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sábado, 7 de octubre de 2017

Trump prepara agresión contra Cuba



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Que la administración Trump continuara sus agresiones unilaterales contra Cuba, sobre la base de una conspiración alimentada por las élites de la extrema derecha en el poder, entre ellos la propia CIA, era de esperar. Ahora su agresión está dirigida contra el turismo, actividad que aporta uno de los más importantes sostenes de la economía de la Isla. La finalidad es desestimular la presencia de turistas, no solo norteamericanos, sembrando la insostenible amenaza para la seguridad de los mismos durante su estancia vacacional. Es por ello que el Departamento de Estado –en otra de sus malévolas medidas–publicó ayer unas "restricciones hoteleras", en el sitio web del Bureau of Diplomatic Security (OSAC), para sus ciudadanos que viajen a Cuba no se hospeden en hoteles como el Hotel Nacional y el Capri, ambos en La Habana.
Con  los mismos dudosos y manipulados argumentos sobre “ataque sónicos” contra ciudadanos norteamericanos, apoyándose en la cadena CBS para sembrar miedo y una histeria fabricada por los mismos, USA empleó la falaz mentira de que varios turistas habían sido “afectados” por estos incidentes. Llega incluso a sugerir que eviten venir a Cuba y, de hacerlo, consulten de inmediato a autoridades médicas y acudan pronto a la Sección Consular de la embajada de EEUU en La Habana. 
Paralelamente a eso, como señaló ayer Marcos Velázquez Cristo en su blog Post Cuba, esta operación refinada y en gran escala de la CIA y la derecha USA busca también no solo dar marcha atrás a las relaciones bilaterales entre ambas naciones y limitar a Cuba de ingresos en moneda dura por concepto de la actividad turística –esta vez no amenazándola con bombas como en la década de los 90´s– sino también, al mismo tiempo, sembrar descontento en aquellos que querían emigrar o realizar visitas a sus familiares, creando condiciones favorables para propiciar un nuevo repunte de salidas ilegales, lo que les daría el pretexto para montar un bloqueo naval contra Cuba y llegar, incluso, a promover una intervención alegando el dudoso argumento de la defensa a la Seguridad Nacional.
Otras acciones están puestas sobre el tapete en la Oficina Oval de la Casa Blanca, no descartan el uso de acciones terroristas y violentas. Cuba resistirá.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Paso atrás de Trump es vitoreado por mafiosos, terroristas y mercenarios.



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Las aparentes y supuestas agresiones acústicas contra más de una veintena de funcionarios y algunos familiares de la Embajada de los Estados Unidos en La Habana han provocado una reacción apresurada e irreflexiva por parte de la administración Trump al dar a conocer una serie de medidas que afectan directamente al proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, expuestas hoy en un comunicado del Departamento de Estado y en declaraciones “anónimas” de funcionarios de esa entidad.
Con independencia de que las autoridades de ambas naciones llevan investigando estos eventos, hasta el momento no han podido determinar quién es responsable o qué está causando estos ataques. El propio comunicado reconoce: “El Departamento no tiene respuestas definitivas sobre la causa o la fuente de los ataques y no puede recomendar un medio para mitigar la exposición.” A la par se reconoce en el mismo la preocupación cubana por seguir investigando estos ataques. Por ello, tal justificación para esa decisión es una ambigua medida por parte de USA so pretexto de que Cuba no garantice la seguridad de sus funcionarios diplomáticos.
Las medidas adoptadas se resumen a la reducción del personal diplomático a un mínimo de funcionarios considerados como “personal de emergencia”, una advertencia de viaje aconsejando a los ciudadanos de los Estados Unidos para evitar viajar a Cuba, suspensión de las operaciones rutinarias de visado de forma indefinida, así como limitar los viajes de sus funcionarios a Cuba solo a aquellos implicados en la investigación sobre los ataques contra el personal diplomático. Asimismo, Estados Unidos no enviará delegaciones oficiales a Cuba ni programará reuniones bilaterales en Cuba por el momento, aunque las mismas sí podrían realizarse en territorio norteamericano. Tales medidas causaron una reacción de rechazo por parte del Sindicato de Trabajadores del Servicio Exterior de Estados Unidos, quienes sustentan la postura de que los funcionarios “necesitan permanecer en el terreno de juego”.
Cuba respondió a través de la directora para EE.UU. de la Cancillería cubana, Josefina Vidal, quien  aseveró que esa decisión va a perjudicar la relación, "en particular la cooperación sobre temas de interés mutuo y los intercambios de diversa naturaleza que tienen lugar". Agregó sin cortapisas: "El Gobierno cubano no tiene responsabilidad alguna con los hechos que se alegan y cumple seria y rigurosamente sus obligaciones con la Convención de Viena sobre protección de diplomáticos".
Según mi punto de vista esta decisión norteamericana responde a los compromisos establecidos por Trump con la ultraderecha norteamericana en el Congreso y a las presiones que recibe la misma de aquellos que le garantizaron su ascenso a la presidencia, sobre todo los sectores más radicales implicados en la guerra anticubana. Las reacciones de los mismos son elocuentes y demuestran que claman, incluso, por medidas más radicales como la expulsión masiva de diplomáticos cubanos acreditados en EE.UU., la ruptura de relaciones con Cuba y la implementación de acciones agresivas directas contra nuestra Patria.

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