Así
tenemos que Hemingway trabajó como caza-espías para el Departamento de
Estado, como caza-submarinos para la ONI y como asistente de jefe de
estación para la OSS, pero también para la NKVD. Irónicamente, como
concluyó el historiador Reynolds, las tres agencias estadounidenses y la
soviética coincidieron en que, por mucho que quiso ser agente de
inteligencia, Hemingway nunca estuvo a la altura de las expectativas.
En los
archivos desclasificados de la NKVD (1), el historiador de la CIA
Nicholas Reynolds encontró que el escritor Ernest Hemingway había
contactado tres veces a un oficial operativo de paso por Cuba: en
septiembre de 1943, en abril de 1944 y en abril de 1945, a pesar de que
el autor Norberto Fuentes no menciona NKVD en ninguna de las 712 páginas
de su Hemingway en Cuba (Letras Cubanas, 1984).