Ejecuciones públicas, secuestros, decapitaciones ante las
cámaras. y ahora esclavitud sexual a gran escala. El Estado Islámico
(EI) estira los límites de su visión radical del islam para ponerla al
servicio del nuevo califato que trata de consolidar entre Siria e Irak.
Los islamistas avanzan pese a los bombardeos de la alianza y allí donde
se iza la bandera negra se establece el régimen del terror. La prensa
local e internacional no tiene espacio entre unos yihadistas que cuentan
con publicaciones propias como la electrónica Dabiq, en cuyo último
número aparece el artículo 'El renacimiento de la esclavitud antes del
Juicio final', donde se justifica la esclavización «a gran escala» de
mujeres «infieles» para emplearlas como concubinas de los milicianos. Al
igual que en todas sus acciones, el EI se ampara en su particular
'sharia' (ley islámica) y pone el ejemplo de las mujeres de la minoría
yazidí -religión preislámica vinculada al zoroastrismo- capturadas en
agosto en Irak y sometidas desde entonces a un régimen de esclavitud
sexual a manos de los combatientes.