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miércoles, 27 de marzo de 2019

Estados Unidos apuesta por hacer de Cuba una olla de presión


La Cancillería cubana ha sido clara: apoyar –en el tema migratorio– un flujo ordenado y seguro de sus ciudadanos, sobre la base de respetar el derecho de los mismos y el carácter humanitario de una movilidad sin riesgos ante el repugnante hecho de que muchos se han convertido en presas y víctimas de mafias criminales que los abusan sobre la base de todo tipo de daños como la extorsión, el robo, violaciones e, incluso, asesinatos y desapariciones.
Aunque los acuerdos migratorios vigentes y la eliminación de la política de “pies secos, pies mojados” han hecho relativamente desaparecer las peligrosas salidas por mar, y todavía algunos se lanzan a tan desesperada odisea, lo cierto es que Estados Unidos se ha convertido en el principal obstáculo para una migración segura de los cubanos. La razón es clara, esgrimiendo el ambiguo argumento de la vulnerabilidad para “la seguridad nacional” y escudándose en una dudosa y no probada agresión a sus funcionarios diplomáticos en su embajada en La Habana, la administración Trump se ha dejado llevar por el macabro juego de la ultraderecha anticubana y sus socios cavernícolas del deep state, cuyos rostros públicos son Marco Rubio, Mike Pompeo, Mauricio Claver-Carone, Eliott Abrams, John Bolton y Kimberly Breier, y quienes apuestan por cerrar opciones de salida de los ciudadanos cubanos, promover la intranquilidad ciudadana y gestar una situación social caótica interna –acentuada por la intensificación del criminal bloqueo y otras medidas que están implementando– que desemboque en un estallido social en forma de olla de presión.
Este peligroso juego ha salido caro para Estados Unidos cuando se recuerda a las migraciones ilegales descontroladas de 1966, 1980 y 1994, que llevaron a miles de ciudadanos cubanos a su suelo. Esta vez, empero, ante un caso de similar, los promotores de este evento tienen la carta bajo la manga de usar el tema de la seguridad nacional y establecer una bloqueo marítimo contra Cuba, volviendo al pasado tiempo de las cañoneras y estableciendo nuevas amenazas y peligrosas sanciones contra la Isla. Su plan, a fin de cuentas, es planificar el desorden social, el descontento ciudadano, incitación a la desobediencia y tratar de colapsar la gobernabilidad como pretexto aparente para una utópica intervención “humanitaria”.
La Casa Blanca sabe a lo que juega con respecto a Cuba, interesada en validar el derecho de sus ciudadanos a viajar y migrar de manera ordenada y segura, y  cada acción asumida por ella está encaminada –usando la apoyatura mediática con la cuenta– a disfrazar el fenómeno migratorio con un viso político insostenible y una amenaza potencial, cuando es harto conocido que el mismo globalmente responde, sobre todo, a motivos económicos y a crisis bélicas en peligrosos escenarios para la vida. No ha sido fortuita la modificación del tiempo de validez de la visa B2 para los cubanos, tampoco el cierre de sus servicios consulares en Cuba, el incumplimiento violatorio de las cuotas establecidas anualmente en los acuerdos migratorios entre ambas partes, usando para ello pretextos insostenibles y dudosos.
Cuba, según mi opinión, garantizará lo acordado en tema migratorio con Estados Unidos, pero denuncia este juego macabro por el que están apostando la ultraderecha reaccionaria norteamericana y alerta sobre los peligros venideros que esta política puede acarrear para ambas naciones.

jueves, 21 de junio de 2018

Somos+, The Global Liberty Alliance y una nueva conspiración contra Cuba.


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El ya obsoleto y fuera de foco mediático mercenario Eliécer Ávila y el grupúsculo que encabeza, Somos+, lanzó una convocatoria para capacitar en el exterior, durante una semana, a abogados graduados en Cuba, con financiamiento por parte de la Alianza por la Libertad Global (GLA), suerte de institución que sirve de tapadera a los servicios de inteligencia norteamericanos. La finalidad de esta convocatoria es que los seleccionados participen en talleres de defensa legal de derechos humanos en la Isla. Los requisitos en sí mismo contemplan la disposición de los participantes en involucrarse ulteriormente en actividades subversivas a tenor con los requerimientos de la guerra mediática impuesta a Cuba por sus tradicionales enemigos. Uno de estos requisitos es “haber prestado asistencia legal a organizaciones de la sociedad civil”, es decir, aquellos grupúsculos desestabilizadores de la contrarrevolución interna.
Según esta convocatoria, que vence el 30 de julio venidero, la GLA cubrirá todos los gastos de visado, pasaje, alimentación y hospedaje de los seleccionados.
The Global Liberty Alliance aparenta ser una organización sin fines de lucro, inscrita en Estados Unidos sobre la base legal 501 (c) (3), como un proyecto manejado por el  bufete de abogados Poblete Tamargo LLP, aparentemente con el fin de ayudar a promover el interés público para “defender los derechos fundamentales y la libertad”. Tiene su sede en el 510 King Street, Suite 350, en Alexandria, Virginia, VA22314.
En su propia página web la GLA se muestra como canalizador de fondos para sostener grupúsculos subversivos, entre los que se destaca el llamado Movimiento Apostólico de Cuba.
La GLA cuenta en su junta de directores a personas como Terry T. Campo, vinculado estrechamente al partido republicano, ocupando varios puestos en las administraciones de Ronald Reagan y George W. Bush, asesorando también a senadores republicanos en temas relacionados con la seguridad nacional y el terrorismo. En 1989 fue electo Presidente Nacional de los Jóvenes Republicanos y se encargó directamente de la capacitación de jóvenes líderes políticos de las democracias emergentes de Europa del Este y América Latina, es decir, les preparó como figuras de la derecha y aliados ideológicos de EEUU. Así mismo, se ha desempeñado como abogado del Comité Nacional Republicano (RNC) en cuatro campañas presidenciales y para las campañas presidenciales de McCain y Romney en 2008 y 2012, claros representantes de la ultraderecha norteamericana.
Otro de sus directivos es Mauricio J. Tamargo es un experto en derecho internacional de reclamos y reclamaciones contra soberanos extranjeros, incluidos reclamos a países como Iraq, Libia y Cuba.  Trabajó en el Departamento de Justicia hasta el año 2010, como Presidente de la Comisión de Liquidación de Reclamaciones Extranjeras de los Estados Unidos (FCSC), en que pasó a fundar el bufete  de abogados Poblete Tamargo LLP.
Antes de servir en la FCSC, Tamargo ocupó varios puestos principales en el Congreso de los EE. UU. Incluyendo el Director de Personal y el Asesor Jurídico de tres Comités de la Cámara, incluidos los siguientes subcomités: Operaciones Internacionales y Derechos Humanos, Política Económica Internacional y Comercio, y el Subcomité de África, mientras también se desempeñaba como Jefe de Gabinete y Asesor General de la congresista Ileana Ros-Lehtinen.
Por su parte, Jason I. Poblete representa y apoya legalmente a instituciones tales el Departamento de Estado, el Departamento del Tesoro, el Departamento de Comercio y el Congreso. Ha sido también un aliado estrecho del Comité Nacional Republicano desde 1993. Poblete es un experto en procedimientos legislativos y elaboración de normas administrativas. Concentró su práctica en las siguientes áreas: cumplimiento comercial, leyes y regulaciones de control de exportaciones para artículos militares y de doble uso, sanciones económicas y áreas relacionadas como el boicot, la defensa de Interpol y los derechos humanos. Ha dirigido y participado en numerosas auditorías de cumplimiento tanto en los Estados Unidos como en el extranjero, así como en la supervisión e investigaciones del Congreso. Ha sido un experto en materia de derechos humanos según la visión norteamericana de los mismos,  vinculándose a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. También ha centrado su actividad en el estudio de la política, seguridad y defensa en el Hemisferio Occidental.
Está claro que los supuestos bondadosos benefactores de Somos+ no son más que especialistas en la creación de programas subversivos y se encuentran vinculados estrechamente al ala ultraderecha republicana, jurada enemiga de la Cuba Socialista. Todo lo que venga de ellos representa un peligro para nuestra institucionalidad por cuanto claramente su fin es preparar a mercenarios en acciones subversivas y desestabilizadoras.

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