Un nuevo informe reveló el sábado que la Agencia Central de
Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés) estaba al tanto
de que un atentado terrorista iba a acaecer en febrero 2007 en el
sureste de Irán, pero decidió permanecer impasible. El ataque acabó con
la vida 11 miembros del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica
de Irán (CGRI).
Se trata de uno de los numerosos actos de violencia que ha perpetrado
la banda terrorista Yundolá contra las autoridades y civiles iraníes,
la mayoría de ellos ha ocurrido en las zonas surorientales del país.