Odio las
injusticias, pero odio también a aquellos que abren paso a la impunidad para
ellas. Con indignación he recibido la noticia de que, doce años después de la
muerte de José Couso, el camarógrafo español asesinado en Irak mientras cumplía
su misión de informar los hechos en torno a la invasión norteamericana a ese
país, sus asesinos han quedado impunes ante la decisión del gobierno del PP de
modificar, con casi toda la oposición en contra, la Ley de justicia Universal
con la que se impide a los jueces españoles investigar o juzgar casos que
competan a ciudadanos extranjeros, según reporta hoy El Plural.com
De esta forma, la
dotación del tanque que disparó contra el balcón del hotel Palestina de Bagdad, donde
estaba Couso junto a otros periodistas, aquel fatídico 8 de abril de 2003, queda
impune ante tamaño crimen.