Se despide el 2014 con pirotecnia de tragedias. Impactan, entre tantas,
la masacre de 43 estudiantes en el estado mexicano de Guerrero y la
ejecución de un adolescente negro por un policía blanco en una calle de
Ferguson, Missouri. Ambas vuelven a apuntar el reflector de la
conciencia sobre los escenarios siniestros del crimen de estado.
Distantes y ajenas podrían muy bien parecernos esas atrocidades a los puertorriqueños de no ser por el asedio recurrente de los malos recuerdos. Recuerdos diluidos a fuerza denegaciones y omisiones, retazos de un pasado silenciado que resurge rebelde cuando menos se espera.
“Flashback” a los tumultuosos setenta del siglo veinte. El planeta acumula cataclismos políticos. Estados Unidos sale vencido de Vietnam. El presidente Salvador Allende es derrocado en Chile. Mueren Francisco Franco y Mao Tse-tung. Triunfan los sandinistas en Nicaragua. Cae el sha de Irán y sube el ayatola Jomeini.
Puerto Rico padece sus propias convulsiones. Se ha cerrado la era del partido único. Dos gobiernos novoprogresistas y uno popular se relevan al mando. La juventud imparte arrojo y brío a un renovado movimiento independentista. Y un sector extremista del exilio cubano, empeñado en librar sus batallas contra el comunismo sobre suelo boricua, conspira con las autoridades coloniales y federales para descargar operativos de escarmiento.
Distantes y ajenas podrían muy bien parecernos esas atrocidades a los puertorriqueños de no ser por el asedio recurrente de los malos recuerdos. Recuerdos diluidos a fuerza denegaciones y omisiones, retazos de un pasado silenciado que resurge rebelde cuando menos se espera.
“Flashback” a los tumultuosos setenta del siglo veinte. El planeta acumula cataclismos políticos. Estados Unidos sale vencido de Vietnam. El presidente Salvador Allende es derrocado en Chile. Mueren Francisco Franco y Mao Tse-tung. Triunfan los sandinistas en Nicaragua. Cae el sha de Irán y sube el ayatola Jomeini.
Puerto Rico padece sus propias convulsiones. Se ha cerrado la era del partido único. Dos gobiernos novoprogresistas y uno popular se relevan al mando. La juventud imparte arrojo y brío a un renovado movimiento independentista. Y un sector extremista del exilio cubano, empeñado en librar sus batallas contra el comunismo sobre suelo boricua, conspira con las autoridades coloniales y federales para descargar operativos de escarmiento.