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lunes, 30 de octubre de 2017

USA intentó dos planes de invasión contra Cuba durante administración Kennedy


JFK, Hoover y Robert Kennedy

De acuerdo con una nota publicada hoy por  el diario USA Today el gobierno de John F. Kennedy, a instancias de los halcones del Pentágono y de la CIA, habría optado por realizar invasiones armadas con tropas norteamericanas en dos oportunidades contra el gobierno de Fidel Castro con el fin de derrocar por vía violenta a la Revolución Cubana. Ambos planes estarían sobre el tapete para realizarse a partir de agosto de 1962.
Este hecho alarmante sale a la luz luego de la reciente desclasificación de documentos relacionados con el asesinato
de JFK. En el primer caso, según un memorándum oficial del 8 de agosto de 1962, el gobierno de Kennedy estimó atacar a Cuba usando una fuerza militar de 261,000 soldados los que, en un término estimado entre 10 a 15 días, lograrían derrocar al gobierno cubano y tomar el control del país. Estas propias estimaciones absurdas destacaban la posibilidad de alcanzar este fin con bajas mínimas a ambos lados.
Al mismo tiempo, la administración de Kennedy tenía otro plan de invasión más detallado que incluía el uso de 71,000 soldados y 35,000 infantes de marina en territorio cubano y otros 29,000 soldados en puestos de apoyo, implicando a dos divisiones aerotransportadas del Ejército, una brigada de infantería, un comando de combate blindado, una fuerza de ataque anfibio naval y 17 escuadrones tácticos de combate de la Fuerza Aérea y 53 escuadrones de transporte de tropas.
Afortunadamente, los planes de invasión no prosperaron pues las estimaciones de bajas hechas por la parte norteamericana eran erróneas pues soslayaron no solo la capacidad defensiva de los cubanos, sino que ignoraron la disposición de pueblo armado de defender a su Revolución a toda costa. Otro vergonzoso Girón hubiera golpeado a la quimérica idea de aplastar a Cuba.

sábado, 21 de febrero de 2015

Confrontación con Israel: Obama podría correr la misma suerte de Kennedy

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Wayne Madsen, periodista de investigación y columnista estadounidense, en una entrevista con Press TV manifestó que en vez de tener desencuentros con Israel sería mejor que el presidente Barack Obama se preocupara de su propia seguridad. Eso le podría ayudar a no repetir lo que le ocurrió a John F. Kennedy, quien fue asesinado en circunstancias misteriosas tras confrontar al Estado judío.

viernes, 23 de mayo de 2014

María Stults Sherman, otro peón muerto por la CIA



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María Stults Sherman, nacida el 21 de abril de 1913 en Evanston, Illinois, y asesinada el 21 de julio de 1964, fue un prominente cirujano ortopédico y especialista en cáncer en Nueva Orleans, Luisiana, cuyo brutal asesinato sigue sin resolverse. Lo significativo de la fecha en que fue asesinada es que ese mismo día se produjo el arribo de los miembros de la Comisión Warren llegó Nueva Orleans, para obtener testimonios sobre el asesinato de John F. Kennedy.

Sherman obtuvo un título en medicina de la Universidad de Chicago en 1943. En 1947, fue nombrada profesor asistente de cirugía ortopédica en el Hospital Billings, afiliado a dicha universidad. En 1952, se trasladó a Nueva Orleans para convertirse en directora en la Clínica Ochsner Medical Foundation, una creación del cirujano Alton Ochsner. Al año siguiente pasó a ser profesor asociado en la Facultad de Medicina de Tulane. Fue investigadora de cáncer y jefe de Ortopedia en el Mercy Hospital de Nueva Orleans. Asimismo llegó a ser miembro de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos y miembro del Colegio Americano de Cirujanos. 

Su muerte se produjo al amanecer del 21 de julio de 1964, en su apartamento ubicado en la avenida St. Charles, en Nueva Orleans, y su cadáver fue encontrado por un cubano nombrado Juan Valdés, de oficio dramaturgo y vecino de la misma. El informe policial clasificó su muerte como un asesinato. 

Con independencia de que el informe de la autopsia señaló que su brazo derecho y la caja torácica se había quemado, como resultado de un pequeño incendio iniciado en su colchón, la causa de su muerte fueron varias puñaladas en sus órganos vitales como el corazón, el hígado, los brazos, las piernas y el estómago, fruto de un salvajismo sin parangón. La herida en el corazón fue la causa exacta de la muerte, recibiendo las otras cuando era cadáver. Con respecto a las quemaduras de su cuerpo, los investigadores concluyeron que fueron realizadas en otro lugar y que el incendio del colchón fue una tapadera o un burdo montaje.

LOS SECRETOS DETRÁS DE SU MUERTE

Sus vecina, nombrada Victoria Hawes Owen, reconoció posteriormente a Lee Harvey Oswald como uno de los visitantes de la señora Sherman y a Juan Valdés, a quien la misma nombraba como Harvey y de quien dijo haber identificado a éste pues fue un ex compañero suyo  en la  Beauregard Junior High School,  en 1953. Oswald era visitante frecuente al departamento y se le veía con frecuencia con Juan Valdés y con David Ferrie, asociados a Guy Banister, cuya agencia de detectives fue un punto focal para las actividades de la CIA en Nueva Orleans. 

A los ayudantes de Garrison, James DiEngenio y Davy Bill, les llamó poderosamente la atención la homosexualidad de los involucrados en el sospechoso asesinato de Kennedy, particularmente en los casos de David Ferrie, Clay Shaw, Jack Ruby, Lee Harvey Oswald y otros dos complotados. Por ello no les extrañó que su jefe, Garrison, viera el asesinato de la Dra. Sherman con un asesinato sexual, ya que la misma era lesbiana.

Aunque Garrison, a instancias de Martin había apuntado la culpabilidad de David Ferrie en el asesinato de Kennedy, la muerte de éste le hizo cambiar de opinión y dirigir sus esfuerzos hacia Clay Shaw, aunque no detectó los móviles reales del magnicidio y centrarse en motivaciones homosexuales de los implicados. Mucho más tarde comprendería su error y descubriría la existencia de una conspiración que involucró a poderosos miembros del gobierno, de sus agencias y de la Cosa Nostra.

No cabe hoy la menor de las dudas de que la doctora Sherman conoció sobre la participación de la CIA en el asesinato de Kennedy a través de Ferrie y Shaw, pero ella misma trabajaba para la agencia desde hacía algún tiempo, pues investigó secretamente para la CIA y el gobierno sobre el desarrollo de una vacuna para prevenir una epidemia de cánceres de los tejidos blandos causados ​​por la vacuna contra la polio contaminadas con SV-40. La continuación de esa investigación la involucró con David Ferrie, jefe de uno de los laboratorios, ubicado en Luisiana Avenue Parkway.

Según el informe de Homicidios, fechado el 29 de octubre de 1964, el asesino entró al apartamento de Sherman por el patio trasero e hirió en varias oportunidades a su víctima. Luego parece haber provocado un incendio intencional para encubrir la causa de la muerte y simular un accidente. El cuerpo desnudo de la víctima fue cubierto desde la región púbica hacia la cabeza con ropa diversa, varias de las cuales se quemaron y otras no. Tampoco se encontraron señales de pelea o desorden alguno en la habitación.
Los detectives de homicidios, entre ellos Sam Moran, dijeron que las causas del asesinato fueron presumiblemente el robo con violencia, ya que la cartera de la víctima estaba vacía.

Los motivos principales de la muerte de la doctora María Stults Sherman fueron sus estrechos vínculos con varios individuos como Lee Harvey Oswald, David Ferrie y Clay Shaw, todos involucrados en la conspiración contra Kennedy, particularmente por parte de la CIA. La agencia no quiso correr riesgos con ella y, simplemente, la eliminó. No le importó que fuera una científica de renombre que hubiera trabajado para la Agencia. Como los otros, era descartable.


Percy Francisco Alvarado Godoy

La mano de la CIA no perdona: David W. Ferrie



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De acuerdo con la autopsia realizada a David W. Ferrie, identificada por el No. W67-2-255 y realizada por Ronald A. Gales, MD, patólogo, en presencia de Nicholas J. Chetta, MD, se determinó que el occiso falleció  el 22 de febrero de 1967, a la una de la tarde, como resultado de una hemorragia cerebral masiva debido a  un fallo arterial. Los diagnósticos finales dictaminaron 1. La rotura de aneurisma sacular de polígono de Willis con gran hematoma subdural izquierdo, hemorragia subaracnoidea, hemorragia pontina y secundaria. 2. La enfermedad cardiovascular hipertensiva y 3. Edema pulmonar y congestión. 

El examen externo determinó que Ferrie era un hombre blanco bien desarrollado, con 5 pies 9 pulgadas de estatura y un peso de 182 libras y media. No se determinaron signos externos de violencia en el cuerpo. Asimismo se determinó que no había evidencias de traumatismo y contusiones en parte del cuerpo del occiso, que fue marcado con etiqueta de identificación NOPD # 1440.

De acuerdo con la autopsia, pues, Ferrie murió aparentemente de muerte natural, pero existieron sospechas de que este examen fue falseado y que el mismo fue asesinado por sus empleadores de la CIA, quienes trataron de cubrir su crimen. Muchas evidencias existen al respecto, sobre todo cuando la muerte de Ferrie ocurre en un momento en que estaban desapareciendo varios de los sospechosos de estar implicados en el asesinato de Kennedy.

EL PASADO OSCURO DE FERRIE Y SUS VÍNCULOS CON LA CONSPIRACIÓN

El fiscal Jim Garrison, aunque carente de sólidas evidencias sobre su participación en la conspiración, siempre sospechó de Dave Ferrie y de participación en el asesinato del mandatario norteamericano.

El periodista del Saturday Evening Post, James Phelan, visitó Nueva Orleans invitado por Garrison y su caracterización de Ferrie fue la siguiente: “Ferrie había sido un maestro, un candidato fracasado para el sacerdocio, un piloto que había sido dado de alta por las líneas aéreas por su homosexualidad, un supuesto psicólogo e hipnotizador aficionado pero, sobre todo, un implicado en la guerra de la CIA y de los anticastristas contra la Revolución Cubana”.

Capturado por órdenes del fiscal Jim Garrison, éste se escudó en varias declaraciones que ofreció al FBI, en las que declara su inocencia en el caso. Sin embargo, Garrison mantuvo sus aprensiones sobre él. Varios hechos lo implicaban directamente con la conspiración, sobre todo el haber mantenido contactos con el presunto asesino Lee Harvey Oswald mientras ambos estaban en la Patrulla Aérea Civil en 1955, así como con otros sospechosos de estar involucrados en la conspiración. Ferrie lo negó todo, incluso haber conocido a Oswald, cuando esto era incierto. Lo llamativo del caso es que, cuatro días después de haber hecho esta declaración, David Ferrie fue encontrado muerto en su apartamento, sucio y desordenado, con dirección en 3330 Parkway Luisiana Avenue.

Otro elemento inculpatorio para Ferrie, según Garrison, fue un viaje en coche a Houston que Ferrie hizo con dos amigos, Martens Layton y Alvin Beauboeuf, apenas doce horas después del asesinato. El fiscal estudió minuciosamente los registros telefónicos de Ferrie, sus paradas en la ruta a lo largo del camino, así como otras evidencias, entre ellas altas sumas de dinero por parte del mafioso neoyorquino Carlos Marcello. Tanto Martens como Alvin Beauboeuf, fueron sometidos al detector de mentiras en 1967, luego de la muerte de Ferrie.

Un elemento de interés fue la actividad inculpatoria contra Ferrie por parte de Jack Martin, cuyo nombre real era Edward Stewart Suggs, un controvertido individuo de escasa credibilidad, con una personalidad sociopática y con un amplio prontuario criminal, según el FBI y la Policía.  Suggs o Martín había sido paciente en un hospital siquiátrico entre 1956 y 1957 en el Mercy Hospital. Dijo haber trabajado para la CIA, pero el FBI no le creyó. Sin embargo, los sargentos Regis L. Kennedy y Claude L. Schlager, miembros de Buró, entrevistaron a Martin/Suggs el 25 de noviembre de 1963, confirmando el mismo la relación entre Ferrie y Oswald. A la par, ratificó que Ferrie enseñó a Oswald a disparar.

En la entrevista Martin aseguró que Ferrie había dejado la ciudad de Texas el viernes 22 de noviembre de 1963, por la noche. 

En otra entrevista realizada por el FBI a Jack S. Martin, a los dos días siguientes de la primera, por parte de Regis Shearer Jr. y L. Kennedy, en Nueva Orleans, Luisiana, Martin negó haber escuchado amenazas de Ferrie contra el presidente Kennedy. Sin embargo, lo acusó de desear la muerte de un sheriff adjunto en Jefferson.

Lo cierto es que muchos conocieron la animadversión de Ferrie hacia Kennedy por no haber apoyado militarmente a los invasores de Playa Girón y compartía este sentimiento con los terroristas asentados en Miami. La otra dosis de inculpamiento la pusieron Garrison, Perry Raymond Russo y G. Robert Blakey, quienes buscaron en él una cabeza de turco para alejar a los investigadores de los verdaderos culpables.

Lo curiosos también en la conspiración contra Kennedy fue que una gran mayoría de los implicados eran homosexuales declarados como el propio David Ferrie, Jack Ruby, Clay Shaw, Lee Oswald Harvey, JD Tippit, George de Mohrenschildt, Edwin Walker, Herbert Hoover, Clyde Tolson, Louis Bloomfield, James Jesus Angleton, el cardenal Spellman, entre otros implicados.  

También lo hicieron sospechoso sus vínculos con Lee Harvey Oswald, como ya señalamos, y con agentes de la CIA como Barry Seal y Clay Shaw, todos relacionados de alguna forma al magnicidio de Kennedy y también involucrados en la Operación 40 de la CIA. También Ferrie fue visto con Jack Ruby antes del asesinato de Kennedy en Dallas.

UNA BREVE HISTORIA DE UN MIEMBRO DE LA CIA

David William Ferrie nació el 28 marzo 1918, en Cleveland, Ohio, convirtiéndose con el tiempo en piloto contratado por la CIA para realizar acciones terroristas contra Cuba, así como actividades de narcotráfico y trasiego de armas. En septiembre de 1960, fundó el Escuadrón de Cadetes Metairie Falcon, vinculándose a grupos terroristas anticubanos. En este tiempo se relacionó con Guy Bannister, Carlos Bringuier, el Dr. Alton Ochsner y el Dr. Mary Sherman, para realizar planes de atentado contra Fidel Castro, bajo el auspicio de la CIA.

Antes trabajó como instructor de vuelo de la Patrulla Aérea Civil en Luisiana, donde conoció a Lee Harvey Oswald.

Algunos elementos sobre sus actividades los ofreció Ferrie en una entrevista que sostuvo con el FBI el 25 de noviembre de 1963, la cual es identificada como W.C.D. 75 y fue realizada por Ernest Wall y L. M. Shearer, en Nueva Orleans. En la misma, Ferrie señaló que nunca ha sido dueño de una mira telescópica o un rifle equipado con un telescopio, así como que nunca usó este tipo de arma. En la misma negó conocer a Lee Harvey Oswald.

Ferrie reconoció sus vínculos con el grupo terrorista Frente Revolucionario Cubano en Nueva Orleans, entre noviembre de 1960 y agosto de 1961, visitando con cierta frecuencia a su jefe Sergio Arcacha en sus oficinas en el edificio de Balter, en la calle Campamento 544.  

Ferrie usó su pasaporte número B085860, emitido 18 de septiembre 1961, para viajar frecuentemente a Guatemala, dedicándose a entrenar a fuerzas irregulares, bajo mandato de la CIA, para realizar actividades contra Cuba. También realizó misiones para la CIA en Nicaragua y en Cayo Swan. Fue entrenador de los pilotos mercenarios de la brigada 2506. Mantuvo estrechas relaciones con el oficial CIA Clay Bertrand, a cargo de la operación Mongoose en Nueva Orleans.

La CIA cubrió sus huellas tras la sospechosa muerte de David Ferrie, quien dejó dos notas de suicidio sin firmar y una autopsia falseada. Obstaculizó de esta forma la investigación de Garrison, ocultando su papel en el asesinato de Kennedy. Otra vez la CIA se anotó un punto victorioso para escamotear la verdad.


Percy Francisco Alvarado Godoy

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