| Cuatro de los programas con problemas | Lockheed Martin/Wikipedia/LD |
El accidente de un Airbus A400M el pasado sábado durante uno de sus vuelos de prueba en Sevilla, en el que fallecieron cuatro personas y otras dos resultaron gravemente heridos, ha vuelto a traer a la actualidad los inmumerables problemas que está teniendo este programa, uno de los más importantes a nivel aeronaútico que se desarrolla en Europa en estos momentos, para traducirse de los planos y dossieres a la realidad.
El objetivo era dotar a las Fuerzas Aéreas de todos aquellos países interesados de un avión de largo alcance capaz de sustituir a los actuales C-130 Hércules y C-160 Transall y con la posibilidad de operar en distintas configuraciones: transporte de carga (duplica la actual capacidad tanto en peso como en carga), transporte de tropas, vigilancia y guerra electrónica, evacuación médica y repostaje en vuelo.
Pero el que la industria militar europea quería que fuera el avión tecnológicamente más avanzado del mundo lleva acumulando dificultades y problemas de fabricación durante la última década. Su vuelo inaugural (en 2009) se realizó con dos años de retraso por problemas en sus motores y su software, y el coste por unidad se ha disparado de los 100 a los 160 millones de euros. En enero pasado, el presidente de Airbus en España, Domingo Ureña, dimitió a consecuencia de ello.
Pero los problemas en los programas de armamento más punteros no son una cuestión únicamente europea. En Estados Unidos preocupa y mucho la situación del programa del caza F35 de Lockheed Martin, que con tres versiones diferentes (A-despegue convencional; B-despegue vertical; C-embarcable) tiene que sustituir a los cazas F-15, F-16, F-18, A-10 y Harrier AV-8B de la Fuerza Aérea, la Marina y el Cuerpo de Marines de Estados Unidos.