El
símbolo de la rebelión y la secesión de los estados del sur, el símbolo
que representa la decisión de librar una guerra para proteger la
esclavitud, podrá estar menos visible, pero la lucha por la igualdad,
librada hace 200 años por los propios fundadores de la Iglesia Emanuel
de Charleston, continúa.
Como afirma el reverendo Barber, se necesita un
cambio sistémico: “Arrestaron al culpable, pero el asesino sigue
suelto”.
La masacre de nueve feligreses afroestadounidenses en la Iglesia
Metodista Africana Emanuel de Charleston, Carolina del Sur, ha causado
conmoción en todo el país y bien podría haber sacudido las bases de la
Confederación. Dylann Storm Roof ha sido acusado de asesinar de manera
premeditada a los miembros de la congregación, tras haber recargado al
menos dos veces su pistola Glock. Según una persona que habló con una de
las tres sobrevivientes de la masacre, Roof dejó a una víctima con vida
para que pudiera contarle al mundo lo sucedido. Este terrible asesinato
en masa fue un acto de terrorismo abiertamente racista.
Entre las víctimas mortales se encuentra el pastor de la histórica
iglesia, el Reverendo Clementa Pinckney, de 41 años de edad, que también
era senador del estado de Carolina del Sur y dirigía un grupo de
estudios bíblicos los miércoles por la noche. La noche de la masacre,
Roof participó durante una hora de las actividades del grupo antes de
matarlos.