Hoy se ha dado a
conocer que la masacre cometida por Syed Rizwan Farook y Tashfeen Maliken, en San Bernardino, en la que murieron 14 personas
el pasado 2 de diciembre, fue cometida por una rama del Estado Islámico, con
sede en Pakistán y financiada por Arabia Saudita, identificada como División Jawlah.
No fue hasta ahora que unos pasivos FBI y DHS han tomado medidas para
investigar los vínculos entre los atacantes y el ISIS.
Lo sorprendente es
que el FSB ruso había advertido a los servicios de contraterrorismo de EEUU y
Tailandia sobre las posibilidades reales de un atentado de este tipo. Al
parecer los norteamericanos ignoraron el alerta, mientras que el mismo se
filtró y se hizo público en Tailandia. Esa masacre pudo haberse evitado.