Luego de la reciente derrota electoral del Partido Demócrata en las elecciones intermedias, la conversación política en los Estados Unidos se volcó de inmediato a las presidenciales de 2016. Con la desaprobación de la gestión demócrata en ascenso (51,3 por ciento) y el fortalecimiento del Partido Republicano (que logró dejar atrás el recuerdo del cierre del gobierno federal en 2013 y ganó la mayoría en las dos cámaras legislativas) se abrió el juego para que muchos políticos vocearan sus deseos de aspirar a la primera magistratura.
Mientras que del lado demócrata un nombre se destaca sobre los demás, el de Hillary Rodham Clinton, la enorme lista del lado republicano es inédita en la política contemporánea.