Todo comenzó en mayo de 1945. El
Ejército Rojo tomó Berlín y el General Reinhard Gehlen, jefe del
espionaje militar contra la URSS se rindió a la contra inteligencia
militar norteamericana y negoció con éxito garantías para su vida, a
cambio de sus servicios(…)
La más grande reconversión de espías y
redes de agentes de la historia moderna ocurrió a finales de la II
Guerra Mundial, cuando los servicios secretos norteamericanos
recorrieron la Europa devastada en busca de colaboradores de la Gestapo y
órganos de inteligencia nazis, para ser reutilizados contra la Unión
Soviética. Así, miles de criminales de guerra prófugos de la justicia
comenzaron a trabajar en la Oficina de Servicios Secretos de Estados
Unidos (OSS), antecesora de la Central de Inteligencia norteamericana
(CIA).