Cierta contrarrevolución considera el hecho histórico del pasado 14
de agosto como otra oportunidad para «reciclarse» en los «nuevos
escenarios».
Mientras una parte de la contrarrevolución cubana se rasga la ropa o
simplemente se cae a puñetazos en Miami por el izamiento de la bandera
de Estados Unidos en su embajada en Cuba, otra, presuntamente más
moderada, considera el hecho histórico del pasado 14 de agosto como otra
oportunidad para “reciclarse” en los “nuevos escenarios”.