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sábado, 14 de diciembre de 2013

Locas sexuales no pagan en carnavales de Cuba

En el área de los niños puede leerse esta brutalidad: “Las locas sexuales no pagan”.


Mi pueblo está en carnaval; desde el 13 y hasta el 15 llegan gente de toda Cuba, pero no voy a contarles sucesos que se repiten en casi todos los lugares, sino llamar la atención sobre símbolos y eslóganes, propios del consumismo capitalista, ya instalados en la mente de muchos cubanos, lo peor, niños y niñas disfrutan de ellos ingenuamente.

Por ejemplo, en el área de los niños puede leerse esta brutalidad: “Las locas sexuales no pagan”, es la forma de promover la mercancía, que acudan al vendedor para tatuarse el cuerpo y paguen por ello; lo peor es la cantidad de infantes desesperados por marcarse con algún ícono, sin saber el contenido y alcance del mismo. Los padres pagan y no se preocupan por esas cosas, en su tiempo no era así, pero hay que aceptar los cambios, se imponen, me dijo una madre muy sonriente.

En mi recorrido, personajes de Walt Disney florecían en todas las mesas de los vendedores a precios inalcanzables para bolsillos obreros, o sencillamente, a los hijos de personas humildes no les quedaba otra opción que preguntar el precio y seguir adelante. Un Mater vale $125. Ante este ícono de Hollywood, vi a un niño llorarles a sus padres para que se lo compraran.  No podían complacerlo, así que siguieron camino.

Cursilerías baratas del consumismo nacen en todos los lugares del carnaval. Lo mismo puedes encontrar un corazoncito que vale desde $15 hasta $70, o un celular de juguete a $60 y $80. Todo vale, alguien dijo, pero nadie se pregunta qué es lo que se vende, cuál cultura están metiendo en la cabeza de niños y niñas; yo diría que poco a poco somos recolonizados culturalmente hablando, no hace falta una invasión militar.

Intento imaginar formas de resistencia ante la podredumbre que nos ilusiona y no encuentro cómo ayudar a modificarla. El imperialismo y su industria cultural lo tenemos dentro, y mucho peor aún, nuestras instituciones no tienen estrategias creíbles para enfrentarlos con arte y sentidos relacionados con el ahora de la gente.

Un parque temático viaja de pueblo en pueblo durante los carnavales. Desde el 13 ha llegado a mi pueblo. Los padres sacan de sus salarios cantidades destinadas a ese ocio que tanto reclaman sus hijos. Lo duro es que los chicos construyen ilusiones fabricadas por esa industria cultural frívola, que no le interesan las identidades y las fronteras simbólicas de las naciones. En un futuro no muy lejano, seremos una isla habitada por ciudadanos y ciudadanas colonizadas por la pseudocultura.

Para finalizar, no puedo ignorar el precio de las manzanas que se venden por estos turistas de la mediocridad, $30 cada una, quién puede comprarlas, dijo una madre con dolor a su niña, que pedía a gritos, probar una de aquellas frutas exóticas en su vida cotidiana.  
 

 
El capitalismo cultural viaja la isla, sus rieles no necesitan el Carril 2 para desmantelar una Revolución que puso el libro en la puerta de cada casa, y enseñó a las familias a quitarse de arriba el consumismo que idiotiza al ser humano y lo hace esclavo del mercado. ¿Qué hacer ante un  compañero así de los nuevos tiempos? Las locas sexuales no pagan, el eslogan revolotea una y otra vez en mi cabeza. 

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

sábado, 6 de julio de 2013

Venezolanos luchan contra sus debilidades

венесуэла флаг венесуэла

Para nadie que sigue continuamente las noticias, es una novedad que existan medios que trabajan ardua y diariamente para promover valores ajenos a los países que luchan por conservar sus culturas en bien de la humanidad.

Entre esos países se encuentra la gran mayoría de los países latinoamericanos, cuyos presidentes son víctimas de permanentes ataques por parte de determinados sectores de la prensa al servicio de los grandes capitales.

Venezuela no es una excepción. Pero para tener una idea de ella es necesario visitarla, hablar con su pueblo y ver con tus propios ojos lo que acontece en esta nación caribeña.

A la prensa occidental le encanta tanto hablar sobre la “crisis económica” en ese país suramericano y desde sus publicaciones trata de hacerle creer al mundo que el gobierno venezolano es el culpable de las desgracias del país, que es el sistema actual el que no está dando resultados positivos. 

Sin embargo, como testigo puedo afirmar lo siguiente: un sector de la población venezolana es consciente de que parte del problema concerniente a la citada crisis radica en ellos mismos. Esto ya es un buen comienzo para solucionarlo, pero con la guerra informativa financiada por grupos de poder económico de dentro y fuera del país, será bastante difícil (aunque no imposible) lograrlo.

Los venezolanos reconocen que desde hace mucho tiempo padecen de la lacra del consumismo, a la que el fallecido presidente del país caribeño, Hugo Rafael Chávez Frías, combatió durante sus catorce años de gobierno, tratando de cambiar los hábitos de un país asentado en las rentas e influenciado durante décadas por el modelo capitalista de EEUU.

“Los aguinaldos no los tiremos por la borda, gastando y gastando. Gastemos lo necesario y ahorremos todo lo que podamos”, dijo Chávez al aprobar en 2011 los bonos navideños para los empleados públicos.

La población venezolana poco a poco va entendiendo que el país debe depender menos de las importaciones y que ella misma tiene que producir lo suyo aprovechando el benigno clima que goza, para contrarrestar así esa intervención encubierta que potencias como EEUU llevan a cabo en la nación sudamericana destruyendo su identidad y cultura para final y fácilmente apoderarse de sus recursos naturales como el petróleo entre otros.

Además, sin darse cuenta de ello, sufre de un trauma psicológico relacionado con el “caracazo” que la misma población venezolana protagonizó en 1989 tras la desaparición e incrementos de precios de los productos básicos.

La oposición al gobierno del actual presidente venezolano, Nicolás Maduro, que representa los intereses de los grandes capitales privados, aprovecha con bastante inteligencia esas debilidades: mentalidad consumista y el citado trauma psicológico para desestabilizar el país.

En Venezuela, los rumores surten más efecto que las noticias mismas. Valga como ejemplo los que se divulgan acerca de una posible alza de precios de los productos de primera necesidad.

Esos bisbiseos se reflejan inmediatamente en la compra descontrolada de los mismos por parte de la población venezolana y en su acaparamiento por parte del sector comercial privado, creando así éste último situaciones de desajustes coyunturales para provocar un nuevo caracazo.

Además de que el pueblo de la nación caribeña va tomando conciencia de sus debilidades, algunos medios se sumaron a la obra de construir un país en donde reine la paz, la justicia y la igualdad social.

Valga como ejemplo de ello el papel que el diario Nuevo Día viene desempeñando en Falcón, que es uno de los veintitrés estados de Venezuela ubicado en el noroeste de la misma. Dicho diario no solo informa sino que también, a través de actividades de carácter social y educativo, contribuye a la integración de la población falconiana, la misma que es muy importante para que dicho estado alcance el mayor desarrollo posible y esto sirva a la vez de ejemplo a la oposición, encabezada por Henrique Capriles, para que se ponga manos a la obra por un futuro mejor del pueblo venezolano.

rz/as

Ricardo Zedano
 
La Voz de Rusia 

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