En
los Estados Unidos hay una costumbre muy democrática, y es que las
leyes que apuntan a un objetivo concreto se aprueban por un período
determinado. De este modo, pasado el período de vigencia, la ley tiene
que volver a someterse al mismo proceso legislativo para seguir vigente.
Pero para ello sus resultados y sus costes se debaten en los medios y
en las cámaras.
Esto es lo que ocurre con la Patriot Act, el
conjunto de medidas de lucha contra el terrorismo, impulsadas por el
presidente George W. Bush, que incluye un conjunto de medidas que
permiten la vigilancia de ciudadanos de a pie sin orden judicial. Es la
base jurídica para la creación de un Estado panóptico, que vigila a los
ciudadanos. El debate está entre quienes creen que la Patriot Act ha
hecho más segura aquélla sociedad y quienes creen que el Estado federal
ha extralimitado sus poderes, y trata a los ciudadanos como potenciales
terroristas.
Rand Paul ha vuelto a recurrir a la técnica
parlamentaria del filibsterismo, hablar durante horas en el Senado de
los Estados Unidos, para paralizar una ley. En este caso es el refrendo
de la Patriot Act. Ya recurrió a ello del 6 al 7 de marzo de 2013 para
bloquear la elección de John O. Brennan como director de la CIA. En
realidad no se le recuerda por eso, sino por hacer una feroz crítica al
uso de drones por parte del gobierno federal sobre los ciudadanos
estadounidenses. Paul dedicó buena parte de las casi 13 horas que estuvo
hablando en el Senado para exponer sus ideas de defensa de los derechos
individuales frente al Estado.