Trump se desenmascara
al buscar como compañero de fórmula para dirigir EEUU nada menos que al general
Michael T. Flynn, ex jefe de la Defense Intelligency Agency
(DIA), quien es un agresivo halcón cuyo posicionamiento político lo define como
un feroz enemigo de Rusia, Venezuela, Corea del Norte, Irán y Cuba. Este
militar de origen demócrata insidiosamente vincula a las naciones referidas
como sostén de los grupos terroristas islámicos.
Si Trump decidiera
considerarlo como su vicepresidente, estaría marcando una percepción pro
guerrerista en su futura política internacional, dejando a un lado el diálogo y
la distensión. Inobjetables son sus declaraciones en este sentido al New York Post donde enfatizó: “Estamos en una guerra mundial, frente a una alianza enemiga que va
desde Pyongyang, Corea del Norte, a La Habana, Cuba, y Caracas, Venezuela. En
el camino, esa alianza recoge a los países musulmanes radicales como Irán y
organizaciones tales como Al Qaeda, los talibanes y el Estado Islámico".