestro deber".

Agosto de 1998 traería también su sello de terror. Previo a la anunciada asistencia del Presidente Fidel Castro a República Dominicana, en ocasión de celebrarse allí la Cumbre de Jefes de Estado del Caribe, elementos terroristas de origen cubano planearon realizar un atentado contra él  entre el 20 y 25 de agosto.

Para organizar el atentado, Luis Posada Carriles se reunió en el Hotel Holiday Inn de Ciudad de Guatemala, en varias oportunidades, entre el 10 y el 21 de julio, con los terroristas Enrique Bassas, Ramón Font y Luis Orlando Rodríguez.

El primero de ellos cuenta con vasta experiencia como financiador de actividades terroristas. El segundo, Ramón Font, ha sido un activo terrorista dentro de Comandos L y fue entrenado como experto en explosivos por la CIA. Participó, por ejemplo, en el ataque al barco soviético Bakú en marzo de 1963 y en el ataque al faro de la Bahía de Cádiz en 1964. El tercero, Luis Orlando Rodríguez,  agente de la CIA y ex oficial del Army norteamericano, contaba con vasta experiencia en operaciones especiales.

Este peligroso team de terroristas planificó asesinar a Fidel en uno de los tres planes de atentado que se preparaban simultáneamente para ejecutar en esta oportunidad durante su estancia en Santo Domingo.

El plan preparado por ellos consistía en usar explosivos y dos lanzacohetes para atentar contra Fidel. Con ese propósito, Posada Carriles viajó a Nicaragua el 26 de marzo de 1998, ingresando a este país por el Aeropuerto Internacional "Augusto César Sandino”, en Managua, y haciendo uso del pasaporte salvadoreño Nro. 143258, a nombre de Franco Rodríguez Mena. Allí contactaría a varios contrarrevolucionarios cubanos radicados en Estelí, a los que encargó la compra de varios kilogramos de explosivo plástico del tipo C-4 y dos lanzacohetes RPG. Para tal fin, Posada contaba con 10 000 que le fueron entregados directamente por Arnaldo Monzón Plasencia, director de la FNCA y uno de mis jefes dentro de la misma.

Regresó a Nicaragua el 7 de mayo de ese mismo año con vistas a agilizar la obtención de los explosivos y los lanzacohetes. Esta vez no usó la vía aérea para llegar a este país, sino lo hizo a través del paso de Las Manos, en la frontera hondureña y nicaragüense.

A pesar de los esfuerzos de Posada Carriles y sus cómplices por eliminar a Fidel, tampoco esta vez sus planes tuvieron suerte, como tampoco la tendrían años después en Panamá.

Este ha sido, amigo lector, un pequeño recuadro que le permitirá conocer, luego de leer la primera parte de este trabajo sobre el terrorismo contra Cuba en agosto, quiénes han sido los culpables y ejecutores del terrorismo más continuado que haya sufrido pueblo alguno. Los culpables hállelos usted al Norte, allá donde hoy se proclama una guerra contra el terrorismo que, como usted apreciará, es totalmente parcializada y oportunista.

Percy Francisco Alvarado Godoy

lunes, 9 de julio de 2012

Desempolvando archivos: Alegato de Percy Alvarado, en nombre de Cuba, ante el Tribunal Antiimperialista en el XVI Festival de la Juventud y los Estudiantes. (Caracas, 2005)


Compañeras y compañeros miembros del Tribunal:

Como señalara Noam Chomsky, encumbrado lingüista y politólogo norteamericano, Cuba ha sido la nación más afectada  por el terrorismo en los últimos tiempos. Este flagelo, condenable no sólo por sus métodos, sino también por sus propósitos, fue instrumentado, organizado y planificado por las administraciones norteamericanas desde el momento mismo del advenimiento de la Revolución Cubana aquel inolvidable Primero de Enero de 1959. Para llevarlo a cabo, hallaron en la burguesía cubana derrotada, en el esbirro aún sediento de sangre, en el torturador batistiano, en el lumpen y en el criminal amasador de fortunas, al Frankestein idóneo. No importó entonces cuánta muerte se ocasionaría, cuánto daño físico y psicológico se provocaría, cuánta lágrima y dolor se causarían en un pueblo inocente cuyo único delito fue desear una vida mejor para todos y apostar por un cambio profundo de su realidad. Todo lo que se hizo, pues, estaba dirigido al objetivo de derrocar por la violencia a la Revolución naciente, desafío bochornoso para el gigante del Norte y para sus apetencias geopolíticas.

Más de 560 hechos de terrorismo se llevaron a cabo contra el pueblo cubano en estas últimas cuatro décadas. Desde la planificación de cerca de 600 planes de atentado contra el líder incuestionable de esas transformaciones, el compañero Fidel Castro, y el intento de asesinar a otros líderes de la Revolución, así como el asesinato de milicianos, jóvenes guardafronteras, maestros alfabetizadotes y familias campesinas; desde los secuestros de naves aéreas y embarcaciones,  los ataques piratas,  la guerra bacteriológica, la colocación de bombas en instalaciones económicas, escuelas, hoteles y  fábricas, hasta el ametrallamiento de poblados de pescadores, Cuba ha visto morir a sus mejores hijos de una forma indiscriminada  y criminal por malhechores que partieron de la Florida, Estados Unidos, bajo la mirada complaciente y encubridora de las autoridades norteamericanas. 3478 asesinados y 2099 heridos ha sido el penoso costo de la hostilidad estadounidense hacia Cuba y del odio irracional de las organizaciones terroristas radicadas en Miami. A ello se suman cifras millonarias por las afectaciones materiales producidas.

Bastaría examinar brevemente la década de los noventa para entender la envergadura de la violencia desatada contra la Isla de la Libertad por parte de sus enconados e históricos enemigos:

En esa década se organizaron 16 planes de atentado contra el Comandante en Jefe, coincidentes todos con las visitas efectuadas por el mandatario para participar en Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y otros eventos internacionales.

En ese mismo tiempo se organizaron 8 atentados contra otros dirigentes cubanos.

Al mismo tiempo, se llevaron a cabo 108 acciones terroristas contra objetivos en Cuba y representaciones cubanas en el exterior.

Cuba también ha sufrido la agresión a su espacio radioeléctrico por 25 emisoras radiales y la mal llamada TV Martí, cuya señal parte de Estados Unidos, en franca violación de las leyes internacionales de comunicación. Desde esa época, dichas emisoras transmiten cerca de 2000 horas semanales, profiriendo constantes ataques contra el orden institucional y llamando a la subversión. Sólo en un mes, por ejemplo, entre el 26 de enero y el 25 de febrero de 1993,  desde estas emisoras se realizaron:

20 llamamientos a atentar contra Fidel.

100 exhortaciones para realizar sabotajes contra instalaciones económicas y sociales del país.

124 llamamientos a miembros del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas para insubordinarse contra el gobierno revolucionario.

471 incitaciones a realizar propaganda contra la dirección del país y el sistema socialista democráticamente establecido.

Compañeras y compañeros integrantes del Tribunal:

Para todos es harto conocido que, con el derrumbe del campo socialista europeo, la mafia terrorista de Miami y los propios Estados Unidos albergaron la infundada idea de que las horas de la Revolución Cubana estaban contadas. Muchos ilusos, incapaces de valorar la resistencia del pueblo cubano, prepararon apresuradamente las maletas para regresar a la Isla y acabar de un solo manotazo con la obra de la Revolución, sumiendo al país en un baño de sangre y descargando sobre todos nosotros su odio irracional y la impotencia acumulada. Sin lugar a dudas, Cuba atravesó en esos momentos una situación verdaderamente difícil:

Cuba perdió el 59.9 % de sus exportaciones al exterior, con la consecuente pérdida de sus mercados tradicionales y la imposibilidad de colocar sus productos en otros países como consecuencia del férreo bloqueo establecido por los Estados Unidos contra la Isla.

Cuba también perdió  el 68 % de sus importaciones, lo que provocó la rápida carencia de materias primas y combustible, y la inmediata paralización de las inversiones, así como la semiparalización de la industria nacional reducida a un 10-15 %  en 1993. En esos momentos, la producción decreció, pues, en un 54,3 % y, en consecuencia, el consumo total de la población bajó en un 27 % aproximadamente.

Ante este difícil panorama, la Revolución y el pueblo cubano decidieron sobrevivir a toda costa. Se adoptaron urgentes, pero bien pensadas medidas encaminadas a reducir los desequilibrios económicos existentes,  de ajuste y estabilización económica, así como para lograr la eficiencia económica. Tales medidas fueron, en sentido general, la apertura al capital extranjero para estimular el desarrollo inversionista, la búsqueda de nuevos mercados y el desarrollo del turismo como motor impulsor del desarrollo económico ulterior.

¿Qué hicieron entonces las organizaciones terroristas radicadas en Miami y las administraciones estadounidenses para contrarrestar la estrategia cubana? Sin lugar a dudas, incrementar las acciones de terror para dar el golpe de gracia al gobierno y fortalecer las medidas para propiciar su aislamiento internacional. Para ellos, sus objetivos más precisos fueron:

1)   Atentar contra instalaciones turísticas con el doble propósito de desalentar el naciente flujo de turistas a la Isla y dañar esta alternativa económica  escogida por la Revolución. En esa década fueron colocadas 30 bombas en hoteles y otras instalaciones del turismo, de las que hicieron explosión once de ellas. Los daños ocasionados fueron cuantiosos, a lo que se sumó la muerte del joven turista italiano Favio di Celmo y diez ciudadanos cubanos heridos. En ese período se planificaron otras acciones que fueron descubiertas a tiempo y debidamente neutralizadas.

2)   Atentar contra instalaciones económicas de importancia vital para mantener la deteriorada producción industrial, tales como termoeléctricas, refinerías, centrales azucareros y otras instalaciones fabriles.

3)   Búsqueda de información sobre empresas extranjeras que invertían en Cuba, no sólo para ejercer presiones contra sus dueños sino para preparar también acciones terroristas contra las mismas.

4)   Estudios sobre las fuentes de abastecimiento de piezas de repuesto para la industria azucarera, la industria básica y otras ramas de la economía para cortarlas o atentar contra los suministradores.

5)   Estudios sobre la vulnerabilidad de las principales industrias cubanas e instalaciones hoteleras, que consistieron en filmaciones, fotografiado, marcajes con GPS, elaboración de mapas y croquis sobre sus dependencias y vías de acceso, con vistas a sabotearlas después  usando  medios explosivos e incendiarios.

Compañeras y compañeros del Tribunal:

Yo fui un testigo excepcional de estos planes terroristas y criminales maquinaciones planificadas y organizadas contra Cuba. Durante 22 años permanecí infiltrado dentro de las filas de los enemigos de la Revolución y tuve el magnífico privilegio de luchar en las sombras, al igual que una valiosa pléyade de hombres, entre los que se encuentran los 5 Héroes cubanos injustamente presos en cárceles norteamericanas, para salvaguardar la vida de este heroico pueblo, mantener intactas sus conquistas y detener la amenaza terrorista.

Durante los años noventa pude infiltrar tres poderosas organizaciones terroristas entre las que se encontraba  la Fundación Nacional Cubano Americana. Lo hice yo, y lo hicieron mis compañeros, ante la negativa del gobierno norteamericano de detener a esos terroristas, ante su complicidad con ellos y ante la apatía de las naciones desarrolladas del planeta, incapaces de levantar un solo dedo para condenar ese criminal terrorismo desplegado contra Cuba. Un general retirado norteamericano, Edgard Atkeson, ex vice jefe del Estado Mayor del ejército norteamericano para la inteligencia, reconoció en el injusto y amañado juicio impuesto de mis hermanos en Miami, que a Cuba le asiste el derecho de defenderse cuando no representa un peligro para los Estados Unidos y, sin embargo, se siente amenazada por su vecino del Norte. “Cuba necesita de ojos y oídos en la Florida que la alerten ante una posible agresión”, aseguró este general. Y es cierto, nosotros fuimos los ojos y oídos de Cuba en Miami, los que la defendimos del terror y evitamos tanta muerte injustificada para nuestro pueblo.

Muchos fueron los planes que mis hermanos antiterroristas evitaron y descubrieron. Le cabe a ellos  a René González, a Fernando González, a Ramón Labañino, a Gerardo Hernández y a Antonio Guerrero, el mérito de  haber impedido la consumación de más de setenta actos terroristas contra Cuba. En mi caso particular, quisiera referirme a algunos ejemplos para demostrar la calaña asesina de los líderes de la Fundación Nacional Cubano Americana y de otras organizaciones terroristas, que se pasean con total impunidad por las calles de ciudades norteamericanas y han llegado incluso a retratarse con  presidentes como Ronald Regan. George Bush padre, Bill Clinton y con el actual ocupante de la Casa Blanca:

El día 23 de diciembre de 1993 tuve la tarea de organizar, a solicitud de los jefes de la FNCA, la colocación de cuatro bombas en hoteles de la Habana y  de ocho cápsulas de fósforo vivo en cines y teatros de la Capital. ¿Cuánta gente inocente, me pregunto hoy, debería morir ese día para satisfacer el odio irracional contra Cuba de la mafia miamense y su incontrolable sed de poder?

Entre los meses de enero y septiembre de 1994, se me encargó por el propio Presidente de la Fundación, Francisco José Hernández Calvo, y otros directivos de la  criminal organización, realizar estudios en cinco termoeléctricas cubanas para preparar condiciones para su voladura mediante explosivos. También me orientaron preparar condiciones para atentar contra varias refinerías del país, dos hospitales, otras instalaciones económicas, la sede del Comité Central del Partido, el Ministerio del Interior y el Palacio de Convenciones, visitado por muchos de ustedes en alguna ocasión. También se me encargó la planificación de un posible atentado contra Fidel y la introducción de abundante dinero falso para caotizar la economía cubana.

En noviembre de ese mismo año se me orientó volar el famoso cabaret Tropicana, de la Habana, al que asisten diariamente 1050 personas entre turistas extranjeros y ciudadanos cubanos. Para tal propósito fui entrenado en el manejo de los explosivos, en un  hotel de Guatemala, nada menos que  por  Luís Posada Carriles y Gaspar Jiménez Escobedo. Esos dos terroristas de amplio historial criminal, liberados bochornosamente por la expresidenta panameña Mireya Moscoso, me entregaron dos poderosas bombas que supuestamente yo colocaría en ese cabaret la noche del 29 de noviembre de 1994. ¿Cuántas madres, esposas e hijos norteamericanas, canadienses, italianas, mejicanas, venezolanas, francesas y de otros países, incluidos cubanos,  me pregunto hoy, hubieran llorado esa vez la muerte de sus seres queridos? ¿Cuántos hogares de todo mundo no habrían sufrido un penoso luto en esa oportunidad? ¿Cuánto dolor y pena se hubiera causado en nombre del terror y el odio irracional de bestias como Posada Carriles y sus jefes de la FNCA?

Muchas otras detestables tareas me dieron los enemigos de la patria cubana y me satisface hondamente haber puesto mi vida en peligro por neutralizarlas. ¿Qué otra cosa no puede merecer que se haga por él el glorioso pueblo cubano  por parte de este hermano guatemalteco que siente, como todos ustedes, la admiración por esa gente noble y laboriosa, solidaria y amiga de las causas más justas?

Permítanme entonces, ante tanta indignación acumulada, ante la certeza de haber vivido una página de horror y ser testigo de ella, sin odios, pero con la convicción de la necesaria justicia, parafrasear a aquel ilustre chileno universal, Pablo Neruda, en su Canto General:

Para los que un día asesinaron a un joven alfabetizador cubano, Manuel Ascunce Doménech, de apenas 16 años de edad por haber cometido el delito de enseñar a  humildes campesinos, sin darle la oportunidad de crecer en un mundo mejor y conocer alguna vez el amor de mujer, pero sí conocedor del amor grande a los hombres de su tierra, PIDO CASTIGO.

Para los que asesinaron a tantas familias campesinas en Cuba, incluidos decenas de niños y niñas, les hirieron y dejaron inválidos, por el único delito de labrar la tierra que les entregó la Revolución, sentirse dignos por vez primera  y convertirse al fin en privilegiados dueños de su  destino, PIDO CASTIGO.

Para los que planearon y ejecutaron el criminal atentado contra el avión cubano en Barbados, en el que murieron 73 inocentes, segándole de tajo sus más hermosos sueños; laceraron la vida de jóvenes atletas orgullosos a traer a la Patria sus triunfos y les quebraron la ternura, PIDO CASTIGO.

Para los que han asesinado a diplomáticos cubanos  como Félix  García Rodríguez y Adriana Corcho, con total impunidad y criminal saña, ante los ojos indolentes de los gobiernos ante los que estaban acreditados,  hundiendo a sus familias en el luto y la desheredad, PIDO CASTIGO.

Para los que han asesinado a 101 niños cubanos, víctimas de la más detestable guerra biológica, privándoles del sagrado derecho a la vida, cercenando sus vidas tempranas y llenas de esperanza, PIDO CASTIGO.

Para los que sembraron de luto las calles cubanas, sus cines y granjas; han diseminado su odio sobre víctimas inocentes y han asesinado a mansalva, asesinando y malhiriendo, PIDO CASTIGO.

Para los que desde la Casa Blanca y Langley, han azuzado el odio irracional contra los cubanos, imponiéndoles una guerra sucia y un criminal bloqueo; que son capaces, a la vez,  de hablar hipócritamente de cruzadas antiterroristas mientras siembran de terror en el mundo entero.  Para los que mienten y distorsionan la verdad y endilgan falsas acusaciones a los justos, amenazando sin piedad como procónsules del mundo, PIDO CASTIGO.

Para esos mismos que han fabricado criminales y los han entrenado para matar y torturar empleando manuales made in USA y CIA; para los que los usado para reprimir y desaparecer gente progresista en América Latina; para los que los han empleado para el trabajo sucio como el asesinato de Kennedy, los escándalos Watergate e Irán Contras, el asesinato de Letelier, Carlos Prats y otros, PIDO CASTIGO.

Para los que se pasean impunemente por las ciudades norteamericanas, pavoneándose de sus crímenes, como Orlando Bosch y Luís Posada Carriles;  para sus cómplices menos afamados pero peligrosos como ellos, enfrascados en preparar atentados contra Cuba siempre  y hoy contra la hermana Venezuela, PIDO CASTIGO.

Para los que han ignorado a nuestros muertos y sólo se han sentido consternados ante las muertes de seres inocentes en Nueva York, Madrid y Londres, víctimas del mismo terrorismo que ellos han estimulado, discriminando inexplicablemente a las víctimas cubanas con un bochornoso silencio, PIDO CASTIGO.

Para  los cómplices y bárbaros,
para  los criminales redomados,
para los asesinos sin escrúpulos,
para los victimarios indolentes,
para sus cómplices y amigos,
para sus socios de tantas correrías,
para los que prefieren callar y no comprometerse,
para los apáticos e indiferentes,
PIDO CASTIGO

Por  nuestros  muertos, por los que nos ha arrebatado la mano criminal, privándonos de su compañía, de su caricia, de su sonrisa y de su afecto; por los que no tuvieron la oportunidad de despedirse de nosotros y aún reclaman justicia; por los que diariamente nos contemplan desde una vieja foto, arrugada de tanto ser acariciada por nosotros, EXIJO JUSTICIA. 

Por nuestros hermanos, hacinados en cárceles por defender a su gente del terror y el crimen; burdamente difamados e injustamente condenados por los propios asesinos que combatieron; por la falta de justicia, EXIJO JUSTICIA.

Por los que vamos a morir si se atreven a atacarnos; por los que a diario los combatimos y combatiremos, por los que no entregaremos nuestras conquistas y preferimos perecer por defenderlas, EXIJO JUSTICIA.

ShareThis