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jueves, 26 de diciembre de 2013

A la Tierra le esperan dos apocalipsis en 2014

A la Tierra le esperan dos apocalipsis en 2014

La profecía maya parece no haberse cumplido dado que todos los cometas y meteoritos, menos el de Cheliábinsk, pasaron de largo nuestro planeta, sin causarle el más mínimo daño. ¿Querrá decir esto que podemos dejar de preocuparnos por el posible fin del mundo? En absoluto: en 2014 el peligro nos acechará en dos ocasiones.

Recordemos que el vaticinio del apocalipsis suele figurar en la mitología de algún pueblo desaparecido hace siglos. En 2014 ha llegado el turno de los antiguos vikingos con un cercano e inevitable final. Se ha anunciado también la hipótesis del fin del mundo “espacial”: la extinción de la vida en la Tierra a causa de los efectos de una nube ácida o, posiblemente, de una nube de polvo cósmico. Sin embargo, los científicos difieren en que viaje desde el centro de la galaxia destruyéndolo todo a su paso. Conozcamos los detalles de estas amenazas.

Amenaza número uno: el Ragnarök o la batalla del fin del mundo, el 22 de febrero de 2014

Cuenta el experto Vadim Scherbakóv:

—El 22 de febrero de 2014 será un día como otro cualquiera, los medios exageran sobremanera, de la misma forma que hacían con la profecía maya. En realidad, en los mitos sobre Ragnarök, que a menudo se traduce como el destino de los dioses, no hay mención alguna de una fecha concreta. Además, si nos fijamos en los acontecimientos que han de preceder a la batalla final de los dioses y los comparamos con los que están teniendo lugar, nos daremos cuenta enseguida de que no se trata sino de una especulación. En las recopilaciones de poemas escritos en nórdico antiguoEdda poética yEdda prosaica se habla del Fimbulvetr “invierno gigantesco” que durará tres años y será el preludio del Ragnarök. Pero nos hemos podido dar cuenta de que a lo largo de los últimos tres años sí que ha habido un cambio de estaciones…

Desde luego que este año en Rusia, al igual que hace un año o dos, ha habido veranos, de modo que no deberíamos tener miedo. Pero, si en algunos países el calor veraniego desaparece habría que estar alerta.

Amenaza número dos: muerte por una nube ácida, el 1 de junio de 2014

En cuanto a la gigantesca nube ácida, con una superficie de dieciséis millones de kilómetros cuadrados, fruto de un agujero negro que se está acercando a la Tierra a una velocidad inverosímil desde el centro de nuestra galaxia, alcanzará nuestro planeta el próximo 1 de junio y destruirá toda la civilización, aseguran los investigadores del observatorio estadounidense Chandra. Insisten en que la nube va aniquilando todo lo que encuentra en su camino, ya sean planetas, estrellas o asteroides. ¿Será muy rápido el final de nuestro planeta? Los expertos del observatorio apuntan que la velocidad de la nube equivale a la velocidad de la luz. Asi que no tendremos tiempo ni para darnos cuenta de nada ni siquiera asustarnos. Sin embargo, los científicos rusos no se dejan llevar por el pánico. El astrofísico Mijaíl Odintsov cuenta a La Voz de Rusia:

—Para ser exactos, deberíamos explicar que el observatorio Chandra hizo su descubrimiento en 2005. Anunciaron el escape de una gigantesca nube del mayor agujero negro registrado. Pero ahí es donde se acaban los hechos. El escape se produjo en el clúster de galaxias MS 0735+7421 que se encuentra a 2500 millones de años luz de la Tierra. Es muy poco probable, por otra parte, que desarrolle una velocidad tan alta, a causa de diferentes factores. Aún así, nos alcanzará dentro de un plazo muy largo, porque un año luz equivale a 10 000 000 000 000 de kilómetros. Si lo multiplicamos por 2500 millones de años luz, sabremos en qué momento la nube alcanzará la Tierra.

Digamos que para principios de junio esta nube no habrá llegado a nuestro planeta, mientras que el mundo está pendiente de que alguna profecía, no importa si científica o mitológica, se cumpla. Porque no se puede anunciar algo que nunca llega a cumplirse o, de lo contrario, dejaremos de creer en las noticias.

Aliona Rakítina

La Voz de Rusia

miércoles, 7 de marzo de 2012

El hombre que evitó una guerra mundial


Stanislav Petrov

Stanislav Petrov, teniente coronel ruso retirado, recibió el Premio de la Prensa Alemana. En 2012 el galardón fue entregado a cuatro personas que "habían contribuido imprescindiblemente a preservar la paz"; entre ellas, una defensora de derechos humanos afgana, un doctor congolés y un prelado palestino. El ex militar soviético fue laureado por haber prevenido un 'apocalipsis atómico' en 1983.

"No hice nada especial, simplemente cumplí con mi trabajo", comentó Petrov al recibir la estatuilla. El 26 de septiembre de 1983, en plena guerra fría, el oficial estaba de guardia en el búnker Serpujov-15, el centro de mando de la inteligencia militar soviética a unos 90 kilómetros de Moscú, desde donde se coordinaba la defensa aeroespacial rusa. A las 00.15 (hora de Moscú) un satélite soviético dio la alarma: cinco misiles balísticos intercontinentales se habían sido lanzados desde la base de Malmstrom (Montana, EE. UU.) y en 20 minutos alcanzarían la URSS.

Tres semanas antes, la Unión Soviética había abatido un avión comercial surcoreano que se había desviado de su ruta programada y penetrado en el espacio aéreo soviético. El entonces presidente estadounidense Ronald Reagan nombró a la URSS 'El Imperio del Mal'.
La instrucción prescribía que, en caso de una señal del sistema de alarma, el oficial encargado del equipamiento de vigilancia debía contactar de inmediato a sus comandantes para que ellos, a su vez, se comunicaran con los líderes del país para que decidan cómo responder al ataque. Petrov, en cambio, violó la prescripción. Bajo su responsabilidad personal, no le avisó a nadie.
Según los historiadores, si el teniente coronel hubiese seguido la instrucción, habría estallado una guerra atómica. Teniendo solo unos segundos para meditar, Yuri Andrópov, Secretario General del Partido Comunista; es decir, el máximo líder del país, hubiera tomado la decisión de activar el arsenal nuclear, especulan los expertos. 

"Si un gallo hubiera empezado a cantar, los demás lo habrían seguido"

"Estábamos con nuestras rutinas: vigilábamos posiciones de satélites y controlábamos cómo funcionaban las computadoras. Mi turno empezó a las 20:00. A las 0:15 sonó la alarma. Jamás olvidaré ese momento. En la pantalla apareció la palabra START y una estrellita que marcó en el mapa de EE. UU. el lugar del despegue", cuenta Petrov.
"Fue impactante para mí. Durante varios segundos ni siquiera pude levantar la vista de la pantalla. Luego, me levanté de la silla y miré a mi alrededor. Todos mis subordinados me miraban, esperando a una orden. Volví a sentarme, ordené que se sentaran también y siguieran todas mis instrucciones al pie de la letra. Empecé a analizar los datos", detalla.
"Me acordé entonces del efecto del: si uno empieza a cantar, los demás le siguen, por más lejos que esté todavía el amanecer. Sabía que si cometía un error, podía empezar la Tercera Guerra Mundial", comenta.
"Entendía perfectamente que EE. UU. no podía atacarnos con solo un misil. Pasaron dos minutos y comuniqué a mi comandante que el ordenador nos estaba dando una falsa alarma. Pero en ese mismo momento la sirena volvió a sonar. Me levanté para llamar y pedir consulta a los analistas informáticos que a esa hora estaban durmiendo en sus casas y sentí que me temblaban las rodillas. La alarma volvió a sonar por tercera, cuarta y quinta vez", recuerda Petrov.

"Me quité un enorme peso de encima"

"La gente no empieza una guerra nuclear con solo cinco misiles. No tuve otro remedio que esperar hasta que los radares los detectaran cuando penetraran en nuestro espacio aéreo. El primer misil tardaría unos 18 minutos en aparecer. Esos minutos de espera fueron los más terribles que he experimentado en toda mi vida. Llegó la hora, pero los radares no mostraron nada. Me quité un enorme peso de encima".
El episodio que colocó al planeta a escasos segundos de la Tercera Guerra Mundial recibió el nombre de 'Incidente del Equinoccio de Otoño'. Medio año después se supo que habían sido los rayos del sol los que provocaron la alarma. Por casualidad, los satélites en aquel momento se colocaron de tal modo que el sol reflejado en las nubes de altura 'veló' sus receptores. Los dispositivos reaccionaron como si hubieran detectado un misil. Y todo eso ocurrió en el cielo, justo encima de la base militar estadounidense de Malmstrom.
La información relacionada con el incidente fue desclasificada recién en 1998. En 2004, Petrov recibió el Premio al Ciudadano del Mundo (World Citizen Award). En 2006 fue homenajeado en la sede de la ONU en Nueva York y recibió el segundo Premio al Ciudadano del Mundo. A él le dedicaron el documental de 2008 titulado 'El botón rojo y el hombre que salvó el mundo' ('The red button & the man who saved the world').

Artículo completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/rusia/issue_36910.html

Publicado: 01 mar 2012 Russia Today

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