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viernes, 1 de mayo de 2015

Advertencia a provocadores: en Cuba solo desfila el pueblo.

Foto: Roberto Garaycoa Martínez / Cubadebate
El Desfile del Primero de Mayo, en La Habana. Cientos de miles aquí bajo la lluvia. Foto: Roberto Garaycoa Martínez / Cubadebate
Por las redes sociales ha comenzado a circular una convocatoria dirigida a los miembros de  grupúsculos contrarrevolucionarios internos -entiéndase suciedad civil-, para que participen en marchas provocadoras el venidero 20 de mayo. Su propósito es generar un clima de provocación y vender la imagen de falso hostigamiento y persecución por parte de las autoridades cubanas.

Por supuesto, tal irrisorio circo está patrocinado por miembros de la contrarrevolución radicada en el exterior, quienes han prometido a los participantes sus respectivos premios en dinero.

Tal llamamiento pretende involucrar a un minúsculo grupo de mercenarios a los que se procura sobredimensionar mediáticamente, con el apoyo de los medios de Miami, como representantes de una fabricada sociedad civil cubana. Buscan invocar a una democracia de corte capitalista y reclamar libertades de las que realmente gozan todos los cubanos.

Para su conocimiento, la verdadera sociedad civil cubana, es decir, nuestro pueblo mayoritario desfiló hoy, Primero de Mayo, y todo el mundo tuvo constancia de ello.

No habrá marcha de gusanos el 20 de mayo. Ese mismo pueblo que defendió hoy a su socialismo les saldrá al paso.

sábado, 26 de julio de 2014

Aplastante impacto de la celebración del 26 de julio en Cuba y en redes sociales.



Encuentro de Raúl con un grupo de artemiseños al cierre del acto. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate
Encuentro de Raúl con un grupo de artemiseños al cierre del acto. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate


Ciertamente, las festividades en la provincia Artemisa por el 26 de julio, así como en toda Cuba, hicieron que los tradicionales enemigos de la Revolución Cubana asumieran un bajo perfil. Revisando yo las tradicionales fuentes de la blogósfera contrarrevolucionaria, otras fuentes enemigas y las redes sociales, pude comprobar que la contrarrevolución prefirió hacer mutis ante tamaño apoyo de los cubanos a su gobernabilidad.

Salvo tres o cuatro gatos, alguno de los cuales intentó deformar la verdad histórica relacionada con el Asalto al Cuartel Moncada, las cotorras mercenarias se encerraron en un silencio casi total y solo se valieron de la falaz emisora anticubana, Radio Martí, para lanzar uno que otro disparate político.

Como todo radica en manipular realidades, el contrarrevolucionario Adalberto Blanco pintó un dramático panorama de cerco policial en Artemisa. Lo mismo intentó hacer otro mercenario, Gerardo Páez, pero manipulando el regocijo de sus conciudadanos en la provincia por ser sede de tan honroso acontecimiento.

Por su parte, la mercenaria cabecilla del grupúsculo Damas de Blanco, Berta Soler, buscando viajes y premios, la arremetió contra el discurso de Ramiro Valdés, restando su impacto entre los cubanos. Para ella, aunque parezca inaudito, el hecho de que Raúl no hablara en el acto, fue sorpresivo e insólito. Parece que la señorona no conoce el estilo de Raúl. Habló Ramiro por derecho propio, por su historia, por ser artemiseño y contar con un admirable historial que resiste a cualquier vana manipulación. Todo ello, los pocos lamentos y tergiversaciones, por supuesto, tuvieron la cobertura de Radio Martí.

ramiro valdes menendez interviene en Artemisa

Salvo las escasas apariciones en las redes sociales, la contrarrevolución trató de impostar ataques al evento que tuvieron escasa repercusión en las redes sociales. Con solo 34 twitteros trasnochados quisieron hacer válida la quimera de hacer virales los hastags #Miseria26deJulio;  #Mierda26deJulio; #26deJulio y #Artemisa. La primera etiqueta tiene 0 resultados. La segunda igualmente.  En el caso de la tercera, salvo unos pocos tweets como los escritos por @mangelcuba, el mercenario del CID @GuajiroLoma, @adbv, entre otros que no pasaron de la decena, fue una oleada de apoyo a la Revolución y a la celebración de tan importante fecha histórica. La cuarta etiqueta tuvo igual comportamiento de adhesión a la Revolución, salvo dos o tres tweets de mercenarios de oficio. Veamos varios ejemplos:







Como siempre, los enemigos de Cuba quisieron usar a la mercenaria Yoani Sánchez para levantar la parada, es decir, lograr algún impacto de opinión. Sin embargo, esta vez Yoani ni sus amos lograron su cometido. Tampoco pudieron lograrlo el contrarrevolucionario Ángel Moya Acosta, ni otros que perdieron su tiempo en la desacertada aventura. La celebración fue todo un éxito.

En total, los 34 tweets colocados por ellos, pasaron inadvertidos en las redes sociales.

Prueba del desánimo de la flacucha preferida de Washington, fue este tweet cargado de falsedad, el que apenas tuvo el impacto manipulado de sus congéneres contrarrevolucionarios en el exterior.


Mientras tanto, los twitteros y la blogósfera cubana lograron un impacto considerable en las redes sociales, defendiendo la historia de lucha de nuestro pueblo, la cual quiere ser tergiversada por nuestros enemigos.

http://www.radiorebelde.cu/images/images/galerias/banderas-mov-26-julio/bandera-26-julio-06-foto-abelrojas.JPG

Fue, sin lugar a dudas un 26 de julio de Victoria. Las redes sociales no pudieron ser tomadas por asalto por nuestros enemigos.


Percy Francisco Alvarado Godoy

martes, 24 de septiembre de 2013

La disidencia cubana



 

Hace tres semanas regresé a Miami luego de una breve visita a La Habana. Recién llegado, un amigo que aún no acaba de asimilar la realidad cubana, me pidió que le contara de la disidencia y los opositores del gobierno, a lo cuál le respondí: “de qué disidencia hablas”. 

El amigo no recibió con agrado mi respuesta y replicó: “la disidencia…tú sabes…la vemos en Miami en la televisión”. Yo le dije: “bueno, allá en Cuba no la veo por ningún lado…y es más, en esta oportunidad parece ser que se ha disipado porque no escuché ni siquiera un comentario, como otras veces me ha ocurrido”. 

Mi amigo aludió entonces que la prensa oficial no hablaba de eso y que por eso no había progresado, lo cual está desmentido por la experiencia de Polonia y Checoslovaquia. 

Walessa tuvo a la prensa dirigida por Washington, como también y en mayor escala la han tenido las personas llamadas disidentes en Cuba, pero contó con un movimiento de trabajadores y con la iglesia católica que, como institución, comprendió que había una opinión pública de envergadura, favorable a desafiar las prácticas del gobierno polaco. Con otros matices lo mismo ocurrió en Checoslovaquia. Ninguno de ellos tuvo detrás a la prensa oficialista que era la única existente, igual que sucede en Cuba. La gran diferencia radicó en el movimiento nacional que lograron. Cuba no se parece a esos eventos en lo absoluto. 

En Cuba la gente tiene otra cultura política y otras experiencias, que la hacen reacia a salirse de los mecanismos políticos vigentes. La gente está más inclinada a buscar soluciones reformando las instituciones existentes, sobre todo porque la dirección del gobierno asume críticas que son del sentir público y también porque las experiencias respecto al Norte han sido malas. De aquí las razones básicas que los hace precavidos al asumir posiciones políticas.

La experiencia cubana parece estar creando lo que pudiésemos llamar una oposición estructural, originada dentro de las propias instituciones del Estado, sin alejarse de concepciones las sociales que rechazan como absolutas la manera como administran la economía otros poderes políticos. 

Es un tipo de oposición novedoso que, aunque no guste dentro de la cultura política que hemos conocido hasta hoy, pudiera resolver los problemas sociales de manera más acelerada, diáfana y directa. Cuba no ofrece evidencia de una sociedad definida por facciones sociales y mucho menos facciones del Poder, como ocurre por ejemplo en Estados Unidos de Norteamérica, donde las facciones representadas en su dos Partidos, se alternan en la Administración del Estado. 

La represión y la falta de exposición juegan un factor en contra de esos pocos que en Cuba se dicen disidentes, pero cuando las tensiones sociales alcanzan determinados niveles, no hay secreto de prensa que evite su explosión.
  
A Cuba no se le puede entender sin recordar la manera burda en que Washington ha intervenido en sus asuntos internos y las víctimas ocasionadas como consecuencia de las agresiones que precisamente se practicaron, cuando la sociedad cubana en bloque y mayoritariamente, casi al borde del cien por ciento, apoyaba el proceso revolucionario iniciado en 1959. Eso creó heridas y desde entonces la ciudadanía, aun cuando admira a Estados Unidos y gusta de algunos de sus estilos generales de vida, procura apartarse de todo lo que le recuerde aquellos amargos años de agresiones.

En verdad no tengo nada en contra de personas que critiquen o estén en desacuerdo con el gobierno cubano o se opongan a sistemas que abogan por una mayor socialización. Todo lo contrario, me interesa conocer los movimientos y las personas que asumen posiciones contrarias a la oficialidad o a las estructuras de Estado, no importa el país o las creencias personales de los protagonistas. 

Las críticas de gobierno y las ideas opuestas al status quo, son un termómetro para saber cuánta adecuación existe entre las necesidades personales y las oportunidades que ofrece el medio. De estas contradicciones precisamente han surgido los cambios y ocasionalmente los brotes tendientes a transformaciones más radicales como la llamada Revolución Francesa, la Rusa, la China y la Cubana. La Revolución Inglesa que en realidad comenzó en el siglo XVI y tuvo finalmente explosiones y adecuaciones en el XVII que permitieron consolidar sus cambios un siglo más tarde, no la mencionamos porque se trató de un proceso evolutivo de transformaciones esenciales que, salvo el fenómeno de Cromwell, no tuvo gran semejanza con las anteriores. De aquel proceso surgió la concepción de Estado inaugurada en una parte de Norteamérica cuando las Trece Colonias se separaron formalmente de Inglaterra.  

En Cuba observamos que las críticas vienen de los funcionarios del Estado, de las instituciones culturales, periodistas, intelectuales y de trabajadores en general. Parte de ese conjunto es el propio gobierno. Esa es la visión que nos ofrece la realidad cubana hoy y todo indica que es una tendencia ascendente llevada por una gran experiencia que tuvo sus bases teóricas en el Siglo XIX, comenzó su práctica con la Revolución Rusa y cuenta con modalidades reformadoras aportadas tanto por China como por Viet Nam. Dentro de ese contexto debemos añadir que la intelectualidad criolla cubana ha ganado espacios de pensamiento y con dificultades que se hacen menores cada día, se ha liberado de viejas represiones contando con pensadores, críticos, analistas y profesores que sortean los obstáculos y aportan nuevas ideas para enfrentar con el menor desajustes cambios puntuales. 

Las personas que se autodenominan disidentes, al renunciar a las instituciones y las realidades se marginan cada día de la población y los propios ajustes que se realizan en todos los sectores.  

A lo anterior se suma el afán de lucro que la mayoría muestra aceptando dádivas de instituciones estatales estadounidenses y por su subordinación a grupos de poder de origen cubano radicados en Miami, quienes no admiten competencia y no desean que las soluciones vengan de los ciudadanos que viven en Cuba. 

Borrachos de poder, organizaciones como la Fundación Cubano Americana, en una jugada sucia, ha contribuido a desarticular el financiamiento interno proveniente de Washington, creando divisiones estériles entre los pocos que, por confusión, ambiciones monetarias o egolatrías de poder, consumen sus energías y su futuro en la Isla. 

En nuestro artículo, Mas Canosa Traicionado por sus Herederos Políticos, encontrarán información que fundamenta las opiniones expresadas en el último párrafo de este artículo.. 

Así lo veo y así lo digo.

Lorenzo Gonzalo*

*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en EE.UU., Subdirector de Radio Miami.


Enviado por el autor a: Martianos-Hermes-Cubainformación
 

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