Cientos de jóvenes han huido
en la última semana de los feudos del grupo terrorista Estado Islámico
(EI) en el norte de Irak para unirse a las fuerzas de seguridad en la
lucha contra los yihadistas, que entre otras atrocidades forzaron el
desplazamiento de dos millares de familias.
Los terroristas recrudecieron sus actos de venganza contra la población después de que los bombardeos de la aviación de combate iraquí y de la coalición internacional mataran en el mes de diciembre a cientos de sus combatientes y cabecillas en la zona de Al Qayara.