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jueves, 13 de marzo de 2014

EL MANUAL GENOCIDA DE WASHINGHTON



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El gobierno de Estados Unidos tiene larga experiencia y vieja tradición en materia de derrocar gobiernos adversarios -por muy legítimos que éstos sean- mediante la promoción de guerras civiles; invasiones directas o de terceros; golpes militares, parlamentarios o financieros; magnicidios y demás variantes -conocidas y secretas-  que constantemente incorporan a su reprertorio intervencionista.

Sorprende conocer el sinnúmero de similitudes que presentan en distintos países las acciones y procedimientos de las fuerzas armadas de EEUU dirigidas a desestabilizar gobiernos que no son de su agrado para causar el derrocamiento de sus autoridades legítimas y la promover dirigentes afines a la dominación imperial.

Pero aún más asombra comparar estas características con las tácticas empleadas para la preparación y ejecución de los golpes -logrados o fallidos- en muchos países del hemisferio occidenteal y del mundo. En Chile contra Salvador Allende, contra la Nicaragua sandinista, contra el FMLN en El Salvador, en Ecuador, Honduras y Venezuela, los métodos practicados por Estados Unidos tienen mucho en común. Y lo mismo puede decirse respecto a las similitudes de éstos con lo utilizados en en Afganistán, Irak, Egipto, Pakistán, Libia y Siria en fechas recientes.

Y ahora en Ucrania.

La lectura del "Manual de Capacitación de Fuerzas Especiales del Ejército de EEUU en Guerra No Convencional" ("U.S. Army Special Forces Unconventional Warfare Training Manual)" publicado en noviembre de 2010 pone al descubierto el motivo real de estas "extrañas" coincidencias en el origen y propósito de tales acciones.

Este bochornoso documento, que está disponible en el sitio de INTERNET https://info.publicintelligence.net/USArmy-UW.pdf, en sus 97 páginas explica las acciones que han sido o están siendo ejecutadas por estas fuerzas estadounidenses en esos países.

En el capítulo I de este manual del ejército norteamericano se definen las actividades que les están orientadas al Comando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos (USSOCOM), para promover movimientos de resistencia o de insurgencia llamadas a coaccionar, interrumpir o derrocar a un gobierno legítimo operando a través de fuerzas clandestinas, auxiliares y guerrilleras.

En él se definen los conceptos de guerra generalizada, guerra de guerrillas, guerra limitada, insurgencia, movimientos de resistencia y subversión. Se fundamenta el papel de la guerra no convencional en la estrategia nacional de Estados Unidos y sobre la viabilidad del patrocinio norteamericano.

El manual orienta crear condiciones que dividan o debiliten los mecanismos de organización de que disponga  el gobierno que se pretende derrocar para mantener su control sobre la población civil y cómo organizar un núcleo mínimo de dirección de las actividades clandestinas de la resistencia.

El Diputado venezolano al Parlamento Latinoamericano Roso Grimau, en un reciente ensayo publicado en Caracas, cita a los coroneles Qiao Liang y Wang Xiangsui, de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación de China quienes, en su obra La Guerra sin Límites (Unrestricted Warfare), afirman que esta guerra que orienta el manual genocida estadounidense consiste en "usar todos los medios disponibles -tanto los que impliquen uso de la fuerza de las armas como los que no las impliquen, así como medios que acarreen bajas y de medios que no las acarreen- para imponer al enemigo los intereses propios.

Esto incluye la aparición de "actores no estatales que disponen de conocimientos y tecnologías de alto nivel que pueden llevar a cabo ataques asimétricos con la intención de promover intereses individuales o grupales."

Esta Guerra sin Límites consiste en ataques contra todas las áreas de vulnerabilidad: Guerra Cultural, influenciando los puntos de vista culturales de la nación adversaria; Guerra de las Drogas, invadiendo a la nación adversaria con drogas ilegales; Guerra de la Ayuda Económica, empleando la dependencia a la ayuda financiera para controlar al adversario; Guerra Ambiental, destruyendo los recursos ambientales de la nación adversaria; Guerra Financiera, subvirtiendo o dominando el sistema bancario del adversario y su mercado de valores; Guerra Legal Internacional, subvirtiendo o dominando las políticas de las organizaciones internacionales o multinacionales; Guerra Mediática, manipulando los medios de prensa extranjeros; Guerra en Internet, mediante el dominio o destrucción de los sistemas informáticos transnacionales; Guerra Psicológica, dominando la percepción de las capacidades de la nación adversaria; Guerra de Recursos, controlando el acceso a los recursos naturales escasos o manipulando su valor en el mercado; Guerra de Contrabando, invadiendo el mercado del adversario con productos ilegales; Guerra Tecnológica, ganando ventaja en el control de tecnologías civiles y militares claves, y la Guerra Terrorista contra de la población civil.

Un verdadero manual para el genocidio es el que tiene en ejecución el gobierno de Estados Unidos contra quienes no le simpaticen.


Por Manuel E. Yepe

jueves, 19 de diciembre de 2013

Estados Unidos: Enemigo Público Número 1


Guerras sucias
‘Guerras sucias’ es un zambombazo en la línea de flotación del bonito barco en el que Barack Obama quiere hacernos creer que navega.
Jeremy Scahill, probablemente el mejor periodista de investigación bélica que existe en la actualidad, no se casa con nadie, y si en ‘Blackwater. El auge del ejército mercenario más poderoso del mundo’ (Paidós, 2010) ponía como chupa de dómine a George W. Bush por haber puesto en manos de compañías privadas militares algo tan delicado como los conflictos armados, en ‘Guerras sucias. El mundo es un campo de batalla’ le canta las cuarenta a su sucesor en la Casa Blanca por haber avalado la puesta en marcha de una campaña de asesinatos ilegales a lo largo y ancho del planeta. Y es que, según el reportero norteamericano, mientras el líder demócrata acaricia con su mano derecha la estatuilla de aquel Premio Nobel de la Paz que le otorgaron en 2009, con la izquierda firma autorizaciones para la captura, tortura y ejecución de ciudadanos de otros países –e incluso del suyo propio- que tal vez, y sólo tal vez, planean atentar contra Estados Unidos.
Las 850 páginas de ‘Guerras sucias’, considerado uno de los diez mejores libros del 2013 por ‘Publisher’s Weekly’, demuestran que el pacifista del Despacho Oval cambia de actitud tan pronto como se apagan las cámaras y se sienta a validar las acciones llevadas a cabo por un selecto grupo de soldados de élite (el Comando de Operaciones Especiales Conjuntas) cuya labor consiste en matar a cuantos ciudadanos del mundo considere peligrosos para la seguridad nacional tanto en el presente como en un futuro hipotético. ‘Ha habido un cambio muy grande en política nacional –nos aclara Scahill refiriéndose a la diferencia entre el nuevo ejecutivo estadounidense y el anterior-, pero en política exterior por desgracia el cambio ha sido solo cosmético’. El autor no lo dice abiertamente, pero, de alguna forma, su libro da a entender una idea que ya están empezando a repetir otros periodistas de primera línea: al menos Bush iba de frente. Y es que, si el republicando reconocía públicamente sus ansias por librar una ‘guerra total’ contra el resto del planeta, su sucesor demócrata disfruta secretamente con la implantación de su ya existente ‘asesinato total’, el cual recupera las tácticas de ‘guerra sucia’ y encubierta que ya practicó la CIA en aquella Latinoamérica de los 70 y 80, añadiéndole sin embargo un pequeño detalle: ahora el teatro de operaciones es el mundo entero.
Los ejecutores de esa política de asesinatos selectivos son los integrantes del Comando de Operaciones Encubiertas Conjuntas (JSOC), compuesto por varios grupos de soldados de élite reclutados en los cuerpos más destacados del ejército norteamericano. Las más famosa de estas unidades es el Equipo 6 de los SEAL, la cual reveló su existencia cuando irrumpió en el domicilio de Osama bin Laden y mató al terrorista más buscado del planeta, tal y como nos mostró la directora de cine Kathryn Bigelow en su película ‘La noche más oscura’ (2012). Sin embargo, el JSOC no es únicamente un grupo de operaciones militares encubiertas, sino también un auténtico ‘escuadrón de la muerte’ con autonomía para actuar sin dar explicaciones a la Casa Blanca, ya que ha sido provisto de licencia para matar. En otras palabras: los congresistas norteamericanos no tienen noticia explícita de sus actuaciones, cosa que les permite eludir la responsabilidad moral de las mismas y, más importante, los requerimientos de la prensa sobre tal o cual asesinato realizado sin la celebración de un juicio previo.
Y es que, ¡que nadie se engañe!, el JSOC no se limita a asesinar terroristas, sino que también comete errores que acaban con la vida de inocentes, sin que nadie les pida sin embargo explicaciones. De hecho, fue uno de esos errores lo que permitió a Jeremy Scahill iniciar la investigación que habría de desvelar la existencia de este Comando. En 2010, varios miembros de una familia afgana fueron asesinados por unos soldados que descendieron en helicópteros en mitad de la noche, acribillaron a dos hombres y tres mujeres (dos de las cuales estaban embarazadas) y, dándose inmediatamente cuenta de que se habían equivocado de objetivo, extrajeron las balas de los cadáveres antes de esfumarse. Las autoridades afganas atribuyeron el crimen a un grupo talibán, pero la presión de la prensa hizo que el ejército norteamericano reconociera públicamente su error y que Jeremy Scahill, extrañado por la existencia de una unidad de ataque con autonomía como para actuar sin la autorización del alto mando, intuyera la existencia de un comando de operaciones especiales con carta blanca para matar cuando y como considerara oportuno. Así, el periodista recopiló otros ‘errores’ del llamado JSOC, siendo el más destacable el del bombardeo a una tribu beduina en Yemen (46 muertos, entre ellos 21 niños y 14 mujeres), una atrocidad que ya había sido investigada por un periodista local, Abdulala Haider Sayeh, que terminó con sus huesos en la cárcel y que no recuperó la libertad por petición expresa de Barack Obama, quien llegó a telefonear personalmente al dictador yemení para evitar la excarcelación de dicho investigador.
Pero la escalada de asesinatos ilegales no termina ahí. Porque la Casa Blanca también autorizó la ejecución de un ciudadano norteamericano acusado de pertenecer a Al-Qaeda. Se trataba del clérigo y activista Anwar al-Awleki, un estadounidense que apoyó la candidatura de Obama hasta que, decepcionado por la doble moral del nuevo presidente, abandonó su propio país para instalarse en Yemen. Durante varios años, la prensa nacional demonizó a este individuo, acusándolo de varios atentados fallidos y poniéndolo en el disparadero de la CIA, hasta que, en septiembre de 2011, un avión no tripulado bombardeó su vehículo. Pero tampoco quedó ahí la cosa. Porque Anwar al-Awleki tenía un hijo, un chaval de dieciséis años nacido en Denver que, poco después de la muerte de su padre y mientras hacía una barbacoa con sus primos, murió víctima de otro bombardeo realizado por drones. El chico no había hecho absolutamente nada contra su propio país –salvo ser hijo de un clérigo radical-, pero la administración Obama temió que algún día pudiera convertirse en terrorista como consecuencia del rencor acumulado contra los asesinos de su padre. Así que, para evitar males mayores, el hombre que mereció el Premio Nobel de la Paz en 2009 autorizó el ‘asesinato preventivo’ de un adolescente nacido bajo la supuesta protección de las barras y estrellas.

‘Guerras sucias. El mundo es un campo de batalla’

Jeremy Scahill
Paidós, 2013

859 pág, 29,90 €
(Publicado en suplemento ‘Cultura/s’ de La Vanguardia el 18 de diciembre de 2013)

http://blogs.lavanguardia.com

lunes, 30 de septiembre de 2013

Preparan la revelación del 'programa de asesinatos de EE.UU.'

Preparan la revelación del 'programa de asesinatos de EE.UU.'

Glenn Greenwald, el periodista que publicó las revelaciones de Snowden sobre el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense, prepara la revelación del presunto papel de este organismo en un programa de asesinatos de EE.UU.

Greenwald, periodista estadounidense que ahora vive y trabaja en Río de Janeiro, prepara nuevos datos para revelar en cooperación con Jeremy Scahill, colaborador del periódico estadounidense 'The Nation'.
Scahill comentó que su proyecto conjunto se centra en "el papel fundamental que juega la NSA en el programa de asesinatos de EE.UU.", pero no ofreció detalles.

Los periodistas aplaudieron las discusiones que varios gobiernos de América Latina han sostenido para pensar en formas de eludir el control de EE.UU. sobre internet y apreciaron la reacción al espionaje que expresó la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en su discurso en la Asamblea General de la ONU, pero advirtieron que otros gobiernos podrían intentar reemplazar a EE.UU. como entidad que vigila las comunicaciones.

"Es importante darse cuenta de que el deseo de vigilar no es exclusivo de los estadounidenses. Simplemente ellos han destinado mucho más dinero y recursos que nadie en el mundo a espiar", dijo Greenwald.

Los dos periodistas anunciaron sus planes a los medios en Río de Janeiro, en la presentación del documental 'Guerras sucias' ('Dirty Wars') en el Festival de Cine de Río. El documental, cuyo autor es Scahill, presenta sus investigaciones en torno al Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC), y sigue su recorrido por Yemen, Afganistán y Somalia, donde el periodista habló con los familiares de las personas que murieron en los ataques de EE.UU.
Tres personas murieron y otras siete resultaron heridas a causa del bombardeo efectuado por un avión no tripulado (drone) de Estados Unidos en la zona tribal de Waziristán del Norte, en el noroeste de Pakistán, según informaron fuentes oficiales. El ataque se produjo sobre las 4.00 hora local (23.00 GMT del domingo) cuando dos misiles lanzados por el aparato impactaron en una vivienda de la aldea de Mohamed Khel, según un funcionario de la Administración local. Waziristán del Norte es una de las siete áreas que conforman el cinturón tribal fronterizo con Afganistán, que nunca ha estado bajo completo dominio del Estado de Pakistán y que sirve de refugio a diversas redes yihadistas que operan a ambos lados de la frontera. En concreto, Waziristán del Norte es uno de los bastiones de los movimientos talibanes paquistaní y afgano, y ahí opera la denominada red Haqqani, una facción con miles de combatientes que lanza ataques contra las fuerzas de la OTAN y tropas afganas en el país vecino. El bombardeo llega después de que el domingo, en la misma región, otro drone provocase la muerte de seis personas vinculadas al movimiento talibán local, según fuentes de seguridad citadas por medios locales. En total, ya se han producido este año cerca de una veintena de bombardeos similares, que han acabado con la vida de un centenar de personas. Los ataques con drones lanzados por EE UU en ocasiones siegan la vida de civiles, según denuncias de organizaciones de defensa de los derechos humanos, lo cual se ha convertido en un importante punto de fricción entre Islamabad y Washington. El Gabinete encabezado por el conservador Nawaz Sharif, que llegó al poder el pasado junio, ha elevado el tono de las críticas respecto a anteriores gobiernos y ha expresado reiteradamente sus quejas de forma oficial. El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, afirmó en una visita al país asiático a comienzos de agosto que el Gobierno estadounidense planea finalizar "pronto" este tipo de operativos en suelo paquistaní.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1932975/0/ataque-drones-eeuu/pakistan/tres-muertos/#xtor=AD-15&xts=467263

lunes, 1 de julio de 2013

"La CIA es una mafia estatal a la que se permite hacer cualquier cosa en el mundo"

La historia del filtrador Edward Snowden evoca a la figura de Philip Agee, un antiguo agente de la CIA que dejó su cargo en 1968, y que publicó un libro en el que contaba las actividades criminales de la agencia de inteligencia.
 
Al sentirse traicionado por la entidad a la que dedicó más de doce años siendo un oficial activo de la Agencia Central de Inteligencia Philip Agee decidió que no quería  participar más en lo que nunca pudo soportar moralmente y dio un portazo.  

Tal y como confesó él mismo,  Edward Snowden no pudo quedarse sentado ni cruzado de brazos mientras miles de personas en el mundo eran asesinadas o al menos sus vidas habían sido destruidas por la labor de la CIA. Su conciencia le empujó a filtrar información secreta sobre la prácticas de la inteligencia estadounidense que él mismo ha tachado de criminales.

El periodista Jean-Guy Allard, quien conoció a Philip Agee en persona, explicó a RT cómo su historia se asemeja al caso de Edward Snowden. 

La CIA fundamentalmente es una mafia estatal que actúa de manera secreta y a la que se permite hacer cualquier cosa en el mundo de hoy y está presente en todo el planeta, donde esté autorizada y donde no lo esté  

“La CIA fundamentalmente es una mafia estatal que actúa de manera secreta y a la que se permite hacer cualquier cosa en el mundo de hoy y está presente en todo el planeta, donde esté autorizada y donde no lo esté. Y para las personas nobles, yo diría, humanas, vivir dentro de una maquinaria semejante debe ser un desafío terrible. Se vuelven depresivos o deciden actuar”, comentó el periodista.
En su libro, Agee desclasificó cientos de nombres de agentes de la CIA infiltrados en el exterior.

Entre otras prácticas de la CIA, Philip Agee compartió su experiencia de trabajar en Ecuador, donde su principal tarea era la de establecer contactos con algunas personas para luego ofrecerles sobornos y contratarlas.

Obviamente su libro provocó una enorme cólera en el seno del servicio secreto estadounidense en el que había trabajado.  

Este detractor de la CIA perseguido por Washington se instaló en la Habana, donde siguió denunciando las actividades subversivas de la agencia.  Quizá por el azar o por el destino esta ciudad, aunque sea solo de tránsito, también podría amparar a Edward Snowden.

Russia Today, 28.06.2013

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